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<title>Número 14</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/49409</link>
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<pubDate>Mon, 19 Oct 2026 18:59:04 GMT</pubDate>
<dc:date>2026-10-19T18:59:04Z</dc:date>
<item>
<title>Museo | Número 14</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/49435</link>
<description>Edicion de revista
Museo; no. 14
- Editorial&#13;
- Recomendaciones para los autores&#13;
- Nota de tapa&#13;
- Perito Moreno. Anecdotario&#13;
- El vuelo de un gigante; Sergio F. Vizcaíno y Richard A. Fariña&#13;
- Una isla peculiar en el Río de la Plata; Mónica P. Tassara, Stella M. Martín, Inés I. César y Alejandra Rumi&#13;
- Los árboles filogenéticos: de Darwin (1859) a Hennig (1950); Juan J. Morrone&#13;
- La figura alada del Museo; Elsa Valdovinos&#13;
- Los peces eléctricos: extraños poseedores de "baterías orgánicas"; Mirta L. García&#13;
- Actividades culturales (Ciclo año 1999)&#13;
- Los nuevos cimientos de la nueva Catedral; Silvano J. Trevisán&#13;
- Conservación preventiva en el Museo de La Plata: una experiencia de capacitación; María M. Reca y Rolando  Vázquez&#13;
- El regreso de los grandes saurios; Pedro L. Barcia&#13;
- El Niño en el Plata; Enrique J. Schnack&#13;
- El estudio de los vertebrados del Cuaternario en la Argentina; Eduardo P. Tonni, Alberto L. Cione y Mariano Bond&#13;
- Sobre Musas y Museos; Juan T. Nápoli&#13;
- Las Ciencias Naturales durante el Virreinato del Río de la Plata; Federico I. Isla&#13;
- Biblioteca Florentino Ameghino de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo&#13;
- Anónimos colaboradores del Museo: Víctor Melemenis&#13;
- Actividades culturales (Ciclo año 2000)&#13;
- Dra. Carola A. Sutton&#13;
- Dr. Luis De Santis&#13;
- Miscelánea. Apuntes de cocina de Leonardo da Vinci&#13;
- Noticias de la Fundación&#13;
- El rincón del humor
</description>
<pubDate>Sat, 01 Jul 2000 00:00:00 GMT</pubDate>
<guid isPermaLink="false">http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/49435</guid>
<dc:date>2000-07-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>- Editorial&#13;
- Recomendaciones para los autores&#13;
- Nota de tapa&#13;
- Perito Moreno. Anecdotario&#13;
- El vuelo de un gigante; Sergio F. Vizcaíno y Richard A. Fariña&#13;
- Una isla peculiar en el Río de la Plata; Mónica P. Tassara, Stella M. Martín, Inés I. César y Alejandra Rumi&#13;
- Los árboles filogenéticos: de Darwin (1859) a Hennig (1950); Juan J. Morrone&#13;
- La figura alada del Museo; Elsa Valdovinos&#13;
- Los peces eléctricos: extraños poseedores de "baterías orgánicas"; Mirta L. García&#13;
- Actividades culturales (Ciclo año 1999)&#13;
- Los nuevos cimientos de la nueva Catedral; Silvano J. Trevisán&#13;
- Conservación preventiva en el Museo de La Plata: una experiencia de capacitación; María M. Reca y Rolando  Vázquez&#13;
- El regreso de los grandes saurios; Pedro L. Barcia&#13;
- El Niño en el Plata; Enrique J. Schnack&#13;
- El estudio de los vertebrados del Cuaternario en la Argentina; Eduardo P. Tonni, Alberto L. Cione y Mariano Bond&#13;
- Sobre Musas y Museos; Juan T. Nápoli&#13;
- Las Ciencias Naturales durante el Virreinato del Río de la Plata; Federico I. Isla&#13;
- Biblioteca Florentino Ameghino de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo&#13;
- Anónimos colaboradores del Museo: Víctor Melemenis&#13;
- Actividades culturales (Ciclo año 2000)&#13;
- Dra. Carola A. Sutton&#13;
- Dr. Luis De Santis&#13;
- Miscelánea. Apuntes de cocina de Leonardo da Vinci&#13;
- Noticias de la Fundación&#13;
- El rincón del humor</dc:description>
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<item>
<title>Anónimos colaboradores del Museo: Víctor Melemenis</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/49434</link>
<description>Contribucion a revista
Museo; no. 14
Víctor Melemenis nació el 6 de marzo de 1944. A los 27 años concretó su deseo de trabajar en el Museo de La Plata.&#13;
Luego de un breve paso por la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires (CIC), ingresó por concurso como ordenanza. Años después, en 1972, comenzó a trabajar en la entonces División Etnografía con el Dr. Armando Vivante, pero atraído por la posibilidad de participar en viajes de campaña pide su pase a la División Paleontología Vertebrados. Al lado del Dr. Rosendo Pascual, con quien trabajó durante catorce años, realizó las primeras expediciones en las provincias de Jujuy, Catamarca, Salta, entre otras, y aprendió las técnicas de preparador. &#13;
Ya hace diez años que se desempeña como personal técnico del Departamento Científico Paleozoologia Invertebrados, bajo la dirección del Dr. Alberto Riccardi.
