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<title>Volumen 01 | Número 01-08</title>
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<updated>2026-06-12T14:17:56Z</updated>
<dc:date>2026-06-12T14:17:56Z</dc:date>
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<title>Descripción de los molares humanos fósiles de Miramar (provincia de Buenos Aires)</title>
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<name>Vignati, Milcíades Alejo</name>
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<updated>2022-09-22T20:04:27Z</updated>
<published>1941-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata (nueva serie); tomo I, no. 8, sección Antropología
Sosegadas las pasiones y esfumadas las desconfianzas que suscitaron losreiterados descubrimientos de Miramar, entrego —a los años de tenerla en preparación— esta monografía, complemento de la noticia preliminar que publicara y en cumplimiento del encargo que me hiciera, a su tiempo, don Carlos Ameghino. Fue una larga temporada de variadas y, ahora creo, innecesarias controversias. El error que todos cometimos fue el de conferir importancia adesahogos de quienes especularon sobre el favor que su posición de censoresobtendría del núcleo de escépticos a la autenticidad de los hallazgos paleoantropológicos argentinos. En otro medio y en otras circunstancias, hubiera bastado la comprobación de la forma dolosa en que se modificaron documentos públicos, para radiar a sus autores del campo de la labor científica. Desgraciadamente, las demostraciones de la falta de ética que los informaba pasaron poco menos que inadvertidas y por ello hay que lamentar que en excelentes obras de conjunto sus autores se escuden en esas dudas para desvirtuar el valor de todo cuanto atañe al hombre fósil de las pampas. No es éste, por cierto, un hecho aislado. En alguna parte he hecho referencia a la falta de erudición que adolecen los más reputados investigadores europeos en cuanto abordan el problema de la antigüedad del hombre americano, sin que haya la menor preocupación de ceilir sus comentarios a la realidad de los hallazgos que comentan. El juicio puede parecer severo, especialmente a los que no han seguido de cerca el desenvolvimiento de los sucesivos descubrimientos y las publicaciones consiguientes.
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<dc:date>1941-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Sosegadas las pasiones y esfumadas las desconfianzas que suscitaron losreiterados descubrimientos de Miramar, entrego —a los años de tenerla en preparación— esta monografía, complemento de la noticia preliminar que publicara y en cumplimiento del encargo que me hiciera, a su tiempo, don Carlos Ameghino. Fue una larga temporada de variadas y, ahora creo, innecesarias controversias. El error que todos cometimos fue el de conferir importancia adesahogos de quienes especularon sobre el favor que su posición de censoresobtendría del núcleo de escépticos a la autenticidad de los hallazgos paleoantropológicos argentinos. En otro medio y en otras circunstancias, hubiera bastado la comprobación de la forma dolosa en que se modificaron documentos públicos, para radiar a sus autores del campo de la labor científica. Desgraciadamente, las demostraciones de la falta de ética que los informaba pasaron poco menos que inadvertidas y por ello hay que lamentar que en excelentes obras de conjunto sus autores se escuden en esas dudas para desvirtuar el valor de todo cuanto atañe al hombre fósil de las pampas. No es éste, por cierto, un hecho aislado. En alguna parte he hecho referencia a la falta de erudición que adolecen los más reputados investigadores europeos en cuanto abordan el problema de la antigüedad del hombre americano, sin que haya la menor preocupación de ceilir sus comentarios a la realidad de los hallazgos que comentan. El juicio puede parecer severo, especialmente a los que no han seguido de cerca el desenvolvimiento de los sucesivos descubrimientos y las publicaciones consiguientes.</dc:description>
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<title>Takjuaj: Un personaje mitológico de los mataco</title>
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<name>Palavecino, Enrique</name>
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<updated>2022-09-22T20:04:29Z</updated>
<published>1940-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata (nueva serie); tomo I, no. 7, sección Antropología
En la mitología de los mataco recogida por el autor figuran una cantidad de mitos cuyo principal personaje es Takjuaj por astuto, perverso y a veces algo tonto; sus azañas se pueden agrupar en tres ciclos temáticos principales que son: el ciclo burlador burlado, Takjuaj creador y la liberación de las aguas. Por sus hazañas, Takjuaj recuerda bastante las del zorro en la mitología de los indios de la América del Norte y presenta también un cierto parentesco con Pariacaca, héroe de viejos mitos peruanos de Huarochirí.
