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<title>Año 04 | Número 16</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/137261</link>
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<pubDate>Tue, 03 Nov 2026 19:43:29 GMT</pubDate>
<dc:date>2026-11-03T19:43:29Z</dc:date>
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<title>La Declaración de Bogotá de 1976: soberanía satelital de los países ecuatoriales</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/137271</link>
<description>Articulo
Boletín Informativo del Grupo de Jóvenes Investigadores; no. 16
Desde el inicio de la era espacial en los años 50 el acceso al espacio exterior estuvo limitado a los países con grandes capacidades económicas e industriales. Con el paso de las décadas la brecha entre los países líderes de la industria y los que han avanzado tecnológicamente ha disminuido, pero en una proporción que sigue siendo insignificante ante el poderío de potencias espaciales como los Estados Unidos.&#13;
Si contamos varias excepciones, como por ejemplo China o la Unión Europea, el resto de los países y regiones están relegados a un status secundario o terciario en la escala de participación. Sus roles son más bien de apoyo o están atados obligatoriamente a una necesidad de transferencia tecnológica y de cooperación. Esto hace que el desarrollo de la industria espacial en países de África o de América Latina dependa más de la coyuntura económica y política de un momento determinado que de un desarrollo que se pueda entender como sostenible y que aspire a alcanzar a los líderes de la competencia.&#13;
Esto se suma a que, si bien el dominio ultraterrestre parece ilimitado e inabarcable, esto no sea así. Este espacio susceptible de apropiación humana implica también una pelea por los recursos limitados con los que dispone. No hablamos aquí -todavía- de la explotación de minerales en asteroides y de otros recursos de los astros, sino de bienes inmateriales como son las órbitas satelitales, más precisamente la órbita geo-sincrónica, llamada también geo-estacionaria.&#13;
Si bien podemos distinguir diversos tipos de órbitas junto a las geo-sincrónicas, como ser las polares, bajas, medias, etc., son las primeras las que cobran una central relevancia. A pesar de que, en principio, la utilización de cualquiera de estas tiene un contenido económico y estratégico. Esto se debe a que, por su particular ubicación, son usadas principalmente por satélites de comunicaciones, lo que sumado a su escasez, plantea problemas para regular su justo otorgamiento a los países con capacidades de colocar aparatos en ellas. Razón por la cual estas tienen un régimen especial de asignación regulado por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), organismo de las Naciones Unidas que regula todo lo relacionado con las tecnologías de la información y la comunicación, como veremos más adelante.&#13;
De acuerdo con lo expresado anteriormente, en este artículo analizaremos cómo impactó, en la regulación de estas órbitas y en el campo del derecho espacial y de las telecomunicaciones, la Declaración de Bogotá de 1976 donde diversos países ecuatoriales intentaron, a través del derecho y de la política internacional, poner freno a una desigualdad material latente entre los países desarrollados y en vías de desarrollo. Concluiremos que, a pesar de que este documento tiene más de 4 décadas, la situación de inequidad que plantea este instrumento continúa siendo relevante en la actualidad.
