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<title>1922 | Volumen 26</title>
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<updated>2026-07-13T15:07:43Z</updated>
<dc:date>2026-07-13T15:07:43Z</dc:date>
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<title>Investigaciones geológicas en la región norte de la Patagonia durante los años 1897 a 1899</title>
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<name>Roth, Santiago</name>
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<updated>2023-07-13T20:03:20Z</updated>
<published>1922-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata; vol. 26
El presente trabajo es un extracto de los diarios de viajes e informes presentados en su tiempo al doctor Francisco P. Moreno y forma la continuación de Reconocimientos de la región Andina, que se publicó en la Revista del Museo de La Plata, tomo IX, 1899, bajo el título Apuntes sobre la geología y paleontología de los territorios de Río Negro y Neuquén. Los viajes a la cordillera de la Patagonia, que he efectuado en los mencionados años, tuvieron por objeto principal estudiar las condiciones hidrológicas y las causas que motivaron el desvío de la división de las aguas continentales. Estos estudios se practicaron con el fin de determinar el límite entre las Repúblicas Argentina y de Chile. Los informes han servido de base al doctor Moreno en los respectivos capítulos de la Evidencia argentina, pero no han sido publicados en extenso. En varios trabajos geológicos posteriores me he referido a fenómenos observados en aquellos viajes, sin entrar en explicaciones y pormenores, lo que ha dado lugar a interpretaciones erróneas. Por estas razones he creído oportuno publicar en este tomo de homenaje al doctor Moreno las observaciones y resultados de las exploraciones de aquellos años. Tratándose de regiones poco conocidas, los datos e interpretaciones que ofrezco pueden servir de guía para futuras investigaciones locales más amplias.
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<dc:date>1922-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>El presente trabajo es un extracto de los diarios de viajes e informes presentados en su tiempo al doctor Francisco P. Moreno y forma la continuación de Reconocimientos de la región Andina, que se publicó en la Revista del Museo de La Plata, tomo IX, 1899, bajo el título Apuntes sobre la geología y paleontología de los territorios de Río Negro y Neuquén. Los viajes a la cordillera de la Patagonia, que he efectuado en los mencionados años, tuvieron por objeto principal estudiar las condiciones hidrológicas y las causas que motivaron el desvío de la división de las aguas continentales. Estos estudios se practicaron con el fin de determinar el límite entre las Repúblicas Argentina y de Chile. Los informes han servido de base al doctor Moreno en los respectivos capítulos de la Evidencia argentina, pero no han sido publicados en extenso. En varios trabajos geológicos posteriores me he referido a fenómenos observados en aquellos viajes, sin entrar en explicaciones y pormenores, lo que ha dado lugar a interpretaciones erróneas. Por estas razones he creído oportuno publicar en este tomo de homenaje al doctor Moreno las observaciones y resultados de las exploraciones de aquellos años. Tratándose de regiones poco conocidas, los datos e interpretaciones que ofrezco pueden servir de guía para futuras investigaciones locales más amplias.</dc:description>
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<title>Contribución al conocimiento histológico de la yerba mate y sus falsificaciones</title>
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<name>Scala, Augusto César</name>
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<updated>2023-07-13T20:03:23Z</updated>
<published>1922-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata; vol. 26
El tema que me propongo desarrollar es de rigurosa actualidad, debido al enorme movimiento de opinión que ha determinado y a los numerosos trabajos que ha provocado, ya sea desde el punto de vista comercial e industrial, ya del científico; más interesante a mi ver éste último, pues sus resultados han de influir, en día no lejano, poderosamente, por su aplicación práctica al reconocimiento de las falsificaciones y adulteraciones de la   yerba-mate, y en este concepto estamos avocados a una cuestión más compleja de lo que aparentemente deja presentirse. La yerba-mate fue y es adulterada y falsificada y continuará siéndolo, hasta que cultivos más racionales y metódicos, en su vastísima área de dispersión natural, origine un tipo bien definido desde el doble punto de vista técnico e industrial, y aún más, hasta que métodos seguros de investigación química, micrográfica y fisiológica, pongan en mano de las autoridades, las armas adecuadas para contrarrestar los constantes abusos de los especuladores poco escrupulosos.
