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<title>1932 | Volumen 33</title>
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<updated>2026-10-10T06:06:06Z</updated>
<dc:date>2026-10-10T06:06:06Z</dc:date>
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<title>Las colecciones de las misiones jesuíticas del Paraguay existentes en el Museo de La Plata</title>
<link href="http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/155385" rel="alternate"/>
<author>
<name>Barrio, Maximino de</name>
</author>
<id>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/155385</id>
<updated>2023-07-11T04:03:08Z</updated>
<published>1932-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata; vol. 33
A principios del año 1887, hallábase prestando servicios al Museo de La Plata, como naturalista viajero, un joven oriental llamado Adolfo de Bourgoing, nacido en Montevideo, de padre francés y madre uruguaya.&#13;
Enviado por Moreno, en febrero de aquel año, a los alrededores de Bahia Blanca, con el fin de coleccionar objetos antropológicos y arqueológicos, supo Bourgoing desempeñarse tan acertadamente que el ilustre fundador del Museo de La Plata no vaciló en encomendarle obra de más aliento, enviándolo al territorio de Misiones y al Paraguay para recoger cuantos restos pudiera de las ruinas de las que en otro tiempo fueron florecientes misiones fundadas y dirigidas por los padres de la Compañía de Jesús.
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<dc:date>1932-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>A principios del año 1887, hallábase prestando servicios al Museo de La Plata, como naturalista viajero, un joven oriental llamado Adolfo de Bourgoing, nacido en Montevideo, de padre francés y madre uruguaya.&#13;
Enviado por Moreno, en febrero de aquel año, a los alrededores de Bahia Blanca, con el fin de coleccionar objetos antropológicos y arqueológicos, supo Bourgoing desempeñarse tan acertadamente que el ilustre fundador del Museo de La Plata no vaciló en encomendarle obra de más aliento, enviándolo al territorio de Misiones y al Paraguay para recoger cuantos restos pudiera de las ruinas de las que en otro tiempo fueron florecientes misiones fundadas y dirigidas por los padres de la Compañía de Jesús.</dc:description>
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<title>Revisión de las especies sudamericanas del género "Grindelia"</title>
<link href="http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/155383" rel="alternate"/>
<author>
<name>Cabrera, Ángel Lulio</name>
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<id>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/155383</id>
<updated>2023-07-11T04:03:11Z</updated>
<published>1932-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata; vol. 33
En el año 1806, C. L. Willdenow recibió unas semillas que le enviaba el profesor Broussonet, de Montpellier, determinadas como Áster spathularis. Cultivadas cuidadosamente en el Jardín Botánico de Berlín, dieron lugar a una planta que Willdenow consideró desconocida para la ciencia creando para ella el género Grindelia y denominando a la especie Grindelia inuloides.&#13;
Todos los autores posteriores han reconocido este género, dándole mayor o menor amplitud; pero sus verdaderos límites no han quedado definitivamente establecidos hasta la publicación del Genera Plantarum de Benthain y Hooker. &#13;
ctualmente, el género Grindelia pertenece a la tribu de las Astereas y presenta afinidades con Pentachaeta, Remya y con algunos grupos de Haplopappus, estando sin embargo bien diferenciado de estos géneros. Su sistemática, como la de casi todos los géneros muy naturales, es bastante confusa, lo que me ha sugerido la conveniencia de realizar la presente revisión.
