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<title>Número 08</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/32622</link>
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<pubDate>Sun, 08 Nov 2026 19:57:51 GMT</pubDate>
<dc:date>2026-11-08T19:57:51Z</dc:date>
<item>
<title>Reseña del "III Congreso Internacional de Historia a Debate": Santiago de Compostela, 14 al 18 de julio de 2004</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/49219</link>
<description>Revision
Clío &amp; Asociados; no. 8
A lo largo de los siglos, los peregrinos consagraron distintos caminos para llegar a Santiago de Compostela en los años Xacobeos. Los unía un objetivo común: rendir culto al apóstol. Hoy esos caminos siguen siendo recorridos por una humanidad diversa en experiencias y anhelos. Como peregrinos singulares, sin bastones ni alforjas, historiadores y profesionales de distintos campos relacionados con la Historia preparamos nuestro viaje al III Congreso Internacional de Historia a Debate que tuvo lugar los días 14 al 18 de julio de 2004.&#13;
Valga la metáfora del punto de encuentro de los distintos caminos para pensar Historia a Debate como el eje de convergencia de mujeres y hombres de continentes, tendencias teóricas e ideologías diferentes. ¿Qué nos une? El anhelo de contribuir a un desarrollo de la Historia que la coloque en un rol distinto de cara a la sociedad y al complejo devenir del mundo actual. Reivindicando el enorme potencial de la Historia para el análisis del presente, HaD propone discusiones sobre historia inmediata y el compromiso del historiador. Esta preocupación central se tradujo en la organización de mesas redondas y secciones que hicieron referencia a las siguientes temáticas:&#13;
globalización, fines de la Historia, memoria histórica, nuevas formas del compromiso historiográfico, significación del 11-S y del 11-M, los conflictos sociales y políticos en Latinoamérica, entre otras. Como nota crítica, la decisión de incluir en una misma sesión varias mesas redondas y secciones temáticas heterogéneas en su formulación temática dificultó discutir en profundidad los trabajos presentados.
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<pubDate>Thu, 01 Jan 2004 00:00:00 GMT</pubDate>
<guid isPermaLink="false">http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/49219</guid>
<dc:date>2004-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>A lo largo de los siglos, los peregrinos consagraron distintos caminos para llegar a Santiago de Compostela en los años Xacobeos. Los unía un objetivo común: rendir culto al apóstol. Hoy esos caminos siguen siendo recorridos por una humanidad diversa en experiencias y anhelos. Como peregrinos singulares, sin bastones ni alforjas, historiadores y profesionales de distintos campos relacionados con la Historia preparamos nuestro viaje al III Congreso Internacional de Historia a Debate que tuvo lugar los días 14 al 18 de julio de 2004.&#13;
Valga la metáfora del punto de encuentro de los distintos caminos para pensar Historia a Debate como el eje de convergencia de mujeres y hombres de continentes, tendencias teóricas e ideologías diferentes. ¿Qué nos une? El anhelo de contribuir a un desarrollo de la Historia que la coloque en un rol distinto de cara a la sociedad y al complejo devenir del mundo actual. Reivindicando el enorme potencial de la Historia para el análisis del presente, HaD propone discusiones sobre historia inmediata y el compromiso del historiador. Esta preocupación central se tradujo en la organización de mesas redondas y secciones que hicieron referencia a las siguientes temáticas:&#13;
globalización, fines de la Historia, memoria histórica, nuevas formas del compromiso historiográfico, significación del 11-S y del 11-M, los conflictos sociales y políticos en Latinoamérica, entre otras. Como nota crítica, la decisión de incluir en una misma sesión varias mesas redondas y secciones temáticas heterogéneas en su formulación temática dificultó discutir en profundidad los trabajos presentados.</dc:description>
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<item>
<title>Aguirre Rojas, Carlos Antonio; &lt;i&gt;Contribución a la historia de la microhistoria italiana&lt;/i&gt;: Prohistoria ediciones, Rosario, 2003, 139 páginas</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/32651</link>
<description>Revision
Clío &amp; Asociados; no. 8
Carlos Antonio Aguirre Rojas, doctor en Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México y autor de numerosos trabajos sobre pensamiento historiográfico e historiografía del siglo XX, se ha ocupado en este pequeño pero gran libro de la microhistoria,  la más importante corriente de la historiografía italiana de todo el siglo XX , según sus propias palabras. La empresa es meritoria y hasta cierto punto pionera si exceptuamos los estudios que realizaron en la última década del pasado siglo XX dos profesores de la Universidad de Valencia: Anaclet Pons y Justo Serna. Claridad expositiva y manejo de toda la bibliografía clave son algunas de las cualidades del texto de Aguirre Rojas que, como objetivo principal, pretende ver si, como han indicado los representantes de esta corriente historiográfica (Carlo Ginzburg y Giovanni Levi, sobre todo), efectivamente ha concluido el proyecto intelectual colectivo de la microhistoria italiana. ¿Puede hablarse de finalización, insiste Aguirre Rojas, cuando sus libros y sus principales aportaciones teórico-metodológicas se traducen a varios idiomas y se discuten por doquier?