</description>
<pubDate>Sat, 01 Jul 2000 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>Víctor Melemenis nació el 6 de marzo de 1944. A los 27 años concretó su deseo de trabajar en el Museo de La Plata.&#13;
Luego de un breve paso por la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires (CIC), ingresó por concurso como ordenanza. Años después, en 1972, comenzó a trabajar en la entonces División Etnografía con el Dr. Armando Vivante, pero atraído por la posibilidad de participar en viajes de campaña pide su pase a la División Paleontología Vertebrados. Al lado del Dr. Rosendo Pascual, con quien trabajó durante catorce años, realizó las primeras expediciones en las provincias de Jujuy, Catamarca, Salta, entre otras, y aprendió las técnicas de preparador. &#13;
Ya hace diez años que se desempeña como personal técnico del Departamento Científico Paleozoologia Invertebrados, bajo la dirección del Dr. Alberto Riccardi.</dc:description>
</item>
<item>
<title>Biblioteca Florentino Ameghino de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/49433</link>
<description>Contribucion a revista
Museo; no. 14
El 19 de noviembre de 1888 se abren oficialmente al público los salones del Museo de La Plata.&#13;
Por ese año, nacía también la biblioteca que desde 1996 lleva el nombre del paleontólogo argentino Florentino Ameghino y que habría de crecer junto a la ciencia y la cultura para dedicarse a la difusión científica, especializándose en antropología, geología, botánica, paleontología y zoología.
</description>
<pubDate>Sat, 01 Jul 2000 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:date>2000-07-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>El 19 de noviembre de 1888 se abren oficialmente al público los salones del Museo de La Plata.&#13;
Por ese año, nacía también la biblioteca que desde 1996 lleva el nombre del paleontólogo argentino Florentino Ameghino y que habría de crecer junto a la ciencia y la cultura para dedicarse a la difusión científica, especializándose en antropología, geología, botánica, paleontología y zoología.</dc:description>
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<title>Las Ciencias Naturales durante el Virreinato del Río de La Plata</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/49432</link>
<description>Articulo
Museo; no. 14
La Historia Argentina, la que aprendemos en la escuela, abarca los 190 años que median entre la Revolución de Mayo y nuestros días. En los 230 años previos del Virreinato, desde la Segunda Fundación de la ciudad de la Santísima Trinidad y puerto de los Buenos Ayres, parece no haber sucedido mayor acontecimiento que las dos invasiones inglesas.&#13;
Dos fueron los motivos principales por los cuales no quedó registro de los aportes científicos que tuvieron lugar durante el siglo XVIII: &#13;
a) Los jesuitas fueron expulsados y así se perdieron las mayores fuentes del conocimiento. El gobernador Bucarelli se encargó de provocar la primera fuga de cerebros en julio de 1767.&#13;
b) Las expediciones francesas (Bougainville), inglesas (Cook) e inclusive la española (Malaspina) no fueron conocidas en Buenos Aires sino mucho después.&#13;
En el presente ensayo trataremos de resumir las actividades desarrolladas en el campo de las ciencias naturales en el antiguo Virreinato del Río de la Plata. Si bien los entendidos o aficionados de aquella época trataban grandes espectros de las ciencias naturales, trataremos, en particular, aquellos campos en que sus contribuciones fueron más importantes.
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<pubDate>Sat, 01 Jul 2000 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>La Historia Argentina, la que aprendemos en la escuela, abarca los 190 años que median entre la Revolución de Mayo y nuestros días. En los 230 años previos del Virreinato, desde la Segunda Fundación de la ciudad de la Santísima Trinidad y puerto de los Buenos Ayres, parece no haber sucedido mayor acontecimiento que las dos invasiones inglesas.&#13;
Dos fueron los motivos principales por los cuales no quedó registro de los aportes científicos que tuvieron lugar durante el siglo XVIII: &#13;
a) Los jesuitas fueron expulsados y así se perdieron las mayores fuentes del conocimiento. El gobernador Bucarelli se encargó de provocar la primera fuga de cerebros en julio de 1767.&#13;
b) Las expediciones francesas (Bougainville), inglesas (Cook) e inclusive la española (Malaspina) no fueron conocidas en Buenos Aires sino mucho después.&#13;
En el presente ensayo trataremos de resumir las actividades desarrolladas en el campo de las ciencias naturales en el antiguo Virreinato del Río de la Plata. Si bien los entendidos o aficionados de aquella época trataban grandes espectros de las ciencias naturales, trataremos, en particular, aquellos campos en que sus contribuciones fueron más importantes.</dc:description>
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<item>
<title>Sobre musas y museos</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/49431</link>
<description>Articulo
Museo; no. 14
El arte de coleccionar, conservar, inventariar, exhibir e interpretar el caudal cultural de un pueblo se remonta a la antigüedad más remota. Sin embargo, la vinculación de estas prácticas con una institución específica (los museos), y la denominación de esta institución con un término relacionado con unas divinidades que constituyen un aspecto de la tradición cultural griega (las musas), tendrán una historia mucho más acotada.