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<dc:date>1932-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>En el año 1806, C. L. Willdenow recibió unas semillas que le enviaba el profesor Broussonet, de Montpellier, determinadas como Áster spathularis. Cultivadas cuidadosamente en el Jardín Botánico de Berlín, dieron lugar a una planta que Willdenow consideró desconocida para la ciencia creando para ella el género Grindelia y denominando a la especie Grindelia inuloides.&#13;
Todos los autores posteriores han reconocido este género, dándole mayor o menor amplitud; pero sus verdaderos límites no han quedado definitivamente establecidos hasta la publicación del Genera Plantarum de Benthain y Hooker. &#13;
ctualmente, el género Grindelia pertenece a la tribu de las Astereas y presenta afinidades con Pentachaeta, Remya y con algunos grupos de Haplopappus, estando sin embargo bien diferenciado de estos géneros. Su sistemática, como la de casi todos los géneros muy naturales, es bastante confusa, lo que me ha sugerido la conveniencia de realizar la presente revisión.</dc:description>
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<title>Variación numérica en correlación con la existencia de cromosomas múltiples en "Aleuas vitticollis" St. (Orthoptera: Acrididae)</title>
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<author>
<name>Saez, Francisco Alberto</name>
</author>
<id>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/155381</id>
<updated>2023-07-11T04:03:12Z</updated>
<published>1932-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata; vol. 33
Hasta el presente, nunca se había observado en los ortópteros de Sud América la disminución del número somático característico de la familia Aerididae que, como es notorio, presenta, universalmente, la cifra diploide, tipo de 23 y 24 cromosomas respectivamente, en los machos y hembras del grupo.&#13;
En investigaciones anteriores (1930, 1931) hemos podido comprobar en más de 10 géneros la perfecta constancia de esta cifra, prueba indudable de la unidad existente en los complejos de los aeridios. Sólo la especie Aleuas vitticollis se aparta de los restantes, rompiendo la armonía de las series halladas en esta familia.&#13;
Esta interesante variación hallada en dos individuos, los únicos disponibles por ahora, consiste en que el número diploide se ha reducido a 19 elementos. Un estudio detenido de las mitosis espermatogoniales demuestra la existencia de 4 cromosomas atelomíticos en forma de U, con sus ramas correspondientes desiguales, seguidos de 15 elementos telomíticos, bastoniformes, como todos los que comúnmente se encuentran en los ortópteros.
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<dc:date>1932-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Hasta el presente, nunca se había observado en los ortópteros de Sud América la disminución del número somático característico de la familia Aerididae que, como es notorio, presenta, universalmente, la cifra diploide, tipo de 23 y 24 cromosomas respectivamente, en los machos y hembras del grupo.&#13;
En investigaciones anteriores (1930, 1931) hemos podido comprobar en más de 10 géneros la perfecta constancia de esta cifra, prueba indudable de la unidad existente en los complejos de los aeridios. Sólo la especie Aleuas vitticollis se aparta de los restantes, rompiendo la armonía de las series halladas en esta familia.&#13;
Esta interesante variación hallada en dos individuos, los únicos disponibles por ahora, consiste en que el número diploide se ha reducido a 19 elementos. Un estudio detenido de las mitosis espermatogoniales demuestra la existencia de 4 cromosomas atelomíticos en forma de U, con sus ramas correspondientes desiguales, seguidos de 15 elementos telomíticos, bastoniformes, como todos los que comúnmente se encuentran en los ortópteros.</dc:description>
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<title>La navegación primitiva y las canoas monoxilas (Contribución a su estudio)</title>
<link href="http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/155380" rel="alternate"/>
<author>
<name>Márquez Miranda, Fernando</name>
</author>
<id>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/155380</id>
<updated>2023-07-11T04:03:15Z</updated>
<published>1932-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata; vol. 33
El problema de la navegación en los tiempos primitivos ha cobrado, por estudios de reciente data, un interés especial. Me refiero, sobre todo, a las cuestiones suscitadas por las teorías del doctor Paul Rivet, secretario general del Instituto de Etnología de la Universidad de París, y cuyo nombre es ya mundialmente conocido entre los cultores de las diversas disciplinas que se agrupan bajo el rótulo general de «americanismo», o «estudios americanistas».&#13;
El profesor Rivet, después de repetidas oscilaciones de su pensamiento respecto de la ruta seguida por los pueblos de origen oceánico en sus migraciones a América, parece haberse decidido al fin por la del camino rumoroso y cambiante del mar, apoyándose, a tal efecto, en una arriesgada hipótesis del sociólogo Mauss. Ahora bien, no es mi propósito intervenir en tal debate. Más modestamente, sólo deseo ocuparme de las canoas simples, monoxilas, y no de aquellas más complejas, de doble balancín que, según Rivet y Mauss, habrían sido las utilizadas para aquellas migraciones.
