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<title>Número 21</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/600</link>
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<pubDate>Tue, 20 Oct 2026 04:47:38 GMT</pubDate>
<dc:date>2026-10-20T04:47:38Z</dc:date>
<item>
<title>Hoover y Uriburu ante la gran depresión</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/11649</link>
<description>Articulo
Trabajos y Comunicaciones; no. 21
"Yo tengo una poderosa varita mágica: el método comparativo", jactóse una vez el brillante historiador francés Marc Bloch. Antes que "andar a la caza de semejanzas" como corrientemente se hace, "el método comparativo, bien entendido, supone más bien la observación de diferencias". Pero el presente estudio no pretende ostentar varitas mágicas, ni mucho menos ser original Simplemente quiere poner de relieve ciertos aspectos de las experiencias nacionales argentina y norteamericana durante uno de los períodos más críticos de la historia moderna.&#13;
Como las plagas medioevales, el pánico de Wall Street que comenzó en octubre de 1929 al agravarse se tornó un mal económico mortal que se propagó inexorablemente de un país a otro. El valor total de las exportaciones mundiales dejó a la mitad entre 1929 y 1933, en tanto que el índice del comercio mundial cayó verticalmente a un 35 por ciento de su nivel :en el año anteriores). "Esta no es una rotura que pueda ser remendada para que podamos reanudar la marcha nuevamente", advirtió Henry Ford, él mismo símbolo viviente del dinámico crecimiento industrial norteamericano operado en las tres primeras décadas del siglo. "Es el fin de una era". Realmente lo era, aunque los líderes políticos en Estados Unidos y en la Argentina.&#13;
necesitaron distintos lapsos de tiempo para afrontar la desagradable verdad con decisión. Lo que hicieron -o dejaron de hacer- en tal sentido constituye el tema de esta breve investigación.
</description>
<pubDate>Sat, 01 Jan 1972 00:00:00 GMT</pubDate>
<guid isPermaLink="false">http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/11649</guid>
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<dc:description>"Yo tengo una poderosa varita mágica: el método comparativo", jactóse una vez el brillante historiador francés Marc Bloch. Antes que "andar a la caza de semejanzas" como corrientemente se hace, "el método comparativo, bien entendido, supone más bien la observación de diferencias". Pero el presente estudio no pretende ostentar varitas mágicas, ni mucho menos ser original Simplemente quiere poner de relieve ciertos aspectos de las experiencias nacionales argentina y norteamericana durante uno de los períodos más críticos de la historia moderna.&#13;
Como las plagas medioevales, el pánico de Wall Street que comenzó en octubre de 1929 al agravarse se tornó un mal económico mortal que se propagó inexorablemente de un país a otro. El valor total de las exportaciones mundiales dejó a la mitad entre 1929 y 1933, en tanto que el índice del comercio mundial cayó verticalmente a un 35 por ciento de su nivel :en el año anteriores). "Esta no es una rotura que pueda ser remendada para que podamos reanudar la marcha nuevamente", advirtió Henry Ford, él mismo símbolo viviente del dinámico crecimiento industrial norteamericano operado en las tres primeras décadas del siglo. "Es el fin de una era". Realmente lo era, aunque los líderes políticos en Estados Unidos y en la Argentina.&#13;
necesitaron distintos lapsos de tiempo para afrontar la desagradable verdad con decisión. Lo que hicieron -o dejaron de hacer- en tal sentido constituye el tema de esta breve investigación.</dc:description>
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<title>América y la emigración española: bosquejo de causas y consecuencias: Las agitaciones peninsulares</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/11647</link>
<description>Articulo
Trabajos y Comunicaciones; no. 21
Uno de los principales objetos de la emigración es la estrecha relación que guarda con el problema social. El estado puede o no tener facultades para reglamentaria según el concepto que tenga de sí mismo y del individuo pero ello sólo servirá para fijar hasta dónde llega la facultad estatal o los medios que el estado posea para limitar la libertad individual de emigrar.&#13;
Difícil es buscar las causas de la emigración ya que en todas las épocas de la Historia de la Humanidad ella aparece como caracteres análogos constituyendo el gran problema socio-económico en aquellos países donde se presenta con caracteres crónicos. Unas veces la vemos, alejándonos de los tiempos actuales y penetrando en la cuna de la civilización, como traslado de tribus que buscaban nuevos pastos para sus ganados, otras como pueblos bárbaros que ávidos de conquista abandonan su suelo guiados por un espíritu belicoso.&#13;
No faltó, en el decurso de los siglos, el objetivo mercantil como pilote de los movimientos de población o los desastres ocasionados por la guerra como causa directa de las evasiones o deseos de supervivencia.&#13;
El siglo XIX no escapó a esa ansia de traslado consustanciado con el hombre en el buscar ansioso de una patria odoptativa, teatro de sus futuros desenvolvimientos. Europa, por ello, no escapó a ese proceso por lo que sintió el aguijón de la despoblación y se volvió obligada a legislar, con visión de futuro y realidad, para no perder a veces, su desnutrida población.&#13;
Todos los pueblos europeos participaron en ese proceso evasionista, lo que permite dar fundamento a la premisa.
