El territorio entre los ríos Tunuyán y Diamante en Mendoza fue el escenario de una frontera amplia, flexible y dinámica entre los grupos sedentarios y productores de alimentos que se localizaban al norte y los cazadores recolectores al sur. A partir del siglo XVI, se integra como la periferia rural de la ciudad colonial, luego frontera sur del imperio español (Gascón, 2007). Allí, los españoles establecieron sus estancias ganaderas en el Valle de Uco, un oasis productivo localizado hacia el oeste, avanzando sobre el territorio indígena. Eventualmente denunciaron incursiones para el robo de ganado por parte de las parcialidades localizadas al sur del río Diamante:
puelche y pehuenche, en algunos casos aliados a araucanos del lado occidental de la cordillera.
En 1680, luego de que se abandonaran las estancias y se retrajera la frontera hasta el río Tunuyán como resultado de estas incursiones, se estableció una reducción de puelche chiquillanes en "el paraje de Cormañe” (Espejo, 1954), identificado por M.
del R. Prieto como "la ciénaga de Cormallín”, en el valle de Jaurúa, actual departamento de San Carlos (Prieto, 2000). Posteriormente se sumaron 70 familias pampas a esta reducción (Prieto 2000). El paraje se localiza en torno a una vega en las proximidades del Arroyo Papagayos. Son frecuentes las referencias a esta localidad y otros asentamientos en el Arroyo Papagayos en los documentos entre los siglos XVIII y XIX. Entre ellas, el tratado de Paz de 1781, incluye la instalación de los pehuenche de la parcialidad de Roco "en el paraje de Papagayos”. Las funciones que se otorgan a los "indios amigos” están detalladas en este documento y han sido analizadas en varios estudios (Prieto, 2000; Roulet, 2001, entre otros).
De acuerdo con la información histórica, estas instalaciones en la frontera consensuadas entre indígenas y españoles supusieron algunos cambios en las estrategias de subsistencia y en los patrones de asentamiento y movilidad de estas parcialidades: en el primer caso, "se les mandó abrir acequias para sus siembras y cultivos…” (Espejo, 1954), en tanto que a los pehuenche se les entregaron 1000 ovejas para pastoreo (Roulet, 2001). Asimismo, se acentuaron las relaciones comerciales y el intercambio entre indígenas y españoles, ampliando las redes de circulación de bienes a una escala global. El objetivo principal de nuestras investigaciones en esta frontera está orientado a reconocer estos cambios a partir de la confluencia de los registros arqueológico e histórico en tres dimensiones: la subsistencia, la tecnología y el uso del espacio. Particularmente, en esta presentación abordaremos los resultados de las investigaciones en la cuenca del arroyo Papagayos.