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<title>1919 | Volumen 24 | Número 02</title>
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<updated>2026-06-15T15:23:30Z</updated>
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<title>Mitología sudamericana: I. El diluvio según los araucanos de la Pampa</title>
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<name>Lehmann-Nitsche, Roberto</name>
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<updated>2023-07-07T20:03:12Z</updated>
<published>1919-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata; vol. 24, no. 2
El alto interés que las tradiciones autóctonas, respecto al origen del mundo y respecto a las épocas míticas, han despertado y despertarán entre los intelectuales que se dedican al estudio del alma primitiva, justifica lo suficiente la publicación especial de un breve texto que hemos conseguido, gracias a una de las tantas sorpresas agradables que a veces suelen interrumpir la labor monótona que representa el arreglo de un material sistemáticamente recolectado. Era en una de las sesiones de la Junta de Historia y Numismática Americana, de Buenos Aires, que mi distinguido amigo, el conocido historiador y bibliógrafo doctor Carlos J. Salas, me obsequiara con una «tradición ranquelina», apuntada en Chimpay (Gobernación del Río Negro), el 15 de enero de 1917, por el señor Dardo Romero, permitiéndome al mismo tiempo su publicación si la creyera interesante. Dábame yo cuenta, inmediatamente, del valor extraordinario que el relato del indio ranquelche ofrece no solamente para la mitología de las otras tribus araucanas, sino para la mitología sudamericana en general, y en vez de guardar el texto entre manuscritos inéditos, resolví entregarlo cuanto antes a la imprenta.
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<dc:date>1919-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>El alto interés que las tradiciones autóctonas, respecto al origen del mundo y respecto a las épocas míticas, han despertado y despertarán entre los intelectuales que se dedican al estudio del alma primitiva, justifica lo suficiente la publicación especial de un breve texto que hemos conseguido, gracias a una de las tantas sorpresas agradables que a veces suelen interrumpir la labor monótona que representa el arreglo de un material sistemáticamente recolectado. Era en una de las sesiones de la Junta de Historia y Numismática Americana, de Buenos Aires, que mi distinguido amigo, el conocido historiador y bibliógrafo doctor Carlos J. Salas, me obsequiara con una «tradición ranquelina», apuntada en Chimpay (Gobernación del Río Negro), el 15 de enero de 1917, por el señor Dardo Romero, permitiéndome al mismo tiempo su publicación si la creyera interesante. Dábame yo cuenta, inmediatamente, del valor extraordinario que el relato del indio ranquelche ofrece no solamente para la mitología de las otras tribus araucanas, sino para la mitología sudamericana en general, y en vez de guardar el texto entre manuscritos inéditos, resolví entregarlo cuanto antes a la imprenta.</dc:description>
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<title>Rasgos psicológicos de indios sudamericanos</title>
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<name>Lafone Quevedo, Samuel Alejandro</name>
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<updated>2023-07-07T20:03:13Z</updated>
<published>1919-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata; vol. 24, no. 2
Todos sabemos lo que eran los indígenas de Méjico, de Centro América, de la región andina desde Panamá hasta los límites australes de la cultura dicha del Perú: nadie se atrevería a negar que su mentalidad podría llegar hasta donde alcanza la de las gentes del Viejo Mundo en sus finalidades. La conquista y todas sus consecuencias alteraron el curso de la evolución indígena, y cuatrocientos años de sujeción al dominio más o menos duro de la raza invasora, no podía menos que atrofiar todas las facultades mentales y morales de los sometidos: así los Indios eran morales entre sí, pero inmorales, hasta perversos, para con sus opresores, porque eran víctimas, muchas veces, de toda clase de injusticias, y veían que los llamados cristianos no se perdonaban ni siquiera los unos a los otros, cuando ellos, los Indios entre sí, se respetaban con todos los puntillos del más cumplido caballero castellano