</description>
<pubDate>Sat, 01 Jul 2000 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>El arte de coleccionar, conservar, inventariar, exhibir e interpretar el caudal cultural de un pueblo se remonta a la antigüedad más remota. Sin embargo, la vinculación de estas prácticas con una institución específica (los museos), y la denominación de esta institución con un término relacionado con unas divinidades que constituyen un aspecto de la tradición cultural griega (las musas), tendrán una historia mucho más acotada.</dc:description>
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<item>
<title>El estudio de los vertebrados del Cuaternario en la Argentina: II: el siglo viente</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/49430</link>
<description>Articulo
Museo; no. 14; https://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/49304
Florentino Ameghino muere en 1911 y otra etapa comienza.&#13;
Un período en el que la paleontología de vertebrados moderna va a desarrollarse en la Argentina sin estar sujeta tenazmente a una personalidad rutilante.&#13;
Un período en el cual los aficionados a la paleontología realizarán aportes fundamentales hasta la consolidación de la actividad profesional de los graduados universitarios.&#13;
Un período en el cual los estudios paleontológicos, multiplicados exponencialmente, cubrirán todos los temas posibles y las metodologías modernas.&#13;
Un período en el cual los avatares políticos y los intereses personales van a condicionar fuertemente la actividad.&#13;
Un período en el cual la ciencia va a incluir el mecenazgo oficial del Estado a través de las universidades, los museos y principalmente por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y la Comisión de Investigaciones Científicas de la provincia de Buenos Aires (CIC).&#13;
Por eso, es posible sostener que cuando escribimos estas líneas, al comienzo del año 2000, los estudios sobre vertebrados cuaternarios se desarrollan con el máximo vigor de toda su historia en la Argentina.
</description>
<pubDate>Sat, 01 Jul 2000 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>Florentino Ameghino muere en 1911 y otra etapa comienza.&#13;
Un período en el que la paleontología de vertebrados moderna va a desarrollarse en la Argentina sin estar sujeta tenazmente a una personalidad rutilante.&#13;
Un período en el cual los aficionados a la paleontología realizarán aportes fundamentales hasta la consolidación de la actividad profesional de los graduados universitarios.&#13;
Un período en el cual los estudios paleontológicos, multiplicados exponencialmente, cubrirán todos los temas posibles y las metodologías modernas.&#13;
Un período en el cual los avatares políticos y los intereses personales van a condicionar fuertemente la actividad.&#13;
Un período en el cual la ciencia va a incluir el mecenazgo oficial del Estado a través de las universidades, los museos y principalmente por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y la Comisión de Investigaciones Científicas de la provincia de Buenos Aires (CIC).&#13;
Por eso, es posible sostener que cuando escribimos estas líneas, al comienzo del año 2000, los estudios sobre vertebrados cuaternarios se desarrollan con el máximo vigor de toda su historia en la Argentina.</dc:description>
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<item>
<title>El Niño en el Plata</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/49429</link>
<description>Articulo
Museo; no. 14
El Niño es uno de los fenómenos más notables de la naturaleza, resultante de la interacción entre el océano y la atmósfera, y sus efectos se manifiestan en el sistema climático global con significativos impactos en los ecosistemas y en la sociedad. Su nombre se debe originariamente a los pescadores peruanos que ya en el siglo XIX observaban que las aguas frías de la Corriente de Humboldt se calentaban periódicamente frente a la costa del Ecuador y norte del Perú, afectando sus capturas. Como esto ocurría hacia las fiestas navideñas lo denominaron, en alusión a Jesucristo, la Corriente del Niño, término popular con que aún hoy se lo designa aunque no corresponda a la condición de corriente marina. El fenómeno tiene dramáticas repercusiones en la cuenca del Plata, y se manifiesta principalmente en las inundaciones que periódicamente afectan a la Mesopotamia argentina.
