Esta propuesta está pensada, principalmente, para estudiantes universitarios de cursos introductorios de lengua española impartidos en España en cuyos marcos se promueven el respeto hacia las distintas variedades del español, así como la toma de conciencia de la diversidad y de la variación de la lengua, de su vitalidad, dinamismo y mutabilidad. Lengua viva, lengua cambiante, o lo que es igual, la mutabilidad es connatural a las lenguas (vivas). Por ser las palabras las que se refieren a las cosas, parece lógico intuir que el terreno léxico es el más expuesto y permeable al referido cambio, abonado con nuevas palabras o con nuevos sentidos.
A propósito de la enseñanza de nuestra lengua particular, será función del profesor de español tratar con ese “objeto”, largo en tiempo y ancho en espacio, sin perder la oportunidad transmisiva de una actitud plural, integradora e inclusiva con respecto a sus distintas variedades, cuyo valor y aceptabilidad, el de todas, es incontestable. Como enseñantes, tendremos que fomentar, sobre todo desde la orilla desde la que hablamos, la descentralización de la norma culta castellana, en aras de un mayor enriquecimiento mutuo y del recíproco entendimiento.