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<dc:date>1932-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>El problema de la navegación en los tiempos primitivos ha cobrado, por estudios de reciente data, un interés especial. Me refiero, sobre todo, a las cuestiones suscitadas por las teorías del doctor Paul Rivet, secretario general del Instituto de Etnología de la Universidad de París, y cuyo nombre es ya mundialmente conocido entre los cultores de las diversas disciplinas que se agrupan bajo el rótulo general de «americanismo», o «estudios americanistas».&#13;
El profesor Rivet, después de repetidas oscilaciones de su pensamiento respecto de la ruta seguida por los pueblos de origen oceánico en sus migraciones a América, parece haberse decidido al fin por la del camino rumoroso y cambiante del mar, apoyándose, a tal efecto, en una arriesgada hipótesis del sociólogo Mauss. Ahora bien, no es mi propósito intervenir en tal debate. Más modestamente, sólo deseo ocuparme de las canoas simples, monoxilas, y no de aquellas más complejas, de doble balancín que, según Rivet y Mauss, habrían sido las utilizadas para aquellas migraciones.</dc:description>
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<title>Deux nouvelles espèces de "Pogonomyrmex" de la République Argentine (Hymenoptères formicides)</title>
<link href="http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/155379" rel="alternate"/>
<author>
<name>Gallardo, Ángel</name>
</author>
<id>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/155379</id>
<updated>2023-07-11T04:03:17Z</updated>
<published>1932-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata; vol. 33
En faisant la revisión des Pogonomyrmex de la collection du Muséum National d'Histoire Naturelle «Bernardino Rivadavia» et de celle de M. le docteur Bruch pour l'étude d'ensemble des Myrmicines de la République Argentine, que je suis en train de réaliser, j'ai trouvé deux formes que je considère comme nouvelles.&#13;
L'une a été trouvée par Weiser dans le territoire des Andes á Antofalla (3600 métres sur le niveau de la mer) le 3 mars de 1923. Je pro pose pour elle le nom de Pogonomyrmex longibarbis á cause de ses longues ammochètes.&#13;
L'autre a été prise par moi méme le 10 avril 1919 sur le chemin de Zapala à Junin de los Andes, prés de la riviére Catanlil dans le territoire du Neuquen. Je lui donne le nom de Pogonomyrmex catanlilensis.
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<dc:date>1932-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>En faisant la revisión des Pogonomyrmex de la collection du Muséum National d'Histoire Naturelle «Bernardino Rivadavia» et de celle de M. le docteur Bruch pour l'étude d'ensemble des Myrmicines de la République Argentine, que je suis en train de réaliser, j'ai trouvé deux formes que je considère comme nouvelles.&#13;
L'une a été trouvée par Weiser dans le territoire des Andes á Antofalla (3600 métres sur le niveau de la mer) le 3 mars de 1923. Je pro pose pour elle le nom de Pogonomyrmex longibarbis á cause de ses longues ammochètes.&#13;
L'autre a été prise par moi méme le 10 avril 1919 sur le chemin de Zapala à Junin de los Andes, prés de la riviére Catanlil dans le territoire du Neuquen. Je lui donne le nom de Pogonomyrmex catanlilensis.</dc:description>
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<title>Primer centenario de la salida de Charles Darwin en el bergantín Beagle para el viaje al rededor del mundo: Con bibliografía geográfico-geológica</title>
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<author>
<name>Schiller, Walther</name>
</author>
<id>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/155101</id>
<updated>2023-07-06T15:21:06Z</updated>
<published>1932-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata; vol. 33
El 21 de diciembre de 1831, el buque de guerra inglés «Beagle» zarpó del puerto de Devonport, con Charles Darwin a bordo, para iniciar aquella famosa circunnavegación durante los años 1832 a 1836.&#13;
La humanidad civilizada entera conoce la importancia de esta expedición, no solamente por la exploración de los océanos y el levantamiento de cartas náuticas de parte de los oficiales, sino también debido a las clásicas observaciones científicas efectuadas por uno de los más grandes naturalistas de todos los tiempos.&#13;
En muchas partes, las descripciones de Darwin han sido las únicas hasta nuestros días. Y parece muy curioso que, sin embargo, una serie de sus resultados aún no son del dominio público. V. gr., en la República Argentina — donde Alcide d'Orbigny y él mismo eran los primeros geólogos que exploraban el país — y en Chile, Darwin constató enormes erupciones volcánicas, sucedidas durante los tiempos mesozoicos, mayormente en las cordilleras. Este hecho queda completamente ignorado en tantos textos de geología, aun en los aparecidos durante los últimos años. Y otro fenómeno observado por él es la existencia de grandes áreas de pórfido cuarcífero en las costas patagónicas, el cual es más viejo que las rocas sedimentarias de aquella zona. Si la gente hubiera aprovechado la experiencia de Darwin, no se hubieran gastado millones de pesos inútilmente, haciendo sondeos de petróleo en el pórfido; pues donde afloran tales macizos volcánicos, no se puede esperar nunca encontrar las areniscas petrolíferas, porque éstas se hallan en formaciones de edad más reciente que aquellos.