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<pubDate>Thu, 01 Jan 2004 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>Carlos Antonio Aguirre Rojas, doctor en Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México y autor de numerosos trabajos sobre pensamiento historiográfico e historiografía del siglo XX, se ha ocupado en este pequeño pero gran libro de la microhistoria,  la más importante corriente de la historiografía italiana de todo el siglo XX , según sus propias palabras. La empresa es meritoria y hasta cierto punto pionera si exceptuamos los estudios que realizaron en la última década del pasado siglo XX dos profesores de la Universidad de Valencia: Anaclet Pons y Justo Serna. Claridad expositiva y manejo de toda la bibliografía clave son algunas de las cualidades del texto de Aguirre Rojas que, como objetivo principal, pretende ver si, como han indicado los representantes de esta corriente historiográfica (Carlo Ginzburg y Giovanni Levi, sobre todo), efectivamente ha concluido el proyecto intelectual colectivo de la microhistoria italiana. ¿Puede hablarse de finalización, insiste Aguirre Rojas, cuando sus libros y sus principales aportaciones teórico-metodológicas se traducen a varios idiomas y se discuten por doquier?</dc:description>
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<title>Schwarzstein, Dora; &lt;i&gt;Una introducción al uso de la Historia Oral en el aula&lt;/i&gt;: Fondo de Cultura Económica, 2001, 108 páginas</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/32650</link>
<description>Revision
Clío &amp; Asociados; no. 8
Este libro es el resultado de un trabajo conjunto realizado por el Programa de Historia Oral de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA (cuya dirección estuvo a cargo de la Prof. Scharztein con docentes de escuelas perteneciente al programa ZAP ( Zonas de Acción Prioritarias) dependientes de la Secretaría de Educación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, llevado a cabo en los años 1998 y 1999.&#13;
La obra se divide en capítulos que brindan al docente una introducción a la Historia Oral y las potencialidades didácticas de su uso en la escuela. En los anexos aparece sistematizada la información referida a los aspectos legales y técnicos de las entrevistas y un ejemplo de planificación de proyecto para ser llevado al aula utilizando esta metodología.
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<pubDate>Thu, 01 Jan 2004 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:date>2004-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Este libro es el resultado de un trabajo conjunto realizado por el Programa de Historia Oral de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA (cuya dirección estuvo a cargo de la Prof. Scharztein con docentes de escuelas perteneciente al programa ZAP ( Zonas de Acción Prioritarias) dependientes de la Secretaría de Educación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, llevado a cabo en los años 1998 y 1999.&#13;
La obra se divide en capítulos que brindan al docente una introducción a la Historia Oral y las potencialidades didácticas de su uso en la escuela. En los anexos aparece sistematizada la información referida a los aspectos legales y técnicos de las entrevistas y un ejemplo de planificación de proyecto para ser llevado al aula utilizando esta metodología.</dc:description>
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<title>Kaufmann, Carolina (directora). &lt;i&gt;Dictadura y Educación. Depuraciones y vigilancia en las Universidades Nacionales Argentinas&lt;/i&gt;: Tomo 2, Miño y Dávila Editores, Buenos Aires, 2003, 324 páginas</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/32649</link>
<description>Revision
Clío &amp; Asociados; no. 8
Dirigido por Carolina Kaufmann, este libro es el resultado de un esfuerzo colectivo por ilustrar las formas a través de las cuales el gobierno de la última dictadura militar estableció y gestion ó las políticas de control, censura y represión en el interior de las universidades nacionales argentinas. Así como en el primer tomo, también bajo la dirección de la autora, las investigaciones estuvieron orientadas al estudio del accionar que tuvieron algunos núcleos académicos universitarios de poder entre 1976 y 1983, principalmente en la región litoral argentina, el segundo libro que en esta ocasión se reseña retoma la problemática mencionada y la articula con trabajos que profundizan en las políticas de censura, vigilancia curricular y configuración del poder disciplinario en el ámbito académico del país.
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<pubDate>Thu, 01 Jan 2004 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>Dirigido por Carolina Kaufmann, este libro es el resultado de un esfuerzo colectivo por ilustrar las formas a través de las cuales el gobierno de la última dictadura militar estableció y gestion ó las políticas de control, censura y represión en el interior de las universidades nacionales argentinas. Así como en el primer tomo, también bajo la dirección de la autora, las investigaciones estuvieron orientadas al estudio del accionar que tuvieron algunos núcleos académicos universitarios de poder entre 1976 y 1983, principalmente en la región litoral argentina, el segundo libro que en esta ocasión se reseña retoma la problemática mencionada y la articula con trabajos que profundizan en las políticas de censura, vigilancia curricular y configuración del poder disciplinario en el ámbito académico del país.</dc:description>
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<item>
<title>Barriera, Darío y Dalla Corte, Gabriela (comp.). &lt;i&gt;Espacios de Familia. ¿Tejidos&#13;
de lealtades o campos de confrontación?&lt;/i&gt;: Tomo I. Jitanjáfora Morelia Editorial, México, 2003</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/32648</link>
<description>Revision
Clío &amp; Asociados; no. 8
Este libro, como otros publicados en los últimos años, evidencia las vinculaciones académicas entre el viejo continente y los Estados americanos.&#13;
En efecto, no sólo por su objeto de estudio sino también por las trayectorias profesionales, dos universidades europeas y dos argentinas se reunieron para entregar un puñado de artículos sobre problemas, integrantes de la unidad social, vínculos, conflictos y reflexiones teórico metodológicas referidas a la familia o bien a comportamientos de ésta en relación con múltiples instituciones sociales.
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<pubDate>Thu, 01 Jan 2004 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>Este libro, como otros publicados en los últimos años, evidencia las vinculaciones académicas entre el viejo continente y los Estados americanos.&#13;
En efecto, no sólo por su objeto de estudio sino también por las trayectorias profesionales, dos universidades europeas y dos argentinas se reunieron para entregar un puñado de artículos sobre problemas, integrantes de la unidad social, vínculos, conflictos y reflexiones teórico metodológicas referidas a la familia o bien a comportamientos de ésta en relación con múltiples instituciones sociales.</dc:description>
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<item>
<title>Lobato, Mirta Zaida y Zuriano, Juan; &lt;i&gt;Atlas histórico&lt;/i&gt;: Sudamericana, 2000, 587 páginas. Tomo especial agregado a la colección de 10 volúmenes de la Nueva Historia Argentina</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/32647</link>
<description>Revision
Clío &amp; Asociados; no. 8
Los autores se propusieron con la elaboración de este &lt;i&gt;Atlas Histórico&lt;/i&gt; de la Argentina ofrecer una herramienta cotidiana de trabajo para los docentes profesionales de la Historia e, incluso, de las Ciencias Sociales, cuyo interés y actividad se encuentren relacionados con la Historia.&#13;
La obra está dividida en doce partes o capítulos, cada uno de los cuales corresponde a un período de la historia. Para ello se ha utilizado una periodización adecuada en tanto que su criterio se corresponde a las tendencias historiográficas de los últimos tiempos. El libro abarca el largo período comprendido entre el poblamiento de los primeros hombres y las comunidades aborígenes prehispánicas y los primeros años del gobierno de Carlos S. Menem. Cada una de las partes y ellas entre sí están concebidas con un enfoque de Historia como proceso en el que la economía, la política, lo social y cultural se abordan desde la misma óptica. No obstante, esto no es un obstáculo para trabajar con él en la medida en que hay un ordenamiento periódico sistemático claramente definido en el índice, que facilita al usuario la búsqueda de la información.
