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<title>Número 03</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/150574</link>
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<pubDate>Fri, 30 Oct 2026 05:11:05 GMT</pubDate>
<dc:date>2026-10-30T05:11:05Z</dc:date>
<item>
<title>Tram[p]as de la Comunicación y la Cultura | Número 3</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/150983</link>
<description>Edicion de revista
Tram[p]as de la Comunicación y la Cultura; no. 3
Editorial&#13;
Represión y periodismo. La desaparición de la ética | Martín Malharro&#13;
Autorregulación de los medios. La acción de la sociedad civil | Héctor Becerra&#13;
Periodistas y empresas. La ética rebelde | Carlos Milito&#13;
Reality shows. Políticas de mercado y televisión | Rodolfo Luis Brardinelli&#13;
Movileros radiales. Insuperable táctica del acoso | Jimena Lachalde&#13;
Diario Crónica. Las razones de un estilo | Florencia Burgos&#13;
Entrevista a María Seoane: "Los medios compraron el modelo económico y social del menemismo" | Carlos Guerrero, Claudio Gómez y Emiliano Albertini&#13;
Futbol, patria y mundiales. ¿La vida por Batistuta? | Pablo Alabarces&#13;
Itinerarios
</description>
<pubDate>Mon, 01 Jul 2002 00:00:00 GMT</pubDate>
<guid isPermaLink="false">http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/150983</guid>
<dc:date>2002-07-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Editorial&#13;
Represión y periodismo. La desaparición de la ética | Martín Malharro&#13;
Autorregulación de los medios. La acción de la sociedad civil | Héctor Becerra&#13;
Periodistas y empresas. La ética rebelde | Carlos Milito&#13;
Reality shows. Políticas de mercado y televisión | Rodolfo Luis Brardinelli&#13;
Movileros radiales. Insuperable táctica del acoso | Jimena Lachalde&#13;
Diario Crónica. Las razones de un estilo | Florencia Burgos&#13;
Entrevista a María Seoane: "Los medios compraron el modelo económico y social del menemismo" | Carlos Guerrero, Claudio Gómez y Emiliano Albertini&#13;
Futbol, patria y mundiales. ¿La vida por Batistuta? | Pablo Alabarces&#13;
Itinerarios</dc:description>
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<item>
<title>Itinerarios número 3</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/150980</link>
<description>Revision
Tram[p]as de la Comunicación y la Cultura; no. 3
Se reseña el material educativo "La lotería urbana" diseñado por el ITESO y el libro "La Batalla de Génova" editado por Miguel Riera Montesinos.
</description>
<pubDate>Mon, 01 Jul 2002 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:date>2002-07-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Se reseña el material educativo "La lotería urbana" diseñado por el ITESO y el libro "La Batalla de Génova" editado por Miguel Riera Montesinos.</dc:description>
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<title>Futbol, patria y mundiales: ¿La vida por Batistuta?</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/150971</link>
<description>Contribucion a revista
Tram[p]as de la Comunicación y la Cultura; no. 3
Contemporáneamente con el Mundial de Francia de 1998 decidí retomar algunas preocupaciones que nos habían ocupado junto a María Graciela Rodríguez en los años anteriores: la relación entre el fútbol y las narrativas nacionales en la Argentina a lo largo de este siglo. Las primeras hipótesis las desarrollamos en un paper, luego publicado (Alabarces y Rodríguez, 2000). Además del análisis de diversas fuentes, desde el trabajo pionero de Eduardo Archetti sobre la invención de una nacionalidad masculina en torno al fútbol y el tango en la Argentina de comienzos de siglo (Archetti, 1999), hasta el periodismo y la televisión contemporáneos, teníamos las más de 300 entrevistas realizadas a hinchas militantes del fútbol argentino entre 1996 y 1998. Un dato, entre otros, aparecía como sobresaliente: el desplazamiento explícito que los fanáticos hacían de la selección argentina de su escala de predilecciones. Un enunciado era central en los testimonios: "mi equipo es más importante que cualquier selección".&#13;
A partir de este punto de inicio, dediqué buena parte de mi investigación a tratar de historizar la relación entre las narrativas nacionales y el fútbol argentino a lo largo del siglo XX, centrándome en los textos de la industria cultural donde estas narrativas se desplegaban, y agregando la información etnográfica disponible para la contemporaneidad como una forma de tratar de entender, en recepción, la eficacia o pregnancia de esos discursos massmediáticos. En este artículo, intento sintetizar algunas de las conclusiones de ese trabajo, ampliadas hasta el reciente Mundial de Corea - Japón.