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<pubDate>Fri, 01 Apr 2022 00:00:00 GMT</pubDate>
<guid isPermaLink="false">http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/137271</guid>
<dc:date>2022-04-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Desde el inicio de la era espacial en los años 50 el acceso al espacio exterior estuvo limitado a los países con grandes capacidades económicas e industriales. Con el paso de las décadas la brecha entre los países líderes de la industria y los que han avanzado tecnológicamente ha disminuido, pero en una proporción que sigue siendo insignificante ante el poderío de potencias espaciales como los Estados Unidos.&#13;
Si contamos varias excepciones, como por ejemplo China o la Unión Europea, el resto de los países y regiones están relegados a un status secundario o terciario en la escala de participación. Sus roles son más bien de apoyo o están atados obligatoriamente a una necesidad de transferencia tecnológica y de cooperación. Esto hace que el desarrollo de la industria espacial en países de África o de América Latina dependa más de la coyuntura económica y política de un momento determinado que de un desarrollo que se pueda entender como sostenible y que aspire a alcanzar a los líderes de la competencia.&#13;
Esto se suma a que, si bien el dominio ultraterrestre parece ilimitado e inabarcable, esto no sea así. Este espacio susceptible de apropiación humana implica también una pelea por los recursos limitados con los que dispone. No hablamos aquí -todavía- de la explotación de minerales en asteroides y de otros recursos de los astros, sino de bienes inmateriales como son las órbitas satelitales, más precisamente la órbita geo-sincrónica, llamada también geo-estacionaria.&#13;
Si bien podemos distinguir diversos tipos de órbitas junto a las geo-sincrónicas, como ser las polares, bajas, medias, etc., son las primeras las que cobran una central relevancia. A pesar de que, en principio, la utilización de cualquiera de estas tiene un contenido económico y estratégico. Esto se debe a que, por su particular ubicación, son usadas principalmente por satélites de comunicaciones, lo que sumado a su escasez, plantea problemas para regular su justo otorgamiento a los países con capacidades de colocar aparatos en ellas. Razón por la cual estas tienen un régimen especial de asignación regulado por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), organismo de las Naciones Unidas que regula todo lo relacionado con las tecnologías de la información y la comunicación, como veremos más adelante.&#13;
De acuerdo con lo expresado anteriormente, en este artículo analizaremos cómo impactó, en la regulación de estas órbitas y en el campo del derecho espacial y de las telecomunicaciones, la Declaración de Bogotá de 1976 donde diversos países ecuatoriales intentaron, a través del derecho y de la política internacional, poner freno a una desigualdad material latente entre los países desarrollados y en vías de desarrollo. Concluiremos que, a pesar de que este documento tiene más de 4 décadas, la situación de inequidad que plantea este instrumento continúa siendo relevante en la actualidad.</dc:description>
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<item>
<title>Ethos barroco para la identificación nuestramericana</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/137270</link>
<description>Articulo
Boletín Informativo del Grupo de Jóvenes Investigadores; no. 16
Desmarcándose de los paradigmas positivistas, la presente reflexión asumirá, abiertamente, su objetivo político: la construcción de Nuestramérica. Creemos, en este sentido, que, así como no existe ciencia sin política, tampoco puede haber liberación sin la integración de nuestros pueblos.&#13;
Revelado el horizonte más amplio del trabajo, podemos ya expresar sus intenciones y alcances específicos. En este breve espacio, discutiremos en torno a una dimensión particular de integración, a la que podríamos llamar identitaria o, de modo más romántico, “de alma”. Esto supone, a grandes rasgos, la indispensable unión de nuestras narrativas colectivas bajo un mismo paraguas, aquéllas que el discurso nacionalista supo tan eficientemente balcanizar. Frente a este desmembramiento “nacional”, buscaremos aportar a la edificación de un contra-discurso identitario, que imagine una Patria Grande, que realice una Nuestramérica unida en su diversidad.&#13;
Con este propósito en mente, nos adentraremos en el mundo hermenéutico del filósofo Bolívar Echeverría (1998/2000) para poder recuperar una noción clave de su pensamiento: el ethos barroco. Procuraremos, de esta manera, entremezclando sus palabras y las nuestras, significar y utilizar al ethos barroco como una de las metáforas-plataformas posibles para expresar (y apuntalar) la identidad nuestramericana.