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<pubDate>Thu, 01 Jan 2004 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:date>2004-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Los autores se propusieron con la elaboración de este &lt;i&gt;Atlas Histórico&lt;/i&gt; de la Argentina ofrecer una herramienta cotidiana de trabajo para los docentes profesionales de la Historia e, incluso, de las Ciencias Sociales, cuyo interés y actividad se encuentren relacionados con la Historia.&#13;
La obra está dividida en doce partes o capítulos, cada uno de los cuales corresponde a un período de la historia. Para ello se ha utilizado una periodización adecuada en tanto que su criterio se corresponde a las tendencias historiográficas de los últimos tiempos. El libro abarca el largo período comprendido entre el poblamiento de los primeros hombres y las comunidades aborígenes prehispánicas y los primeros años del gobierno de Carlos S. Menem. Cada una de las partes y ellas entre sí están concebidas con un enfoque de Historia como proceso en el que la economía, la política, lo social y cultural se abordan desde la misma óptica. No obstante, esto no es un obstáculo para trabajar con él en la medida en que hay un ordenamiento periódico sistemático claramente definido en el índice, que facilita al usuario la búsqueda de la información.</dc:description>
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<title>Obiols, Guillermo, &lt;i&gt;Aprender a ser. La formación del adolescente ante la crisis&lt;/i&gt;: Kapeluz, Buenos Aires, abril de 2002</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/32646</link>
<description>Revision
Clío &amp; Asociados; no. 8
En &lt;i&gt;Aprender a ser&lt;/i&gt;, Obiols retoma de forma peculiar los que han sido desde siempre ejes centrales de su reflexión: los adolescentes y su poco halagüeña situación a medio camino entre la modernidad y la posmodernidad, la crisis de la instituci ón educativa, el pensamiento crítico y su conformación y, finalmente, el sostenido intento de ofrecer a través de determinadas herramientas dialógicas y razonables alguna vía de mejoramiento de estas condiciones.
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<pubDate>Thu, 01 Jan 2004 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:date>2004-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>En &lt;i&gt;Aprender a ser&lt;/i&gt;, Obiols retoma de forma peculiar los que han sido desde siempre ejes centrales de su reflexión: los adolescentes y su poco halagüeña situación a medio camino entre la modernidad y la posmodernidad, la crisis de la instituci ón educativa, el pensamiento crítico y su conformación y, finalmente, el sostenido intento de ofrecer a través de determinadas herramientas dialógicas y razonables alguna vía de mejoramiento de estas condiciones.</dc:description>
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<item>
<title>Amando al ser odiado, odiando al ser amado: Reseña de Cielo de tambores de Ana Gloria Moya; Emecé, Colección Cruz del Sur, Bs. As., 2003</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/32645</link>
<description>Revision
Clío &amp; Asociados; no. 8
&lt;i&gt;Cielo de tambores&lt;/i&gt;, primera novela de la salteña Ana Gloria Moya, mereció el importante premio  Sor Juana Inés de la Cruz 2002  otorgado en Guadalajara, México, y también el Primer Premio Pro Cultura Salta 2001.&#13;
Esta historia, que narra un capítulo de las epopeyas por la independencia en suelo argentino, está contada desde una multitud de voces que se superponen, casi bajo la forma de un canto coral. Los narradores, todos ellos homodiegéticos, se expresan a través de monólogos en primera persona (Gregorio Rivas, María Kumbá, Manuel Belgrano).
</description>
<pubDate>Thu, 01 Jan 2004 00:00:00 GMT</pubDate>
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Esta historia, que narra un capítulo de las epopeyas por la independencia en suelo argentino, está contada desde una multitud de voces que se superponen, casi bajo la forma de un canto coral. Los narradores, todos ellos homodiegéticos, se expresan a través de monólogos en primera persona (Gregorio Rivas, María Kumbá, Manuel Belgrano).</dc:description>
</item>
<item>
<title>Políticas de la memoria y actores sociales (a propósito de un ensayo de Luis Alberto Romero)</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/32644</link>
<description>Articulo
Clío &amp; Asociados; no. 8; https://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/32617
En el número 7 de &lt;i&gt;Clío &amp; Asociados&lt;/i&gt;, el prestigioso historiador Luis Alberto Romero publicó un ensayo titulado  "Recuerdos del Proceso, imágenes de la Democracia: luces y sombras en las políticas de la memoria", presentado originalmente en el Coloquio Historia y Memoria, realizado en abril de 2002 en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata. Allí desplegó distintos argumentos respecto de las relaciones entre memorias de la historia argentina reciente, conocimiento histórico y educación, encaminados a la consideración de un divorcio entre las políticas de la memoria seguidas por distintos actores y el fortalecimiento duradero de la democracia.&#13;
En el ánimo de aportar a un debate que creemos imprescindible y que supera el horizonte historiográfico en sentido estricto, ya que hace a la cuestión del rol que cumplen o pueden cumplir historiadores y educadores en tanto intelectuales y trabajadores intelectuales respecto del conjunto social, presentamos aquí una serie de reflexiones motivadas por ese texto. Nuestro argumento central es que algunos de los planteos de Luis Alberto Romero pueden ser incorrectos y que la construcción democrática requiere de políticas de memoria activas y plurales, así como de la revisión de denominaciones, juicios de valor y apreciaciones prácticas que parecen instaladas en un sentido común que identifica arbitrariamente instituciones republicanas con democracia. En primer lugar, nos detenemos en cuestiones conceptuales y de enfoque disciplinar que consideramos importantes, luego revisamos algunas de las expresiones vertidas por el autor respecto de acciones y actitudes que estima criticables, y por fin planteamos lo que a nuestro entender son las vías de construcción de políticas de la memoria en un marco democrático y con un sentido emancipatorio. Prácticamente no nos referimos a otros textos de la amplia y erudita producción de Romero, en el intento de ceñirnos a lo que en ese trabajo se exponía.