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<pubDate>Mon, 01 Jul 2002 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>Contemporáneamente con el Mundial de Francia de 1998 decidí retomar algunas preocupaciones que nos habían ocupado junto a María Graciela Rodríguez en los años anteriores: la relación entre el fútbol y las narrativas nacionales en la Argentina a lo largo de este siglo. Las primeras hipótesis las desarrollamos en un paper, luego publicado (Alabarces y Rodríguez, 2000). Además del análisis de diversas fuentes, desde el trabajo pionero de Eduardo Archetti sobre la invención de una nacionalidad masculina en torno al fútbol y el tango en la Argentina de comienzos de siglo (Archetti, 1999), hasta el periodismo y la televisión contemporáneos, teníamos las más de 300 entrevistas realizadas a hinchas militantes del fútbol argentino entre 1996 y 1998. Un dato, entre otros, aparecía como sobresaliente: el desplazamiento explícito que los fanáticos hacían de la selección argentina de su escala de predilecciones. Un enunciado era central en los testimonios: "mi equipo es más importante que cualquier selección".&#13;
A partir de este punto de inicio, dediqué buena parte de mi investigación a tratar de historizar la relación entre las narrativas nacionales y el fútbol argentino a lo largo del siglo XX, centrándome en los textos de la industria cultural donde estas narrativas se desplegaban, y agregando la información etnográfica disponible para la contemporaneidad como una forma de tratar de entender, en recepción, la eficacia o pregnancia de esos discursos massmediáticos. En este artículo, intento sintetizar algunas de las conclusiones de ese trabajo, ampliadas hasta el reciente Mundial de Corea - Japón.</dc:description>
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<title>"Los medios compraron el modelo económico y social del menemismo": Entrevista a María Seoane</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/150817</link>
<description>Contribucion a revista
Tram[p]as de la Comunicación y la Cultura; no. 3
El escritor norteamericano Truman Capote creía que para entender el carácter de una persona había que prestarle una particular atención a las palabras que usaba con más frecuencia. Lo señaló a propósito de una entrevista al actor Humphrey Bogart, que se refería constantemente a la "profesionalidad" y al "trabajo". El caso de María Seoane, en este sentido, no ofrece demasiadas dificultades. El verbo "contar" es la clave que aparece y reaparece cuando habla de su vocación por el periodismo, de sus libros, de los medios. "Contar lo que le pasa a la gente, a la sociedad, al mundo", dice, y explica que de esta manera, en el oficio de informar, consiguió reunir sus tres grandes pasiones: la historia, la política y la literatura.
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<pubDate>Mon, 01 Jul 2002 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:date>2002-07-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>El escritor norteamericano Truman Capote creía que para entender el carácter de una persona había que prestarle una particular atención a las palabras que usaba con más frecuencia. Lo señaló a propósito de una entrevista al actor Humphrey Bogart, que se refería constantemente a la "profesionalidad" y al "trabajo". El caso de María Seoane, en este sentido, no ofrece demasiadas dificultades. El verbo "contar" es la clave que aparece y reaparece cuando habla de su vocación por el periodismo, de sus libros, de los medios. "Contar lo que le pasa a la gente, a la sociedad, al mundo", dice, y explica que de esta manera, en el oficio de informar, consiguió reunir sus tres grandes pasiones: la historia, la política y la literatura.</dc:description>
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<title>Diario Crónica: Las razones de un estilo</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/150611</link>
<description>Articulo
Tram[p]as de la Comunicación y la Cultura; no. 3
En julio de 1963, Héctor Ricardo García creó Crónica, un diario que nació como vespertino, y que poco tiempo después lanzó su edición matutina. Desde el principio presentó un estilo -que mantiene hasta el presente- caracterizado por grandes titulares, mucha fotografía, teatralidad en los títulos policiales, gran cobertura deportiva y de hechos dramáticos, así como también un particular tratamiento del mundo del espectáculo.&#13;
Se lo asocia al periodismo amarillista o sensacionalista por la forma en que cubre los accidentes, las catástrofes y los temas relacionados con violencia, muerte y sexo. La gente que lo consume sabe perfectamente qué va a encontrar cuando compra Crónica en cualquiera de sus ediciones.&#13;
Según recuerda el propio García en el libro Paren las rotativas, de Carlos Ulanovksy, la cobertura del crimen de la joven Norma Penjerek y la publicación de las respuestas de un concurso organizado por una gaseosa ayudaron al crecimiento de la popularidad del diario.&#13;
Los avances tecnológicos hicieron que este medio, de formato tabloide, que siempre tuvo sus páginas en blanco y negro, ahora se presente con algunas a color. Lo que no pudo lograr la tecnología es que García decida crear la página web del diario. No parece todavía necesario, aunque sí resulta coherente con el público al que va dirigido, en su mayoría sin acceso a internet.