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<dc:date>1940-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>En la mitología de los mataco recogida por el autor figuran una cantidad de mitos cuyo principal personaje es Takjuaj por astuto, perverso y a veces algo tonto; sus azañas se pueden agrupar en tres ciclos temáticos principales que son: el ciclo burlador burlado, Takjuaj creador y la liberación de las aguas. Por sus hazañas, Takjuaj recuerda bastante las del zorro en la mitología de los indios de la América del Norte y presenta también un cierto parentesco con Pariacaca, héroe de viejos mitos peruanos de Huarochirí.</dc:description>
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<title>Cuatro viajes de estudio al más remoto noroeste argentino</title>
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<name>Márquez Miranda, Fernando</name>
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<updated>2022-09-22T20:04:32Z</updated>
<published>1939-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata (nueva serie); tomo I, no. 6, sección Antropología
Quedan, todavía, enormes extensiones del noroeste que no han llegado al dominio de la curiosidad pública, más aun, que no han sido penetradas ni siquiera por los técnicos especialistas, acuciados por la sed del estudio. Son ya muy conocidos los valles calchaquíes — el de Santa María, el de Quimivil — pero los calcinados arenales riojanos, con sus trágicas extensiones desérticas, cortadas por oasis de una belleza un poco agobiante, como el bochorno de su sol estival, pertenecen a muy pocos. Son frecuentadas algunas poblaciones catamarqueñas, como Andalgalá o Tinogasta, a las que el acceso directo en ferrocarril permite un relativamente fácil arribo; pero son menos frecuentes los que han visitado esa isla de verdor maravilloso que es Belén, los que han pernoctado en el Londres catamarqueño, los que han gozado del espectáculo dantesco de la selva petrificada que cas La Ciénaga, o que han ambulado por La Toma o La Puerta. Otro tanto ocurre, por idéntica razón, con las zonas más remotas, adyacentes a la Quebrada de Humahuaca. Miles de turistas han escalado, con ayuda de la emocionante cremallera, las poblaciones que, al norte de Jujuy, se van escalonando por aquel soberbio corredor montañoso que comunica a la Argentina con el altiplano boliviano. Han ido viendo cómo el aumento de la altura raleaba la vegetación, aun abundante al comienzo de la etapa. Cómo el cardón, las cactáceas, iban apareciendo como la planta típica casi única, que ponía su magra nota verde en la algarabía tonal, en el abigarramiento cromático de la Quebrada. Han admirado este sabio y deleitoso desborde de colores, tan estupendo que sobrepasa las posibilidades técnicas del pintor, y se han jurado — con razón — que este panorama de grandiosidad un poco deprimente, de dramatismo verdadero y patético, era lo más hermoso que sus ojos habían jamás contemplado como paisaje de montaña.
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<dc:date>1939-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Quedan, todavía, enormes extensiones del noroeste que no han llegado al dominio de la curiosidad pública, más aun, que no han sido penetradas ni siquiera por los técnicos especialistas, acuciados por la sed del estudio. Son ya muy conocidos los valles calchaquíes — el de Santa María, el de Quimivil — pero los calcinados arenales riojanos, con sus trágicas extensiones desérticas, cortadas por oasis de una belleza un poco agobiante, como el bochorno de su sol estival, pertenecen a muy pocos. Son frecuentadas algunas poblaciones catamarqueñas, como Andalgalá o Tinogasta, a las que el acceso directo en ferrocarril permite un relativamente fácil arribo; pero son menos frecuentes los que han visitado esa isla de verdor maravilloso que es Belén, los que han pernoctado en el Londres catamarqueño, los que han gozado del espectáculo dantesco de la selva petrificada que cas La Ciénaga, o que han ambulado por La Toma o La Puerta. Otro tanto ocurre, por idéntica razón, con las zonas más remotas, adyacentes a la Quebrada de Humahuaca. Miles de turistas han escalado, con ayuda de la emocionante cremallera, las poblaciones que, al norte de Jujuy, se van escalonando por aquel soberbio corredor montañoso que comunica a la Argentina con el altiplano boliviano. Han ido viendo cómo el aumento de la altura raleaba la vegetación, aun abundante al comienzo de la etapa. Cómo el cardón, las cactáceas, iban apareciendo como la planta típica casi única, que ponía su magra nota verde en la algarabía tonal, en el abigarramiento cromático de la Quebrada. Han admirado este sabio y deleitoso desborde de colores, tan estupendo que sobrepasa las posibilidades técnicas del pintor, y se han jurado — con razón — que este panorama de grandiosidad un poco deprimente, de dramatismo verdadero y patético, era lo más hermoso que sus ojos habían jamás contemplado como paisaje de montaña.</dc:description>
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<title>«Novíssima veterum»: Hallazgo en la puna jujeña</title>