</description>
<pubDate>Thu, 01 Jan 2004 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:date>2004-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>En el número 7 de &lt;i&gt;Clío &amp; Asociados&lt;/i&gt;, el prestigioso historiador Luis Alberto Romero publicó un ensayo titulado  "Recuerdos del Proceso, imágenes de la Democracia: luces y sombras en las políticas de la memoria", presentado originalmente en el Coloquio Historia y Memoria, realizado en abril de 2002 en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata. Allí desplegó distintos argumentos respecto de las relaciones entre memorias de la historia argentina reciente, conocimiento histórico y educación, encaminados a la consideración de un divorcio entre las políticas de la memoria seguidas por distintos actores y el fortalecimiento duradero de la democracia.&#13;
En el ánimo de aportar a un debate que creemos imprescindible y que supera el horizonte historiográfico en sentido estricto, ya que hace a la cuestión del rol que cumplen o pueden cumplir historiadores y educadores en tanto intelectuales y trabajadores intelectuales respecto del conjunto social, presentamos aquí una serie de reflexiones motivadas por ese texto. Nuestro argumento central es que algunos de los planteos de Luis Alberto Romero pueden ser incorrectos y que la construcción democrática requiere de políticas de memoria activas y plurales, así como de la revisión de denominaciones, juicios de valor y apreciaciones prácticas que parecen instaladas en un sentido común que identifica arbitrariamente instituciones republicanas con democracia. En primer lugar, nos detenemos en cuestiones conceptuales y de enfoque disciplinar que consideramos importantes, luego revisamos algunas de las expresiones vertidas por el autor respecto de acciones y actitudes que estima criticables, y por fin planteamos lo que a nuestro entender son las vías de construcción de políticas de la memoria en un marco democrático y con un sentido emancipatorio. Prácticamente no nos referimos a otros textos de la amplia y erudita producción de Romero, en el intento de ceñirnos a lo que en ese trabajo se exponía.</dc:description>
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<item>
<title>Entrevista al doctor Alberto J. Pla</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/32642</link>
<description>Contribucion a revista
Clío &amp; Asociados; no. 8
La sección  Entrevistas  de esta revista tiene como objetivo prioritario acercar la trayectoria de historiadores o historiadoras al alumnado de nuestras universidades públicas, no sólo porque han sido ejemplares en el desempeño del oficio del campo profesional, sino fundamentalmente por su conducta ética en todos los terrenos: en el aula, en su comportamiento social, en la vida ciudadana. Alberto Pla significa todo esto.&#13;
En un lugar informal, cargado de afectos, el doctor Alberto Pla responde parsimoniosamente a nuestras interrogaciones.
</description>
<pubDate>Thu, 01 Jan 2004 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:date>2004-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>La sección  Entrevistas  de esta revista tiene como objetivo prioritario acercar la trayectoria de historiadores o historiadoras al alumnado de nuestras universidades públicas, no sólo porque han sido ejemplares en el desempeño del oficio del campo profesional, sino fundamentalmente por su conducta ética en todos los terrenos: en el aula, en su comportamiento social, en la vida ciudadana. Alberto Pla significa todo esto.&#13;
En un lugar informal, cargado de afectos, el doctor Alberto Pla responde parsimoniosamente a nuestras interrogaciones.</dc:description>
</item>
<item>
<title>Las mujeres en la historia enseñada: género y enseñanza de la historia</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/32641</link>
<description>Articulo
Clío &amp; Asociados; no. 8
La educación es una pieza clave en la construcción de la identidad personal. Una parte importante del proceso educativo de las nuevas generaciones se ha encomendado a la escuela, que comparte con la familia y otras instancias  a veces no tan conscientes como sería deseable  una responsabilidad social compleja, difícil, que trasciende el plano de la formación intelectual. El proceso de escolarización que se produjo en el siglo XIX y gran parte del siglo XX tuvo esto muy claro: la escuela tenía que  reproducir  determinados modelos deseables de hombres y mujeres.&#13;
Para ello agrupó a chicos y chicas en espacios separados y les ofreció proyectos formativos distintos acordes con la función social que se esperaba que cumplieran.&#13;
La generalización de la escuela mixta abrió a las jóvenes unas posibilidades de formación intelectual similar a la de sus compañeros varones, pero esta igualdad de oportunidades formativas no rompió otras barreras de desigualdad entre los géneros al no incorporar, como contenido significativo, la contribución histórica de las mujeres en la evolución de las sociedades. El orden simbólico de referencia, en las aulas y en los materiales docentes, siguió siendo masculino: utilización de un masculino genérico para nombrar a ambos géneros, selección de campos de actividad históricamente masculinos, infravaloración o desvalorización de campos de actividad históricamente femeninos, ocultación de mujeres cuyas vidas u obras tuvieron características por las que se acostumbra a distinguir y recordar socialmente a los hombres... La enseñanza, como la producción científica, ignoró a las mujeres y su herencia social. La enseñanza, como la ciencia, como el sistema en que se producían, discriminó a las mujeres. Hablamos en pasado porque, aunque somos conscientes de la permanencia del modelo descrito, la sensibilidad social hacia el cambio, hacia una enseñanza coeducativa que favorezca la igualdad de oportunidades de ambos sexos para poner fin a una discriminación histórica de las mujeres, encuentra apoyos teóricos cada vez más amplios. ¿Cómo podemos contribuir al cambio desde la enseñanza de la Historia? La mirada que ha proyectado el feminismo sobre la historia, en el último tercio del siglo XX, ha cuestionado los límites del sujeto y el objeto de la Historia, ampliando ambos. Pero, sobre todo, ha conceptualizado una nueva categoría analítica, la categoría género, que nos permitirá introducir de manera natural una mirada dual, una doble perspectiva que contemple a los hombres y a las mujeres como sujetos históricos a tener en cuenta en el análisis y la interpretación de documentos, situaciones y procesos, es decir, en la interpretación del discurrir histórico de los pueblos.
