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<title>Número 31</title>
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<title>Humanidades | Tomo XXXI</title>
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<name>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</name>
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<updated>2026-03-12T20:09:53Z</updated>
<published>1948-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Edicion de revista
Humanidades; no. 31
Sumario:&#13;
&lt;i&gt;Historia y Geografía&lt;/i&gt;&#13;
- Nuevas comprobaciones sobre la apocricidad del “Plan” atribuido a Mariano Moreno, por Ricardo Levene&#13;
- Contribución al estudio de la vivienda argentina, por Romualdo Ardissone&#13;
- El acuerdo de San Nicolás, por Enrique M. Barba&#13;
- Notas sobre la introducción de la navegación a vapor en el Río de la Plata y sus afluentes, por Andrés Allende&#13;
- Comienzos y madurez de la historiografía helénica, por Exequiel Ortega&#13;
- ¿Dónde está el pueblo?, por Roberto Marfany&#13;
- Algunos discípulos de Rousseau en la Convención, por Roger Labrousse&#13;
&lt;i&gt;Filosofía y Ciencias de la Educación&lt;/i&gt;&#13;
- Las dimensiones de la persona y el ámbito de la Cultura, por Octavio Derisi&#13;
- Física y biología, por Alberto Palcos&#13;
- Belleza, Arte y Metafísica, por Emilio Estiú&#13;
- Notación general para loa sistemas de numeración, por Fernando Lizarán&#13;
&lt;i&gt;Letras&lt;/i&gt;&#13;
- Tres raros pintores franceses del siglo XIX, por José Destéfano&#13;
- Un discurso de Cicerón, por Carlos Disandro&#13;
- Horacio y la poesía lírica latina, por Ana María E. Baccini&#13;
- Títiro, por Antonio Alonso Díaz&#13;
- La plástica del mito en Garcilaso, por Ángel Osvaldo Nessi&#13;
- El elemento sobrenatural en la primitiva literatura anglosajona, por Irma Hoffman de Eckell&#13;
- Índice del amor y de la muerte en mujeres poetas, por María del Carmen Garay&#13;
- Baudelaire pintor de gatos, por María Angélica Norrié de Jaurégui&#13;
- La sugestión lírica en Antonio Machado, por Lidia N. Gallo de Amarilla&#13;
- La reciente visita de Georges Duhamel a la Argentina, por Isolina Ramírez&#13;
&lt;i&gt;Idiomas vivos&lt;/i&gt;&#13;
- Portée et organisation de l’étude des langues vivantes dans l’enseignement secondaire, por T. Berenice Lynch&#13;
- Algunas consideraciones relativas al timbre en fonética, por Mercedes Álvarez Puebla de Cháves
Material digitalizado en SEDICI en colaboración con la Biblioteca de Humanidades "Prof. Guillermo Obiols" (FAHCE-UNLP)
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<dc:date>1948-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Sumario:&#13;
&lt;i&gt;Historia y Geografía&lt;/i&gt;&#13;
- Nuevas comprobaciones sobre la apocricidad del “Plan” atribuido a Mariano Moreno, por Ricardo Levene&#13;
- Contribución al estudio de la vivienda argentina, por Romualdo Ardissone&#13;
- El acuerdo de San Nicolás, por Enrique M. Barba&#13;
- Notas sobre la introducción de la navegación a vapor en el Río de la Plata y sus afluentes, por Andrés Allende&#13;
- Comienzos y madurez de la historiografía helénica, por Exequiel Ortega&#13;
- ¿Dónde está el pueblo?, por Roberto Marfany&#13;
- Algunos discípulos de Rousseau en la Convención, por Roger Labrousse&#13;
&lt;i&gt;Filosofía y Ciencias de la Educación&lt;/i&gt;&#13;
- Las dimensiones de la persona y el ámbito de la Cultura, por Octavio Derisi&#13;
- Física y biología, por Alberto Palcos&#13;
- Belleza, Arte y Metafísica, por Emilio Estiú&#13;
- Notación general para loa sistemas de numeración, por Fernando Lizarán&#13;
&lt;i&gt;Letras&lt;/i&gt;&#13;
- Tres raros pintores franceses del siglo XIX, por José Destéfano&#13;
- Un discurso de Cicerón, por Carlos Disandro&#13;
- Horacio y la poesía lírica latina, por Ana María E. Baccini&#13;
- Títiro, por Antonio Alonso Díaz&#13;
- La plástica del mito en Garcilaso, por Ángel Osvaldo Nessi&#13;
- El elemento sobrenatural en la primitiva literatura anglosajona, por Irma Hoffman de Eckell&#13;
- Índice del amor y de la muerte en mujeres poetas, por María del Carmen Garay&#13;
- Baudelaire pintor de gatos, por María Angélica Norrié de Jaurégui&#13;
- La sugestión lírica en Antonio Machado, por Lidia N. Gallo de Amarilla&#13;
- La reciente visita de Georges Duhamel a la Argentina, por Isolina Ramírez&#13;
&lt;i&gt;Idiomas vivos&lt;/i&gt;&#13;
- Portée et organisation de l’étude des langues vivantes dans l’enseignement secondaire, por T. Berenice Lynch&#13;
- Algunas consideraciones relativas al timbre en fonética, por Mercedes Álvarez Puebla de Cháves</dc:description>
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<title>Horacio y la poesía lírica</title>
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<name>Baccini, Ana María E.</name>
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<updated>2026-03-12T20:10:04Z</updated>
<published>1948-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Humanidades; no. 31
Doble tendencia informaba al pueblo romano y se traducía en su literatura: un espíritu conservador, arraigado en la tradición, y un espíritu práctico, que lo hacía creador de leyes de renombre universal. Pero llegó el helenismo con nuevas galas, fascinando con sus encantos a los jóvenes de entonces, acostumbrados a la vida dura de la milicia y a la austeridad de los hogares; y Roma se dejó mecer en las ondas de esta nueva corriente sensitiva, adormecedora, que contrastaba con el espíritu de lucha que la había engrandecido, y amenazaba derrumbar esa conducta de siglos, su bélica postura. En vano algunos amigos del pasado, como Cicerón, se quejan de la preferencia que se otorga a los autores de Alejandría, y el olvido de Ennio y de Lucrecio.