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<dc:date>1922-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>El tema que me propongo desarrollar es de rigurosa actualidad, debido al enorme movimiento de opinión que ha determinado y a los numerosos trabajos que ha provocado, ya sea desde el punto de vista comercial e industrial, ya del científico; más interesante a mi ver éste último, pues sus resultados han de influir, en día no lejano, poderosamente, por su aplicación práctica al reconocimiento de las falsificaciones y adulteraciones de la   yerba-mate, y en este concepto estamos avocados a una cuestión más compleja de lo que aparentemente deja presentirse. La yerba-mate fue y es adulterada y falsificada y continuará siéndolo, hasta que cultivos más racionales y metódicos, en su vastísima área de dispersión natural, origine un tipo bien definido desde el doble punto de vista técnico e industrial, y aún más, hasta que métodos seguros de investigación química, micrográfica y fisiológica, pongan en mano de las autoridades, las armas adecuadas para contrarrestar los constantes abusos de los especuladores poco escrupulosos.</dc:description>
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<title>Dr. Francisco P. Moreno, fundador y primer director del Museo: Noticia bio-bibliográfica</title>
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<name>Torres, Luis María</name>
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<updated>2023-07-07T04:03:12Z</updated>
<published>1922-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata; vol. 26
Fecunda en actos y propósitos de alta cultura y de engrandecimiento político y moral para su patria, la vida de Francisco P. Moreno se extinguió en la ciudad de Buenos Aires el 22 de noviembre de 1919. Su laboriosa existencia no perdió jamás el ritmo acelerado que le imprimiera desde los años juveniles: cierta inestabilidad aparente en sus empresas derivó de la convicción en la urgente necesidad de iniciar la construcción simultánea de las múltiples bases de la sociedad moderna de la Nación Argentina, y su grande amor al país inspiró todos sus actos de hombre y de funcionario.
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<dc:date>1922-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Fecunda en actos y propósitos de alta cultura y de engrandecimiento político y moral para su patria, la vida de Francisco P. Moreno se extinguió en la ciudad de Buenos Aires el 22 de noviembre de 1919. Su laboriosa existencia no perdió jamás el ritmo acelerado que le imprimiera desde los años juveniles: cierta inestabilidad aparente en sus empresas derivó de la convicción en la urgente necesidad de iniciar la construcción simultánea de las múltiples bases de la sociedad moderna de la Nación Argentina, y su grande amor al país inspiró todos sus actos de hombre y de funcionario.</dc:description>
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<title>Monte Hermoso en relación con el origen del limo y loess pampeano</title>
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<name>Kantor, Moisés</name>
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<updated>2023-07-07T14:29:56Z</updated>
<published>1922-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata; vol. 26
Carlos Darwin es el primer explorador que describe la barranca de Monte Hermoso. Él distingue cuatro capas diferentes, que a simple vista aparecen horizontales, pero que en realidad resultan algo más gruesas en la dirección NO. El corte, según Darwin, es de una altura de 100 pies aproximadamente, correspondiendo a la capa superior un espesor de unos 20 pies, la que describe como una arenisca blanda, entrecruzada, que contiene muchos rodados de cuarzo y pasa en la superficie a ser arena suelta. La segunda capa, tan sólo de un espesor de seis pulgadas, se señala como arenisca de color obscuro. La tercera capa es el limo pampeano de color claro y la cuarta es de la misma composición, pero de color más obscuro, y contiene en su parte superior capas horizontales de concreciones rojizas y no muy compactas de rocas de tosca. Darwin menciona que el fondo marino se compone de tosca y limo pampeano rojizo hasta una distancia de varias millas de la costa y una profundidad de 20 a 30 metros.