</description>
<pubDate>Sat, 01 Jul 2000 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>El Niño es uno de los fenómenos más notables de la naturaleza, resultante de la interacción entre el océano y la atmósfera, y sus efectos se manifiestan en el sistema climático global con significativos impactos en los ecosistemas y en la sociedad. Su nombre se debe originariamente a los pescadores peruanos que ya en el siglo XIX observaban que las aguas frías de la Corriente de Humboldt se calentaban periódicamente frente a la costa del Ecuador y norte del Perú, afectando sus capturas. Como esto ocurría hacia las fiestas navideñas lo denominaron, en alusión a Jesucristo, la Corriente del Niño, término popular con que aún hoy se lo designa aunque no corresponda a la condición de corriente marina. El fenómeno tiene dramáticas repercusiones en la cuenca del Plata, y se manifiesta principalmente en las inundaciones que periódicamente afectan a la Mesopotamia argentina.</dc:description>
</item>
<item>
<title>El regreso de los grandes saurios</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/49428</link>
<description>Articulo
Museo; no. 14
En nuestro días, desde hace aproximadamente una década, hemos sido testigos de la difusión de las figuras de animales antediluvianos -que la jerga periodística sigue alterando en un ti, postulando a las pobres bestias como enemigos declarados del diluvio universal- en todos los planos de la realidad. Los avances se dieron, primero, en el campo de los dibujos animados y en los comics; luego pasaron del cine y la revista, a la TV, medio impresivo como pocos sobre el imaginario popular. Vinieron después los juguetes, las golosinas con formas de animales o los comestibles y portátiles huevos de dinosaurio, de diversos colores. Prosiguieron los tatuajes borrables, sobre envoltorios de los caramelos, y así parecidamente. El proceso invasivo no se ha detenido, el campo de la bibliografía infantil y juvenil también ganó su terreno y hoy día, el caudal bibliográfico referido a la fauna arcaica irrumpe como un dinosaurio en una cristalería, para adecuar el dicho popular que habla de elefantes. Ediciones ilustradas a todo color, con figuras detalladas y comparadas en sus proporciones y características, para los mayorcitos, y libros que al abrirse muestran alzándose de sus dos alas una bestia mayor. Este último aspecto, el bibliográfico, sin lugar a dudas, ha sido el más positivo, por lo que de difusión y motivación de intereses ha provocado en los muchachos. Tal vez, los mismos que acuden en camadas sucesivas y año tras año al exitoso programa Vacaciones con los dinosaurios, con el que ha contribuido inteligentemente el Museo de La Plata.&#13;
Se trata de una extraña mutación: lo que antes fuera presentado como lo terrible (eso significa deinós en griego), la Bestia, It, el Monstruo, la Cosa y otras formas innominables, desfilan ahora, sobre ruedas: un diplodoco de plástico en el extremo de un piolín tirado por un niño. Se ha ido generando una dinosauriomoda, que para muchos se ha convertido en dinosauriomanía ya desbordada.
</description>
<pubDate>Sat, 01 Jul 2000 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>En nuestro días, desde hace aproximadamente una década, hemos sido testigos de la difusión de las figuras de animales antediluvianos -que la jerga periodística sigue alterando en un ti, postulando a las pobres bestias como enemigos declarados del diluvio universal- en todos los planos de la realidad. Los avances se dieron, primero, en el campo de los dibujos animados y en los comics; luego pasaron del cine y la revista, a la TV, medio impresivo como pocos sobre el imaginario popular. Vinieron después los juguetes, las golosinas con formas de animales o los comestibles y portátiles huevos de dinosaurio, de diversos colores. Prosiguieron los tatuajes borrables, sobre envoltorios de los caramelos, y así parecidamente. El proceso invasivo no se ha detenido, el campo de la bibliografía infantil y juvenil también ganó su terreno y hoy día, el caudal bibliográfico referido a la fauna arcaica irrumpe como un dinosaurio en una cristalería, para adecuar el dicho popular que habla de elefantes. Ediciones ilustradas a todo color, con figuras detalladas y comparadas en sus proporciones y características, para los mayorcitos, y libros que al abrirse muestran alzándose de sus dos alas una bestia mayor. Este último aspecto, el bibliográfico, sin lugar a dudas, ha sido el más positivo, por lo que de difusión y motivación de intereses ha provocado en los muchachos. Tal vez, los mismos que acuden en camadas sucesivas y año tras año al exitoso programa Vacaciones con los dinosaurios, con el que ha contribuido inteligentemente el Museo de La Plata.&#13;
Se trata de una extraña mutación: lo que antes fuera presentado como lo terrible (eso significa deinós en griego), la Bestia, It, el Monstruo, la Cosa y otras formas innominables, desfilan ahora, sobre ruedas: un diplodoco de plástico en el extremo de un piolín tirado por un niño. Se ha ido generando una dinosauriomoda, que para muchos se ha convertido en dinosauriomanía ya desbordada.</dc:description>
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<item>
<title>Conservación preventiva en el Museo de La Plata: una experiencia de capacitación</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/49427</link>
<description>Articulo
Museo; no. 14
El patrimonio del Museo de La Plata no es sólo aquel que el público aprecia recorriendo sus salas. En su subsuelo laberíntico y otros espacios abundan rincones y depósitos plagados de viejos armarios, cajones, estantes y frascos que guardan la diversidad de la naturaleza y la cultura, retazos de historia natural producto de recolecciones de campo e investigaciones de más de un siglo.&#13;
Fósiles, plantas, minerales, cerámica, tocados de plumas, insectos, animales taxidermizados para los cuales la tarea cotidiana del personal del museo y, seguramente, la quietud han ayudado a retardar el proceso de deterioro que todo objeto está llamado a sufrir con el paso del tiempo.&#13;
Sin embargo, en los últimos meses, esta rutina se vio alterada por una experiencia que podríamos calificar de inédita en el Museo de La Plata, la realización del Curso-taller de conservación, embalaje y transporte de colecciones, que -no sólo cumplió con los objetivos de capacitación y actualización en materia de conservación sino que, además, generó un rico intercambio interdepartamental y renovado interés por estos temas.