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<dc:date>1932-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>El 21 de diciembre de 1831, el buque de guerra inglés «Beagle» zarpó del puerto de Devonport, con Charles Darwin a bordo, para iniciar aquella famosa circunnavegación durante los años 1832 a 1836.&#13;
La humanidad civilizada entera conoce la importancia de esta expedición, no solamente por la exploración de los océanos y el levantamiento de cartas náuticas de parte de los oficiales, sino también debido a las clásicas observaciones científicas efectuadas por uno de los más grandes naturalistas de todos los tiempos.&#13;
En muchas partes, las descripciones de Darwin han sido las únicas hasta nuestros días. Y parece muy curioso que, sin embargo, una serie de sus resultados aún no son del dominio público. V. gr., en la República Argentina — donde Alcide d'Orbigny y él mismo eran los primeros geólogos que exploraban el país — y en Chile, Darwin constató enormes erupciones volcánicas, sucedidas durante los tiempos mesozoicos, mayormente en las cordilleras. Este hecho queda completamente ignorado en tantos textos de geología, aun en los aparecidos durante los últimos años. Y otro fenómeno observado por él es la existencia de grandes áreas de pórfido cuarcífero en las costas patagónicas, el cual es más viejo que las rocas sedimentarias de aquella zona. Si la gente hubiera aprovechado la experiencia de Darwin, no se hubieran gastado millones de pesos inútilmente, haciendo sondeos de petróleo en el pórfido; pues donde afloran tales macizos volcánicos, no se puede esperar nunca encontrar las areniscas petrolíferas, porque éstas se hallan en formaciones de edad más reciente que aquellos.</dc:description>
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<title>Premio Francisco P. Moreno correspondiente al año 1931</title>
<link href="http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/155100" rel="alternate"/>
<author>
<name>Torres, Luis María</name>
</author>
<author>
<name>Mac Donagh, Emiliano José</name>
</author>
<author>
<name>Bruch, Carlos</name>
</author>
<id>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/155100</id>
<updated>2023-07-05T20:03:43Z</updated>
<published>1932-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Contribucion a revista
Revista del Museo de La Plata; vol. 33
La entrega del premio «Francisco P. Moreno», correspondiente al año 1931, se realizó en el Museo el 21 de noviembre del año próximo pasado. Le fue otorgado por el Consejo Académico del Instituto, al doctor Carlos Bruch, conocido entomólogo y actualmente jefe ad-honorem del Departamento de zoología del Museo de La Plata.&#13;
El acto de la entrega se vio sumamente concurrido, presidido por el doctor don Ángel Gallardo, presidente de la Academia de Ciencias de Buenos Aires y con asistencia de varias delegaciones de las instituciones a las que el doctor Bruch pertenece o está vinculado por sus actividades científicas.&#13;
Realizada la entrega del premio, que consiste en una plaqueta y un diploma, la concurrencia fue obsequiada con un lunch.&#13;
Publicamos, a continuación, los discursos leídos en dicho acto, en el orden en que fueron pronunciados.