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<name>Vignati, Milcíades Alejo</name>
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<id>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/142601</id>
<updated>2022-09-22T20:04:34Z</updated>
<published>1938-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata (nueva serie); tomo I, no. 5, sección Antropología
La visita al cementerio indígena de Agua Caliente ha permitido pslablecer los difprentes tipos de sepulturas y señalar -después de una meticulosa indagación bibliográfica- la posibilidad de discriminar las construcciones hechas con la finalidad de guardar las cosechas. Los artefactos correspondientes a la vida material son los propios de los habitantes de la puna jujeña ya señalados por otros investigadores; sin embargo, circunstancias diversas permiten indicar una decidida influencia incaica. La antigüedad máxima de la sepultura queda perfectamente establecida por la presencia de una moneda acuñada en 1677.
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<dc:date>1938-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>La visita al cementerio indígena de Agua Caliente ha permitido pslablecer los difprentes tipos de sepulturas y señalar -después de una meticulosa indagación bibliográfica- la posibilidad de discriminar las construcciones hechas con la finalidad de guardar las cosechas. Los artefactos correspondientes a la vida material son los propios de los habitantes de la puna jujeña ya señalados por otros investigadores; sin embargo, circunstancias diversas permiten indicar una decidida influencia incaica. La antigüedad máxima de la sepultura queda perfectamente establecida por la presencia de una moneda acuñada en 1677.</dc:description>
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<title>Cráneos pintados del cementerio indígena de San Blas</title>
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<name>Vignati, Milcíades Alejo</name>
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<updated>2022-09-22T20:04:36Z</updated>
<published>1938-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata (nueva serie); tomo I, no. 4, sección Antropología
Los cráneos descriptos provienen de cementerios indígenas situados a orillas del océano Atlántico en la región de San Blas. El interés científico de los mismos radica en la circunstancia de haber sido decorados con diversos colores durante una ceremonia de carácter religioso, previa a Sil sepelio definitivo. Por las crónicas de los misioneros de la Compañía de Jesús se puede individualizar a estos aborígenes como los pobladores del sur de las provincias de Mendoza y San Luis.
Incluye láminas ilustrativas.
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<dc:date>1938-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Los cráneos descriptos provienen de cementerios indígenas situados a orillas del océano Atlántico en la región de San Blas. El interés científico de los mismos radica en la circunstancia de haber sido decorados con diversos colores durante una ceremonia de carácter religioso, previa a Sil sepelio definitivo. Por las crónicas de los misioneros de la Compañía de Jesús se puede individualizar a estos aborígenes como los pobladores del sur de las provincias de Mendoza y San Luis.</dc:description>
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<title>Mitología sudamericana: XXI. El Viejo Tatrapai de los araucanos (tercera parte)</title>
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<name>Lehmann-Nitsche, Roberto</name>
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<updated>2022-09-22T20:04:37Z</updated>
<published>1937-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata (nueva serie); tomo I, no. 3, sección Antropología
En el mito del Viejo Tatrapai oriundo de la zona araucana, tanto chilena como argentina, hay un episodio interliado y ligado, no sin habilidad, conlos acontecimientos anteriores: es el motivo del ofrecimiento de la novia.Invito al amable lector de las líneas siguientes a que quiera repasar el número XIV de mi Mitología Sudamericana, donde traté el mito enconjunto y examiné, como detalles comparativos, dos motivos quedesempeñan su rol principal dentro del desarrollo de los sucesos míticos,a saber: el motivo de las pruebas peligrosas y el motivo del ofrecimientode la novia. El segundo de esos motivos será tratado nuevamente en laspáginas que siguen, pues una gran obra etnográfica sobre los indígenas dela Tierra del Fuego que acaba de salir, permite ampliar, inesperadamente, el hábitat de dicho motivo, limitado hasta este momento a la zona araucana. En la parte primera de nuestra monografía ya citada, fueron analizados cuatro textos chilenos y uno argentino. Recordemos pues, en sinopsis abreviada, la situación mitológica. En el documento chileno n° I, falta el motivo que nos ocupará en adelante. Según el documento chileno n° II, "reina noche eterna", producida por los dos héroes enojados y rabiosos que pusieron el sol en una olla. Muere de hambre el viejo Latrapai (i.e. Tatrapai), y los animales amenazados por la misma suerte deben salvar la situación.