</description>
<pubDate>Sat, 01 Jul 2000 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>El patrimonio del Museo de La Plata no es sólo aquel que el público aprecia recorriendo sus salas. En su subsuelo laberíntico y otros espacios abundan rincones y depósitos plagados de viejos armarios, cajones, estantes y frascos que guardan la diversidad de la naturaleza y la cultura, retazos de historia natural producto de recolecciones de campo e investigaciones de más de un siglo.&#13;
Fósiles, plantas, minerales, cerámica, tocados de plumas, insectos, animales taxidermizados para los cuales la tarea cotidiana del personal del museo y, seguramente, la quietud han ayudado a retardar el proceso de deterioro que todo objeto está llamado a sufrir con el paso del tiempo.&#13;
Sin embargo, en los últimos meses, esta rutina se vio alterada por una experiencia que podríamos calificar de inédita en el Museo de La Plata, la realización del Curso-taller de conservación, embalaje y transporte de colecciones, que -no sólo cumplió con los objetivos de capacitación y actualización en materia de conservación sino que, además, generó un rico intercambio interdepartamental y renovado interés por estos temas.</dc:description>
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<title>Los nuevos cimientos de la nueva catedral</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/49426</link>
<description>Articulo
Museo; no. 14; https://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/47205
En "Museo" de noviembre de 1994 publicamos un trabajo con el -hoy- sugestivo título ¿Se pueden completar las torres de la Catedral de La Plata? Un análisis geotécnico.&#13;
Transcurridos apenas cinco años -muy pocos en la escala de tiempo de las Catedrales-, las obras a las que hacíamos referencia en aquel artículo han culminado con todo éxito: las torres se han completado ¡115 años después de iniciadas! Parece apropiado, entonces, retomar el tema y explicar de la manera más simple posible -es decir, sin recurrir a complejas ecuaciones matemáticas ni a conceptos teóricos demasiado especializados- cómo se reforzaron, finalmente, los antiguos cimientos, tarea previa sin la cual no hubiese sido posible construir las elegantes agujas góticas que hoy contemplamos con admiración.&#13;
Los trabajos que sintéticamente vamos a describir forman parte de las investigaciones geotécnicas, estudios, cálculos, análisis de antecedentes históricos disponibles y diseños realizados durante el último quinquenio por el suscripto juntamente con el Profesor Eduardo Nuñez - distinguido colega, miembro de la Academia Nacional de Ingeniería-, con el propósito de transformar las fundaciones existentes en otras capaces de sostener las pesadas nuevas torres.
