El impacto de los bio-aerosoles en los organismos y el medio ambiente los sitúa a la vanguardia de muchos campos de investigación, desde la física atmosférica y la calidad del aire hasta la salud pública y ocupacional. La Aerobiología es un campo de estudio multidisciplinario donde se determinan y cuantifican partículas en suspensión de origen biológico. Tradicionalmente los aerosoles biológicos de mayor interés han sido las esporas de hongos y granos de polen por su impacto sobre la salud humana o los cultivos. Sin embargo, gracias a los avances en las técnicas de muestreo y análisis, en la actualidad se examina desde organismos y células hasta material particulado del tamaño de macromoléculas (Grewling y otros, 2016, 2020). Dentro del último grupo se encuentra el almidón, donde el estudio de su presencia ambiental es incipiente. El almidón es un polisacárido que las plantas producen como sustancia de reserva, se almacena en diversos tejidos en forma de gránulos insolubles a temperatura ambiente cuyos tamaños varían desde menos de 1 a más de 100 μm (Jane 2009; Jane y otros, 1994). Su origen natural es poco conocido mientras que lo usual es que se produzcan por la industria de acopio y procesamiento de cereales. En 2020 iniciamos un programa de investigación para detectar su presencia en el aire de la ciudad de Chivilcoy, para lo cual, instalamos una trampa tipo Hirst en el centro de la ciudad (34.898°S, 60.019°O, Fig.1). Para el presente trabajo se eligieron días con alta concentración de almidón en el aire de Chivilcoy y se buscaron relaciones con los parámetros meteorológicos que pudieran propiciar su presencia en el aire y establecer relaciones con la presencia de molinos harineros ubicados dentro del ejido urbano.