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<dc:date>1937-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>En el mito del Viejo Tatrapai oriundo de la zona araucana, tanto chilena como argentina, hay un episodio interliado y ligado, no sin habilidad, conlos acontecimientos anteriores: es el motivo del ofrecimiento de la novia.Invito al amable lector de las líneas siguientes a que quiera repasar el número XIV de mi Mitología Sudamericana, donde traté el mito enconjunto y examiné, como detalles comparativos, dos motivos quedesempeñan su rol principal dentro del desarrollo de los sucesos míticos,a saber: el motivo de las pruebas peligrosas y el motivo del ofrecimientode la novia. El segundo de esos motivos será tratado nuevamente en laspáginas que siguen, pues una gran obra etnográfica sobre los indígenas dela Tierra del Fuego que acaba de salir, permite ampliar, inesperadamente, el hábitat de dicho motivo, limitado hasta este momento a la zona araucana. En la parte primera de nuestra monografía ya citada, fueron analizados cuatro textos chilenos y uno argentino. Recordemos pues, en sinopsis abreviada, la situación mitológica. En el documento chileno n° I, falta el motivo que nos ocupará en adelante. Según el documento chileno n° II, "reina noche eterna", producida por los dos héroes enojados y rabiosos que pusieron el sol en una olla. Muere de hambre el viejo Latrapai (i.e. Tatrapai), y los animales amenazados por la misma suerte deben salvar la situación.</dc:description>
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<title>Mitología sudamericana: XX. El gigante de piedra en la Tierra del Fuego y Norte América</title>
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<author>
<name>Lehmann-Nitsche, Roberto</name>
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<id>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/142597</id>
<updated>2022-09-22T20:04:39Z</updated>
<published>1937-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata (nueva serie); tomo I, no. 2, sección Antropología
Gracias a una deferencia especial del autor, pude consultar las pruebas de imprenta del segundo tomo, parte mitológica, de su gran obra sobre lo sindígenas de la Tierra del Fuego. Estoy pues en condiciones de presentar las variantes de un interesante mito fueguino que corren en diferentes regiones del vasto continente norteamericano, y acumular así nuevo material para una futura mitología comparada interamericana. Trátase del «Viejo Sinulu» de los Yámana del archipiélago fueguino, los representantes más australes del género humano. Refiere nuestro texto, en sinopsis, lo que sigue: Sinulu se formó de una muñeca de piedra, juguete de las criaturas indígenas. Es amante de mujeres cuyos maridos mata, así que tiene muchas juntadas. Su fuerza física es enorme, pues arranca, sin dificultad alguna, árboles enteros con raíz y todo [Nothophagus sp.] para recolectar, con mayor comodidad, los hongos que en sus ramas crecen [Cyilaria sp.] y comérselos después [como 10 hacen los indios]: resulta entonces que Sinu Ju era un gigante. Formado del todo de piedra, es invulnerable, hecha excepción las plantas del pie, que eran como las de la gente humana. Una vez pisa con un pie en una espina, y yace enfermo en su choza, dirigiendo los pies hacia la entrada. Pican las mujeres, intencionalmente, con alesnas la herida,haciéndola así más grande y más honda; y cuando el enfermo, al fin,consigue dormir, ponen el pie herido en la horca de un palo colocado en el suelo, y fijan en la herida una alesna larga y gruesa.