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<dc:date>1919-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Todos sabemos lo que eran los indígenas de Méjico, de Centro América, de la región andina desde Panamá hasta los límites australes de la cultura dicha del Perú: nadie se atrevería a negar que su mentalidad podría llegar hasta donde alcanza la de las gentes del Viejo Mundo en sus finalidades. La conquista y todas sus consecuencias alteraron el curso de la evolución indígena, y cuatrocientos años de sujeción al dominio más o menos duro de la raza invasora, no podía menos que atrofiar todas las facultades mentales y morales de los sometidos: así los Indios eran morales entre sí, pero inmorales, hasta perversos, para con sus opresores, porque eran víctimas, muchas veces, de toda clase de injusticias, y veían que los llamados cristianos no se perdonaban ni siquiera los unos a los otros, cuando ellos, los Indios entre sí, se respetaban con todos los puntillos del más cumplido caballero castellano</dc:description>
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<title>Cerambícidos argentinos nuevos o poco conocidos</title>
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<name>Bruch, Carlos</name>
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<updated>2023-07-07T04:03:01Z</updated>
<published>1919-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata; vol. 24, no. 2
De seis especies descriptas hasta la fecha del género Holopterus Blanch., cuatro de ellas podemos considerar como típicas de la fauna chilena y dos de la nuestra. Una de aquéllas he incluido en mi catálogo por encontrarse también de este lado de los Andes, en el territorio de Santa Cruz. Habiendo recibido últimamente diversos ejemplares de estos curiosos longicornios, me vi obligado a clasificarlos. Resulta de ese estudio, que ahora podemos aumentar la lista de las especies argentinas, agregando las cuatro nuevas que a continuación voy a describir. Como consecuencia de la misma revisión tengo que señalar un error de clasificación en que incurrí, al citar en mi catálogo H. chilensis para Santa Cruz, cuando sin duda, se trata del H. annulicornis Phil. Debe, pues, figurar solamente esta última especie entre la lista de las argentinas, mientras no consten hallazgos de otras formas chilenas en nuestro territorio. Comparando ahora las especies conocidas de cada país, advertimos de pronto que ciertos caracteres morfológicos separan unas de otras, de tal manera, que sospechamos se trate sino de tres, por lo menos de dos tipos, genéricamente distintos. El mismo Lacordaire tuvo ya este parecer al ocuparse de H. sublineatus F. et G., la única especie argentina conocida entonces.
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<dc:date>1919-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>De seis especies descriptas hasta la fecha del género Holopterus Blanch., cuatro de ellas podemos considerar como típicas de la fauna chilena y dos de la nuestra. Una de aquéllas he incluido en mi catálogo por encontrarse también de este lado de los Andes, en el territorio de Santa Cruz. Habiendo recibido últimamente diversos ejemplares de estos curiosos longicornios, me vi obligado a clasificarlos. Resulta de ese estudio, que ahora podemos aumentar la lista de las especies argentinas, agregando las cuatro nuevas que a continuación voy a describir. Como consecuencia de la misma revisión tengo que señalar un error de clasificación en que incurrí, al citar en mi catálogo H. chilensis para Santa Cruz, cuando sin duda, se trata del H. annulicornis Phil. Debe, pues, figurar solamente esta última especie entre la lista de las argentinas, mientras no consten hallazgos de otras formas chilenas en nuestro territorio. Comparando ahora las especies conocidas de cada país, advertimos de pronto que ciertos caracteres morfológicos separan unas de otras, de tal manera, que sospechamos se trate sino de tres, por lo menos de dos tipos, genéricamente distintos. El mismo Lacordaire tuvo ya este parecer al ocuparse de H. sublineatus F. et G., la única especie argentina conocida entonces.</dc:description>
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<title>Mitología sudamericana: II. La cosmogonía según los puelche de la Patagonia</title>
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<name>Lehmann-Nitsche, Roberto</name>
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<updated>2023-07-07T04:03:02Z</updated>
<published>1919-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata; vol. 24, no. 2
El 5 de febrero de 1916, tuve la rara suerte de descubrir una leyenda cuya importancia justifica su publicación especial, Hallándome en el valle del Río Negro, Patagonia setentrional, para completar mis estudios sobre la lengua puelche iniciados el año anterior en Valcheta, del mismo territorio nacional, fui a visitar al anciano indígena Millaluan (= Guanaco de oro, en lengua araucana), llamado Bartolo Alfaro desde que se hizo cristianizar. Debo a mi amigo don Pablo Awe, propietario de un establecimiento rural en la isla Sauce Blanco la oportunidad de ser presentado a dicho indígena quien me trató, por consiguiente, inmediatamente con toda franqueza y sinceridad; así que cuando le pregunté respecto a las tradiciones de sus antepasados, no tardó en relatarme lo que sabía, asegurándome continuamente: "Así lo contaron la gente vieja de antes". El 14 del mismo mes, le