</description>
<pubDate>Sat, 01 Jan 1972 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>Uno de los principales objetos de la emigración es la estrecha relación que guarda con el problema social. El estado puede o no tener facultades para reglamentaria según el concepto que tenga de sí mismo y del individuo pero ello sólo servirá para fijar hasta dónde llega la facultad estatal o los medios que el estado posea para limitar la libertad individual de emigrar.&#13;
Difícil es buscar las causas de la emigración ya que en todas las épocas de la Historia de la Humanidad ella aparece como caracteres análogos constituyendo el gran problema socio-económico en aquellos países donde se presenta con caracteres crónicos. Unas veces la vemos, alejándonos de los tiempos actuales y penetrando en la cuna de la civilización, como traslado de tribus que buscaban nuevos pastos para sus ganados, otras como pueblos bárbaros que ávidos de conquista abandonan su suelo guiados por un espíritu belicoso.&#13;
No faltó, en el decurso de los siglos, el objetivo mercantil como pilote de los movimientos de población o los desastres ocasionados por la guerra como causa directa de las evasiones o deseos de supervivencia.&#13;
El siglo XIX no escapó a esa ansia de traslado consustanciado con el hombre en el buscar ansioso de una patria odoptativa, teatro de sus futuros desenvolvimientos. Europa, por ello, no escapó a ese proceso por lo que sintió el aguijón de la despoblación y se volvió obligada a legislar, con visión de futuro y realidad, para no perder a veces, su desnutrida población.&#13;
Todos los pueblos europeos participaron en ese proceso evasionista, lo que permite dar fundamento a la premisa.</dc:description>
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<title>Las historias especiales y la historia del derecho</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/11650</link>
<description>Articulo
Trabajos y Comunicaciones; no. 21
Dentro del marco de la ciencia histórica han surgido, desde hace tiempo, un buen número de historias especiales, destinadas cada una de ellas a explorar los fenómenos económicos, sociales, jurídicos, religiosos, lingüísticos, etc, de la vida pretérita del hombre. Una vez que el historiador advirtió que, además de los actos guerreros o políticos, existían otros, de distinta naturaleza, pero de pareja o superior importancia, parcializó los estudios históricos, para poder comprender cabalmente la vida del hombre en el pasado. De esta manera, alejado definitivamente de la mera reconstrucción de guerras y vicisitudes políticas, el historiador moderno ha descubierto un amplio y desconocido campo de acción, hallando respuesta adecuada en él a múltiples interrogantes que una estrecha visión de la historia, sujeta al individuo, al hecho aislado -generalmente guerrero o político- venía ofreciéndole.&#13;
Es que. como bien sostiene Marrou "para el historiador moderno el hombre no es solo un animal político"; por ello, porque es preciso atender a toda su inmensa complejidad, el historiador se ha visto enfrentado al apasionante y acuciante problema de analizarlo en sus ideas, en sus acciones, en sus esfuerzos, en su vida familiar, social, política, económica, religiosa, jurídica, etc. La respuesta adecuada consistió en la aparición de las historias especiales, que sin desentenderse de todos y cada uno de aquellos aspectos, vinieron a profundizar el estudio de uno o algunos de ellos, para concurrir luego con su resultado al enriquecimiento de la historia de la civilización, de la historia del hombre en sociedad.
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<pubDate>Sat, 01 Jan 1972 00:00:00 GMT</pubDate>
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Es que. como bien sostiene Marrou "para el historiador moderno el hombre no es solo un animal político"; por ello, porque es preciso atender a toda su inmensa complejidad, el historiador se ha visto enfrentado al apasionante y acuciante problema de analizarlo en sus ideas, en sus acciones, en sus esfuerzos, en su vida familiar, social, política, económica, religiosa, jurídica, etc. La respuesta adecuada consistió en la aparición de las historias especiales, que sin desentenderse de todos y cada uno de aquellos aspectos, vinieron a profundizar el estudio de uno o algunos de ellos, para concurrir luego con su resultado al enriquecimiento de la historia de la civilización, de la historia del hombre en sociedad.</dc:description>
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<item>
<title>Constituciones de la Real Academia Carolina de Practicantes juristas de Charcas</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/11651</link>
<description>Articulo
Trabajos y Comunicaciones; no. 21
Frente al hecho palmario de la existencia en Charcas de una Academia de Practicantes Juristas que empieza a funcionar en 1776, no resulta tan claro el de la regulación a que se ajusta ese funcionamiento. Mientras la bibliografía tradicional afirma escuetamente que la Academia tenía sus constituciones propias, Ricardo Levene asienta que las tuvo redactadas con arreglo a las de la Academia de Santiago de Chile. Como las constituciones que hubieran debido ser elaboradas según esta pauta no llegaron nunca a concretarse, nos proponemos dar a conocer aquí cuáles hayan sido esas constituciones propias a que alude la bibliografía tradicional y cuáles los problemas suscitados en torno de ellas.