</description>
<pubDate>Thu, 01 Jan 2004 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:date>2004-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>La educación es una pieza clave en la construcción de la identidad personal. Una parte importante del proceso educativo de las nuevas generaciones se ha encomendado a la escuela, que comparte con la familia y otras instancias  a veces no tan conscientes como sería deseable  una responsabilidad social compleja, difícil, que trasciende el plano de la formación intelectual. El proceso de escolarización que se produjo en el siglo XIX y gran parte del siglo XX tuvo esto muy claro: la escuela tenía que  reproducir  determinados modelos deseables de hombres y mujeres.&#13;
Para ello agrupó a chicos y chicas en espacios separados y les ofreció proyectos formativos distintos acordes con la función social que se esperaba que cumplieran.&#13;
La generalización de la escuela mixta abrió a las jóvenes unas posibilidades de formación intelectual similar a la de sus compañeros varones, pero esta igualdad de oportunidades formativas no rompió otras barreras de desigualdad entre los géneros al no incorporar, como contenido significativo, la contribución histórica de las mujeres en la evolución de las sociedades. El orden simbólico de referencia, en las aulas y en los materiales docentes, siguió siendo masculino: utilización de un masculino genérico para nombrar a ambos géneros, selección de campos de actividad históricamente masculinos, infravaloración o desvalorización de campos de actividad históricamente femeninos, ocultación de mujeres cuyas vidas u obras tuvieron características por las que se acostumbra a distinguir y recordar socialmente a los hombres... La enseñanza, como la producción científica, ignoró a las mujeres y su herencia social. La enseñanza, como la ciencia, como el sistema en que se producían, discriminó a las mujeres. Hablamos en pasado porque, aunque somos conscientes de la permanencia del modelo descrito, la sensibilidad social hacia el cambio, hacia una enseñanza coeducativa que favorezca la igualdad de oportunidades de ambos sexos para poner fin a una discriminación histórica de las mujeres, encuentra apoyos teóricos cada vez más amplios. ¿Cómo podemos contribuir al cambio desde la enseñanza de la Historia? La mirada que ha proyectado el feminismo sobre la historia, en el último tercio del siglo XX, ha cuestionado los límites del sujeto y el objeto de la Historia, ampliando ambos. Pero, sobre todo, ha conceptualizado una nueva categoría analítica, la categoría género, que nos permitirá introducir de manera natural una mirada dual, una doble perspectiva que contemple a los hombres y a las mujeres como sujetos históricos a tener en cuenta en el análisis y la interpretación de documentos, situaciones y procesos, es decir, en la interpretación del discurrir histórico de los pueblos.</dc:description>
</item>
<item>
<title>La enseñanza del pasado reciente: Hacer memoria y escribir la historia en el aula</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/32640</link>
<description>Articulo
Clío &amp; Asociados; no. 8
Cualquier posible debate sobre ideales educativos resulta vano e indiferente en comparación con esto: que Auschwitz no se repita . Cuando una sociedad es atravesada por una experiencia límite, como la sucedida en la Argentina con la implantación del terrorismo de Estado, los fundamentos de la educación deben verse conmovidos. Ante la pregunta de cómo pudo haber sucedido una experiencia aberrante como ésta, una mirada atenta al sistema educativo es tarea ineludible. No sólo para dilucidar, por lo menos, la impotencia del mismo ante un desenlace histórico fatal, sino también sobre el rol que hoy debe jugar la escuela para desarmar esas condiciones que lo hicieron posible. Que se convierta en el espacio privilegiado de transmisión de las experiencias pasadas, ya sea desde la memoria, a través de las conmemoraciones, como de la historia a partir de su enseñanza, parece ser una idea generalizada.&#13;
Este énfasis puesto en la necesidad de la memoria de las violaciones a los derechos humanos, como un paso imprescindible para hacer justicia con el pasado, surge precisamente de la naturaleza y la forma en que se perpetraron los crímenes. El Estado terrorista estableció una  política de la memoria  con la clandestinización de la represión y el ocultamiento del cuerpo mediante su desaparición. Así el primer acto de resistencia consistió precisamente en la denuncia desesperada.&#13;
Entonces  se puede comprender fácilmente por qué la memoria se ha visto revestida de tanto prestigio a ojos de todos los enemigos del totalitarismo, por qué todo acto de reminiscencia, por humilde que fuese, ha sido asociado con la resistencia antitotalitaria .&#13;
Pero, además, el acto de la desaparición incorpora otra dimensión en ese mandato de la memoria que es la restitución simbólica de lo que fue negado, no sólo el crimen sino también, y sobre todo, las víctimas. Decía Jorge Rafael Videla con relación a los desaparecidos:  No tiene entidad, no está muerto ni vivo . No existen. El exterminio para ser plenamente exitoso requiere de este doble crimen: el asesinato y la desaparición. Matar la muerte. Las políticas de la memoria pretenden restituir lo negado.
