La trayectoria del abordaje de la TBC en el Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA) San Roque ha estado marcada por la fragmentación. Tras la interrupción de un proyecto asistencial de Clínica Médica en 2020 debido a la pandemia, el escenario pospandémico reveló una saturación de la demanda y una desarticulación profunda entre servicios. Para finales de 2021, la carencia de espacios de coordinación estables entre los servicios intervinientes en la atención de estos pacientes generó una respuesta asistencial reactiva y "ad hoc". Aunque se han logrado avances operativos en la circulación interna, persiste un vacío comunicacional que impide una evaluación sistemática de las estrategias implementadas para disminuir la pérdida de seguimiento en los tratamientos iniciados.
Se realiza un análisis situacional para recopilar información situada que permita implementar estrategias comunicacionales que actúen como "puente" para integrar las acciones aisladas de los distintos servicios. La meta es desarrollar una narrativa institucional común y un protocolo de atención que no solo organice al equipo de salud, sino que también responda a las necesidades reales de los pacientes, reduciendo eficazmente el abandono del tratamiento.