A la hora de comenzar a escribir este capítulo, es inevitable pensar en el gran ensayo de Nancy Fraser, "Tras la morada oculta del capitalismo", y su exploración de una visión más compleja del mismo como un "orden social institucionalizado” y sus "condiciones de posibilidad de fondo". Específicamente pensamos en aquella condición que caracteriza a la naturaleza como fuente inagotable de insumos para la producción y un receptáculo natural de los residuos generados por la manufactura. Fue tomando en cuenta esto último cuando nace la idea de este breve escrito: la problemática de la basura electrónica; también conocida como desechos electrónicos o e-waste. Esta forma de desecho surge debido a la obsolescencia planificada de dispositivos electrónicos como computadoras, teléfonos celulares y otros equipos tecnológicos.
Estos desechos electrónicos incluyen componentes peligrosos como minerales pesados y sustancias tóxicas que son dañinas a corto y largo plazo para el medio ambiente y la salud. Esta basura se considera, en el mundo capitalista que habitamos, un costo necesario del avance tecnológico en "materiales mejor elaborados” que en teoría deberían ser de mayor resistencia y durabilidad. Es muy difícil entender que la justificación de la implementación de recursos tan poco beneficiosos sea esta, ya que ninguna de las dos características anteriormente mencionadas se cumple. Una de las pautas esenciales del capitalismo es la inmediatez del cambio del producto por principalmente dos razones; la primera es que el uso del producto ya comprado se haga imposible por el desgaste (cosa que suele suceder a menudo) y la otra razón, la más promovida en el capitalismo, es la compra de un nuevo producto que supla al anterior por la única característica que lo hace diferente; "es nuevo y, por eso, mejor”.