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<title>Número 02</title>
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<updated>2026-10-23T21:37:03Z</updated>
<dc:date>2026-10-23T21:37:03Z</dc:date>
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<title>Tram[p]as de la Comunicación y la Cultura | Número 2</title>
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<name>Facultad de Periodismo y Comunicación Social</name>
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<updated>2022-06-30T20:04:19Z</updated>
<published>2002-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Edicion de revista
Tram[p]as de la Comunicación y la Cultura; no. 2
&lt;/i&gt;Editorial&lt;/i&gt;&#13;
&lt;i&gt;Anclajes&lt;/i&gt;&#13;
Bautizar el desconcierto | &lt;b&gt;Rossana Reguillo&lt;/b&gt;&#13;
Los jóvenes y la política. Gente del presente | &lt;b&gt;Marcelo Belinche&lt;/b&gt;&#13;
De jóvenes violentados... El caso de la agrupación HIJOS en La Plata | &lt;b&gt;Alfredo Alfonso y Magalí Catino&lt;/b&gt;&#13;
"Pizza, birra, faso". La presencia de la realidad en el cine argentino | &lt;b&gt;Carlos Vallina&lt;/b&gt;&#13;
Historias del conurbano. Veinticinco tumbas esperando una flor | &lt;b&gt;Cristian Alarcón&lt;/b&gt;&#13;
Nueva resistencia juvenil urbana. Los rolingas cumbieros | &lt;b&gt;Cristian Scarpetta&lt;/b&gt;&#13;
&lt;i&gt;Conversaciones&lt;/i&gt;&#13;
Entrevista a Sandra Gugliotta. Filmar desde adentro | &lt;b&gt;M. Soledad López y Nicolás Koch&lt;/b&gt;&#13;
&lt;i&gt;Nota al Pie&lt;/i&gt;&#13;
El arte de la fuga | &lt;b&gt;Esther Díaz&lt;/b&gt;&#13;
&lt;i&gt;Itinerarios&lt;/i&gt;
Material digitalizado en SEDICI gracias a la colaboración del Sr. Federico Dabat.
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<dc:date>2002-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>&lt;/i&gt;Editorial&lt;/i&gt;&#13;
&lt;i&gt;Anclajes&lt;/i&gt;&#13;
Bautizar el desconcierto | &lt;b&gt;Rossana Reguillo&lt;/b&gt;&#13;
Los jóvenes y la política. Gente del presente | &lt;b&gt;Marcelo Belinche&lt;/b&gt;&#13;
De jóvenes violentados... El caso de la agrupación HIJOS en La Plata | &lt;b&gt;Alfredo Alfonso y Magalí Catino&lt;/b&gt;&#13;
"Pizza, birra, faso". La presencia de la realidad en el cine argentino | &lt;b&gt;Carlos Vallina&lt;/b&gt;&#13;
Historias del conurbano. Veinticinco tumbas esperando una flor | &lt;b&gt;Cristian Alarcón&lt;/b&gt;&#13;
Nueva resistencia juvenil urbana. Los rolingas cumbieros | &lt;b&gt;Cristian Scarpetta&lt;/b&gt;&#13;
&lt;i&gt;Conversaciones&lt;/i&gt;&#13;
Entrevista a Sandra Gugliotta. Filmar desde adentro | &lt;b&gt;M. Soledad López y Nicolás Koch&lt;/b&gt;&#13;
&lt;i&gt;Nota al Pie&lt;/i&gt;&#13;
El arte de la fuga | &lt;b&gt;Esther Díaz&lt;/b&gt;&#13;
&lt;i&gt;Itinerarios&lt;/i&gt;</dc:description>
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<title>La presencia de la realidad en el cine argentino: "Pizza, birra, faso"</title>
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<name>Vallina, Carlos Alberto</name>
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<updated>2022-06-30T20:04:21Z</updated>
<published>2002-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Revision
Tram[p]as de la Comunicación y la Cultura; no. 2
Durante el filo de los años 1996/97 se estrenó en el Festival de Mar del Plata Pizza, birra, faso, un film argentino dirigido por Bruno Stagnaro y Adrián Caetano que renovó sustancialmente el panorama estético, cultural y cinematográfico. Es verdad que una generación irrumpía a través de varios factores concurrentes, tales como tener aproximadamente veinticinco años y ser, muchos de sus integrantes, emergentes profesionales de las instituciones formativas de nivel universitario y terciario que recuperaron la idea de una educación audiovisual como proceso de integración a la creación en el terreno de las artes que trabajan con la imagen tiempo y la imagen movimiento.
