El proyecto La marca invisible: Trazos del espacio personal explora el impacto emocional y físico del cáncer de mama a través de una instalación artística fundamentada en el concepto de cartografía sentimental (Rolnik, 1989). La obra se presenta como un mapeo de la experiencia personal de la enfermedad, utilizando tres telas translúcidas sublimadas con imágenes médicas en tonos azules que evocan placas radiográficas. Este montaje busca visibilizar la lucha y el recorrido emocional del cáncer, entrelazando la corporalidad y la memoria.