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<dc:date>1922-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Carlos Darwin es el primer explorador que describe la barranca de Monte Hermoso. Él distingue cuatro capas diferentes, que a simple vista aparecen horizontales, pero que en realidad resultan algo más gruesas en la dirección NO. El corte, según Darwin, es de una altura de 100 pies aproximadamente, correspondiendo a la capa superior un espesor de unos 20 pies, la que describe como una arenisca blanda, entrecruzada, que contiene muchos rodados de cuarzo y pasa en la superficie a ser arena suelta. La segunda capa, tan sólo de un espesor de seis pulgadas, se señala como arenisca de color obscuro. La tercera capa es el limo pampeano de color claro y la cuarta es de la misma composición, pero de color más obscuro, y contiene en su parte superior capas horizontales de concreciones rojizas y no muy compactas de rocas de tosca. Darwin menciona que el fondo marino se compone de tosca y limo pampeano rojizo hasta una distancia de varias millas de la costa y una profundidad de 20 a 30 metros.</dc:description>
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<title>Arqueología de la península de San Blas (Provincia de Buenos Aires)</title>
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<author>
<name>Torres, Luis María</name>
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<updated>2023-07-07T04:03:17Z</updated>
<published>1922-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata; vol. 26
La región meridional de la provincia de Buenos Aires, hacia el sur y sudoeste de las sierras de Balcarce, en una gran extensión del litoral marítimo, y aun en la cuenca del río Salado, ha sido objeto de importantes investigaciones, particularmente desde los puntos de vista geológico, paleontológico y arqueológico. En estas investigaciones, que comprenden el período de los últimos diez años, han participado, a más de los especialistas de los museos de La Plata y Buenos Aires, los que colaboraron en el Mapa topográfico y geológico de la provincia de Buenos Aires y aun los que dependen de la Dirección de geología y minas de la Nación. Son ya muy conocidos en el país y en el extranjero los principales resultados de dichas exploraciones en las referidas comarcas y en otras adyacentes a ellas, habiéndose recogido en mayor proporción las observaciones geológicas y arqueológicas.
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<dc:date>1922-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>La región meridional de la provincia de Buenos Aires, hacia el sur y sudoeste de las sierras de Balcarce, en una gran extensión del litoral marítimo, y aun en la cuenca del río Salado, ha sido objeto de importantes investigaciones, particularmente desde los puntos de vista geológico, paleontológico y arqueológico. En estas investigaciones, que comprenden el período de los últimos diez años, han participado, a más de los especialistas de los museos de La Plata y Buenos Aires, los que colaboraron en el Mapa topográfico y geológico de la provincia de Buenos Aires y aun los que dependen de la Dirección de geología y minas de la Nación. Son ya muy conocidos en el país y en el extranjero los principales resultados de dichas exploraciones en las referidas comarcas y en otras adyacentes a ellas, habiéndose recogido en mayor proporción las observaciones geológicas y arqueológicas.</dc:description>
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<title>Cérvidos actuales y fósiles de Sud América: Revisión de las formas extinguidas pampeanas</title>
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<author>
<name>Carette, Eduardo</name>
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<updated>2023-07-07T04:03:20Z</updated>
<published>1922-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata; vol. 26
El renombrado zoólogo que en vida fue Sir Richard Lydekker, colaborador del doctor Francisco P. Moreno en el estudio de nuestras faunas de mamíferos fósiles, terminó sus tareas en el Museo Británico con un catálogo razonado de los rumiantes, cuya última parte, aparecida después de su fallecimiento, y dedicada casi enteramente al grupo de los Cérvidos, me ha sugerido este trabajo de revisión de nuestros ciervos fósiles que ahora someto a la benevolencia de mis colegas: con ella me he iniciado en este grupo inmigrante en Sudamérica, tan interesante para nuestros estudios de zoogeografía actual como para nuestros ensayos de correlación geo-paleontológica, apenas reveladas. Por ello mismo, creo cumplir con una sagrada deuda al reunir aquí los nombres de los dos ilustres maestros que encabezan esta memoria: el del doctor Moreno, a quien debemos los paleontólogos del Museo de La Plata el abundante material de estudio que será siempre nuestro orgullo; y el de Sir Richard Lydekker, que nunca no ha dejado de estar ligado a nuestra institución desde el día en que puso su talento al servicio de la ciencia argentina.