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<dc:date>2002-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Durante el filo de los años 1996/97 se estrenó en el Festival de Mar del Plata Pizza, birra, faso, un film argentino dirigido por Bruno Stagnaro y Adrián Caetano que renovó sustancialmente el panorama estético, cultural y cinematográfico. Es verdad que una generación irrumpía a través de varios factores concurrentes, tales como tener aproximadamente veinticinco años y ser, muchos de sus integrantes, emergentes profesionales de las instituciones formativas de nivel universitario y terciario que recuperaron la idea de una educación audiovisual como proceso de integración a la creación en el terreno de las artes que trabajan con la imagen tiempo y la imagen movimiento.</dc:description>
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<title>Los rolingas cumbieros: Nueva resistencia juvenil urbana</title>
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<name>Scarpetta, Cristian</name>
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<updated>2022-06-30T20:04:23Z</updated>
<published>2002-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Tram[p]as de la Comunicación y la Cultura; no. 2
Una nueva forma de resistir, de imponerse, de reivindicar una forma de vida y, a la vez, divertirse. Una nueva "mutación" de la cultura juvenil urbana que le da un único sentido a dos historias tan diferentes como el rock y la cumbia. Un movimiento que levanta las banderas del rock and roll como sinónimo de rebeldía, y usa a la cumbia villera para decirle a todo el mundo que se pude ser de un barrio pobre y estar orgulloso, para "putear" a la policía y que nadie les diga nada, y para gritar bien fuerte que es muy difícil sobrevivir pero que están dispuestos a dejar todo en el intento.
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<dc:date>2002-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Una nueva forma de resistir, de imponerse, de reivindicar una forma de vida y, a la vez, divertirse. Una nueva "mutación" de la cultura juvenil urbana que le da un único sentido a dos historias tan diferentes como el rock y la cumbia. Un movimiento que levanta las banderas del rock and roll como sinónimo de rebeldía, y usa a la cumbia villera para decirle a todo el mundo que se pude ser de un barrio pobre y estar orgulloso, para "putear" a la policía y que nadie les diga nada, y para gritar bien fuerte que es muy difícil sobrevivir pero que están dispuestos a dejar todo en el intento.</dc:description>
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<title>Bautizar el desconcierto</title>
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<name>Reguillo, Rossana</name>
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<updated>2022-06-30T20:04:25Z</updated>
<published>2002-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Tram[p]as de la Comunicación y la Cultura; no. 2
Hay papeles protagónicos que no resultan agradables. En las últimas semanas los jóvenes mexicanos han estado en el centro del debate nacional, como imagen insistente de que algo no marcha demasiado bien, señalando de maneras diversas que, pese a las cuentas alegres, hay un malestar profundo que no se logra descifrar más allá de las visiones maniqueas y simplistas, como la que opone a los "globalifóbicos", como enemigos del desarrollo, frente a los muchachos buenos e incomprendidos que se esfuerzan por llevar este país al mismísimo centro del primer mundo.&#13;
Los estudiantes de la UNAM, los de El Mexe, los estudiantes presos, los estudiantes menores de edad internados en los Consejos tutelares, los urbanos, los rurales, las mujeres, los hombres, los temerosos, los enojados, los reventados, los serios, los solidarios, los que se desentienden, los que están a favor, los que están en contra, los que no saben, los que no entienden, los que no quieren saber, los rechazados por falta de cupo, los admitidos, los aspirantes y los que nunca serán estudiantes porque no tienen opciones, que juntos representan aproximadamente el 30% de la población de este país, configuran un complejo panorama que no puede, no debe desestimarse.