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<dc:date>1948-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Doble tendencia informaba al pueblo romano y se traducía en su literatura: un espíritu conservador, arraigado en la tradición, y un espíritu práctico, que lo hacía creador de leyes de renombre universal. Pero llegó el helenismo con nuevas galas, fascinando con sus encantos a los jóvenes de entonces, acostumbrados a la vida dura de la milicia y a la austeridad de los hogares; y Roma se dejó mecer en las ondas de esta nueva corriente sensitiva, adormecedora, que contrastaba con el espíritu de lucha que la había engrandecido, y amenazaba derrumbar esa conducta de siglos, su bélica postura. En vano algunos amigos del pasado, como Cicerón, se quejan de la preferencia que se otorga a los autores de Alejandría, y el olvido de Ennio y de Lucrecio.</dc:description>
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<title>Algunas consideraciones relativas al timbre en fonética</title>
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<name>Alvarez Puebla de Chaves, Mercedes V.</name>
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<updated>2026-03-12T20:10:07Z</updated>
<published>1948-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Humanidades; no. 31
Según la noción comúnmente admitida, el timbre es el carácter esencial de los sonidos del lenguaje. El elemento más simple de la pronunciación —el fonema— es un sonido caracterizado por un timbre determinado, lo que equivale a decir que cada fonema puede ser pronunciado con distinta intensidad, distinta altura, distinta duración, sin que por ello pierda su identidad diferencial. El concepto de fonema se ha formado siempre a partir del concepto de timbre; de la acertada definición de este último dependerá, pues, la correcta definición y clasificación de las especies fonéticas. Al examinar de cerca el significado de la palabra timbre se comprueba que es una expresión aplicada a contenidos distintos.
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<dc:date>1948-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Según la noción comúnmente admitida, el timbre es el carácter esencial de los sonidos del lenguaje. El elemento más simple de la pronunciación —el fonema— es un sonido caracterizado por un timbre determinado, lo que equivale a decir que cada fonema puede ser pronunciado con distinta intensidad, distinta altura, distinta duración, sin que por ello pierda su identidad diferencial. El concepto de fonema se ha formado siempre a partir del concepto de timbre; de la acertada definición de este último dependerá, pues, la correcta definición y clasificación de las especies fonéticas. Al examinar de cerca el significado de la palabra timbre se comprueba que es una expresión aplicada a contenidos distintos.</dc:description>
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<title>Portée et organisation de l'etude des langues vivantes dans l'enseignement secondaire</title>
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<name>Lynch de Isla, Trinidad Berenice</name>
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<updated>2026-03-12T20:10:06Z</updated>
<published>1948-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Humanidades; no. 31
L’étude des langues vivantes est une question qui a été fort discutée, surtout depuis le commencement du siècle, où les relations internationales sont devenues plus étroites qu’elles ne l’étaient auparavant. Nous savons que chaque pays a son âme nationale, son caractère propre. Or, l’homme qui participe au progrès de la vie moderne, doit les connaître et les comprendre afin de perfectionner sa culture et d’être utile à son pays; il ne dispose pour cela que d’un moyen: la connaissance des langues étrangères. De là, l’importance croissante de leur étude. Si nous voulons savoir à quelles fins on doit étudier les langues vivantes, nous devons d’abord connaître quel est l’objet de l’enseignement secondaire.
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<dc:date>1948-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>L’étude des langues vivantes est une question qui a été fort discutée, surtout depuis le commencement du siècle, où les relations internationales sont devenues plus étroites qu’elles ne l’étaient auparavant. Nous savons que chaque pays a son âme nationale, son caractère propre. Or, l’homme qui participe au progrès de la vie moderne, doit les connaître et les comprendre afin de perfectionner sa culture et d’être utile à son pays; il ne dispose pour cela que d’un moyen: la connaissance des langues étrangères. De là, l’importance croissante de leur étude. Si nous voulons savoir à quelles fins on doit étudier les langues vivantes, nous devons d’abord connaître quel est l’objet de l’enseignement secondaire.</dc:description>
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<title>Baudelaire pintor de gatos</title>
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<name>Norrié de Jauregui, María Ángelica</name>
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<updated>2026-03-12T20:10:05Z</updated>
<published>1948-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Humanidades; no. 31
En sus primeras manifestaciones anímicas, el hombre carece de patrimonio lírico. Los cuatro horizontes de su reducto avasallan el vuelo presentido y marginan los límites de un precario conformismo. Hay un desarticulado latir de imprecisas certidumbres, sí. Pero no existen precedentes. Y el hombre —materia integral— da inconsciente vida a su otra fuerza, con la copia servil de la materia misma. De este modo, su norte se cercena en el escaso panorama de sus pupilas y el inmediato asir de sus manos. No más allá. Es precisamente entonces, cuando las rocas cuaternarias de Madeleine, se sienten heridas por el inidóneo cincel del genio incipiente. En tan pobre cuna nace el primer artista: el pesebre de Belén no carece de precursores.