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<dc:date>1922-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>El renombrado zoólogo que en vida fue Sir Richard Lydekker, colaborador del doctor Francisco P. Moreno en el estudio de nuestras faunas de mamíferos fósiles, terminó sus tareas en el Museo Británico con un catálogo razonado de los rumiantes, cuya última parte, aparecida después de su fallecimiento, y dedicada casi enteramente al grupo de los Cérvidos, me ha sugerido este trabajo de revisión de nuestros ciervos fósiles que ahora someto a la benevolencia de mis colegas: con ella me he iniciado en este grupo inmigrante en Sudamérica, tan interesante para nuestros estudios de zoogeografía actual como para nuestros ensayos de correlación geo-paleontológica, apenas reveladas. Por ello mismo, creo cumplir con una sagrada deuda al reunir aquí los nombres de los dos ilustres maestros que encabezan esta memoria: el del doctor Moreno, a quien debemos los paleontólogos del Museo de La Plata el abundante material de estudio que será siempre nuestro orgullo; y el de Sir Richard Lydekker, que nunca no ha dejado de estar ligado a nuestra institución desde el día en que puso su talento al servicio de la ciencia argentina.</dc:description>
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<title>Descripción de hongos mirmecófilos</title>
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<name>Spegazzini, Carlos</name>
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<updated>2023-07-07T04:03:22Z</updated>
<published>1922-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata; vol. 26
En febrero de este año tuve el agrado de recibir del señor don Andrés Mazzuchi, inspector del ferrocarril Central norte argentino, una interesante carta en la que me comunicaba haber hallado a lo largo de la línea del ferrocarril, por los alrededores de la estación Bandera, provincia de Santiago del Estero, sobre un hormiguero de hormigas podadoras (Atta Vollenweideri For.), un hongo de dimensiones colosales, remitiéndome al mismo tiempo dos fotografías, una de las cuales ilustra este trabajito; pedí entonces al amable remitente mayores aclaraciones que fueron inmediatamente satisfechas, siendo obsequiado con los restos más o menos conservados del coloso, con buena cantidad de hormigas del hormiguero y con un gran número de datos; mas, a la mitad del mes de junio recibí del mismo señor un ejemplar fresco y casi vivo del gigante, lo que me ha permitido completar y perfeccionar la descripción de este himenomiceta, ciertamente mirmecófilo, y fijar con seguridad el lugar que le correspondía en los cuadros taxonómicos.
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<dc:date>1922-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>En febrero de este año tuve el agrado de recibir del señor don Andrés Mazzuchi, inspector del ferrocarril Central norte argentino, una interesante carta en la que me comunicaba haber hallado a lo largo de la línea del ferrocarril, por los alrededores de la estación Bandera, provincia de Santiago del Estero, sobre un hormiguero de hormigas podadoras (Atta Vollenweideri For.), un hongo de dimensiones colosales, remitiéndome al mismo tiempo dos fotografías, una de las cuales ilustra este trabajito; pedí entonces al amable remitente mayores aclaraciones que fueron inmediatamente satisfechas, siendo obsequiado con los restos más o menos conservados del coloso, con buena cantidad de hormigas del hormiguero y con un gran número de datos; mas, a la mitad del mes de junio recibí del mismo señor un ejemplar fresco y casi vivo del gigante, lo que me ha permitido completar y perfeccionar la descripción de este himenomiceta, ciertamente mirmecófilo, y fijar con seguridad el lugar que le correspondía en los cuadros taxonómicos.</dc:description>
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<title>Estudios mirmecológicos</title>
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<author>
<name>Bruch, Carlos</name>
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<updated>2023-07-07T04:03:24Z</updated>
<published>1922-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata; vol. 26; http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/155195
Desde que vengo ocupándome con el estudio de nuestras hormigas, he tenido especial interés en conseguir la reina de algún Eciton, género representativo de las llamadas "hormigas legionarias" o de "corrección". Mi pretensión era tanto más justificada, cuanto que ninguna de esas maravillosas reinas había sido encontrada en el país. Por otra parte, estas formas femeninas existen, en contados ejemplares, en colecciones extranjeras y solamente las conocemos por las descripciones de los autores, más o menos perfectas y no siempre a nuestro alcance.
El estudio continúa en el documento relacionado.