</summary>
<dc:date>1932-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>La entrega del premio «Francisco P. Moreno», correspondiente al año 1931, se realizó en el Museo el 21 de noviembre del año próximo pasado. Le fue otorgado por el Consejo Académico del Instituto, al doctor Carlos Bruch, conocido entomólogo y actualmente jefe ad-honorem del Departamento de zoología del Museo de La Plata.&#13;
El acto de la entrega se vio sumamente concurrido, presidido por el doctor don Ángel Gallardo, presidente de la Academia de Ciencias de Buenos Aires y con asistencia de varias delegaciones de las instituciones a las que el doctor Bruch pertenece o está vinculado por sus actividades científicas.&#13;
Realizada la entrega del premio, que consiste en una plaqueta y un diploma, la concurrencia fue obsequiada con un lunch.&#13;
Publicamos, a continuación, los discursos leídos en dicho acto, en el orden en que fueron pronunciados.</dc:description>
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<entry>
<title>Un género nuevo de histérido mirmecófilo (Coleoptera)</title>
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<author>
<name>Bruch, Carlos</name>
</author>
<id>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/155096</id>
<updated>2023-07-05T20:03:45Z</updated>
<published>1932-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata; vol. 33
Los descubrimientos de histéridos mirmecófilos en estos últimos años, aumentaron notablemente nuestros conocimientos acerca de estos interesantes coleópteros. Importancia especial, entre otros, tienen también los hallazgos de huéspedes de «ponerinas», de las cuales he descrito las únicas especies conocidas hasta ahora, que con sus correspondientes hormigas anfitrionas son las siguientes:&#13;
Terapus gracilipes Bruch, con Holcoponera brasiliensis angustíloba For. (= H. curtula Vollenuceideri For.);&#13;
Poneralister striaticeps Bruch, con las hormigas precitadas; y&#13;
Euxenister Breyeri Bruch, con Ectatomma quadridens F. Sm.&#13;
Recientemente, el doctor Alejandro Ogloblin me obsequió con otro histérido interesante, encontrado por él en un nido de Pachycondyla striata F. Sm, que corresponde a un género y una especie desconocidos aún, cuya descripción doy a continuación.
</summary>
<dc:date>1932-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Los descubrimientos de histéridos mirmecófilos en estos últimos años, aumentaron notablemente nuestros conocimientos acerca de estos interesantes coleópteros. Importancia especial, entre otros, tienen también los hallazgos de huéspedes de «ponerinas», de las cuales he descrito las únicas especies conocidas hasta ahora, que con sus correspondientes hormigas anfitrionas son las siguientes:&#13;
Terapus gracilipes Bruch, con Holcoponera brasiliensis angustíloba For. (= H. curtula Vollenuceideri For.);&#13;
Poneralister striaticeps Bruch, con las hormigas precitadas; y&#13;
Euxenister Breyeri Bruch, con Ectatomma quadridens F. Sm.&#13;
Recientemente, el doctor Alejandro Ogloblin me obsequió con otro histérido interesante, encontrado por él en un nido de Pachycondyla striata F. Sm, que corresponde a un género y una especie desconocidos aún, cuya descripción doy a continuación.</dc:description>
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<title>Descripción de un género y especie nueva de una hormiga parásita (Formicidae)</title>
<link href="http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/155092" rel="alternate"/>
<author>
<name>Bruch, Carlos</name>
</author>
<id>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/155092</id>
<updated>2023-07-05T20:03:46Z</updated>
<published>1932-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata; vol. 33
A fines de enero de 1922 encontré en la sierra de Córdoba, cerca de Alta Gracia (La Granja) una pequeña hormiga, hembra alada, que a primera vista consideré por una forma parásita. Se hallaba debajo de una piedra, en medio de una colonia reducida de obreras con algunos soldados de Pheidole nitidula Em., y vi cómo de pronto era llevada por una de las obreras, pudiéndolas recoger antes de penetrar en las galerías del suelo.&#13;
No obstante haber revisado cuidadosamente aquel nido, no encontré más ejemplares de esta parásita y la colonia de las anfitrionas no tenía ningún individuo sexuado; solamente unas pocas larvas y ninfas de obreras y soldados.&#13;
Ocupado recientemente con el arreglo de mi colección de formícidos, di otra vez con la hormiguita en cuestión y al estudiarla más detenidamente me convencí, que es más interesante de lo que al principio suponía, por cuya razón me propongo describirla a continuación.
