Este trabajo de graduación aborda la posibilidad de las prácticas fotográficas de enmarcarse en el umbral entre la realidad y la ficción. Replantea su doble carácter de representar, pero sobretodo presentar, hacer aparecer, existir y re-existir. El proyecto retoma la figura del fantasma como prueba, como huella que permite tensionar el hilo en el que se sostiene toda realidad. Como un contacto mediúmnico que nos deja entrar desde los bordes del abismo que se abre, siempre detrás de las cortinas o entre los cerrojos de las puertas, permitiéndonos espiar, al menos por un rato, nuevos mundos.