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<dc:date>1922-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Desde que vengo ocupándome con el estudio de nuestras hormigas, he tenido especial interés en conseguir la reina de algún Eciton, género representativo de las llamadas "hormigas legionarias" o de "corrección". Mi pretensión era tanto más justificada, cuanto que ninguna de esas maravillosas reinas había sido encontrada en el país. Por otra parte, estas formas femeninas existen, en contados ejemplares, en colecciones extranjeras y solamente las conocemos por las descripciones de los autores, más o menos perfectas y no siempre a nuestro alcance.</dc:description>
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<title>Sobre la glándula pelviana y formaciones similares en desdentados recientes y fósiles</title>
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<author>
<name>Fernández, Miguel Ángel</name>
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<id>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/155180</id>
<updated>2023-07-07T04:03:28Z</updated>
<published>1922-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata; vol. 26
El caparazón pelviano de Dasypus villosus y de otros representantes del mismo género, existen, sobre la línea media, una serie de orificios por los que el animal puede emitir, cuando se haya agitado, unas gotas de un líquido aceitoso y de olor característico. Se trata, pues, de glándulas, las que por su ubicación llamaré en este trabajo «glándulas pelvianas». Órganos de posición parecida existen además en uno que otro representante de órdenes de mamíferos del todo diferentes, siendo mejor conocida la llamada glándula dorsal de Dicotyles (Brinckmann, 1908; Houy, 1910) y de Dendrohyrax (Mollison, 1905). En Dasypus el caparazón óseo forma, en su cara interna, debajo de cada orificio, una protuberancia o botón hueco, que encierra una cavidad colectora o cisterna de la glándula. En ella se abren, perforando el hueso de la protuberancia, numerosas glándulas, las que en su mayoría se hallan reunidas en un cuerpo en forma de herradura que rodea la protuberancia ósea de adelante y de los lados. Como veremos, el cuerpo está constituido por glándulas sudoríparas modificadas; pero además se abren en la cisterna glándulas sebáceas de diverso tamaño, y en menor número que aquellas. Me ocuparé en este trabajo, primero de la distribución de dicho aparato en las diferentes especies del género Dasypus, luego de su anatomía microscópica y de su embriología en D. villosus, intentando, por último, una explicación morfológica de las distintas formas de glándulas que lo componen.
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<dc:date>1922-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>El caparazón pelviano de Dasypus villosus y de otros representantes del mismo género, existen, sobre la línea media, una serie de orificios por los que el animal puede emitir, cuando se haya agitado, unas gotas de un líquido aceitoso y de olor característico. Se trata, pues, de glándulas, las que por su ubicación llamaré en este trabajo «glándulas pelvianas». Órganos de posición parecida existen además en uno que otro representante de órdenes de mamíferos del todo diferentes, siendo mejor conocida la llamada glándula dorsal de Dicotyles (Brinckmann, 1908; Houy, 1910) y de Dendrohyrax (Mollison, 1905). En Dasypus el caparazón óseo forma, en su cara interna, debajo de cada orificio, una protuberancia o botón hueco, que encierra una cavidad colectora o cisterna de la glándula. En ella se abren, perforando el hueso de la protuberancia, numerosas glándulas, las que en su mayoría se hallan reunidas en un cuerpo en forma de herradura que rodea la protuberancia ósea de adelante y de los lados. Como veremos, el cuerpo está constituido por glándulas sudoríparas modificadas; pero además se abren en la cisterna glándulas sebáceas de diverso tamaño, y en menor número que aquellas. Me ocuparé en este trabajo, primero de la distribución de dicho aparato en las diferentes especies del género Dasypus, luego de su anatomía microscópica y de su embriología en D. villosus, intentando, por último, una explicación morfológica de las distintas formas de glándulas que lo componen.</dc:description>
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<title>Los sedimentos marinos del límite entre el Cretáceo y Terciario de Roca en la Patagonia septentrional</title>
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<author>
<name>Schiller, Walther</name>
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<updated>2023-07-07T04:03:30Z</updated>
<published>1922-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata; vol. 26
Sobre la margen izquierda del río Negro, 40 kilómetros aguas abajo de la confluencia de los ríos Neuquén y Limay, está situado el pueblo de General Roca. Hacia el norte, 7 a 8 kilómetros, encuéntrase el "lugar clásico", tan discutido especialmente en la literatura paleontológica, de aquellos depósitos que fueron amontonados por una de las primeras invasiones de mar —y seguramente desde el lado atlántico— después de haber sido continente toda la Sud-América extra andina, desde los tiempos paleozoicos. Son denominados piso Rocanense, Boca-Stufe, Étage Rocanéen, y algunos los toman por el Cretáceo más superior, otros por el Terciario más inferior.