</description>
<pubDate>Thu, 01 Jan 2004 00:00:00 GMT</pubDate>
<guid isPermaLink="false">http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/32640</guid>
<dc:date>2004-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Cualquier posible debate sobre ideales educativos resulta vano e indiferente en comparación con esto: que Auschwitz no se repita . Cuando una sociedad es atravesada por una experiencia límite, como la sucedida en la Argentina con la implantación del terrorismo de Estado, los fundamentos de la educación deben verse conmovidos. Ante la pregunta de cómo pudo haber sucedido una experiencia aberrante como ésta, una mirada atenta al sistema educativo es tarea ineludible. No sólo para dilucidar, por lo menos, la impotencia del mismo ante un desenlace histórico fatal, sino también sobre el rol que hoy debe jugar la escuela para desarmar esas condiciones que lo hicieron posible. Que se convierta en el espacio privilegiado de transmisión de las experiencias pasadas, ya sea desde la memoria, a través de las conmemoraciones, como de la historia a partir de su enseñanza, parece ser una idea generalizada.&#13;
Este énfasis puesto en la necesidad de la memoria de las violaciones a los derechos humanos, como un paso imprescindible para hacer justicia con el pasado, surge precisamente de la naturaleza y la forma en que se perpetraron los crímenes. El Estado terrorista estableció una  política de la memoria  con la clandestinización de la represión y el ocultamiento del cuerpo mediante su desaparición. Así el primer acto de resistencia consistió precisamente en la denuncia desesperada.&#13;
Entonces  se puede comprender fácilmente por qué la memoria se ha visto revestida de tanto prestigio a ojos de todos los enemigos del totalitarismo, por qué todo acto de reminiscencia, por humilde que fuese, ha sido asociado con la resistencia antitotalitaria .&#13;
Pero, además, el acto de la desaparición incorpora otra dimensión en ese mandato de la memoria que es la restitución simbólica de lo que fue negado, no sólo el crimen sino también, y sobre todo, las víctimas. Decía Jorge Rafael Videla con relación a los desaparecidos:  No tiene entidad, no está muerto ni vivo . No existen. El exterminio para ser plenamente exitoso requiere de este doble crimen: el asesinato y la desaparición. Matar la muerte. Las políticas de la memoria pretenden restituir lo negado.</dc:description>
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<item>
<title>La formación del pensamiento social en la escuela media: factores que facilitan y obstaculizan su enseñanza</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/32639</link>
<description>Articulo
Clío &amp; Asociados; no. 8
El dramático escenario que atraviesa nuestra sociedad en los últimos años nos obliga a reflexionar y a posicionarnos en torno a los múltiples aspectos que involucran a la educación. Uno de estos aspectos, el que se refiere al rol que juega la educación en la socialización de los sujetos  sobre todo la educación institucionalizada en la escuela , ha originado interesantes debates. El denominado, por algunos,  nuevo capitalismo   en contraposición al  viejo  capitalismo industrial  es sin duda generador de intensos fenómenos de exclusión en todo el mundo, que producen incuestionablemente el debilitamiento o la precarización de los vínculos sociales. Entre estos vínculos, aparece en el centro de la escena el lugar de la escuela en la construcción de hegemonía (entendida como legitimidad o consenso). Varios autores ponen en cuestión la eficacia actual del clásico rol de la escuela  civilizatoria  del  viejo  capitalismo  inclusivo  industrial en la inculcación de un habitus capitalista. Argumentan que el nuevo orden mundial  excluyente  no necesita de acciones explí- citas de inculcación a través de la transmisión de contenidos escolarizados para la reproducción de la dominación (consensuada, es decir, en términos weberianos). Hoy en día, la dominación del mercado sobre el Estado se ha  naturalizado  a través de la  educación  de los medios masivos y del peso de las cosas. Para Tenti Fanfani, por ejemplo, el desempleo y el hambre son dos grandes disciplinadores sociales.&#13;
Ubicados entonces en este nuevo contexto, estamos convencidos de que  dadas ciertas condiciones   la escuela puede convertirse en un espacio de construcción contracultural o de cultura contrahegemónica. Entre las condiciones que mencionamos arriba se encuentra, en un lugar destacado, el rol del docente como actor social y profesional de la transmisión cultural y de la elaboración de nuevos propósitos y contenidos de enseñanza. Desde nuestro campo profesional, la formación de profesores de Historia y de Sociología, creemos que es necesario repensar nuestra práctica como espacio que permita la reflexión tanto de formadores como de practicantes en cuanto a este sentido formativo de la escuela y del rol docente.&#13;
El presente trabajo  originado en estas preocupaciones  es fruto de una investigación exploratoria que comenzamos al poco tiempo de hacernos cargo de la materia Práctica de la Enseñanza del Profesorado de Sociología de la UBA3. Desde el comienzo, y a partir de nuestra experiencia en investigación y docencia en didáctica de la Historia y del tránsito de fronteras abiertas  utilizando la metáfora de E. Carr  fluido y de doble dirección entre la Historia y la Sociología, centramos nuestras primeras reflexiones en torno al propósito de la enseñanza de la Sociología. La pregunta sobre el  para qué  involucra, no sólo una dimensión epistemológica relacionada con el sustrato sustantivo y sintáctico de la disciplina sino una dimensión ética-ideológica que le da sentido y orienta la reflexión crítica. Por lo tanto, consideramos que la respuesta a esta pregunta articula y direcciona el trabajo profesional.
