La querella de la lengua acaba de atravesar uno de sus episodios más intensos: el lenguaje inclusivo. Su símbolo fue el llamado masculino universal, expresado en palabras como todos. La guerra contra ese pronombre no fue más que la guerra contra lo que él representaba. En este volumen se compilan ensayos que acompañaron aquel debate. A menudo, las refutaciones hacia ese lenguaje fracasaban porque, o bien se lo definía mal, o bien se lo ridiculizaba. Este libro intentó evitar ambas falencias. Sin prescindir de saberes específicos, buscó conversar con el lector común y conducirlo al corazón del problema.