El siglo XIX se reconoce como un período de expansión económica y geográfica del modelo económico existente hasta hoy a nivel mundial, el capitalismo (Wallerstein, 2014). La emergencia de Chile como república, y el matiz eminentemente liberal de ésta, dieron pie a un escenario socioeconómico caracterizado por la invasión inglesa en el territorio. Las repercusiones de tal disposición son numerosas y se extienden hasta la actualidad, posicionando este fenómeno migratorio como fundante de la trayectoria industrial del país. Este proceso es fundamental para la comprensión de la historia económica de Chile y del Cono Sur. No obstante, a nivel disciplinar, la arqueología histórica ha recibido poca atención en contraste con lo prehispánico, siendo limitadas las incursiones en el tema (Vilches et al., 2008).
Los contextos mineros de Atacama han sido una de las plataformas principales para el desarrollo de una arqueología del pasado reciente y contemporáneo, muchas veces ligada a estudios de impacto ambiental debido a la superposición de yacimientos. Así, no ha habido un proceso de integrar la información contenida en la cultura material, más aún en sitios de reducidas dimensiones (Salazar, 2003).
Ejemplo de esto son los contenedores de vidrio, evidencia material clásica de la arqueología histórica y de amplia presencia en la zona. Si bien han sido abordados desde distintos aspectos, como el diseño y la antropología, principalmente para el contexto del salitre (Aedo, 2009; Silva et al., 2015), no han ocupado el mismo espacio en la literatura arqueológica. En estas circunstancias, se plantea la formulación de una tipología de botellas de vidrio en base al registro y recolección realizada en Quebrada Ancha, provincia de Tocopilla, a modo de aproximación a los fenómenos sociales involucrados.