Este trabajo tiene como objetivo esbozar, en primer lugar, algunos problemas teóricos o ideológicos que se les presentan a los docentes cuando reflexionan sobre la enseñanza de la Historia. Frente a las limitaciones que impone la manera tradicional de dictar esta materia, surge una primera conclusión global: hay que cambiar el sistema. Sin embargo, se produce una paralización frente al tiempo y esfuerzos que llevaría una codificación de la preparación profesional de los docentes.
Una opción, un poco simple a primera vista, podría ser la de aprovechar algunos intersticios que el propio sistema educativo actual ofrece, sobre todo en el ámbito de la metodología. Si bien es una solución cortoplacista, la posibilidad de que los docentes se planteen maneras alternativas de enseñar temas que ya existen dentro de las currículas, podría provocar un replantaamiento a largo plazo de los supuestos teóricos o ideológicos que subyacen a la enseñanza.
Este trabajo incluye algunos pensamientos generales con el fin de no limitarse a ser una propuesta más sobre cómo enseñar un tema o de ofrecer material novedoso para trabajar, sino de fomentar una reflexión más profunda de los docentes. Ya que son ellos quienes tienen en sus manos la tarea de formar identidades a través del uso del pasado, junto con los planificadores educacionales.