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<dc:description>Hay papeles protagónicos que no resultan agradables. En las últimas semanas los jóvenes mexicanos han estado en el centro del debate nacional, como imagen insistente de que algo no marcha demasiado bien, señalando de maneras diversas que, pese a las cuentas alegres, hay un malestar profundo que no se logra descifrar más allá de las visiones maniqueas y simplistas, como la que opone a los "globalifóbicos", como enemigos del desarrollo, frente a los muchachos buenos e incomprendidos que se esfuerzan por llevar este país al mismísimo centro del primer mundo.&#13;
Los estudiantes de la UNAM, los de El Mexe, los estudiantes presos, los estudiantes menores de edad internados en los Consejos tutelares, los urbanos, los rurales, las mujeres, los hombres, los temerosos, los enojados, los reventados, los serios, los solidarios, los que se desentienden, los que están a favor, los que están en contra, los que no saben, los que no entienden, los que no quieren saber, los rechazados por falta de cupo, los admitidos, los aspirantes y los que nunca serán estudiantes porque no tienen opciones, que juntos representan aproximadamente el 30% de la población de este país, configuran un complejo panorama que no puede, no debe desestimarse.</dc:description>
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<title>Filmar desde adentro: Entrevista a Sandra Gugliotta</title>
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<name>López, María Soledad</name>
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<author>
<name>Koch, Nicolás</name>
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<updated>2022-06-30T20:04:27Z</updated>
<published>2002-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Contribucion a revista
Tram[p]as de la Comunicación y la Cultura; no. 2
Sandra Gugliotta habla del hacer cine, de su ópera prima (&lt;i&gt;Un día de suerte&lt;/i&gt;) y de los conflictos que implica trabajar sobre aquellas cosas de las que forma parte. Además, cuenta lo que significa mostrar la Argentina en el exterior y los desafíos que enfrenta el cine en nuestro país.
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<dc:date>2002-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Sandra Gugliotta habla del hacer cine, de su ópera prima (&lt;i&gt;Un día de suerte&lt;/i&gt;) y de los conflictos que implica trabajar sobre aquellas cosas de las que forma parte. Además, cuenta lo que significa mostrar la Argentina en el exterior y los desafíos que enfrenta el cine en nuestro país.</dc:description>
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<title>Muestra '99: Nuevo cine mexicano</title>
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<name>Ferreira, M. Lourdes</name>
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<name>Echeverría, María de la Paz</name>
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<updated>2022-06-30T20:04:29Z</updated>
<published>2002-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Revision
Tram[p]as de la Comunicación y la Cultura; no. 2
La narrativa cinematográfica y la literatura contemporánea han logrado interesantes acercamientos a los espacios tradicionales y a la socialización de los jóvenes, abordándolos en su complejidad como sujetos sociales. Como ámbito de expresiones culturales, el nuevo cine latinoamericano es un caso paradigmático en donde los jóvenes se vuelven visibles como actores sociales, tanto para la sociedad como para sí mismos. La propuesta del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA), que entre el 7 y el 16 de junio presentó en un ciclo de cine las obras de jóvenes directores mexicanos realizadas en los '90, se volvió un espacio privilegiado para explorar esta problemática.
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<dc:description>La narrativa cinematográfica y la literatura contemporánea han logrado interesantes acercamientos a los espacios tradicionales y a la socialización de los jóvenes, abordándolos en su complejidad como sujetos sociales. Como ámbito de expresiones culturales, el nuevo cine latinoamericano es un caso paradigmático en donde los jóvenes se vuelven visibles como actores sociales, tanto para la sociedad como para sí mismos. La propuesta del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA), que entre el 7 y el 16 de junio presentó en un ciclo de cine las obras de jóvenes directores mexicanos realizadas en los '90, se volvió un espacio privilegiado para explorar esta problemática.</dc:description>
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<title>Editorial del no. 2</title>
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<name>Saintout, Florencia</name>
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<name>Huergo Fernández, Jorge Alberto</name>
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<updated>2022-06-30T20:04:31Z</updated>
<published>2002-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Contribucion a revista
Tram[p]as de la Comunicación y la Cultura; no. 2
Cada vez más evidente y compleja se nos hace la trama de la juventud en la cultura. Una situación que, en el caso de la ciudad de La Plata, conjuga la vida universitaria con el dramatismo de la pobreza y la miseria. Un mapa sin referencias demasiado fijas, donde la juventud carga con los lastres de una estructura tremendamente injusta y con los rastros de otras identificaciones, como lo son las sexuales, las de género, las religiosas, las mediáticas, las del mercado, las políticas... Pero reducir la trama de las culturas juveniles a aquellas descripciones etnográficas que suelen celebrar sus prácticas y sus oposiciones, puede resultar una peligrosa trampa para los estudios culturales de comunicación.