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<dc:date>1948-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>En sus primeras manifestaciones anímicas, el hombre carece de patrimonio lírico. Los cuatro horizontes de su reducto avasallan el vuelo presentido y marginan los límites de un precario conformismo. Hay un desarticulado latir de imprecisas certidumbres, sí. Pero no existen precedentes. Y el hombre —materia integral— da inconsciente vida a su otra fuerza, con la copia servil de la materia misma. De este modo, su norte se cercena en el escaso panorama de sus pupilas y el inmediato asir de sus manos. No más allá. Es precisamente entonces, cuando las rocas cuaternarias de Madeleine, se sienten heridas por el inidóneo cincel del genio incipiente. En tan pobre cuna nace el primer artista: el pesebre de Belén no carece de precursores.</dc:description>
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<title>La reciente visita de Georges Duhamel a la Argentina</title>
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<name>Ramírez, Isolina</name>
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<updated>2026-03-12T20:10:06Z</updated>
<published>1948-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Humanidades; no. 31
Normalizadas las circunstancias que entorpecían las efectivas relaciones espirituales con el Viejo Continente, la Argentina ha recibido en estos últimos meses, la visita de ilustres personalidades del mundo de las letras. Entre éstas, no hay duda, que perdurará como un acontecimiento destacadísimo la gira que ha realizado el escritor francés Georges Duhamel. Académico, cirujano, novelista y poeta, su personalidad está llamada a perdurarse como una expresión exquisita del valor de la cultura francesa. Hace once años vino a la República Argentina como miembro de la delegación de Francia al Congreso Internacional de los "Pen Clubs” reunido en Buenos Aires.
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<dc:description>Normalizadas las circunstancias que entorpecían las efectivas relaciones espirituales con el Viejo Continente, la Argentina ha recibido en estos últimos meses, la visita de ilustres personalidades del mundo de las letras. Entre éstas, no hay duda, que perdurará como un acontecimiento destacadísimo la gira que ha realizado el escritor francés Georges Duhamel. Académico, cirujano, novelista y poeta, su personalidad está llamada a perdurarse como una expresión exquisita del valor de la cultura francesa. Hace once años vino a la República Argentina como miembro de la delegación de Francia al Congreso Internacional de los "Pen Clubs” reunido en Buenos Aires.</dc:description>
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<title>Índice del amor y de la muerte en mujeres poetas</title>
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<name>Garay, María del Carmen</name>
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<updated>2026-03-12T20:10:05Z</updated>
<published>1948-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Humanidades; no. 31
Su verso [el de Gabriela Mistral] brota de la raíz oscura del grito, de la ciénaga del sollozo. ¿Por qué irá de continuo la belleza lírica emparejada al dolor? ¿Por qué los más perdurables poemas emergen —orquídeas de envenenado pantano— como vaharadas fragantes y húmedas, del crisol de oro donde se funde el binomio tremendo: amor y muerte? Ante el poeta, el amor que se ha liberado de su carnadura como de una corteza áspera y turbia y se ha fundido en la Eternidad, frutecerá tarde o temprano en palabras altas.&#13;
A los veinte años, enamorada, no supo clamar con el júbilo pagano de Juana de Ibarbourou ni escudarse en el cinismo valiente de Alfonsina Storni. Sino que serena aguardaba, en una especie de altiva predestinación, su destino, “amasijo fatal de sangre y lágrimas”...
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<dc:description>Su verso [el de Gabriela Mistral] brota de la raíz oscura del grito, de la ciénaga del sollozo. ¿Por qué irá de continuo la belleza lírica emparejada al dolor? ¿Por qué los más perdurables poemas emergen —orquídeas de envenenado pantano— como vaharadas fragantes y húmedas, del crisol de oro donde se funde el binomio tremendo: amor y muerte? Ante el poeta, el amor que se ha liberado de su carnadura como de una corteza áspera y turbia y se ha fundido en la Eternidad, frutecerá tarde o temprano en palabras altas.&#13;
A los veinte años, enamorada, no supo clamar con el júbilo pagano de Juana de Ibarbourou ni escudarse en el cinismo valiente de Alfonsina Storni. Sino que serena aguardaba, en una especie de altiva predestinación, su destino, “amasijo fatal de sangre y lágrimas”...</dc:description>
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<title>Un discurso de Cicerón</title>
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<name>Disandro, Carlos Alberto</name>
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<updated>2026-03-12T20:10:03Z</updated>
<published>1948-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Humanidades; no.31
El discurso en defensa del poeta Arquías es uno de los más famosos de Cicerón, no por la personalidad del acusado, mediocre y olvidada, ni por las consecuencias políticas en las actividades de Cicerón, sino por lo que en el cuerpo de la defensa es una disgresión y una exaltación de la vocación literaria. Este panegírico de las letras, el más ardiente quizá del mundo clásico, admirado por los estudiosos y amantes de la antigüedad, contiene una doctrina muy ciceroniana sobre la misión y el valor de las letras en la vida del espíritu.