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<dc:date>1937-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Gracias a una deferencia especial del autor, pude consultar las pruebas de imprenta del segundo tomo, parte mitológica, de su gran obra sobre lo sindígenas de la Tierra del Fuego. Estoy pues en condiciones de presentar las variantes de un interesante mito fueguino que corren en diferentes regiones del vasto continente norteamericano, y acumular así nuevo material para una futura mitología comparada interamericana. Trátase del «Viejo Sinulu» de los Yámana del archipiélago fueguino, los representantes más australes del género humano. Refiere nuestro texto, en sinopsis, lo que sigue: Sinulu se formó de una muñeca de piedra, juguete de las criaturas indígenas. Es amante de mujeres cuyos maridos mata, así que tiene muchas juntadas. Su fuerza física es enorme, pues arranca, sin dificultad alguna, árboles enteros con raíz y todo [Nothophagus sp.] para recolectar, con mayor comodidad, los hongos que en sus ramas crecen [Cyilaria sp.] y comérselos después [como 10 hacen los indios]: resulta entonces que Sinu Ju era un gigante. Formado del todo de piedra, es invulnerable, hecha excepción las plantas del pie, que eran como las de la gente humana. Una vez pisa con un pie en una espina, y yace enfermo en su choza, dirigiendo los pies hacia la entrada. Pican las mujeres, intencionalmente, con alesnas la herida,haciéndola así más grande y más honda; y cuando el enfermo, al fin,consigue dormir, ponen el pie herido en la horca de un palo colocado en el suelo, y fijan en la herida una alesna larga y gruesa.</dc:description>
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<title>Sobre dos instrumentos líticos notables de Patagonia</title>
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<name>Frenguelli, Joaquín</name>
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<updated>2022-09-22T20:04:40Z</updated>
<published>1936-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata (nueva serie); tomo I, no. 1, sección Antropología
El doctor Franz Mansfeld, de Buenos Aires, al regreso de su reciente viaje a Patagonia austral, ha tenido la gentileza de facilitarme dos hermosos instrumentos líticos, hallados en distintos puntos del territorio de Santa Cruz, al sur del río Deseado. Ambas piezas, destinadas a acrecentar las colecciones del Museo de La Plata, llaman particularmente la atención por sus dimensiones excepcionales, superando en mucho las alcanzadas por el tamaño de los instrumentos de tipos análogos hasta ahora conocidos en Patagonia. Su importancia, sin embargo, no reside tanto en las notables dimensiones de las piezas consideradas aisladamente, como por formar parte de un acervo industrial lítico patagónico, cuyos elementos parece alcanzar siempre proporciones considerables. En efecto, si bien instrumentos de dimensiones extraordinarias, como yo mismo pude constatar en muchos puntos de Patagonia, se hallan desparramados aisladamente o mezclados con materiales líticos del tipo ya bien conocido en los diferentes «picaderos» patagónicos, a veces ellos se encuentran reunidos en talleres determinados, donde faltan piezas líticas de dimensiones ordinarias y de aquel tallado fino que tanto admiramos en la lítica patagónica. Creo que conviene reparar en este hecho que parecería destinado a revelar un tipo peculiar de industria macrolítica sumamente importante, y no sólo de valor tecnológico y morfológico, sino quizá también, de valor cronológico.
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<dc:date>1936-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>El doctor Franz Mansfeld, de Buenos Aires, al regreso de su reciente viaje a Patagonia austral, ha tenido la gentileza de facilitarme dos hermosos instrumentos líticos, hallados en distintos puntos del territorio de Santa Cruz, al sur del río Deseado. Ambas piezas, destinadas a acrecentar las colecciones del Museo de La Plata, llaman particularmente la atención por sus dimensiones excepcionales, superando en mucho las alcanzadas por el tamaño de los instrumentos de tipos análogos hasta ahora conocidos en Patagonia. Su importancia, sin embargo, no reside tanto en las notables dimensiones de las piezas consideradas aisladamente, como por formar parte de un acervo industrial lítico patagónico, cuyos elementos parece alcanzar siempre proporciones considerables. En efecto, si bien instrumentos de dimensiones extraordinarias, como yo mismo pude constatar en muchos puntos de Patagonia, se hallan desparramados aisladamente o mezclados con materiales líticos del tipo ya bien conocido en los diferentes «picaderos» patagónicos, a veces ellos se encuentran reunidos en talleres determinados, donde faltan piezas líticas de dimensiones ordinarias y de aquel tallado fino que tanto admiramos en la lítica patagónica. Creo que conviene reparar en este hecho que parecería destinado a revelar un tipo peculiar de industria macrolítica sumamente importante, y no sólo de valor tecnológico y morfológico, sino quizá también, de valor cronológico.</dc:description>
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