Mientras que por un lado una gran mayoría de los operadores de Justicia se desenvuelven como fieles guardianes del formato de intervención previsto, cumpliendo en la mayoría de los casos con los pasos correspondientes y llevando adelante expedientes indiscutibles desde una mirada más procedimental, si se quiere, por otro, los jóvenes de territorios de relegación social, en conflicto con la ley penal, sobreviven a sus propias lógicas.