</description>
<pubDate>Sat, 01 Jul 2000 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>En "Museo" de noviembre de 1994 publicamos un trabajo con el -hoy- sugestivo título ¿Se pueden completar las torres de la Catedral de La Plata? Un análisis geotécnico.&#13;
Transcurridos apenas cinco años -muy pocos en la escala de tiempo de las Catedrales-, las obras a las que hacíamos referencia en aquel artículo han culminado con todo éxito: las torres se han completado ¡115 años después de iniciadas! Parece apropiado, entonces, retomar el tema y explicar de la manera más simple posible -es decir, sin recurrir a complejas ecuaciones matemáticas ni a conceptos teóricos demasiado especializados- cómo se reforzaron, finalmente, los antiguos cimientos, tarea previa sin la cual no hubiese sido posible construir las elegantes agujas góticas que hoy contemplamos con admiración.&#13;
Los trabajos que sintéticamente vamos a describir forman parte de las investigaciones geotécnicas, estudios, cálculos, análisis de antecedentes históricos disponibles y diseños realizados durante el último quinquenio por el suscripto juntamente con el Profesor Eduardo Nuñez - distinguido colega, miembro de la Academia Nacional de Ingeniería-, con el propósito de transformar las fundaciones existentes en otras capaces de sostener las pesadas nuevas torres.</dc:description>
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<item>
<title>Los árboles filogenéticos: de Darwin (1859) a Hennig (1950)</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/49425</link>
<description>Articulo
Museo; no. 14
La sistemática filogenética o cladística es el método taxonómico creado por el entomólogo alemán Willi Hennig en 1950. Sobre todo a partir de su traducción al inglés en 1966, la sistemática filogenética ha pasado a ser el método taxonómico más empleado. Resulta notable que los cladogramas o árboles filogenéticos empleados por los dadístas no surgieran con Hennig, sino que precedan en más de un siglo al desarrollo de la sistemática filogenética.&#13;
El empleo de cladogramas para representar relaciones taxonómicas comenzó en el siglo XIX, en un contexto aún no evolucionista. Recién a partir de la publicación de El origen de las especies de Darwin (1859), los cladogramas comenzaron a representar la historia de la vida. &#13;
El descubrimiento de la historicidad de la naturaleza por Darwin constituyó una ruptura epistemológica fundamental en la ciencia, a partir de la cual la historia natural se convirtió en biología.&#13;
Ya en el esbozo de su teoría de la evolución por selección natural de 1842, Darwin consideró que el sistema de clasificación natural debería basarse en las relaciones filogenéticas. Asimismo, resulta llamativo que la única figura que ilustra El origen de las especies sea un cladograma.
</description>
<pubDate>Sat, 01 Jul 2000 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:date>2000-07-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>La sistemática filogenética o cladística es el método taxonómico creado por el entomólogo alemán Willi Hennig en 1950. Sobre todo a partir de su traducción al inglés en 1966, la sistemática filogenética ha pasado a ser el método taxonómico más empleado. Resulta notable que los cladogramas o árboles filogenéticos empleados por los dadístas no surgieran con Hennig, sino que precedan en más de un siglo al desarrollo de la sistemática filogenética.&#13;
El empleo de cladogramas para representar relaciones taxonómicas comenzó en el siglo XIX, en un contexto aún no evolucionista. Recién a partir de la publicación de El origen de las especies de Darwin (1859), los cladogramas comenzaron a representar la historia de la vida. &#13;
El descubrimiento de la historicidad de la naturaleza por Darwin constituyó una ruptura epistemológica fundamental en la ciencia, a partir de la cual la historia natural se convirtió en biología.&#13;
Ya en el esbozo de su teoría de la evolución por selección natural de 1842, Darwin consideró que el sistema de clasificación natural debería basarse en las relaciones filogenéticas. Asimismo, resulta llamativo que la única figura que ilustra El origen de las especies sea un cladograma.</dc:description>
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<item>
<title>Los peces eléctricos: extraños poseedores de "baterías orgánicas"</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/49423</link>
<description>Articulo
Museo; no. 14
Las relaciones entre los peces y el medio se establecen a través de los sentidos (vista, olfato, gusto, oído, tacto), de un sistema particular, que es el de la línea lateral (línea de poros en los flancos del pez), equipado con mecanorreceptores y electrorreceptores. Además, adquiere relevancia la comunicación mediante impulsos eléctricos. Los peces constituyen el único grupo, dentro del reino animal, equipado con órganos especialmente adaptados para producir descargas eléctricas que les sirven para defenderse de enemigos, atraer presas o para formar un campo eléctrico con ondas electromagnéticas cuya perturbación es registrada por órganos sensoriales especiales, que forman parte del sistema de la línea lateral. Por ejemplo, si otro pez entra en un campo eléctrico produce un cambio de potencial que es captado por el pez que lo produce.&#13;
Esta capacidad se ha desarrollado independientemente en siete familias de peces que incluyen especies de rayas, torpedos, bagres, peces hocico de elefante, anguilas y frailes.