</description>
<pubDate>Fri, 01 Apr 2022 00:00:00 GMT</pubDate>
<guid isPermaLink="false">http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/137270</guid>
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<dc:description>Desmarcándose de los paradigmas positivistas, la presente reflexión asumirá, abiertamente, su objetivo político: la construcción de Nuestramérica. Creemos, en este sentido, que, así como no existe ciencia sin política, tampoco puede haber liberación sin la integración de nuestros pueblos.&#13;
Revelado el horizonte más amplio del trabajo, podemos ya expresar sus intenciones y alcances específicos. En este breve espacio, discutiremos en torno a una dimensión particular de integración, a la que podríamos llamar identitaria o, de modo más romántico, “de alma”. Esto supone, a grandes rasgos, la indispensable unión de nuestras narrativas colectivas bajo un mismo paraguas, aquéllas que el discurso nacionalista supo tan eficientemente balcanizar. Frente a este desmembramiento “nacional”, buscaremos aportar a la edificación de un contra-discurso identitario, que imagine una Patria Grande, que realice una Nuestramérica unida en su diversidad.&#13;
Con este propósito en mente, nos adentraremos en el mundo hermenéutico del filósofo Bolívar Echeverría (1998/2000) para poder recuperar una noción clave de su pensamiento: el ethos barroco. Procuraremos, de esta manera, entremezclando sus palabras y las nuestras, significar y utilizar al ethos barroco como una de las metáforas-plataformas posibles para expresar (y apuntalar) la identidad nuestramericana.</dc:description>
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<item>
<title>El impacto del COVID-19 en la diplomacia sanitaria: una mirada hacia China</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/137269</link>
<description>Articulo
Boletín Informativo del Grupo de Jóvenes Investigadores; no. 16
Los sujetos involucrados en la diplomacia sanitaria internacional (GHD: Global Health Diplomacy) han ido en aumento. A los actores tradicionales como los Estados u organizaciones internacionales, se han sumado instituciones bancarias, la sociedad civil, industrias privadas, instituciones filantrópicas, académicas, e incluso asociaciones profesionales (Kickbusch, 2021, p. 96). Entidades ajenas hasta el momento a dicha diplomacia comenzaron a emerger en las últimas décadas. Un ejemplo de ello son los grupos de diásporas chinas de América Latina, que ante los brotes de COVID-19, organizaron donaciones de material de protección personal en sus comunidades (Urdinez, 2021, p. 41). La emergencia de actores no tradicionales en la diplomacia sanitaria es uno de los cambios más perceptibles de las últimas décadas.&#13;
Si bien cada vez más actores de diversas afiliaciones institucionales se suman a este tipo de diplomacia, en el presente artículo nos concentraremos en una clasificación más directa de estos sujetos, centrándonos en su posición en la cadena de la diplomacia sanitaria. Se puede hacer una división entre aquellos actores que brindan asistencia y aquellos que la reciben. Es decir, que si queremos conceptualizar a la diplomacia sanitaria como una cadena directa, encontramos de un lado aquellos actores que dan y en el otro aquellos que reciben (donors and recipients).&#13;
Podemos suponer que los actores más ricos son los protagonistas de dicha diplomacia. Sin embargo, son cada vez más los países de ingresos medios que se abren paso como contribuyentes. En el contexto de la pandemia actual, varias vacunas contra el COVID-19 han surgido en estos países. Ejemplo de ello son las desarrolladas en India como COVISHIELD, COVAXIN y NVX-CoV2373/Covovax, y las de China: SinoPharm y Sinovac (World Health Organization WHO, 2022).&#13;
Ante mayor participación de países de ingresos medios con economías emergentes (como la China), es que nos interesa el análisis de la diplomacia sanitaria de estos en el contexto de la pandemia actual. A su vez, mantendremos una observación sincrética sobre su diplomacia sanitaria. Si bien dicha diplomacia posee diversos ejes que pueden analizarse, nos detendremos en un análisis directo clasificando a los sujetos entre aquellos que brindan asistencia y los que la reciben. Nuestro objetivo es comprender si los contextos de crisis sanitarias, como la provocada el COVID-19 hacia principios del 2020 en China y en los meses venideros en diversos países, pueden provocar fluctuaciones entre las caracterizaciones de donantes o recibidores de los actores involucrados en la diplomacia sanitaria global.