pregunté sobre detalles que antes no había bien entendido, y puedo asegurar que no he omitido nada para conseguir el presente documento en la forma más completa posible. Desistí de antemano de apuntar el texto en idioma puelche; preferí que el anciano me lo contara en castellano que bastante bien domina; érame, de tal modo, posible, entender la narración en el momento de serme dictada, darme cuenta de omisiones y hacer inmediatamente las preguntas aclaratorias. De todos modos, la versión española de la leyenda, sólo es disfraz, siendo su estilo y el orden de las frases verdaderamente indios. Cabe informar respecto a la personalidad del narrador: tiene como 80 a 85 años; es de padre araucano y de madre puelche; vive en Primera Angostura, sobre la costa sud del Río Negro, algo al Oeste de Carmen de Patagones, donde posee buenos campos y un lindo establecimiento rural con casas y galpones de material; habla como idioma propio, el araucano, y sabe el puelche del cual es uno de los últimos representantes; sus numerosos hijos, prefieren el castellano al araucano. La leyenda que me dictó, dijo haber oído cuando joven en lengua puelche, y efectivamente, no corresponde a la mitología araucana, según la cual, para citar un solo motivo característico, sol y luna son hombre y mujer y no como en el presente texto, hermanos. Observo, al fin, que el idioma "puelche", es idéntico con aquel de d'Orbigny y no debe confundirse con el araucano ni con el "tehuelche" o patagón del mismo viajero.
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<dc:date>1919-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>El 5 de febrero de 1916, tuve la rara suerte de descubrir una leyenda cuya importancia justifica su publicación especial, Hallándome en el valle del Río Negro, Patagonia setentrional, para completar mis estudios sobre la lengua puelche iniciados el año anterior en Valcheta, del mismo territorio nacional, fui a visitar al anciano indígena Millaluan (= Guanaco de oro, en lengua araucana), llamado Bartolo Alfaro desde que se hizo cristianizar. Debo a mi amigo don Pablo Awe, propietario de un establecimiento rural en la isla Sauce Blanco la oportunidad de ser presentado a dicho indígena quien me trató, por consiguiente, inmediatamente con toda franqueza y sinceridad; así que cuando le pregunté respecto a las tradiciones de sus antepasados, no tardó en relatarme lo que sabía, asegurándome continuamente: "Así lo contaron la gente vieja de antes". El 14 del mismo mes, le pregunté sobre detalles que antes no había bien entendido, y puedo asegurar que no he omitido nada para conseguir el presente documento en la forma más completa posible. Desistí de antemano de apuntar el texto en idioma puelche; preferí que el anciano me lo contara en castellano que bastante bien domina; érame, de tal modo, posible, entender la narración en el momento de serme dictada, darme cuenta de omisiones y hacer inmediatamente las preguntas aclaratorias. De todos modos, la versión española de la leyenda, sólo es disfraz, siendo su estilo y el orden de las frases verdaderamente indios. Cabe informar respecto a la personalidad del narrador: tiene como 80 a 85 años; es de padre araucano y de madre puelche; vive en Primera Angostura, sobre la costa sud del Río Negro, algo al Oeste de Carmen de Patagones, donde posee buenos campos y un lindo establecimiento rural con casas y galpones de material; habla como idioma propio, el araucano, y sabe el puelche del cual es uno de los últimos representantes; sus numerosos hijos, prefieren el castellano al araucano. La leyenda que me dictó, dijo haber oído cuando joven en lengua puelche, y efectivamente, no corresponde a la mitología araucana, según la cual, para citar un solo motivo característico, sol y luna son hombre y mujer y no como en el presente texto, hermanos. Observo, al fin, que el idioma "puelche", es idéntico con aquel de d'Orbigny y no debe confundirse con el araucano ni con el "tehuelche" o patagón del mismo viajero.</dc:description>
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<title>Observaciones biológicas sobre Temnocera spinigera Wied (Diptera syrphidae)</title>
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<name>Bruch, Carlos</name>
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<updated>2023-07-07T04:03:04Z</updated>
<published>1919-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata; vol. 24, no. 2
Entre los cactos que cultivo, con frecuencia tengo que lamentar la pérdida de algún ejemplar putrefacto: la consunción de los tejidos celulares llega hasta el punto de quedar solamente una substancia corrompida dentro de la cutícula de la planta. He notado que son, sobre todo, ciertas especies, como Cereus patagonicus y algunos Echinopsis las más expuestas, y la causa de este proceso se debe, principalmente, a la humedad excesiva, que la resisten poco estos vegetales de regiones xerófitas.