</description>
<pubDate>Sat, 01 Jul 2000 00:00:00 GMT</pubDate>
<guid isPermaLink="false">http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/49423</guid>
<dc:date>2000-07-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Las relaciones entre los peces y el medio se establecen a través de los sentidos (vista, olfato, gusto, oído, tacto), de un sistema particular, que es el de la línea lateral (línea de poros en los flancos del pez), equipado con mecanorreceptores y electrorreceptores. Además, adquiere relevancia la comunicación mediante impulsos eléctricos. Los peces constituyen el único grupo, dentro del reino animal, equipado con órganos especialmente adaptados para producir descargas eléctricas que les sirven para defenderse de enemigos, atraer presas o para formar un campo eléctrico con ondas electromagnéticas cuya perturbación es registrada por órganos sensoriales especiales, que forman parte del sistema de la línea lateral. Por ejemplo, si otro pez entra en un campo eléctrico produce un cambio de potencial que es captado por el pez que lo produce.&#13;
Esta capacidad se ha desarrollado independientemente en siete familias de peces que incluyen especies de rayas, torpedos, bagres, peces hocico de elefante, anguilas y frailes.</dc:description>
</item>
<item>
<title>La figura alada del Museo</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/49422</link>
<description>Articulo
Museo; no. 14
Quien se acerca al Museo, patrimonio monumental de la ciudad de La Plata, y mira hacia arriba, advierte sobre la cornisa sostenida por seis imponentes columnas corintias con sus hojas de acanto, un gran frontispicio clásico.&#13;
De él emerge una escultura. Es una ornamentación del pasado, un remate arquitectónico de la fachada, una tendencia academicista. Pero hay algo más.&#13;
No se la puede pasar por alto. Es la presencia atractiva de un ser sobrenatural, desconocido. Posee una inmanente belleza. Seduce.&#13;
Se trata de una alegoría. Es una obra de arte.&#13;
Ella inspiró y determinó durante varios años, una investigación en común. La curiosidad que domina a las mujeres, también nos motivó a nosotras; de igual manera, la intención de proceder a la búsqueda de toda huella sobre la misma, hasta sus últimas consecuencias.&#13;
Y así, extremadamente minuciosas, demandantes, perfeccionistas, llevamos adelante este trabajo.
</description>
<pubDate>Sat, 01 Jul 2000 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>Quien se acerca al Museo, patrimonio monumental de la ciudad de La Plata, y mira hacia arriba, advierte sobre la cornisa sostenida por seis imponentes columnas corintias con sus hojas de acanto, un gran frontispicio clásico.&#13;
De él emerge una escultura. Es una ornamentación del pasado, un remate arquitectónico de la fachada, una tendencia academicista. Pero hay algo más.&#13;
No se la puede pasar por alto. Es la presencia atractiva de un ser sobrenatural, desconocido. Posee una inmanente belleza. Seduce.&#13;
Se trata de una alegoría. Es una obra de arte.&#13;
Ella inspiró y determinó durante varios años, una investigación en común. La curiosidad que domina a las mujeres, también nos motivó a nosotras; de igual manera, la intención de proceder a la búsqueda de toda huella sobre la misma, hasta sus últimas consecuencias.&#13;
Y así, extremadamente minuciosas, demandantes, perfeccionistas, llevamos adelante este trabajo.</dc:description>
</item>
<item>
<title>Una isla peculiar en el Río de la Plata</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/49415</link>
<description>Articulo
Museo; no. 14
Navegando por las aguas color de león e internándonos en la inmensidad del Río de la Plata, la Isla Martín García surge como una formación rocosa, diferenciándose de las otras islas deltaicas originadas por acumulación aluvial acarreada por los ríos del Sistema del Plata.
</description>
<pubDate>Sat, 01 Jul 2000 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>Navegando por las aguas color de león e internándonos en la inmensidad del Río de la Plata, la Isla Martín García surge como una formación rocosa, diferenciándose de las otras islas deltaicas originadas por acumulación aluvial acarreada por los ríos del Sistema del Plata.</dc:description>
</item>
<item>
<title>El vuelo de un gigante</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/49414</link>
<description>Articulo
Museo; no. 14
Hasta principios de la década de los 70, muchos investigadores entendían que ese era el límite máximo ele tamaño para que un ave fuese capaz de volar. Sin embargo, en 1981 los paleontólogos Kenneth Campbell, del Los Angeles County Museum, Estados Unidos de América, y Eduardo Tonni, del Museo de La Plata, dieron a conocer un ave voladora extinguida cinco veces más grande, a la que bautizaron con el grandilocuente nombre de Argeníavis magnificens. El fósil fue descubierto en Salinas Grandes de Hidalgo, provincia de La Pampa, en sedimentos del Mioceno tardío (con una antigüedad aproximada de seis millones de años).