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<pubDate>Mon, 01 Jul 2002 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:date>2002-07-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>En julio de 1963, Héctor Ricardo García creó Crónica, un diario que nació como vespertino, y que poco tiempo después lanzó su edición matutina. Desde el principio presentó un estilo -que mantiene hasta el presente- caracterizado por grandes titulares, mucha fotografía, teatralidad en los títulos policiales, gran cobertura deportiva y de hechos dramáticos, así como también un particular tratamiento del mundo del espectáculo.&#13;
Se lo asocia al periodismo amarillista o sensacionalista por la forma en que cubre los accidentes, las catástrofes y los temas relacionados con violencia, muerte y sexo. La gente que lo consume sabe perfectamente qué va a encontrar cuando compra Crónica en cualquiera de sus ediciones.&#13;
Según recuerda el propio García en el libro Paren las rotativas, de Carlos Ulanovksy, la cobertura del crimen de la joven Norma Penjerek y la publicación de las respuestas de un concurso organizado por una gaseosa ayudaron al crecimiento de la popularidad del diario.&#13;
Los avances tecnológicos hicieron que este medio, de formato tabloide, que siempre tuvo sus páginas en blanco y negro, ahora se presente con algunas a color. Lo que no pudo lograr la tecnología es que García decida crear la página web del diario. No parece todavía necesario, aunque sí resulta coherente con el público al que va dirigido, en su mayoría sin acceso a internet.</dc:description>
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<title>Movileros radiales: Insuperable táctica del acoso</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/150607</link>
<description>Articulo
Tram[p]as de la Comunicación y la Cultura; no. 3
En el centro del torbellino, y muchas veces hasta desorientados, los "cronistas de exteriores" se encuentran a la caza de protagonistas flamantes, o no. Realimentando la insaciable gula mediática, cargados con sus armas -el micrófono, el grabador, el celular- los movileros recorren cada día las calles y los acontecimientos ciudadanos con apenas escasos minutos para sacarlos al aire.&#13;
Todo apremia. Porque la noticia es "ahora". Todo sale "en crudo" porque incluso las equivocaciones, cuando las hay -y por supuesto que las hay-, se encuentran justificadas tras la fachada de "la urgencia de la información", "la hora de cierre", el "salir en vivo" o "el periodismo verdad". La primicia reina. Y justamente las obsesiones por obtenerla llevan muchas veces a estos verdaderos expertos en generalidades a vulnerar razonables límites de privacidad y respeto.
</description>
<pubDate>Mon, 01 Jul 2002 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:date>2002-07-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>En el centro del torbellino, y muchas veces hasta desorientados, los "cronistas de exteriores" se encuentran a la caza de protagonistas flamantes, o no. Realimentando la insaciable gula mediática, cargados con sus armas -el micrófono, el grabador, el celular- los movileros recorren cada día las calles y los acontecimientos ciudadanos con apenas escasos minutos para sacarlos al aire.&#13;
Todo apremia. Porque la noticia es "ahora". Todo sale "en crudo" porque incluso las equivocaciones, cuando las hay -y por supuesto que las hay-, se encuentran justificadas tras la fachada de "la urgencia de la información", "la hora de cierre", el "salir en vivo" o "el periodismo verdad". La primicia reina. Y justamente las obsesiones por obtenerla llevan muchas veces a estos verdaderos expertos en generalidades a vulnerar razonables límites de privacidad y respeto.</dc:description>
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<title>Reality shows: Políticas de mercado y televisión</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/150602</link>
<description>Articulo
Tram[p]as de la Comunicación y la Cultura; no. 3
Mucho es lo que se ha escrito y hablado sobre los reality shows, especialmente en los medios masivos. Es que el fenómeno, además de exitoso, es verdaderamente polifacético y permite su abordaje desde muy variados ángulos.&#13;
De las muchas líneas de análisis desarrolladas, a los efectos de este trabajo nos interesa destacar aquella que, con distintos argumentos, se empeña en demostrar lo que podríamos llamar la "irrealidad de la realidad" que exhiben los reality shows.
