La aplicación de la Inteligencia Artificial (IA) está siendo utilizada en múltiples ámbitos de nuestra vida diaria y está transformando progresivamente la forma en que interactuamos, pasamos nuestro tiempo libre, trabajamos, nos comunicamos y aprendemos. Está integrada en sitios web y plataformas de consumo digital que ofrecen sus servicios en línea como por ejemplo los sistemas de recomendación en redes sociales, comercio electrónico y plataformas de entretenimiento, los chatbots en atención al cliente y gestión de trámites, o el reconocimiento facial y el análisis de patrones en dispositivos móviles para ciberseguridad, entre muchos otros usos.
En el ámbito de la Educación Superior y de la investigación, la IA está redefiniendo la manera en que los investigadores abordan el diseño de sus propuestas de investigación, puesto que es utilizada en múltiples tareas tales como: generación de ideas y preguntas iniciales; elaboración de resúmenes y corrección de la escritura; nuevos modos de búsquedas bibliográficas más precisas; organización y gestión de la información académica, como son los textos del estado del arte de un estudio a compartir con el equipo de investigación y trabajar de modo colaborativo, etc.
Las herramientas que implementan IA para la búsqueda bibliográfica y mejorar la escritura académica utilizan sofisticados algoritmos que procesan el lenguaje humano y usan el aprendizaje automático y profundo para comprender, procesar de manera lógica y secuencial grandes conjuntos de datos para producir textos, imágenes, sonido, video o código en un lenguaje de programación. Estas tecnologías son capaces de realizar variadas tareas que exigen mucho tiempo y esfuerzo al inicio del proceso de investigación, como por ejemplo producir traducciones automáticas o realizar síntesis de artículos y textos o, incluso, elaborar un esquema para una producción académica, un resumen para un artículo a enviar en una revista o una presentación para un libro. Sin embargo, presentan hoy varias desventajas y están produciendo debates éticos, que tenemos que conocer y analizar para realizar un uso eficiente de las mismas, respecto de la privacidad de los datos, la confidencialidad, la honestidad intelectual, los derechos de autor, la propiedad intelectual y el cuidado del medio ambiente.