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<dc:description>Cada vez más evidente y compleja se nos hace la trama de la juventud en la cultura. Una situación que, en el caso de la ciudad de La Plata, conjuga la vida universitaria con el dramatismo de la pobreza y la miseria. Un mapa sin referencias demasiado fijas, donde la juventud carga con los lastres de una estructura tremendamente injusta y con los rastros de otras identificaciones, como lo son las sexuales, las de género, las religiosas, las mediáticas, las del mercado, las políticas... Pero reducir la trama de las culturas juveniles a aquellas descripciones etnográficas que suelen celebrar sus prácticas y sus oposiciones, puede resultar una peligrosa trampa para los estudios culturales de comunicación.</dc:description>
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<title>El arte de la fuga: Malestar social, universidad pública, investigación científica</title>
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<name>Díaz, Esther Araceli</name>
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<updated>2022-06-30T20:04:34Z</updated>
<published>2002-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Tram[p]as de la Comunicación y la Cultura; no. 2
¿Para qué universidad en tiempos aciagos? ¿A quién le importa la investigación cuando en las calles tiemblan las cacerolas y en las rutas los piquetes? ¿Con qué ánimo se asiste a clase cuando alrededor hay desocupación, inseguridad, malestar social? ¿Qué sentido tiene estudiar en un país que parece haber perdido el rumbo? Mejor es irse. Aunque pensándolo bien, si se está cursando una carrera en la universidad pública, mejor esperar a graduarse y emigrar con el título bajo el brazo. La idea de irse se había puesto en marcha en la Argentina durante el ocaso del siglo XX. Para peor, cuando no habían transcurrido dos años desde que se inició el presente siglo, estalló la crisis y a los inconvenientes ya señalados se les sumaron los ahorros acorralados y, en algunos sectores, lisa y llanamente, el hambre. Quienes estaban mirando con cariño las puertas de las embajadas comenzaron a cortejarlas.
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<dc:date>2002-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>¿Para qué universidad en tiempos aciagos? ¿A quién le importa la investigación cuando en las calles tiemblan las cacerolas y en las rutas los piquetes? ¿Con qué ánimo se asiste a clase cuando alrededor hay desocupación, inseguridad, malestar social? ¿Qué sentido tiene estudiar en un país que parece haber perdido el rumbo? Mejor es irse. Aunque pensándolo bien, si se está cursando una carrera en la universidad pública, mejor esperar a graduarse y emigrar con el título bajo el brazo. La idea de irse se había puesto en marcha en la Argentina durante el ocaso del siglo XX. Para peor, cuando no habían transcurrido dos años desde que se inició el presente siglo, estalló la crisis y a los inconvenientes ya señalados se les sumaron los ahorros acorralados y, en algunos sectores, lisa y llanamente, el hambre. Quienes estaban mirando con cariño las puertas de las embajadas comenzaron a cortejarlas.</dc:description>
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<title>El caso de la agrupación HIJOS en La Plata: De jóvenes violentados...</title>
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<author>
<name>Catino, Magalí</name>
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<author>
<name>Alfonso, Alfredo</name>
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<updated>2022-06-30T20:04:36Z</updated>
<published>2002-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Tram[p]as de la Comunicación y la Cultura; no. 2
La Barbarie del estado terrorista como máxima intervención, durante la última dictadura militar en Argentina -1976/1983- sirve para situar los diversos rostros que la exclusión del otro puede tomar. Esta exclusión/aniquilamiento, que involucró la desaparición física de los cuerpos deja, en una sociedad como la platense, el registro de la memoria inscripta en el cuerpo. Memoria y cuerpo es quien habla, quien expresa la geografía de nuestra historia en tanto el cuerpo es el lugar donde se inscribe el significado: en él y por él, en estos grupos, se pone en escena pública "algo" de aquello que fue guardado/silenciado/olvidado. La historia es un relato no sólo construido desde una perspectiva, sino que involucra, además, situar cuáles son las voces que se escuchan y cuáles son sus personajes principales. En este caso, cuando la historia está demasiado llena necesita del olvido. El olvido es, desde lo individual y social, donde la historia muestra más abiertamente el conflicto, las tensiones, los antagonismos, las heridas.