</description>
<pubDate>Sat, 01 Jul 2000 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>Hasta principios de la década de los 70, muchos investigadores entendían que ese era el límite máximo ele tamaño para que un ave fuese capaz de volar. Sin embargo, en 1981 los paleontólogos Kenneth Campbell, del Los Angeles County Museum, Estados Unidos de América, y Eduardo Tonni, del Museo de La Plata, dieron a conocer un ave voladora extinguida cinco veces más grande, a la que bautizaron con el grandilocuente nombre de Argeníavis magnificens. El fósil fue descubierto en Salinas Grandes de Hidalgo, provincia de La Pampa, en sedimentos del Mioceno tardío (con una antigüedad aproximada de seis millones de años).</dc:description>
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<item>
<title>Anecdotario del perito Moreno: Su etapa final: 1906-1919</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/49412</link>
<description>Contribucion a revista
Museo; no. 14; https://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/47094; https://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/47167; https://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/47200; https://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/47322; https://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/47635; https://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/47719; https://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/48079; https://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/48615; https://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/48800; https://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/49303
Transcurridos cincuenta y cuatro años de su vida, lapso durante el cual alcanzó a concretar los tres objetivos fundamentales que alimentaron sus sueños: el Museo de La Plata, su museo; el reconocimiento de la Patagonia y de la región cordillerana; y el acuerdo limítrofe con Chile, Moreno decide entonces tomar un descanso y vuelve a vivir a su quinta de Parque Patricios. Después de una vida tan intensa, de riesgosas exploraciones que pusieron a prueba su energía física, temple y coraje, quizás Moreno ambicionara momentos tranquilos a la sombra del aguaribay que él mismo había plantado.&#13;
Su última actuación como funcionario fue la de Director del Museo de La Plata, cargo al que renunció -marzo de 1906- al crearse la Universidad Nacional de La Plata, y pasar el Museo a formar parte de la misma.
</description>
<pubDate>Sat, 01 Jul 2000 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>Transcurridos cincuenta y cuatro años de su vida, lapso durante el cual alcanzó a concretar los tres objetivos fundamentales que alimentaron sus sueños: el Museo de La Plata, su museo; el reconocimiento de la Patagonia y de la región cordillerana; y el acuerdo limítrofe con Chile, Moreno decide entonces tomar un descanso y vuelve a vivir a su quinta de Parque Patricios. Después de una vida tan intensa, de riesgosas exploraciones que pusieron a prueba su energía física, temple y coraje, quizás Moreno ambicionara momentos tranquilos a la sombra del aguaribay que él mismo había plantado.&#13;
Su última actuación como funcionario fue la de Director del Museo de La Plata, cargo al que renunció -marzo de 1906- al crearse la Universidad Nacional de La Plata, y pasar el Museo a formar parte de la misma.</dc:description>
</item>
<item>
<title>Homenaje a Víctor de Pol: Nota sobre la ilustración de tapa</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/49411</link>
<description>Contribucion a revista
Museo; no. 14
En este número de MUSEO se incluye un interesante ensayo con respecto a la figura alada, en la cual su autora, Elsa Valdovinos, aporta valiosa información sobre el significado simbólico de esta obra, y argumenta en favor de la adjudicación de la misma a Víctor de Pol.&#13;
En la sección Actividades Culturales se hace referencia al acto realizado en las instalaciones del Museo en homenaje a Víctor de Pol, el 27 de agosto de 1999. En esa ocasión se exhibieron algunas obras y maquetas del escultor, y magníficas fotografías de sus obras más significativas, que permitieron apreciar la magnitud de los trabajos realizados en la Argentina y el valor artístico de esta producción.
</description>
<pubDate>Sat, 01 Jul 2000 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:date>2000-07-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>En este número de MUSEO se incluye un interesante ensayo con respecto a la figura alada, en la cual su autora, Elsa Valdovinos, aporta valiosa información sobre el significado simbólico de esta obra, y argumenta en favor de la adjudicación de la misma a Víctor de Pol.&#13;
En la sección Actividades Culturales se hace referencia al acto realizado en las instalaciones del Museo en homenaje a Víctor de Pol, el 27 de agosto de 1999. En esa ocasión se exhibieron algunas obras y maquetas del escultor, y magníficas fotografías de sus obras más significativas, que permitieron apreciar la magnitud de los trabajos realizados en la Argentina y el valor artístico de esta producción.</dc:description>
</item>
<item>
<title>Nuestra Fundación y la comunidad</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/49410</link>
<description>Contribucion a revista
Museo; no. 14
Al analizarse la Memoria y Balance del Ejercicio 1999-2000, se destacaron los logros alcanzados hasta el presente -necesario basamento para el reconocimiento futuro- sin perjuicio de señalarse que ellos no fueron todos los deseados.&#13;
A lo largo de este período, a pesar de una inflación descontrolada que prevaleció durante sus primeros años de vida, la Fundación alcanzó a concretar importantes objetivos.
</description>
<pubDate>Sat, 01 Jul 2000 00:00:00 GMT</pubDate>
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A lo largo de este período, a pesar de una inflación descontrolada que prevaleció durante sus primeros años de vida, la Fundación alcanzó a concretar importantes objetivos.</dc:description>
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