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<pubDate>Fri, 01 Apr 2022 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>Los sujetos involucrados en la diplomacia sanitaria internacional (GHD: Global Health Diplomacy) han ido en aumento. A los actores tradicionales como los Estados u organizaciones internacionales, se han sumado instituciones bancarias, la sociedad civil, industrias privadas, instituciones filantrópicas, académicas, e incluso asociaciones profesionales (Kickbusch, 2021, p. 96). Entidades ajenas hasta el momento a dicha diplomacia comenzaron a emerger en las últimas décadas. Un ejemplo de ello son los grupos de diásporas chinas de América Latina, que ante los brotes de COVID-19, organizaron donaciones de material de protección personal en sus comunidades (Urdinez, 2021, p. 41). La emergencia de actores no tradicionales en la diplomacia sanitaria es uno de los cambios más perceptibles de las últimas décadas.&#13;
Si bien cada vez más actores de diversas afiliaciones institucionales se suman a este tipo de diplomacia, en el presente artículo nos concentraremos en una clasificación más directa de estos sujetos, centrándonos en su posición en la cadena de la diplomacia sanitaria. Se puede hacer una división entre aquellos actores que brindan asistencia y aquellos que la reciben. Es decir, que si queremos conceptualizar a la diplomacia sanitaria como una cadena directa, encontramos de un lado aquellos actores que dan y en el otro aquellos que reciben (donors and recipients).&#13;
Podemos suponer que los actores más ricos son los protagonistas de dicha diplomacia. Sin embargo, son cada vez más los países de ingresos medios que se abren paso como contribuyentes. En el contexto de la pandemia actual, varias vacunas contra el COVID-19 han surgido en estos países. Ejemplo de ello son las desarrolladas en India como COVISHIELD, COVAXIN y NVX-CoV2373/Covovax, y las de China: SinoPharm y Sinovac (World Health Organization WHO, 2022).&#13;
Ante mayor participación de países de ingresos medios con economías emergentes (como la China), es que nos interesa el análisis de la diplomacia sanitaria de estos en el contexto de la pandemia actual. A su vez, mantendremos una observación sincrética sobre su diplomacia sanitaria. Si bien dicha diplomacia posee diversos ejes que pueden analizarse, nos detendremos en un análisis directo clasificando a los sujetos entre aquellos que brindan asistencia y los que la reciben. Nuestro objetivo es comprender si los contextos de crisis sanitarias, como la provocada el COVID-19 hacia principios del 2020 en China y en los meses venideros en diversos países, pueden provocar fluctuaciones entre las caracterizaciones de donantes o recibidores de los actores involucrados en la diplomacia sanitaria global.</dc:description>
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<item>
<title>El conflicto armado colombiano en el escenario sudamericano: crisis diplomática y estabilidad regional</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/137268</link>
<description>Articulo
Boletín Informativo del Grupo de Jóvenes Investigadores; no. 16
En las últimas décadas el mundo ha presenciado la reconfiguración de los conflictos armados. Otrora, los conflictos interestatales dominaban el campo de estudio de las relaciones internacionales y las discusiones acerca de la política internacional. Sin embargo, el escenario internacional durante los últimos años se ha complejizado. Hoy por hoy, a pesar de la preeminencia que ha cobrado el conflicto entre Rusia y Ucrania, nos encontramos con que son los conflictos armados internos los que se han convertido en la principal fuente de inestabilidad del sistema internacional (Prado Pérez, 2015).&#13;
Los conflictos internos, como su nombre lo indica, toman como principal escenario de batalla el interior de los estados. Sin embargo, inciden en la política mundial puesto que amenazan la paz y la seguridad de la región en la que se desarrollan debido a los efectos transnacionales que originan y, por ende, requieren la atención de la comunidad internacional. Más allá de los evidentes dilemas ético-morales y legales que plantean, los conflictos internos del siglo XXI tienen una notoria tendencia a internacionalizarse. El flujo de desplazados, refugiados y la expansión de la violencia se convierte en un problema para los países limítrofes e incluso para la región (Prado Pérez, 2015).&#13;
Este artículo parte de la idea de que el conflicto armado colombiano -un conflicto cuya resolución aún continúa abierta- constituye uno de los grandes peligros para la estabilidad y la paz de la región sudamericana. Por consiguiente, trabajo consideramos al conflicto armado colombiano como un conflicto internacional. Su carácter internacional se puso de manifiesto durante la crisis diplomática del año 2008 que enfrentó al estado colombiano con su vecino ecuatoriano y de la que también participó -aunque con una incidencia menor- Venezuela.&#13;
El objetivo de este trabajo no es ahondar en el sistema de interacciones del conflicto armado. Nos interesa observar la crisis diplomática del año 2008 -principalmente cómo se desencadenó y cómo se resolvió- para observar el momento en el que la zona de paz sudamericana parecía tambalear. En este sentido, la crisis diplomática entre Ecuador y Colombia en el año 2008 funcionó como una llamada de alerta de lo peligroso que puede ser para Sudamérica desatenderse del conflicto armado colombiano y, sobre todo de sus ramificaciones regionales. Además, el episodio alertó sobre la necesidad de que se tomen estrategias conjuntas -más aún debido al contexto político-institucional y económico-social que atraviesa Venezuela- para dar desde la región una res-puesta a esta problemática en la cual no intervengan otras potencias.