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<pubDate>Thu, 01 Jan 2004 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:date>2004-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>El dramático escenario que atraviesa nuestra sociedad en los últimos años nos obliga a reflexionar y a posicionarnos en torno a los múltiples aspectos que involucran a la educación. Uno de estos aspectos, el que se refiere al rol que juega la educación en la socialización de los sujetos  sobre todo la educación institucionalizada en la escuela , ha originado interesantes debates. El denominado, por algunos,  nuevo capitalismo   en contraposición al  viejo  capitalismo industrial  es sin duda generador de intensos fenómenos de exclusión en todo el mundo, que producen incuestionablemente el debilitamiento o la precarización de los vínculos sociales. Entre estos vínculos, aparece en el centro de la escena el lugar de la escuela en la construcción de hegemonía (entendida como legitimidad o consenso). Varios autores ponen en cuestión la eficacia actual del clásico rol de la escuela  civilizatoria  del  viejo  capitalismo  inclusivo  industrial en la inculcación de un habitus capitalista. Argumentan que el nuevo orden mundial  excluyente  no necesita de acciones explí- citas de inculcación a través de la transmisión de contenidos escolarizados para la reproducción de la dominación (consensuada, es decir, en términos weberianos). Hoy en día, la dominación del mercado sobre el Estado se ha  naturalizado  a través de la  educación  de los medios masivos y del peso de las cosas. Para Tenti Fanfani, por ejemplo, el desempleo y el hambre son dos grandes disciplinadores sociales.&#13;
Ubicados entonces en este nuevo contexto, estamos convencidos de que  dadas ciertas condiciones   la escuela puede convertirse en un espacio de construcción contracultural o de cultura contrahegemónica. Entre las condiciones que mencionamos arriba se encuentra, en un lugar destacado, el rol del docente como actor social y profesional de la transmisión cultural y de la elaboración de nuevos propósitos y contenidos de enseñanza. Desde nuestro campo profesional, la formación de profesores de Historia y de Sociología, creemos que es necesario repensar nuestra práctica como espacio que permita la reflexión tanto de formadores como de practicantes en cuanto a este sentido formativo de la escuela y del rol docente.&#13;
El presente trabajo  originado en estas preocupaciones  es fruto de una investigación exploratoria que comenzamos al poco tiempo de hacernos cargo de la materia Práctica de la Enseñanza del Profesorado de Sociología de la UBA3. Desde el comienzo, y a partir de nuestra experiencia en investigación y docencia en didáctica de la Historia y del tránsito de fronteras abiertas  utilizando la metáfora de E. Carr  fluido y de doble dirección entre la Historia y la Sociología, centramos nuestras primeras reflexiones en torno al propósito de la enseñanza de la Sociología. La pregunta sobre el  para qué  involucra, no sólo una dimensión epistemológica relacionada con el sustrato sustantivo y sintáctico de la disciplina sino una dimensión ética-ideológica que le da sentido y orienta la reflexión crítica. Por lo tanto, consideramos que la respuesta a esta pregunta articula y direcciona el trabajo profesional.</dc:description>
</item>
<item>
<title>La formación de la temporalidad en la enseñanza de la historia: Aproximaciones desde los libros de texto escolares</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/32626</link>
<description>Articulo
Clío &amp; Asociados; no. 8
Probablemente uno de los argumentos más utilizados en los últimos tiempos para sostener la opción curricular de la enseñanza de la Historia sea que esta asignatura ha de conseguir que los jóvenes sean capaces de establecer una relación significativa entre pasado, presente y futuro. Tal finalidad se encuentra articulada, además, con la formación de la memoria, la identidad y la ciudadanía.&#13;
En efecto, currículos, documentos ministeriales y especialistas en educación coinciden en señalar tal objetivo, al tiempo que parece ser compartido por el colectivo del profesorado e incluso por los propios jóvenes.&#13;
Estos aparentes consensos muchas veces entran en tensión: en el caso del curriculum, entre formulaciones y contenidos; en el caso del profesorado, entre concepciones y programaciones; y en el caso de los jóvenes, entre valoraciones y el uso de la historia en su vida cotidiana.&#13;
A partir de estas evidencias tomamos los libros de texto escolares como fuentes para el estudio del currículo desarrollado en las escuelas con el fin de analizar de qué manera se plantea la formación de la temporalidad en los jóvenes.
</description>
<pubDate>Thu, 01 Jan 2004 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:date>2004-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Probablemente uno de los argumentos más utilizados en los últimos tiempos para sostener la opción curricular de la enseñanza de la Historia sea que esta asignatura ha de conseguir que los jóvenes sean capaces de establecer una relación significativa entre pasado, presente y futuro. Tal finalidad se encuentra articulada, además, con la formación de la memoria, la identidad y la ciudadanía.&#13;
En efecto, currículos, documentos ministeriales y especialistas en educación coinciden en señalar tal objetivo, al tiempo que parece ser compartido por el colectivo del profesorado e incluso por los propios jóvenes.&#13;
Estos aparentes consensos muchas veces entran en tensión: en el caso del curriculum, entre formulaciones y contenidos; en el caso del profesorado, entre concepciones y programaciones; y en el caso de los jóvenes, entre valoraciones y el uso de la historia en su vida cotidiana.&#13;
A partir de estas evidencias tomamos los libros de texto escolares como fuentes para el estudio del currículo desarrollado en las escuelas con el fin de analizar de qué manera se plantea la formación de la temporalidad en los jóvenes.</dc:description>
</item>
<item>
<title>Historia, narrativa y enseñanza</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/32625</link>
<description>Articulo
Clío &amp; Asociados; no. 8
En las siguientes páginas intentaré desarrollar algunos de los lineamientos básicos de mi tesina de licenciatura, dirigida por el Prof. Gonzalo de Amézola y co-dirigida por el Dr. Gustavo Bombini, que intenta abrirse camino en el campo de la didáctica de la historia. Uno de estos lineamientos reside en considerar la gran importancia que asumen las narraciones o ficciones históricas producidas por los propios alumnos a la hora de aprender y enseñar Historia en el aula. De esta forma, desde un enfoque multidisciplinar basado en la etnografía social, la crítica literaria y la Didáctica de la Lengua y la Literatura, llevo adelante una investigación que en sus inicios ya comienza a señalar un modo distinto (no exento de transitoriedad) de abordar la tradicional enseñanza de la Historia
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<pubDate>Thu, 01 Jan 2004 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>En las siguientes páginas intentaré desarrollar algunos de los lineamientos básicos de mi tesina de licenciatura, dirigida por el Prof. Gonzalo de Amézola y co-dirigida por el Dr. Gustavo Bombini, que intenta abrirse camino en el campo de la didáctica de la historia. Uno de estos lineamientos reside en considerar la gran importancia que asumen las narraciones o ficciones históricas producidas por los propios alumnos a la hora de aprender y enseñar Historia en el aula. De esta forma, desde un enfoque multidisciplinar basado en la etnografía social, la crítica literaria y la Didáctica de la Lengua y la Literatura, llevo adelante una investigación que en sus inicios ya comienza a señalar un modo distinto (no exento de transitoriedad) de abordar la tradicional enseñanza de la Historia</dc:description>
</item>
<item>
<title>La formación de los profesores de la carrera de historia en la UNCPBA (1964-2000)</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/32624</link>
<description>Articulo
Clío &amp; Asociados; no. 8
La Ley Federal de Educación de 1993 tenía como propósito la actualización docente. En el caso de la enseñanza de la Historia, la actualización como la  renovación de los contenidos  se debía a la persistencia del enciclopedismo y la desactualización docente. Si bien es cierto que existen escasas, por no decir nulas, posibilidades para los docentes de continuar su formación, sabemos muy poco acerca de la formación de los profesores de Historia.&#13;
Es por este motivo que en el presente trabajo nos proponemos analizar la formación de los profesores de Historia de la ciudad de Tandil, investigar el proceso discontinuo de la carrera en la Universidad Nacional del Centro de la Prov. de Buenos Aires, teniendo en cuenta las características propias de la institución formadora que resultan de su propia historia y por ende del contexto histórico. Nuestro objetivo final es describir, analizar y explicar las diferentes etapas que configuran la formación de los docentes de Historia.