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<dc:date>1922-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Sobre la margen izquierda del río Negro, 40 kilómetros aguas abajo de la confluencia de los ríos Neuquén y Limay, está situado el pueblo de General Roca. Hacia el norte, 7 a 8 kilómetros, encuéntrase el "lugar clásico", tan discutido especialmente en la literatura paleontológica, de aquellos depósitos que fueron amontonados por una de las primeras invasiones de mar —y seguramente desde el lado atlántico— después de haber sido continente toda la Sud-América extra andina, desde los tiempos paleozoicos. Son denominados piso Rocanense, Boca-Stufe, Étage Rocanéen, y algunos los toman por el Cretáceo más superior, otros por el Terciario más inferior.</dc:description>
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<title>Mitología sudamericana: IV. Las constelaciones del Orión y de las Híadas y su pretendida identidad de interpretación en las esferas eurasiática y sudamericana</title>
<link href="http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/155165" rel="alternate"/>
<author>
<name>Lehmann-Nitsche, Roberto</name>
</author>
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<updated>2023-07-07T04:03:32Z</updated>
<published>1922-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata; vol. 26
Los fenómenos cósmicos han ocupado el espíritu humano, aun entre sus representantes más primitivos; el hombre siempre buscó y aún hasta una explicación de ellos. Que la interpretación de estos fenómenos sea errónea y hasta ridícula en nuestro concepto, no quita importancia al hecho mismo. No debemos olvidar que la, manera de pensar de los primitivos es distinta de la nuestra: el hombre primitivo — y esto sucede todavía en buena parte con nuestro propio pueblo bajo — es dirigido en sus pensamientos y en las acciones, resultantes de ellos, por ideas mágicas, pues para él, todo lo que le rodea, todo lo que ejerce una influencia sobre su sentido óptico, acústico, etc., es un ser como el hombre mismo, contra cuyas intenciones deben tomarse ciertas medidas, ante todo profilácticas. El pensamiento del hombre moderno es completamente distinto; diré que es "realístico", pues gracias a los esfuerzos de las ciencias y de la técnica resultante de ellas, él se ha formado otro concepto del mundo. Y así sucede que objetos ideados por nuestros antecesores primitivos con fines mágicos, hoy tienen únicamente un fin práctico: nadie, fuera del número limitado de los etnólogos, sabrá, por ejemplo, que el carro, perfeccionado en la forma del vagón ferroviario o del automóvil, era originariamente un objeto de culto sin los fines exclusivamente prácticos de hoy en día: la escritura, tampoco servía, en otra época. Para transmitir comunicaciones de una persona a otra, pues en sus comienzos debía impedir el acercamiento de malos espíritus; y así abundan los ejemplos.
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<dc:date>1922-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Los fenómenos cósmicos han ocupado el espíritu humano, aun entre sus representantes más primitivos; el hombre siempre buscó y aún hasta una explicación de ellos. Que la interpretación de estos fenómenos sea errónea y hasta ridícula en nuestro concepto, no quita importancia al hecho mismo. No debemos olvidar que la, manera de pensar de los primitivos es distinta de la nuestra: el hombre primitivo — y esto sucede todavía en buena parte con nuestro propio pueblo bajo — es dirigido en sus pensamientos y en las acciones, resultantes de ellos, por ideas mágicas, pues para él, todo lo que le rodea, todo lo que ejerce una influencia sobre su sentido óptico, acústico, etc., es un ser como el hombre mismo, contra cuyas intenciones deben tomarse ciertas medidas, ante todo profilácticas. El pensamiento del hombre moderno es completamente distinto; diré que es "realístico", pues gracias a los esfuerzos de las ciencias y de la técnica resultante de ellas, él se ha formado otro concepto del mundo. Y así sucede que objetos ideados por nuestros antecesores primitivos con fines mágicos, hoy tienen únicamente un fin práctico: nadie, fuera del número limitado de los etnólogos, sabrá, por ejemplo, que el carro, perfeccionado en la forma del vagón ferroviario o del automóvil, era originariamente un objeto de culto sin los fines exclusivamente prácticos de hoy en día: la escritura, tampoco servía, en otra época. Para transmitir comunicaciones de una persona a otra, pues en sus comienzos debía impedir el acercamiento de malos espíritus; y así abundan los ejemplos.</dc:description>
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