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<dc:description>El discurso en defensa del poeta Arquías es uno de los más famosos de Cicerón, no por la personalidad del acusado, mediocre y olvidada, ni por las consecuencias políticas en las actividades de Cicerón, sino por lo que en el cuerpo de la defensa es una disgresión y una exaltación de la vocación literaria. Este panegírico de las letras, el más ardiente quizá del mundo clásico, admirado por los estudiosos y amantes de la antigüedad, contiene una doctrina muy ciceroniana sobre la misión y el valor de las letras en la vida del espíritu.</dc:description>
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<title>Títiro: Egloga I de Publio Virgilio Marón interpretada en hexámetros</title>
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<name>Alonso Díaz, Antonio</name>
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<updated>2026-03-12T20:10:04Z</updated>
<published>1948-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Humanidades; no. 31
Traducción directa del latín de un fragmento de la Égloga I de Virgilio por el profesor Antonio Alonso Díaz.
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<dc:description>Traducción directa del latín de un fragmento de la Égloga I de Virgilio por el profesor Antonio Alonso Díaz.</dc:description>
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<title>El elemento sobrenatural en la primitiva literatura anglosajona</title>
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<name>Hoffmann de Eckell, Irma E.</name>
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<updated>2026-03-12T20:10:05Z</updated>
<published>1948-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Humanidades; no. 31
Las Islas Británicas estuvieron pobladas originariamente por tribus celtas, hermanas de aquellas establecidas en el norte de lo que es hoy Francia y España. Asiáticos y arios de origen, lo mismo que sus sucesores los anglosajones, legaron a éstos una significativa herencia espiritual, aunque fueran relativamente pobres los rastros que han dejado en el lenguaje y en el tipo racial. Las leyendas y supersticiones que pueblan aún hoy las villas montañosas de Escocia y Gales, y la tan pintoresca Irlanda, ya sean acerca de “brownies” (bondadosos e industriosos gnomos escoceses), elfos, fuegos fatuos, gigantes y demás, son todas puramente celtas.
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<dc:description>Las Islas Británicas estuvieron pobladas originariamente por tribus celtas, hermanas de aquellas establecidas en el norte de lo que es hoy Francia y España. Asiáticos y arios de origen, lo mismo que sus sucesores los anglosajones, legaron a éstos una significativa herencia espiritual, aunque fueran relativamente pobres los rastros que han dejado en el lenguaje y en el tipo racial. Las leyendas y supersticiones que pueblan aún hoy las villas montañosas de Escocia y Gales, y la tan pintoresca Irlanda, ya sean acerca de “brownies” (bondadosos e industriosos gnomos escoceses), elfos, fuegos fatuos, gigantes y demás, son todas puramente celtas.</dc:description>
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<title>La plástica del mito en Garcilaso</title>
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<author>
<name>Nessi, Ángel Osvaldo</name>
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<updated>2026-03-12T20:10:04Z</updated>
<published>1948-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Humanidades; no. 31
En la Égloga Tercera, sentida y elaborada con reflexivo acierto, Nemoroso maneja de un modo singular el viejo mito de la Arcadia. Una experiencia lírica insondable anuda verba y artificio: allí imita y revive la tradición. Y a la sombra del haya milenaria, con técnica renacentista supo iluminar mágicamente, en la caverna de un dios fluvial, todas las estalactitas de una poesía inmarcesible.
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<dc:date>1948-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>En la Égloga Tercera, sentida y elaborada con reflexivo acierto, Nemoroso maneja de un modo singular el viejo mito de la Arcadia. Una experiencia lírica insondable anuda verba y artificio: allí imita y revive la tradición. Y a la sombra del haya milenaria, con técnica renacentista supo iluminar mágicamente, en la caverna de un dios fluvial, todas las estalactitas de una poesía inmarcesible.</dc:description>
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<title>La sugestión lírica en Antonio Machado</title>
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<name>Gallo de Amarilla, Lidia N.</name>
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<updated>2026-03-12T20:10:06Z</updated>
<published>1948-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Humanidades; no. 31
La poesía lírica española tiene en todos los tiempos representantes egregios. España no se caracteriza por la superabundancia de cultores en este género, mas se distingue en cambio porque cada uno de ellos ha constituido una individualidad original. A fines del siglo XIX, el grupo denominado generación del noventa y ocho se dedica afanosamente a producir la emoción y la sugestión estética mediante la palabra. Existe, sin embargo, un poeta que, si bien vive la atmósfera del momento, ofrece con su creación una poesía novísima. Nos referimos a Antonio Machado, cuya vida se extiende entre los años 1875 y 1939.
