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<title>Volumen 03 | Número 15-16</title>
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<updated>2026-07-16T20:46:40Z</updated>
<dc:date>2026-07-16T20:46:40Z</dc:date>
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<title>XIX contribución al conocimiento de las diatomeas argentinas: Las diatomeas del Platense</title>
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<name>Frenguelli, Joaquín</name>
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<updated>2022-10-25T04:02:56Z</updated>
<published>1945-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata (nueva serie); tomo III, no. 16, sección Paleontología
En la síntesis que acaba de publicarse en la sección geológica de esta Revista he tratado ya de concretar las principales características del horizonte de nuestra serie loéssica que, desde Doering (1882) y Ameghino(1889), se conoce con el nombre de Platense. He recalcado allí, como introducción al presente trabajo, la importancia que, dentro de este pisoestratigráfico, adquieren los frústulos de las Diatomeas como elemento geológico y petrográfico. Por lo tanto, me concretaré a considerar las Diatomeas que le son propias, principalmente desde el punto de vista paleontológico. Los antecedentes que podrían recordarse al respecto son realmente pocos. Exceptuando las diferentes menciones y las breves listas de formas diatómicas platenses publicadas por mí en diversos trabajos de carácter estratigráfico y a los cuales ya me he referido en la parte geológica de este estudio, sólo se publicaron al respecto pocas noticias en forma general y vaga. Burmeister, en su Descripción physique de la Republique Argentine, al examinar microscópicamente los sedimentos aluviales de los bordes del Río Salado del Sur, de un pozo en Barracas y de la margen del Río de la Plata, sólo dice que, además de los granos minerales que forman la masa principal, halló en la tosca algunos restos orgánicos que le parecieron «desenveloppes silicieuses des Diatomées et des petites aiguilles des Spongilles».
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<dc:date>1945-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>En la síntesis que acaba de publicarse en la sección geológica de esta Revista he tratado ya de concretar las principales características del horizonte de nuestra serie loéssica que, desde Doering (1882) y Ameghino(1889), se conoce con el nombre de Platense. He recalcado allí, como introducción al presente trabajo, la importancia que, dentro de este pisoestratigráfico, adquieren los frústulos de las Diatomeas como elemento geológico y petrográfico. Por lo tanto, me concretaré a considerar las Diatomeas que le son propias, principalmente desde el punto de vista paleontológico. Los antecedentes que podrían recordarse al respecto son realmente pocos. Exceptuando las diferentes menciones y las breves listas de formas diatómicas platenses publicadas por mí en diversos trabajos de carácter estratigráfico y a los cuales ya me he referido en la parte geológica de este estudio, sólo se publicaron al respecto pocas noticias en forma general y vaga. Burmeister, en su Descripción physique de la Republique Argentine, al examinar microscópicamente los sedimentos aluviales de los bordes del Río Salado del Sur, de un pozo en Barracas y de la margen del Río de la Plata, sólo dice que, además de los granos minerales que forman la masa principal, halló en la tosca algunos restos orgánicos que le parecieron «desenveloppes silicieuses des Diatomées et des petites aiguilles des Spongilles».</dc:description>
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<title>Los gliptodontoideos del Araucaniano de Catamarca</title>
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<name>Cabrera Latorre, Ángel</name>
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<updated>2022-10-25T04:03:03Z</updated>
<published>1944-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata (nueva serie); tomo III, no. 15, sección Paleontología
El presente trabajo es resultado del estudio del material de xenartros pliocenos de la superfamilia Glyptodontoidea obtenido en la provincia deCatamarca durante las expediciones llevadas a cabo en los años 1927 a1930 por el Departamento a mi cargo en el Museo de La Plata. Dichas expediciones fueron tres, que se realizaron en los meses de noviembre-diciembre de 1927, febrero-abril de 1929 y enero-marzo de 1930, y tuvieron por objeto el reconocimiento paleontológico de los estratos araucanianos del centro del departamento de Belén, si bien en los tres viajes, aparte de la gran cantidad de fósiles recogida, se obtuvieron también algunos materiales arqueológicos, y en el segundo se hicieron además recolecciones botánicas. La zona reconocida comprendió desde La Ciénaga hasta cerca de 6 kilómetros al norte de Corral Quemado, en una faja de 15 a 20 kilómetrosde anchura, lo que significa una extensión aproximada de 600 kilómetros cuadrados. La falta de comodidad para el alojamiento en las localidades enaquélla incluidas, obligó a adoptar constantemente el sistema de campamentos, los cuales se establecieron, en el primer viaje, en la Puertade Corral Quemado; en el segundo, en La Ciénaga, Las Juntas y Puerta de Corral Quemado, y en el tercero, en Corral Quemado y en la Loma Negra, entre el Cerro Colorado de Hualfín y el río San Fernando. Todos los trabajos de campo estuvieron bajo mi dirección personal, teniendo como auxiliares a los preparadores del Departamento señores Bernardo Eugui, en la primera expedición, y Antonio Castro en la segunda y tercera,y en las tres a don Juan Méndez, de Fuerte Quemado, quien además decooperar muy activamente en la extracción de fósiles, actuó como baqueano y como capataz del personal de peones y arrieros. La parte botánica del segundo viaje estuvo a cargo de mi hijo Ángel L. Cabrera, en aquel entonces alumno del Instituto del Museo. A los señores Castro y Eugui correspondió además la larga y tediosa tarea de limpiar v preparar en el taller del Departamento los fósiles obtenidos, poniéndolos en condiciones de ser estudiados.
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<dc:date>1944-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>El presente trabajo es resultado del estudio del material de xenartros pliocenos de la superfamilia Glyptodontoidea obtenido en la provincia deCatamarca durante las expediciones llevadas a cabo en los años 1927 a1930 por el Departamento a mi cargo en el Museo de La Plata. Dichas expediciones fueron tres, que se realizaron en los meses de noviembre-diciembre de 1927, febrero-abril de 1929 y enero-marzo de 1930, y tuvieron por objeto el reconocimiento paleontológico de los estratos araucanianos del centro del departamento de Belén, si bien en los tres viajes, aparte de la gran cantidad de fósiles recogida, se obtuvieron también algunos materiales arqueológicos, y en el segundo se hicieron además recolecciones botánicas. La zona reconocida comprendió desde La Ciénaga hasta cerca de 6 kilómetros al norte de Corral Quemado, en una faja de 15 a 20 kilómetrosde anchura, lo que significa una extensión aproximada de 600 kilómetros cuadrados. La falta de comodidad para el alojamiento en las localidades enaquélla incluidas, obligó a adoptar constantemente el sistema de campamentos, los cuales se establecieron, en el primer viaje, en la Puertade Corral Quemado; en el segundo, en La Ciénaga, Las Juntas y Puerta de Corral Quemado, y en el tercero, en Corral Quemado y en la Loma Negra, entre el Cerro Colorado de Hualfín y el río San Fernando. Todos los trabajos de campo estuvieron bajo mi dirección personal, teniendo como auxiliares a los preparadores del Departamento señores Bernardo Eugui, en la primera expedición, y Antonio Castro en la segunda y tercera,y en las tres a don Juan Méndez, de Fuerte Quemado, quien además decooperar muy activamente en la extracción de fósiles, actuó como baqueano y como capataz del personal de peones y arrieros. La parte botánica del segundo viaje estuvo a cargo de mi hijo Ángel L. Cabrera, en aquel entonces alumno del Instituto del Museo. A los señores Castro y Eugui correspondió además la larga y tediosa tarea de limpiar v preparar en el taller del Departamento los fósiles obtenidos, poniéndolos en condiciones de ser estudiados.</dc:description>
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