</summary>
<dc:date>1932-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>A fines de enero de 1922 encontré en la sierra de Córdoba, cerca de Alta Gracia (La Granja) una pequeña hormiga, hembra alada, que a primera vista consideré por una forma parásita. Se hallaba debajo de una piedra, en medio de una colonia reducida de obreras con algunos soldados de Pheidole nitidula Em., y vi cómo de pronto era llevada por una de las obreras, pudiéndolas recoger antes de penetrar en las galerías del suelo.&#13;
No obstante haber revisado cuidadosamente aquel nido, no encontré más ejemplares de esta parásita y la colonia de las anfitrionas no tenía ningún individuo sexuado; solamente unas pocas larvas y ninfas de obreras y soldados.&#13;
Ocupado recientemente con el arreglo de mi colección de formícidos, di otra vez con la hormiguita en cuestión y al estudiarla más detenidamente me convencí, que es más interesante de lo que al principio suponía, por cuya razón me propongo describirla a continuación.</dc:description>
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<title>Doctor Salvador Debenedetti: Homenaje a su memoria</title>
<link href="http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/155091" rel="alternate"/>
<author>
<name>Torres, Luis María</name>
</author>
<id>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/155091</id>
<updated>2023-07-05T20:03:48Z</updated>
<published>1932-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Contribucion a revista
Revista del Museo de La Plata; vol. 33
El 1° de octubre de 1931 se realizó, en el Museo de La Plata, el acto organizado en recuerdo del malogrado arqueólogo e investigador de las antigüedades del noroeste argentino, que fuera secretario del Museo durante la dirección del doctor don Samuel A. Lafone Quevedo, profesor de la Escuela de ciencias naturales y, posteriormente, director del Museo etnográfico de la Facultad de filosofía y letras de la Universidad de Buenos Aires.&#13;
En dicho acto, se colocó el retrato del extinto profesor en una de las salas del Departamento de arqueología y etnografía, pronunciando, el director del Museo, sentidas palabras de recuerdo, y a continuación, ya en el recinto de la biblioteca, el jefe del Departamento de antropología, profesor Milcíades A. Vignati, leyó la conferencia que había preparado sobre la obra arqueológica del doctor Debenedetti.
</summary>
<dc:date>1932-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>El 1° de octubre de 1931 se realizó, en el Museo de La Plata, el acto organizado en recuerdo del malogrado arqueólogo e investigador de las antigüedades del noroeste argentino, que fuera secretario del Museo durante la dirección del doctor don Samuel A. Lafone Quevedo, profesor de la Escuela de ciencias naturales y, posteriormente, director del Museo etnográfico de la Facultad de filosofía y letras de la Universidad de Buenos Aires.&#13;
En dicho acto, se colocó el retrato del extinto profesor en una de las salas del Departamento de arqueología y etnografía, pronunciando, el director del Museo, sentidas palabras de recuerdo, y a continuación, ya en el recinto de la biblioteca, el jefe del Departamento de antropología, profesor Milcíades A. Vignati, leyó la conferencia que había preparado sobre la obra arqueológica del doctor Debenedetti.</dc:description>
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<title>Mitos y cuentos de los indios chiriguano</title>
<link href="http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/155090" rel="alternate"/>
<author>
<name>Métraux, A.</name>
</author>
<id>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/155090</id>
<updated>2023-07-05T20:03:50Z</updated>
<published>1932-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata; vol. 33
Durante una expedición que realicé en la primera mitad de 1929 al Chaco boliviano, entre los indios Chiriguano Chané, pude recoger cierto número de mitos y textos que me propongo publicar en este artículo.&#13;
No sin cierta dificultad reuní los mitos y los cuentos que transcribo en las páginas siguientes. Si la cultura material de los Chiriguano se ha conservado con sus rasgos esenciales entre las comunidades de esta tribu que viven en las tolderías del Alto Pilcomayo y del valle de Caipipendí, poco queda sin embargo de su religión y de sus tradiciones.