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<dc:description>La poesía lírica española tiene en todos los tiempos representantes egregios. España no se caracteriza por la superabundancia de cultores en este género, mas se distingue en cambio porque cada uno de ellos ha constituido una individualidad original. A fines del siglo XIX, el grupo denominado generación del noventa y ocho se dedica afanosamente a producir la emoción y la sugestión estética mediante la palabra. Existe, sin embargo, un poeta que, si bien vive la atmósfera del momento, ofrece con su creación una poesía novísima. Nos referimos a Antonio Machado, cuya vida se extiende entre los años 1875 y 1939.</dc:description>
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<title>Contribución al estudio de la vivienda argentina</title>
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<name>Ardissone, Romualdo</name>
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<updated>2026-03-12T20:09:56Z</updated>
<published>1948-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Humanidades; no. 31
Sumario: &#13;
1. Paisaje natural (influencia de la vegetación). Paisaje antropogeográfico, como género; paisaje ecogeográfico, como especie&#13;
2. Apuntes de bibliografía de la vivienda argentina&#13;
3. Criterio para estudiar la vivienda. Escritos generales. Publicaciones acerca de la vivienda en varias partes del mundo&#13;
4. Estudios individuales y colectivos. Análisis y síntesis. Información directa&#13;
5. Limitación espacial: a) Unidad territorial politica, primaria y secundaria&#13;
6. Limitación espacial: b) Regiones (grandes y pequeñas); ambiente orográfico; ambiente de bolsón, valle y quebrada&#13;
7. Limitación espacial: c) Los conoides; ejemplo del conoide de Chilecito&#13;
8. Ambientes especiales: a) Mención de algunos. Relación entre las precipitaciones y los techos&#13;
9. Ambientes especiales: b) Influencia de los inmateriales disponibles en la vecindad; sismicidad&#13;
10. Ambientes especiales: c) Vinculación con el medio biológico; aspectos de la instalación relacionada con las plantas&#13;
11. Ambientes humanos: a) Número y procedencia de los habitantes; costumbres; técnica; variaciones históricas; modas; acción individual y colectiva&#13;
12. Ambientes humanos: b) Arriendo y vivienda; condición social, étnica, económica y de momento y la vivienda&#13;
13. Ambientes humanos: c) Esbozo de la vivienda en una gran propiedad moderna&#13;
14. A manera de conclusión
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<dc:date>1948-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Sumario: &#13;
1. Paisaje natural (influencia de la vegetación). Paisaje antropogeográfico, como género; paisaje ecogeográfico, como especie&#13;
2. Apuntes de bibliografía de la vivienda argentina&#13;
3. Criterio para estudiar la vivienda. Escritos generales. Publicaciones acerca de la vivienda en varias partes del mundo&#13;
4. Estudios individuales y colectivos. Análisis y síntesis. Información directa&#13;
5. Limitación espacial: a) Unidad territorial politica, primaria y secundaria&#13;
6. Limitación espacial: b) Regiones (grandes y pequeñas); ambiente orográfico; ambiente de bolsón, valle y quebrada&#13;
7. Limitación espacial: c) Los conoides; ejemplo del conoide de Chilecito&#13;
8. Ambientes especiales: a) Mención de algunos. Relación entre las precipitaciones y los techos&#13;
9. Ambientes especiales: b) Influencia de los inmateriales disponibles en la vecindad; sismicidad&#13;
10. Ambientes especiales: c) Vinculación con el medio biológico; aspectos de la instalación relacionada con las plantas&#13;
11. Ambientes humanos: a) Número y procedencia de los habitantes; costumbres; técnica; variaciones históricas; modas; acción individual y colectiva&#13;
12. Ambientes humanos: b) Arriendo y vivienda; condición social, étnica, económica y de momento y la vivienda&#13;
13. Ambientes humanos: c) Esbozo de la vivienda en una gran propiedad moderna&#13;
14. A manera de conclusión</dc:description>
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<title>Nuevas comprobaciones sobre la apocricidad del "Plan" atribuido a Mariano Moreno</title>
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<author>
<name>Levene, Ricardo</name>
</author>
<id>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/14424</id>
<updated>2026-03-12T20:09:55Z</updated>
<published>1948-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Humanidades; no. 31
Hace más de un cuarto de siglo, el Instituto de Investigaciones Históricas de la Facultad de Filosofía y Letras, editó mi trabajo "«El Plan» atribuido a Moreno y la «Instrucción» a Chiclana” (n° IX, Buenos Aires, 1921).&#13;
Conforme a las pruebas allí expuestas, los estudiosos dieron por terminado el asunto de la apocricidad del «Plan» atribuido a Moreno, que tanto interesa dejar dilucidado, pues que atañe al hecho magno de la Historia Argentina que es la Revolución de Mayo.&#13;
El Dr. Enrique de Gandía ha publicado en la misma serie del Instituto de Investigaciones Históricas (n° XCVI, Buenos Aires, 1946), "Las ideas políticas de Mariano Moreno, autenticidad del plan que le es atribuido”, que me dedica con palabras muy amables, que mucho estimo y agradezco.&#13;
Pero como disiento fundamentalmente con sus opiniones, he escrito estas "Nuevas comprobaciones sobre la apocricidad del «Plan» atribuido a Mariano Moreno”. Advertirá el lector que presento en forma sistemática nuevas pruebas de la crítica externa e interna del documento apócrifo que considero definitivas.