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<pubDate>Mon, 01 Jul 2002 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>Mucho es lo que se ha escrito y hablado sobre los reality shows, especialmente en los medios masivos. Es que el fenómeno, además de exitoso, es verdaderamente polifacético y permite su abordaje desde muy variados ángulos.&#13;
De las muchas líneas de análisis desarrolladas, a los efectos de este trabajo nos interesa destacar aquella que, con distintos argumentos, se empeña en demostrar lo que podríamos llamar la "irrealidad de la realidad" que exhiben los reality shows.</dc:description>
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<title>Periodistas y empresas: La ética rebelde</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/150598</link>
<description>Articulo
Tram[p]as de la Comunicación y la Cultura; no. 3
Ejerzo el periodismo todos los días en una emisora radial de alcance nacional desde hace 18 años. Esa práctica profesional obliga a los redactores-locutores, movileros, coordinadores de turno y gerentes, a una serie de decisiones. La elección de un título, la inclusión, exclusión y jerarquización de las noticias, la edición del audio de un actor social, para un boletín o panorama radial, el tiempo de aire de ese testimonio, el destino de un móvil, la intensidad de la voz, el tono y una interpretación en la lectura periodística, etc., conforman un conjunto de acciones que constituyen en definitiva una forma de asumir el oficio.&#13;
Esa rutina se desarrolla en un medio que también se propone construir una realidad, es decir, que pone en juego sus criterios e intereses para determinar qué se publica. Me interesa separar la idea -muchas veces naturalizada- de la dupla periodista-empresa y marcar sus tensiones; porque si nuestro tema es la ética tenemos que considerar los principios y reglas morales que regulan el comportamiento y las relaciones de los comunicadores y las empresas periodísticas en la construcción de una verdad social. Propongo, entonces, revisar el conflicto que nos interpela a diario a quienes trabajamos con la información, a quienes elegimos la comunicación como profesión.
</description>
<pubDate>Mon, 01 Jul 2002 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>Ejerzo el periodismo todos los días en una emisora radial de alcance nacional desde hace 18 años. Esa práctica profesional obliga a los redactores-locutores, movileros, coordinadores de turno y gerentes, a una serie de decisiones. La elección de un título, la inclusión, exclusión y jerarquización de las noticias, la edición del audio de un actor social, para un boletín o panorama radial, el tiempo de aire de ese testimonio, el destino de un móvil, la intensidad de la voz, el tono y una interpretación en la lectura periodística, etc., conforman un conjunto de acciones que constituyen en definitiva una forma de asumir el oficio.&#13;
Esa rutina se desarrolla en un medio que también se propone construir una realidad, es decir, que pone en juego sus criterios e intereses para determinar qué se publica. Me interesa separar la idea -muchas veces naturalizada- de la dupla periodista-empresa y marcar sus tensiones; porque si nuestro tema es la ética tenemos que considerar los principios y reglas morales que regulan el comportamiento y las relaciones de los comunicadores y las empresas periodísticas en la construcción de una verdad social. Propongo, entonces, revisar el conflicto que nos interpela a diario a quienes trabajamos con la información, a quienes elegimos la comunicación como profesión.</dc:description>
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<title>Autorregulación de los medios: La acción de la sociedad civil</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/150597</link>
<description>Articulo
Tram[p]as de la Comunicación y la Cultura; no. 3
La ética en el campo de la comunicación de masas no tendría demasiado sentido si se la redujera a una moral; es decir, a lo que se debería o no se debería hacer. Pero no existe posibilidad de ubicarse en el plano ético solamente por obedecer un conjunto de reglas. Por otra parte, el campo al que alude dicha normativa es demasiado complejo como para encuadrarlo en un sistema. El acto informativo es profundamente dinámico e inevitablemente conflictivo: existen pugnas entre el periodista y la empresa periodística en la que trabaja, entre la empresa y los auspiciantes y anunciantes, entre el periodista y sus fuentes, entre el periodista y el público; también -y lamentablemente in crescendo- entre el periodista y la Justicia.