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<pubDate>Sat, 01 Jan 1972 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>Frente al hecho palmario de la existencia en Charcas de una Academia de Practicantes Juristas que empieza a funcionar en 1776, no resulta tan claro el de la regulación a que se ajusta ese funcionamiento. Mientras la bibliografía tradicional afirma escuetamente que la Academia tenía sus constituciones propias, Ricardo Levene asienta que las tuvo redactadas con arreglo a las de la Academia de Santiago de Chile. Como las constituciones que hubieran debido ser elaboradas según esta pauta no llegaron nunca a concretarse, nos proponemos dar a conocer aquí cuáles hayan sido esas constituciones propias a que alude la bibliografía tradicional y cuáles los problemas suscitados en torno de ellas.</dc:description>
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<item>
<title>La ciudad de La Plata y los hechos revolucionarios de 1893</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/11648</link>
<description>Articulo
Trabajos y Comunicaciones; no. 21
Sumario: Introducción, 1890-julio-1893. La ciudad de La Plata y la revolución de la provincia de Buenos Aires.&#13;
El gobierno de Julio Costa. Proposición "modernista". Levantamientos en la provincia. Resoluciones del gobernador. Gastos oficiales. Los radicales platenses. La prensa oficial y la prensa opositora; sus comentarios. ¿Por qué renuncia Julio Costa? ¿Quién lo reemplaza? Pedido de intervención nacional. Autoridades nacionales en La Plata.
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<pubDate>Sat, 01 Jan 1972 00:00:00 GMT</pubDate>
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El gobierno de Julio Costa. Proposición "modernista". Levantamientos en la provincia. Resoluciones del gobernador. Gastos oficiales. Los radicales platenses. La prensa oficial y la prensa opositora; sus comentarios. ¿Por qué renuncia Julio Costa? ¿Quién lo reemplaza? Pedido de intervención nacional. Autoridades nacionales en La Plata.</dc:description>
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<title>Nota sobre los orígenes de la Universidad de La Plata</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/11646</link>
<description>Articulo
Trabajos y Comunicaciones; no. 21
El 12 de junio de 1889, los senadores provinciales Rafael Hernández, Emilio J. Carranza, Marcelino Aravena, Carlos Bonorino y Valentín Fernández Blanco, presentaron un proyecto de ley erigiendo una universidad en la ciudad de La Plata.&#13;
En la sesión del 4 de junio, el Poder Ejecutivo había presentado un proyecto creando la facultad de Agronomía y Veterinaria de La Plata. "Evidentemente, el proyecto de creación de la Universidad de La Plata, presentado en la siguiente sesión del Senado por Rafael Hernández y otros senadores, se halla directamente inspirado en el proyecto del P.E. Y trata de complementarlo, aunque aparentemente lo ignora, ya que no incluye la facultad de Agronomía y Veterinaria en la nómina de facultades que integrarán inicialmente la Universidad, y no se hace ninguna referencia en la sesión al proyecto del Poder Ejecutivo", Hernández, como gestor del proyecto, lo fundó manifiestando que la provincia de Buenos Aires que siempre había marchado al frente del movimiento cultural argentino, había quedado, luego de la federalización de su capital y "la entrega de sus instituciones", completamente rezagada, razón por la cual la Legislatura tenía la obligación de restituirlas a la mayor brevedad.&#13;
Las reclamaban el prestigio de la provincia y el sentimiento de sus habitantes.
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<pubDate>Sat, 01 Jan 1972 00:00:00 GMT</pubDate>
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En la sesión del 4 de junio, el Poder Ejecutivo había presentado un proyecto creando la facultad de Agronomía y Veterinaria de La Plata. "Evidentemente, el proyecto de creación de la Universidad de La Plata, presentado en la siguiente sesión del Senado por Rafael Hernández y otros senadores, se halla directamente inspirado en el proyecto del P.E. Y trata de complementarlo, aunque aparentemente lo ignora, ya que no incluye la facultad de Agronomía y Veterinaria en la nómina de facultades que integrarán inicialmente la Universidad, y no se hace ninguna referencia en la sesión al proyecto del Poder Ejecutivo", Hernández, como gestor del proyecto, lo fundó manifiestando que la provincia de Buenos Aires que siempre había marchado al frente del movimiento cultural argentino, había quedado, luego de la federalización de su capital y "la entrega de sus instituciones", completamente rezagada, razón por la cual la Legislatura tenía la obligación de restituirlas a la mayor brevedad.&#13;
Las reclamaban el prestigio de la provincia y el sentimiento de sus habitantes.</dc:description>
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