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<dc:date>1919-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Entre los cactos que cultivo, con frecuencia tengo que lamentar la pérdida de algún ejemplar putrefacto: la consunción de los tejidos celulares llega hasta el punto de quedar solamente una substancia corrompida dentro de la cutícula de la planta. He notado que son, sobre todo, ciertas especies, como Cereus patagonicus y algunos Echinopsis las más expuestas, y la causa de este proceso se debe, principalmente, a la humedad excesiva, que la resisten poco estos vegetales de regiones xerófitas.</dc:description>
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<title>Nota sobre el ónyx-mármol de la provincia de San Luis</title>
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<name>Kantor, Moisés</name>
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<updated>2023-07-07T14:28:42Z</updated>
<published>1919-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata; vol. 24, no. 2
No encontramos datos sobre el Ónix-mármol de la provincia de San Luis en M. de Moussy, A. Stelzner ni en F. de Latzina. Las primeras referencias las tenemos en Avé-Lallemant que dice: "Aragonita (por supuesto nuestro Ónyx-mármol) verde claro daría bonitos objetos pulidos, como pulía algunas muestras Rivadeneira, quien ensayó también la explotación de lozas naturales". En J. Valentín encontramos una noticia breve pero más positiva y fundada. "De minerales no metálicos, dice este autor, el mármol de La Toma, conocido en el comercio como Ónyx, tiene la mayor importancia. Se trata de depósitos muy modernos, probablemente formados por aguas termales, cuya existencia en la proximidad del cono volcánico del Morro no tiene nada de raro". Según una comunicación verbal del administrador de la mina "Santa Isabel", la explotación del mármol empezó el año 1894.
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<dc:date>1919-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>No encontramos datos sobre el Ónix-mármol de la provincia de San Luis en M. de Moussy, A. Stelzner ni en F. de Latzina. Las primeras referencias las tenemos en Avé-Lallemant que dice: "Aragonita (por supuesto nuestro Ónyx-mármol) verde claro daría bonitos objetos pulidos, como pulía algunas muestras Rivadeneira, quien ensayó también la explotación de lozas naturales". En J. Valentín encontramos una noticia breve pero más positiva y fundada. "De minerales no metálicos, dice este autor, el mármol de La Toma, conocido en el comercio como Ónyx, tiene la mayor importancia. Se trata de depósitos muy modernos, probablemente formados por aguas termales, cuya existencia en la proximidad del cono volcánico del Morro no tiene nada de raro". Según una comunicación verbal del administrador de la mina "Santa Isabel", la explotación del mármol empezó el año 1894.</dc:description>
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<title>El uso de tejidos en la fabricación de la alfarería prehispánica en la provincia de Córdoba</title>
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<name>Gardner, G. A.</name>
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<updated>2023-07-10T18:53:22Z</updated>
<published>1919-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata; vol. 24, no. 2
Las observaciones siguientes, sobre el empleo de tejidos en la manufactura de la alfarería indígena prehispánica, debían formar parte de una memoria que reuniera los resultados de unas exploraciones arqueológicas emprendidas por mí en el departamento de Punilla (provincia de Córdoba), durante dos períodos en los veranos de 1917 y 1918, pero como la memoria dista mucho de acabarse por varias causas, he resuelto hacer una comunicación preliminar sobre esta materia, en vista de su naturaleza interesante. Debido al tiempo limitado que puedo disponer, no me ha sido posible tratar el asunto tan completamente como hubiera sido mi deseo; espero más tarde volver sobre ello y completarlo bajo todo punto de vista esencial. No faltan pruebas del uso de tejidos por las tribus prehispánicas de la región noroeste de la República Argentina, en la manufactura de su alfarería, pero el procedimiento no era común.
