El sistema se compone de objetos independientes: sillas, repisas, bandejas, muebles, bibliotecas y objetos modulados que pueden ser armados o distribuidos de distintas formas: muebles de almacenaje y mesas.
Las sillas son apilables para facilitar el orden y la limpieza. Las repisas de los diferentes sectores de juego-trabajo marcan el lugar donde se colocan las mesas para trabajar en el momento oportuno. En ellas se exhiben luego los trabajos realizados por los chicos.
Las bandejas apilables sirven para trasladar los materiales a usar desde los muebles de almacenaje y colocarlos en las mesas. También para servir galletas durante la merienda.
El mueble biblioteca se usa para ordenar libros, figuras y pequeños pizarrones y para que los chicos los usen apoyados sobre la superficie oblicua.
Los muebles de almacenaje se usan para guardar los materiales de trabajo: hojas de oficio, crayones, plasticola de color, plastilina, tizas, témperas, marcadores, juegos didácticos, etc. También tienen placas individuales para poner a secar y clasificar los trabajos que los chicos realizan.
Estos muebles, armados según pedido, pueden ubicarse contra la pared o en forma perpendicular a ella para dividir sectores de juego-trabajo. Tienen como máximo 1,20 m de altura, para asegurar su estabilidad y para que la maestra pueda mirar sobre ellos, y para vigilar a todos los chicos de la sala.
Las mesas se pueden usar separadas o agrupadas de diferentes maneras para adecuarlas a cada actividad.