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<pubDate>Fri, 01 Apr 2022 00:00:00 GMT</pubDate>
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Los conflictos internos, como su nombre lo indica, toman como principal escenario de batalla el interior de los estados. Sin embargo, inciden en la política mundial puesto que amenazan la paz y la seguridad de la región en la que se desarrollan debido a los efectos transnacionales que originan y, por ende, requieren la atención de la comunidad internacional. Más allá de los evidentes dilemas ético-morales y legales que plantean, los conflictos internos del siglo XXI tienen una notoria tendencia a internacionalizarse. El flujo de desplazados, refugiados y la expansión de la violencia se convierte en un problema para los países limítrofes e incluso para la región (Prado Pérez, 2015).&#13;
Este artículo parte de la idea de que el conflicto armado colombiano -un conflicto cuya resolución aún continúa abierta- constituye uno de los grandes peligros para la estabilidad y la paz de la región sudamericana. Por consiguiente, trabajo consideramos al conflicto armado colombiano como un conflicto internacional. Su carácter internacional se puso de manifiesto durante la crisis diplomática del año 2008 que enfrentó al estado colombiano con su vecino ecuatoriano y de la que también participó -aunque con una incidencia menor- Venezuela.&#13;
El objetivo de este trabajo no es ahondar en el sistema de interacciones del conflicto armado. Nos interesa observar la crisis diplomática del año 2008 -principalmente cómo se desencadenó y cómo se resolvió- para observar el momento en el que la zona de paz sudamericana parecía tambalear. En este sentido, la crisis diplomática entre Ecuador y Colombia en el año 2008 funcionó como una llamada de alerta de lo peligroso que puede ser para Sudamérica desatenderse del conflicto armado colombiano y, sobre todo de sus ramificaciones regionales. Además, el episodio alertó sobre la necesidad de que se tomen estrategias conjuntas -más aún debido al contexto político-institucional y económico-social que atraviesa Venezuela- para dar desde la región una res-puesta a esta problemática en la cual no intervengan otras potencias.</dc:description>
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<title>Boletín Informativo del Grupo de Jóvenes Investigadores | Año 04 | Número 16</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/137262</link>
<description>Boletin
Boletín Informativo del Grupo de Jóvenes Investigadores; no. 16
El impacto del COVID-19 en la diplomacia sanitaria: una mirada hacia China  &lt;b&gt;Rocío Camerlengo Demmler&lt;/b&gt; &#13;
La Declaración de Bogotá de 1976: soberanía satelital de los países ecuatoriales&lt;b&gt; Andrés Pienizzio&lt;/b&gt;&#13;
Ethos barroco para la identificación nuestramericana  &lt;b&gt;Juan Ignacio Malnis&lt;/b&gt; &#13;
El conflicto armado colombiano en el escenario sudamericano: crisis diplomática y estabilidad regional&lt;b&gt; Mariel Zani Begoña&lt;/b&gt;
</description>
<pubDate>Fri, 01 Apr 2022 00:00:00 GMT</pubDate>
<guid isPermaLink="false">http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/137262</guid>
<dc:date>2022-04-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>El impacto del COVID-19 en la diplomacia sanitaria: una mirada hacia China  &lt;b&gt;Rocío Camerlengo Demmler&lt;/b&gt; &#13;
La Declaración de Bogotá de 1976: soberanía satelital de los países ecuatoriales&lt;b&gt; Andrés Pienizzio&lt;/b&gt;&#13;
Ethos barroco para la identificación nuestramericana  &lt;b&gt;Juan Ignacio Malnis&lt;/b&gt; &#13;
El conflicto armado colombiano en el escenario sudamericano: crisis diplomática y estabilidad regional&lt;b&gt; Mariel Zani Begoña&lt;/b&gt;</dc:description>
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