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<dc:date>1919-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Las observaciones siguientes, sobre el empleo de tejidos en la manufactura de la alfarería indígena prehispánica, debían formar parte de una memoria que reuniera los resultados de unas exploraciones arqueológicas emprendidas por mí en el departamento de Punilla (provincia de Córdoba), durante dos períodos en los veranos de 1917 y 1918, pero como la memoria dista mucho de acabarse por varias causas, he resuelto hacer una comunicación preliminar sobre esta materia, en vista de su naturaleza interesante. Debido al tiempo limitado que puedo disponer, no me ha sido posible tratar el asunto tan completamente como hubiera sido mi deseo; espero más tarde volver sobre ello y completarlo bajo todo punto de vista esencial. No faltan pruebas del uso de tejidos por las tribus prehispánicas de la región noroeste de la República Argentina, en la manufactura de su alfarería, pero el procedimiento no era común.</dc:description>
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<title>Mitología sudamericana: III. La marea alta según los puelche de la Patagonia</title>
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<name>Lehmann-Nitsche, Roberto</name>
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<updated>2023-07-07T04:03:09Z</updated>
<published>1919-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata; vol. 24, no. 2
En dos trabajos anteriores, hemos publicado dos leyendas, escogidas de nuestros manuscritos, que se refieren a temas preferidos por la mitología comparativa, a saber: la cosmogonía y el diluvio. La predilección de los mitólogos por esta materia, se explica, opino, por el efecto secundario e inconsciente de la tradición bíblica que dominaba y sigue dominando —mucho más que generalmente se admite— al mundo intelectual en sus conceptos sobre el universo. Era, pues, más bien una concesión a tal ambiente psíquico cuando elegimos aquellas dos leyendas para presentarlas a la publicidad en forma de trozos selectos; y obedece al mismo ciclo de ideas la presente monografía que completa las dos anteriores.
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<dc:date>1919-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>En dos trabajos anteriores, hemos publicado dos leyendas, escogidas de nuestros manuscritos, que se refieren a temas preferidos por la mitología comparativa, a saber: la cosmogonía y el diluvio. La predilección de los mitólogos por esta materia, se explica, opino, por el efecto secundario e inconsciente de la tradición bíblica que dominaba y sigue dominando —mucho más que generalmente se admite— al mundo intelectual en sus conceptos sobre el universo. Era, pues, más bien una concesión a tal ambiente psíquico cuando elegimos aquellas dos leyendas para presentarlas a la publicidad en forma de trozos selectos; y obedece al mismo ciclo de ideas la presente monografía que completa las dos anteriores.</dc:description>
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<title>Sobre algunos cladóceros de la República Argentina</title>
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<name>Birabén, Maximiliano Pedro León</name>
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<updated>2023-07-07T04:03:11Z</updated>
<published>1919-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata; vol. 24, no. 2
Al iniciar este trabajo, mi propósito había sido estudiar los Cladóceros de los alrededores de La Plata, viéndome luego, debido a la abundancia de material, obligado a concretarme solamente a las familias sididae y daphnidae, esta última la más importante del orden. Es, por lo tanto, esta, la primera serie del trabajo que sobre este tema me propongo realizar. Todas las especies las he hallado en lugares cercanos a La Plata; además, a algunas de ellas las encontré nuevamente en las provincias de Salta, La Rioja, San Luis y Entre Ríos. Debo hacer constar la gran cantidad de especies que obtuve en el canal de entrada al Puerto de La Plata.
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<dc:date>1919-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Al iniciar este trabajo, mi propósito había sido estudiar los Cladóceros de los alrededores de La Plata, viéndome luego, debido a la abundancia de material, obligado a concretarme solamente a las familias sididae y daphnidae, esta última la más importante del orden. Es, por lo tanto, esta, la primera serie del trabajo que sobre este tema me propongo realizar. Todas las especies las he hallado en lugares cercanos a La Plata; además, a algunas de ellas las encontré nuevamente en las provincias de Salta, La Rioja, San Luis y Entre Ríos. Debo hacer constar la gran cantidad de especies que obtuve en el canal de entrada al Puerto de La Plata.</dc:description>
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