</description>
<pubDate>Mon, 01 Jul 2002 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:date>2002-07-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>La ética en el campo de la comunicación de masas no tendría demasiado sentido si se la redujera a una moral; es decir, a lo que se debería o no se debería hacer. Pero no existe posibilidad de ubicarse en el plano ético solamente por obedecer un conjunto de reglas. Por otra parte, el campo al que alude dicha normativa es demasiado complejo como para encuadrarlo en un sistema. El acto informativo es profundamente dinámico e inevitablemente conflictivo: existen pugnas entre el periodista y la empresa periodística en la que trabaja, entre la empresa y los auspiciantes y anunciantes, entre el periodista y sus fuentes, entre el periodista y el público; también -y lamentablemente in crescendo- entre el periodista y la Justicia.</dc:description>
</item>
<item>
<title>Represión y periodismo: La desaparición de la ética</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/150578</link>
<description>Articulo
Tram[p]as de la Comunicación y la Cultura; no. 3
Lo ocurrido durante el período 1976-1983 nos obliga a repensar el rol que los medios deben desempeñar con relación a la verdad. Si existe una ética periodística, o si queremos construirla, es necesario que ella tenga como premisa básica un compromiso con la sociedad que vaya más allá del ideario político que sustente el medio. La denuncia permanente de todo intento de ocultamiento, manipulación o falsificación de la realidad que el poder intente llevar a cabo, debe ser uno de los pilares sobre los que se asiente éticamente el oficio de informar.
</description>
<pubDate>Mon, 01 Jul 2002 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:date>2002-07-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Lo ocurrido durante el período 1976-1983 nos obliga a repensar el rol que los medios deben desempeñar con relación a la verdad. Si existe una ética periodística, o si queremos construirla, es necesario que ella tenga como premisa básica un compromiso con la sociedad que vaya más allá del ideario político que sustente el medio. La denuncia permanente de todo intento de ocultamiento, manipulación o falsificación de la realidad que el poder intente llevar a cabo, debe ser uno de los pilares sobre los que se asiente éticamente el oficio de informar.</dc:description>
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<item>
<title>Editorial del número 3</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/150577</link>
<description>Contribucion a revista
Tram[p]as de la Comunicación y la Cultura; no. 3
En este número de Tram(p)as de la comunicación y la cultura, nos proponemos discutir en torno al lugar que los medios y el periodismo ocupan hoy dentro del espacio social. Desde dónde hablan, qué dicen y qué deberían decir en momentos históricos donde se desmoronan las certezas construidas, son algunas de las preguntas que nos interesa llevar al debate, sabiendo que no es un debate que corresponda sólo a los ámbitos académicos, sino a la sociedad toda. Hoy es más que claro que los medios de comunicación no pueden ser concebidos únicamente como transmisores de información. Es necesario comprenderlos en su carácter de agentes sociales que, como tales, disputan poder con otros agentes en el espacio social, asumiendo discursos preexistentes y compitiendo con otras prácticas y entre sí, para legitimarse como espacios de expresión y representación colectiva.
</description>
<pubDate>Mon, 01 Jul 2002 00:00:00 GMT</pubDate>
<guid isPermaLink="false">http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/150577</guid>
<dc:date>2002-07-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>En este número de Tram(p)as de la comunicación y la cultura, nos proponemos discutir en torno al lugar que los medios y el periodismo ocupan hoy dentro del espacio social. Desde dónde hablan, qué dicen y qué deberían decir en momentos históricos donde se desmoronan las certezas construidas, son algunas de las preguntas que nos interesa llevar al debate, sabiendo que no es un debate que corresponda sólo a los ámbitos académicos, sino a la sociedad toda. Hoy es más que claro que los medios de comunicación no pueden ser concebidos únicamente como transmisores de información. Es necesario comprenderlos en su carácter de agentes sociales que, como tales, disputan poder con otros agentes en el espacio social, asumiendo discursos preexistentes y compitiendo con otras prácticas y entre sí, para legitimarse como espacios de expresión y representación colectiva.</dc:description>
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