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<dc:date>1948-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Hace más de un cuarto de siglo, el Instituto de Investigaciones Históricas de la Facultad de Filosofía y Letras, editó mi trabajo "«El Plan» atribuido a Moreno y la «Instrucción» a Chiclana” (n° IX, Buenos Aires, 1921).&#13;
Conforme a las pruebas allí expuestas, los estudiosos dieron por terminado el asunto de la apocricidad del «Plan» atribuido a Moreno, que tanto interesa dejar dilucidado, pues que atañe al hecho magno de la Historia Argentina que es la Revolución de Mayo.&#13;
El Dr. Enrique de Gandía ha publicado en la misma serie del Instituto de Investigaciones Históricas (n° XCVI, Buenos Aires, 1946), "Las ideas políticas de Mariano Moreno, autenticidad del plan que le es atribuido”, que me dedica con palabras muy amables, que mucho estimo y agradezco.&#13;
Pero como disiento fundamentalmente con sus opiniones, he escrito estas "Nuevas comprobaciones sobre la apocricidad del «Plan» atribuido a Mariano Moreno”. Advertirá el lector que presento en forma sistemática nuevas pruebas de la crítica externa e interna del documento apócrifo que considero definitivas.</dc:description>
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<title>Notación general para los sistemas de numeración</title>
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<author>
<name>Lizarán, Fernando</name>
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<id>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/14434</id>
<updated>2026-03-12T20:10:02Z</updated>
<published>1948-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Humanidades; no. 31
Si se hace leer o escribir un número de tres cifras v. gr. a una persona, acertará la respuesta con los escasos conocimientos que posea; si se le exige dar una explicación, ya serán menos las que respondan bien y si, finalmente, se pide escribir ese mismo número en un sistema diferente del decimal (en que indefectiblemente lo habrá escrito o leído la persona de la primera consulta), me atrevo a decir que muy pocas, poquísimas, darán correctamente la respuesta, aunque posean conocimientos de matemática. La experiencia es de muy fácil realización. Ocurre con la numeración como con otros elementos, que al fin de aplicarlos con harta frecuencia toman carácter semi- onsciente (y es cuando mejor se hacen), siendo difícil dar razón de los mismos. La numeración decimal, hoy casi universal, es uno de estos casos.
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<dc:date>1948-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Si se hace leer o escribir un número de tres cifras v. gr. a una persona, acertará la respuesta con los escasos conocimientos que posea; si se le exige dar una explicación, ya serán menos las que respondan bien y si, finalmente, se pide escribir ese mismo número en un sistema diferente del decimal (en que indefectiblemente lo habrá escrito o leído la persona de la primera consulta), me atrevo a decir que muy pocas, poquísimas, darán correctamente la respuesta, aunque posean conocimientos de matemática. La experiencia es de muy fácil realización. Ocurre con la numeración como con otros elementos, que al fin de aplicarlos con harta frecuencia toman carácter semi- onsciente (y es cuando mejor se hacen), siendo difícil dar razón de los mismos. La numeración decimal, hoy casi universal, es uno de estos casos.</dc:description>
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<title>Física y biología: Del determinismo absoluto de Claudio Bernard al indeterminismo de Heisenberg</title>
<link href="http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/14432" rel="alternate"/>
<author>
<name>Palcos, Alberto</name>
</author>
<id>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/14432</id>
<updated>2026-03-12T20:10:01Z</updated>
<published>1948-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Humanidades; no. 31
Vivimos en una época de desconcertantes realidades. Los hechos desbaratan las previsiones más temerarias. Se cuestionan los principios tenidos hasta ayer nomás como inconmovibles. Aun esto no tendría nada de particular. Los filósofos siempre se han reservado el derecho de discutirlo todo, de revisar las conclusiones mejor asentadas. Ellos hacen no sólo problema del problema sino problema de la misma solución. Navegan a gusto, sereno el semblante, en un mar erizado de problemas.&#13;
Sorprende en sumo grado, en cambio, que los hombres de ciencia conviertan en problema asuntos que ya habían dejado de serlo para ellos. Tal el caso del determinismo. Se presentaba como indiscutible en las ciencias de la naturaleza. A lo sumo, se debatía la sustitución del determinismo causal por el deter- minismo legal, o el mantenimiento de ambos: el positivismo ortodoxo, el de Agusto Comte y sus discípulos, investiga la ley, solamente, no la causa, pues halla en la última ciertos resabios metafísicos. Pero en una u otra forma el determinismo quedaba intacto y, antes bien, robustecido.
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<dc:date>1948-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Vivimos en una época de desconcertantes realidades. Los hechos desbaratan las previsiones más temerarias. Se cuestionan los principios tenidos hasta ayer nomás como inconmovibles. Aun esto no tendría nada de particular. Los filósofos siempre se han reservado el derecho de discutirlo todo, de revisar las conclusiones mejor asentadas. Ellos hacen no sólo problema del problema sino problema de la misma solución. Navegan a gusto, sereno el semblante, en un mar erizado de problemas.&#13;
Sorprende en sumo grado, en cambio, que los hombres de ciencia conviertan en problema asuntos que ya habían dejado de serlo para ellos. Tal el caso del determinismo. Se presentaba como indiscutible en las ciencias de la naturaleza. A lo sumo, se debatía la sustitución del determinismo causal por el deter- minismo legal, o el mantenimiento de ambos: el positivismo ortodoxo, el de Agusto Comte y sus discípulos, investiga la ley, solamente, no la causa, pues halla en la última ciertos resabios metafísicos. Pero en una u otra forma el determinismo quedaba intacto y, antes bien, robustecido.</dc:description>
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<title>Tres raros pintores franceses del siglo XIX</title>
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<author>
<name>Destéfano, José Rafael</name>
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<updated>2026-03-12T20:10:02Z</updated>
<published>1948-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Humanidades; no. 31
El autor realiza un repaso por la vida y obra de los pintores franceses Odilon Redon, Gustave Moreau y Eugene Carriere. Se incluyen reproducciones de pinturas de cada uno en formato de láminas dentro del artículo.
