En la década de los noventa, de la mano de profundas reformas estructurales, se produce el redimensionamiento del estado y el papel prestado por el sector privado, delineándose un nuevo modelo de acumulación de capital. El eje del proceso económico deja de ser el trabajador y su organización pasa a ser el mercado, el consumidor y el Management. En muchos casos de América Latina, producto de un Linkage (de tipo emulativo) impulsado por el unipolarismo estadounidense, se apeló a la privatización de empresas publicas prestadoras de servicios, a la descentralización y a la reducción del papel del estado en aspectos vinculados con la función social del mismo. Este modelo impulsa además, la flexibilización laboral y da lugar a la precarización de las relaciones laborales, asistiéndose al pasaje de un modelo cultural vinculado a lo publico- estatal, de solidaridades nacionales hacia otro vinculado al mercado, a la sociedad civil y la competencia.
(Párrafo extraído del texto a modo de resumen)