</summary>
<dc:date>1932-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Durante una expedición que realicé en la primera mitad de 1929 al Chaco boliviano, entre los indios Chiriguano Chané, pude recoger cierto número de mitos y textos que me propongo publicar en este artículo.&#13;
No sin cierta dificultad reuní los mitos y los cuentos que transcribo en las páginas siguientes. Si la cultura material de los Chiriguano se ha conservado con sus rasgos esenciales entre las comunidades de esta tribu que viven en las tolderías del Alto Pilcomayo y del valle de Caipipendí, poco queda sin embargo de su religión y de sus tradiciones.</dc:description>
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<title>Sobre los camélidos fósiles y actuales de la América austral</title>
<link href="http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/155086" rel="alternate"/>
<author>
<name>Cabrera, Ángel Lulio</name>
</author>
<id>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/155086</id>
<updated>2023-07-05T20:03:53Z</updated>
<published>1932-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata; vol. 33
Hace próximamente un año, publicó la doctora López Aranguren una revisión de los camélidos fósiles argentinos, de la que fácilmente se deducen dos interesantes conclusiones: 1ª que las cuatro formas de este grupo actualmente vivas se hallan también en estado fósil, lo que parece demostrar su diferencia específica, y 2ª que el número de especies fósiles es mucho menor que lo que se venía admitiendo, en parte por haberse dado nuevos nombres a restos que en realidad pertenecen a las mismas formas que hoy subsisten, y en parte por haberse fundado especies, y hasta géneros, sobre diferencias morfológicas puramente individuales, y por tanto sin el menor valor taxonómico. Con ser insignificante la parte de responsabilidad que, a título de profesor de la mencionada autora, pueda caberme en estos resultados, es, no obstante, suficiente para hacer que me interese de un modo especial cuanto se refiere a la paleontología de nuestros camélidos, y de ahí que haya leído con verdadera curiosidad dos trabajos recientemente publicados por el señor Rusconi, en los que, siguiendo un criterio opuesto, no sólo vuelven a separarse formas que en la citada revisión se consideraban sinónimas, sino que todavía se describen dos formas nuevas.
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<dc:date>1932-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Hace próximamente un año, publicó la doctora López Aranguren una revisión de los camélidos fósiles argentinos, de la que fácilmente se deducen dos interesantes conclusiones: 1ª que las cuatro formas de este grupo actualmente vivas se hallan también en estado fósil, lo que parece demostrar su diferencia específica, y 2ª que el número de especies fósiles es mucho menor que lo que se venía admitiendo, en parte por haberse dado nuevos nombres a restos que en realidad pertenecen a las mismas formas que hoy subsisten, y en parte por haberse fundado especies, y hasta géneros, sobre diferencias morfológicas puramente individuales, y por tanto sin el menor valor taxonómico. Con ser insignificante la parte de responsabilidad que, a título de profesor de la mencionada autora, pueda caberme en estos resultados, es, no obstante, suficiente para hacer que me interese de un modo especial cuanto se refiere a la paleontología de nuestros camélidos, y de ahí que haya leído con verdadera curiosidad dos trabajos recientemente publicados por el señor Rusconi, en los que, siguiendo un criterio opuesto, no sólo vuelven a separarse formas que en la citada revisión se consideraban sinónimas, sino que todavía se describen dos formas nuevas.</dc:description>
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<title>Notas biológicas y sistemáticas acerca de Bruchomyrma acutidens Santschi</title>
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<author>
<name>Bruch, Carlos</name>
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<id>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/155081</id>
<updated>2023-07-05T20:03:56Z</updated>
<published>1932-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata; vol. 33
El 9 de julio de 1916 recogí, por primera vez, algunos ejemplares, de hembras aladas de esta interesante hormiga. Las encontré asociadas en una colonia pequeña de Pheidole nitidula st. Strobeli Sants., en la base de un poste carcomido del alambrado, a los costados del terraplén del ferrocarril, detrás del bosque de La Plata. Por mero olvido, dichos ejemplares quedaron en mi colección sin haberlos determinado.&#13;
A fines de enero de 1922, coleccionando por los alrededores de Alta Gracia (Córdoba), volví a encontrar debajo de una piedra a la mencionada variedad de Pheidole y, con ella, otra vez la misma hormiga parásita. También en esta ocasión recogí solamente individuos femeninos de esta última, seguramente por no haber examinado muy prolijamente esta colonia y por desconocer entonces los hábitos de los machos para advertirlos.&#13;
Enviadas esta vez con las demás cosechas para su determinación, a mi apreciado colega el doctor Félix Santschi, éste en carta de fecha 18 de junio (1922) me comunicó la dedicación del nuevo género con estas palabras: «Quand j'ai vu Bruchomyrma, j'ai dansé de plaisir dans mon laboratoire! Je serais tres heureux d'étudier vos petites espéces parasites».&#13;
La descripción de la hormiga en cuestión se publicó en los Anales de la Sociedad Científica Argentina, volumen XCIV, 1922, y cerciorado luego de la importancia de esta parásita, quedé con vivos deseos de hallarla de nuevo, para estudiarla con la atención que merece.