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<dc:date>2002-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>La Barbarie del estado terrorista como máxima intervención, durante la última dictadura militar en Argentina -1976/1983- sirve para situar los diversos rostros que la exclusión del otro puede tomar. Esta exclusión/aniquilamiento, que involucró la desaparición física de los cuerpos deja, en una sociedad como la platense, el registro de la memoria inscripta en el cuerpo. Memoria y cuerpo es quien habla, quien expresa la geografía de nuestra historia en tanto el cuerpo es el lugar donde se inscribe el significado: en él y por él, en estos grupos, se pone en escena pública "algo" de aquello que fue guardado/silenciado/olvidado. La historia es un relato no sólo construido desde una perspectiva, sino que involucra, además, situar cuáles son las voces que se escuchan y cuáles son sus personajes principales. En este caso, cuando la historia está demasiado llena necesita del olvido. El olvido es, desde lo individual y social, donde la historia muestra más abiertamente el conflicto, las tensiones, los antagonismos, las heridas.</dc:description>
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<title>Gente del presente: Los jóvenes y la política</title>
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<author>
<name>Belinche, Marcelo Fabián</name>
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<updated>2022-06-30T04:02:52Z</updated>
<published>2002-06-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Tram[p]as de la Comunicación y la Cultura; no. 2
Como el riesgo país, los informes, encuestas y debates que durante años criticaron el rechazo a la política de los jóvenes argentinos, desaparecieron de los medios. Más de una década de análisis banales ignoraron lo central: los jóvenes son el resultado de la sociedad a la que pertenecen. Quienes se rasgaron tantas veces las vestiduras cuestionando aparentes apatías y conformismos, hoy asisten en silencio al fracaso de esa política que los jóvenes repudiaron, y lo que es peor, a sus consecuencias.
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<dc:date>2002-06-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Como el riesgo país, los informes, encuestas y debates que durante años criticaron el rechazo a la política de los jóvenes argentinos, desaparecieron de los medios. Más de una década de análisis banales ignoraron lo central: los jóvenes son el resultado de la sociedad a la que pertenecen. Quienes se rasgaron tantas veces las vestiduras cuestionando aparentes apatías y conformismos, hoy asisten en silencio al fracaso de esa política que los jóvenes repudiaron, y lo que es peor, a sus consecuencias.</dc:description>
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<title>Veinticinco tumbas esperando una flor: Historias del conurbano</title>
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<author>
<name>Alarcón, Cristian</name>
</author>
<id>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/138598</id>
<updated>2022-06-30T04:02:54Z</updated>
<published>2002-06-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Tram[p]as de la Comunicación y la Cultura; no. 2
Carlos mira desde su esquina a los desconocidos que paramos hace media hora en la vereda del frente. A nuestras espaldas está el campito con unos monoblocks de fondo, adelante lo que quedó de la villa, y a la derecha el barrio con sus calles nuevas, modernizado por el asfalto y los frentes mejorados de las casas que fueron ranchos. En esa esquina vive Carlos desde que era un niño. Y por eso sabe que quienes estamos parados esperando algo con dos pibes del barrio en un auto, y con un remisero que tiene puesta una campera que lo hace parecer policía, no somos del lugar. Se acerca. Camina sonriendo desde su esquina, con parsimonia, y estirando, al acercarse, la mano para saludar.
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<dc:date>2002-06-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Carlos mira desde su esquina a los desconocidos que paramos hace media hora en la vereda del frente. A nuestras espaldas está el campito con unos monoblocks de fondo, adelante lo que quedó de la villa, y a la derecha el barrio con sus calles nuevas, modernizado por el asfalto y los frentes mejorados de las casas que fueron ranchos. En esa esquina vive Carlos desde que era un niño. Y por eso sabe que quienes estamos parados esperando algo con dos pibes del barrio en un auto, y con un remisero que tiene puesta una campera que lo hace parecer policía, no somos del lugar. Se acerca. Camina sonriendo desde su esquina, con parsimonia, y estirando, al acercarse, la mano para saludar.</dc:description>
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