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<pubDate>Thu, 01 Jan 2004 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>La Ley Federal de Educación de 1993 tenía como propósito la actualización docente. En el caso de la enseñanza de la Historia, la actualización como la  renovación de los contenidos  se debía a la persistencia del enciclopedismo y la desactualización docente. Si bien es cierto que existen escasas, por no decir nulas, posibilidades para los docentes de continuar su formación, sabemos muy poco acerca de la formación de los profesores de Historia.&#13;
Es por este motivo que en el presente trabajo nos proponemos analizar la formación de los profesores de Historia de la ciudad de Tandil, investigar el proceso discontinuo de la carrera en la Universidad Nacional del Centro de la Prov. de Buenos Aires, teniendo en cuenta las características propias de la institución formadora que resultan de su propia historia y por ende del contexto histórico. Nuestro objetivo final es describir, analizar y explicar las diferentes etapas que configuran la formación de los docentes de Historia.</dc:description>
</item>
<item>
<title>Rosas vuelto a contar: La época de Rosas en los manuales escolares de la  transformación educativa</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/32623</link>
<description>Articulo
Clío &amp; Asociados; no. 8
La Historia argentina se incorporó a los planes de estudio de los colegios nacionales en 1884, mientras el relato fundador se completaba casi al mismo tiempo. En 1859 Mitre había publicado la Historia de Belgrano y la independencia argentina, piedra basal de nuestra historiografía moderna, y en 1887 dio a conocer la Historia de San Martín y la independencia americana. Para ese entonces, todo estaba preparado para que la visión de los vencedores de Caseros se transmitiera a la escuela, su concepto de Nación quedara fijado en la enseñanza y organizado el panteón de los héroes, que tenía como figura máxima al Libertador General San Martín y como excluido al tirano Rosas. Esto no quiere decir que el predominio de la perspectiva mitrista se haya incorporado plenamente a la escuela sin confrontarse con otras visiones. Sin embargo, su preeminencia se construyó por diversos caminos. Entre todos ellos, dos son los más importantes. El primero, su estilo, que aunaba una redacción historiográfica erudita con la creación de efectos dramáticos que permitían su utilización escolar. El segundo, que su visión de la Historia argentina soldaba presente, pasado y porvenir en la creación del mito de la irremediable grandeza futura del país.&#13;
Pero a partir de 1930 los liberales conservadores que habían forjado este imaginario fueron cuestionados por los nacionalistas, al compás de la crisis del modelo liberal. La polémica política se convirtió también en un combate por la Historia. Como la ilusión que había instalado Mitre acerca de la grandeza inexorable no se concretaba en un país asolado por la crisis económica mundial de 1929, sus contradictores forjaron un mito simétrico: había que buscar en el pasado a los culpables de que ese destino no se realizara y reivindicar a los injustamente condenados. Los nacionalistas, entonces, se definieron como partidarios del revisionismo histórico. En esta lucha, su bandera más importante fue incorporar a Rosas al Panteón y desalojar de él a los próceres que consideraban impostores.&#13;
&lt;i&gt;(Párrafo extraído del texto a modo de resumen)&lt;/i&gt;
</description>
<pubDate>Thu, 01 Jan 2004 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>La Historia argentina se incorporó a los planes de estudio de los colegios nacionales en 1884, mientras el relato fundador se completaba casi al mismo tiempo. En 1859 Mitre había publicado la Historia de Belgrano y la independencia argentina, piedra basal de nuestra historiografía moderna, y en 1887 dio a conocer la Historia de San Martín y la independencia americana. Para ese entonces, todo estaba preparado para que la visión de los vencedores de Caseros se transmitiera a la escuela, su concepto de Nación quedara fijado en la enseñanza y organizado el panteón de los héroes, que tenía como figura máxima al Libertador General San Martín y como excluido al tirano Rosas. Esto no quiere decir que el predominio de la perspectiva mitrista se haya incorporado plenamente a la escuela sin confrontarse con otras visiones. Sin embargo, su preeminencia se construyó por diversos caminos. Entre todos ellos, dos son los más importantes. El primero, su estilo, que aunaba una redacción historiográfica erudita con la creación de efectos dramáticos que permitían su utilización escolar. El segundo, que su visión de la Historia argentina soldaba presente, pasado y porvenir en la creación del mito de la irremediable grandeza futura del país.&#13;
Pero a partir de 1930 los liberales conservadores que habían forjado este imaginario fueron cuestionados por los nacionalistas, al compás de la crisis del modelo liberal. La polémica política se convirtió también en un combate por la Historia. Como la ilusión que había instalado Mitre acerca de la grandeza inexorable no se concretaba en un país asolado por la crisis económica mundial de 1929, sus contradictores forjaron un mito simétrico: había que buscar en el pasado a los culpables de que ese destino no se realizara y reivindicar a los injustamente condenados. Los nacionalistas, entonces, se definieron como partidarios del revisionismo histórico. En esta lucha, su bandera más importante fue incorporar a Rosas al Panteón y desalojar de él a los próceres que consideraban impostores.&#13;
&lt;i&gt;(Párrafo extraído del texto a modo de resumen)&lt;/i&gt;</dc:description>
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