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<dc:date>1932-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>El 9 de julio de 1916 recogí, por primera vez, algunos ejemplares, de hembras aladas de esta interesante hormiga. Las encontré asociadas en una colonia pequeña de Pheidole nitidula st. Strobeli Sants., en la base de un poste carcomido del alambrado, a los costados del terraplén del ferrocarril, detrás del bosque de La Plata. Por mero olvido, dichos ejemplares quedaron en mi colección sin haberlos determinado.&#13;
A fines de enero de 1922, coleccionando por los alrededores de Alta Gracia (Córdoba), volví a encontrar debajo de una piedra a la mencionada variedad de Pheidole y, con ella, otra vez la misma hormiga parásita. También en esta ocasión recogí solamente individuos femeninos de esta última, seguramente por no haber examinado muy prolijamente esta colonia y por desconocer entonces los hábitos de los machos para advertirlos.&#13;
Enviadas esta vez con las demás cosechas para su determinación, a mi apreciado colega el doctor Félix Santschi, éste en carta de fecha 18 de junio (1922) me comunicó la dedicación del nuevo género con estas palabras: «Quand j'ai vu Bruchomyrma, j'ai dansé de plaisir dans mon laboratoire! Je serais tres heureux d'étudier vos petites espéces parasites».&#13;
La descripción de la hormiga en cuestión se publicó en los Anales de la Sociedad Científica Argentina, volumen XCIV, 1922, y cerciorado luego de la importancia de esta parásita, quedé con vivos deseos de hallarla de nuevo, para estudiarla con la atención que merece.</dc:description>
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<title>Memoria del Museo de La Plata correspondiente a los años 1928-1929</title>
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<author>
<name>Torres, Luis María</name>
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<id>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/155078</id>
<updated>2023-07-05T20:03:59Z</updated>
<published>1932-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Contribucion a revista
Revista del Museo de La Plata; vol. 33
Me es grato dirigirme al señor presidente elevándole la memoria del instituto que tengo el honor de dirigir, correspondiente a los años 1928 y 1929.&#13;
El presente documento, sin ser mucho más extenso que los anteriores, comprende mayor riqueza de datos y consideraciones sobre las tareas realizadas o iniciadas por el personal científico y auxiliar del Museo, durante los dos últimos años. He tratado, asimismo, de dejar bien establecidos los puntos de vista que esta dirección ha tenido presentes para dar mayor impulso al progreso o perfeccionamiento de las investigaciones y enseñanzas en todas sus ramas.&#13;
Como ya lo expresara en la Memoria de 1922 y 1923, hoy puedo afirmar, con mayor convicción, que el Museo se encuentra en una posición de franco engrandecimiento, y que continúa mereciendo la atención del público en general, de los especialistas del país en particular, y de las instituciones similares del mundo.
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<dc:date>1932-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Me es grato dirigirme al señor presidente elevándole la memoria del instituto que tengo el honor de dirigir, correspondiente a los años 1928 y 1929.&#13;
El presente documento, sin ser mucho más extenso que los anteriores, comprende mayor riqueza de datos y consideraciones sobre las tareas realizadas o iniciadas por el personal científico y auxiliar del Museo, durante los dos últimos años. He tratado, asimismo, de dejar bien establecidos los puntos de vista que esta dirección ha tenido presentes para dar mayor impulso al progreso o perfeccionamiento de las investigaciones y enseñanzas en todas sus ramas.&#13;
Como ya lo expresara en la Memoria de 1922 y 1923, hoy puedo afirmar, con mayor convicción, que el Museo se encuentra en una posición de franco engrandecimiento, y que continúa mereciendo la atención del público en general, de los especialistas del país en particular, y de las instituciones similares del mundo.</dc:description>
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