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<dc:date>1948-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>El autor realiza un repaso por la vida y obra de los pintores franceses Odilon Redon, Gustave Moreau y Eugene Carriere. Se incluyen reproducciones de pinturas de cada uno en formato de láminas dentro del artículo.</dc:description>
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<title>Las dimensiones de la persona y el ámbito de la cultura</title>
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<author>
<name>Derisi, Octavio Nicolás</name>
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<updated>2026-03-12T20:10:01Z</updated>
<published>1948-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Humanidades; no. 31
Sumario: &#13;
1. Diferencia esencial entre ser y vida específicamente humana y ser y vida de los seres materiales&#13;
2. Propósito del presente estudio&#13;
3. La inmaterialidad y el acto, constitutivo esencial del conocimiento&#13;
4. La inmaterialidad y el acto, constitutivo de la cognoscibilidad objetiva&#13;
5. En la espiritualidad o inmaterialidad perfecta se logra la conjunción de conocimiento y objeto en el propio ser: la conciencia perfecta del yo&#13;
6. El ser de la persona, constituido por la espiritualidad que le confiere la conciencia de sí&#13;
7. El ámbito propio de la persona&#13;
8. La primera dimensión engendra la libertad, raíz a su vez de las dos dimensiones siguientes de la persona&#13;
9. La libertad, raiz de las dos nuevas dimensiones personales&#13;
10. La segunda dimensión de la persona: la moral&#13;
11. Doble aspecto de la dimensión ética: teórica y práctica&#13;
12. La religión en el término de las dos dimensiones teorética y práctica de la persona&#13;
13. La tercera dimensión de la persona: el hacer técnico-artístico&#13;
14. Autonomía del hacer técnico-artístico frente al obrar moral&#13;
15. Subordinación del hacer artístico-técnico al obrar moral&#13;
16. Los dos sectores del hacer: técnica y arte&#13;
17. La diversa constitución del acto moral y de la obra técnico-artística&#13;
18. La significación de los artefactos y su comprehensión&#13;
19. Importancia de los artefactos para la vida espiritual de la persona&#13;
20. Sólo la persona tiene este privilegio de la comunicación de su interioridad y de la "comprehensión” mutua&#13;
21. Síntesis: la vida personal como contemplación de la verdad, amor de la bondad y goce de la belleza&#13;
22. La cultura como obra de perfeccionamiento de la persona&#13;
23. La misión de la universidad, como órgano superior de cultura de una nación y su integración en la misión de cultura sobrenatural de la iglesia&#13;
24. Jerarquía de las diversas dimensiones de la persona y consiguiente de la cultura&#13;
25. Grandeza y miseria de la persona humana&#13;
26. Conclusión: la plenitud de la persona
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<dc:date>1948-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Sumario: &#13;
1. Diferencia esencial entre ser y vida específicamente humana y ser y vida de los seres materiales&#13;
2. Propósito del presente estudio&#13;
3. La inmaterialidad y el acto, constitutivo esencial del conocimiento&#13;
4. La inmaterialidad y el acto, constitutivo de la cognoscibilidad objetiva&#13;
5. En la espiritualidad o inmaterialidad perfecta se logra la conjunción de conocimiento y objeto en el propio ser: la conciencia perfecta del yo&#13;
6. El ser de la persona, constituido por la espiritualidad que le confiere la conciencia de sí&#13;
7. El ámbito propio de la persona&#13;
8. La primera dimensión engendra la libertad, raíz a su vez de las dos dimensiones siguientes de la persona&#13;
9. La libertad, raiz de las dos nuevas dimensiones personales&#13;
10. La segunda dimensión de la persona: la moral&#13;
11. Doble aspecto de la dimensión ética: teórica y práctica&#13;
12. La religión en el término de las dos dimensiones teorética y práctica de la persona&#13;
13. La tercera dimensión de la persona: el hacer técnico-artístico&#13;
14. Autonomía del hacer técnico-artístico frente al obrar moral&#13;
15. Subordinación del hacer artístico-técnico al obrar moral&#13;
16. Los dos sectores del hacer: técnica y arte&#13;
17. La diversa constitución del acto moral y de la obra técnico-artística&#13;
18. La significación de los artefactos y su comprehensión&#13;
19. Importancia de los artefactos para la vida espiritual de la persona&#13;
20. Sólo la persona tiene este privilegio de la comunicación de su interioridad y de la "comprehensión” mutua&#13;
21. Síntesis: la vida personal como contemplación de la verdad, amor de la bondad y goce de la belleza&#13;
22. La cultura como obra de perfeccionamiento de la persona&#13;
23. La misión de la universidad, como órgano superior de cultura de una nación y su integración en la misión de cultura sobrenatural de la iglesia&#13;
24. Jerarquía de las diversas dimensiones de la persona y consiguiente de la cultura&#13;
25. Grandeza y miseria de la persona humana&#13;
26. Conclusión: la plenitud de la persona</dc:description>
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<title>Belleza, arte y metafísica</title>
<link href="http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/14433" rel="alternate"/>
<author>
<name>Estiú, Emilio Antonio</name>
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<id>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/14433</id>
<updated>2026-03-12T20:10:02Z</updated>
<published>1948-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Humanidades; no. 31
Mucho antes de que surgiese la Estética como una disciplina especial, la belleza fué un tema, a veces predilecto, de la especulación metafísica; pero la teoría de la belleza y la del arte han seguido caminos diferentes. El Renacimiento señaló la encrucijada en que el arte y la belleza se encontraron tanto en la práctica como en la teoría; el Romanticismo los llevó confundidos en un mismo camino hasta la alta cima de lo Absoluto. Pero siempre que se otorgó a la belleza una superior validez ontológica, los medios del arte resultaron insuficientes para la total revelación del ser esencial. En efecto, desde Platón hasta Bergson nos encontramos con el hecho de que a mayor acentuación metafísica de lo bello corresponde una menor justificación del arte. O para no decirlo tan crudamente: no bastará el arte solo para que la realidad verdadera y fundamental se explicite. Se tendrá que doblegar ante la filosofía, entendida como la actividad última del conocimiento de lo en sí.
