Cuando Isabel Castells narra su relación con Remedios Varo, parte desde una lectura. Leyendo la biografía sobre Remedios Varo hecha por Janet A. Kaplan, Viajes inesperados. El arte y la vida de Remedios Varo (1988), encontró que, al morir la pintora, sus textos personales se conservaban al cuidado del viudo Walter Gruen.
Durante sus últimos días de estadía en México, gracias a una beca para estudiar surrealismo, la curiosidad hizo que Castells visitara a Gruen. Le propuso, sin tener aún un proyecto serio, editar los textos de Remedios Varo. Para su sorpresa, Gruen accedió, confiándole incluso los manuscritos originales y algunos mecanografiados, muchos de estos con notas hechas por él mismo. A partir de este primer encuentro con los textos de Varo, Isabel Castells se convertiría en la primera editora de la obra íntegra de Varo.