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<dc:date>1948-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Mucho antes de que surgiese la Estética como una disciplina especial, la belleza fué un tema, a veces predilecto, de la especulación metafísica; pero la teoría de la belleza y la del arte han seguido caminos diferentes. El Renacimiento señaló la encrucijada en que el arte y la belleza se encontraron tanto en la práctica como en la teoría; el Romanticismo los llevó confundidos en un mismo camino hasta la alta cima de lo Absoluto. Pero siempre que se otorgó a la belleza una superior validez ontológica, los medios del arte resultaron insuficientes para la total revelación del ser esencial. En efecto, desde Platón hasta Bergson nos encontramos con el hecho de que a mayor acentuación metafísica de lo bello corresponde una menor justificación del arte. O para no decirlo tan crudamente: no bastará el arte solo para que la realidad verdadera y fundamental se explicite. Se tendrá que doblegar ante la filosofía, entendida como la actividad última del conocimiento de lo en sí.</dc:description>
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<title>El acuerdo de San Nicolás</title>
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<author>
<name>Barba, Enrique Mariano</name>
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<updated>2026-03-12T20:09:57Z</updated>
<published>1948-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Humanidades; no. 31
La batalla de Caseros (3 de febrero de 1852) puso fin al gobierno de Rosas. No significó, ni con mucho, la eliminación total y definitiva de un sistema elaborado tenaz y pacientemente durante cerca de veinte años. Hábitos arraigados hacían imposible una ruptura total con el sistema fenecido. Por otra parte si es lícito llamar época de Rosas ese largo período de la dictadura no es menos válida para ese lapso la denominación de época de los proscriptos. Quiere significar esto que la realidad nacional se va forjando entre dos entidades que se repelen. Por una parte, el gobernador de Buenos Aires que logra domesticar a los caudillos de provincias y hacerlos girar en torno a la órbita porteña; por la otra, los emigrados que siendo originariamente unitarios, centralistas, y porteños, escudriñan la realidad histórica de la patria, estudian sus necesidades, plantean sus problemas específicos y dan soluciones teóricas que esperan algún día poner en planta de ejecución. Es así que, desde el momento de la “Joven Generación Argentina” los que en un futuro próximo serán por vida irreconciliables enemigos de Rosas no lo serán del sistema que el dictador proclama pero que no cumple. El sistema federal, arraigado más emocional que racionalmente en las masas, será aceptado primero, por los mal llamados unitarios y luego sostenido con convicción.
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<dc:date>1948-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>La batalla de Caseros (3 de febrero de 1852) puso fin al gobierno de Rosas. No significó, ni con mucho, la eliminación total y definitiva de un sistema elaborado tenaz y pacientemente durante cerca de veinte años. Hábitos arraigados hacían imposible una ruptura total con el sistema fenecido. Por otra parte si es lícito llamar época de Rosas ese largo período de la dictadura no es menos válida para ese lapso la denominación de época de los proscriptos. Quiere significar esto que la realidad nacional se va forjando entre dos entidades que se repelen. Por una parte, el gobernador de Buenos Aires que logra domesticar a los caudillos de provincias y hacerlos girar en torno a la órbita porteña; por la otra, los emigrados que siendo originariamente unitarios, centralistas, y porteños, escudriñan la realidad histórica de la patria, estudian sus necesidades, plantean sus problemas específicos y dan soluciones teóricas que esperan algún día poner en planta de ejecución. Es así que, desde el momento de la “Joven Generación Argentina” los que en un futuro próximo serán por vida irreconciliables enemigos de Rosas no lo serán del sistema que el dictador proclama pero que no cumple. El sistema federal, arraigado más emocional que racionalmente en las masas, será aceptado primero, por los mal llamados unitarios y luego sostenido con convicción.</dc:description>
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