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<title>Número 26-27</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/673</link>
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<pubDate>Sat, 07 Nov 2026 07:24:26 GMT</pubDate>
<dc:date>2026-11-07T07:24:26Z</dc:date>
<item>
<title>Jürgen Habermas: la problemática del sentido en las ciencias sociales</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/12517</link>
<description>Articulo
V Congreso Nacional de Filosofía (La Plata, 1986); Revista de Filosofía y Teoría Política; no. 26-27
En esta obra se nota una preocupación del autor: el problema del dualismo en los métodos de las ciencias se le ha hincado en la conciencia y busca con fuerza una salida. Se le ve como abriéndose paso, su mismo pensamiento es sinuoso, la falta de claridad obedece a que él mismo no ve con claridad. Pero la obra es valiosa, sin ella no se entendería el raudo deslizarse de su pensamiento en &lt;i&gt;Teoría del obrar comunicativo&lt;/i&gt;. Refiriéndose a la problemática del sentido, el título en la publicación de 1970 es: La problemática de la comprensión del sentido en las ciencias de la acción empírico-analíticas. En cambio en el trabajo de 1981 habla simplemente de la comprensión del sentido en ciencias sociales. ¿Por qué esta diferencia?
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<pubDate>Wed, 01 Jan 1986 00:00:00 GMT</pubDate>
<guid isPermaLink="false">http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/12517</guid>
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<dc:description>En esta obra se nota una preocupación del autor: el problema del dualismo en los métodos de las ciencias se le ha hincado en la conciencia y busca con fuerza una salida. Se le ve como abriéndose paso, su mismo pensamiento es sinuoso, la falta de claridad obedece a que él mismo no ve con claridad. Pero la obra es valiosa, sin ella no se entendería el raudo deslizarse de su pensamiento en &lt;i&gt;Teoría del obrar comunicativo&lt;/i&gt;. Refiriéndose a la problemática del sentido, el título en la publicación de 1970 es: La problemática de la comprensión del sentido en las ciencias de la acción empírico-analíticas. En cambio en el trabajo de 1981 habla simplemente de la comprensión del sentido en ciencias sociales. ¿Por qué esta diferencia?</dc:description>
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<title>¿Posee el conocimiento biológico un interés específico?: Notas sobre Habermas, el realismo y otras hierbas</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/12519</link>
<description>Articulo
V Congreso Nacional de Filosofía (La Plata, 1986); Revista de Filosofía y Teoría Política; no. 26-27
En &lt;i&gt;Conocimiento e interés&lt;/i&gt;, Habermas enumera tres intereses que constituirí­an otras tantas condiciones de posibilidad de la objetividad de tres tipos de ciencias: el in­terés tecnológico vinculado a las ciencias naturales, el interés práctico vinculado a las ciencias histórico-hermenéuticas y el interés emancipatorio vinculado a la teoría social crítica y el psicoanálisis. Aunque Habermas explícitamente enmarca toda su argumenta­ción en el hecho de la evolución biológica de la especie humana, paradójicamente no se ocupa del estatuto epistemológico de la ciencia biológica, a la que tácitamente incluye en las ciencias naturales regidas por el interés técnico, manipulatorio. ¿Es realmente satisfactoria esta ubicación de la biología? ¿Acaso ella está regida por un interés técnico-manipulatorio o podría hablarse, por el contrario, de un interés y tipo de objetividad específicamente biológicos? Sugiero que corresponde a la ciencia biológica un interés bio-ecológico específico. Habermas rechaza esta posibilidad.
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<pubDate>Wed, 01 Jan 1986 00:00:00 GMT</pubDate>
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<title>Antimodernismo y antipositivismo</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/12521</link>
<description>Articulo
V Congreso Nacional de Filosofía (La Plata, 1986); Revista de Filosofía y Teoría Política; no. 26-27
La intención de esta propuesta apunta a poner al descubierto la necesidad de una revisión de las actitudes antipositivistas observadas en distintas direcciones del pensamiento filosófico en la primera mitad del siglo. Por razones obvias, el presente análisis se concentrará en el antipositivismo del llamado movimiento neokantiano, con especial referencia al tratamiento que reciben los problemas éticos, dejando de lado, momentáne­amente, los planteos epistemológicos.
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<pubDate>Wed, 01 Jan 1986 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>La intención de esta propuesta apunta a poner al descubierto la necesidad de una revisión de las actitudes antipositivistas observadas en distintas direcciones del pensamiento filosófico en la primera mitad del siglo. Por razones obvias, el presente análisis se concentrará en el antipositivismo del llamado movimiento neokantiano, con especial referencia al tratamiento que reciben los problemas éticos, dejando de lado, momentáne­amente, los planteos epistemológicos.</dc:description>
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<title>Crísis de identidad social y democracia</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/12515</link>
<description>Articulo
V Congreso Nacional de Filosofía (La Plata, 1986); Revista de Filosofía y Teoría Política; no. 26-27
Me propongo reflexionar, en un nivel metaempírico, sobre la articulación existente entre la crisis de identidad y la crisis de la democracia, concebida ésta genéricamente como un ejercicio de autodeterminación y como un ordenamiento institucional del poder. El análisis de recae sobre la formación histórico-social capitalista, más precisamente en el estadio del capitalismo de organización. Pero como los rasgos que define y las tendencias a la crisis que identifica son de tipo estructural, en base a los principios de organización que regulan esta formación histórico-social, sus análisis pueden orientar el estudio de etapas anteriores del capitalis­mo, en la conformación peculiar que éste ha alcanzado, por ejemplo, en los países en vías de desarrollo. Es claro, sin embargo, que las conmociones y eventuales crisis tienen un planteo y una resolución diferentes en ambos momentos de proceso de acumulación, pe­ro aunque conozcan una concreción diferente, los elementos o factores intervinientes son constitutivamente los mismos. Importa, con todo, reconocer los límites del intento, me­todológicos, teóricos y empíricos, puntualizados por el mismo Habermas.
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<pubDate>Wed, 01 Jan 1986 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>Me propongo reflexionar, en un nivel metaempírico, sobre la articulación existente entre la crisis de identidad y la crisis de la democracia, concebida ésta genéricamente como un ejercicio de autodeterminación y como un ordenamiento institucional del poder. El análisis de recae sobre la formación histórico-social capitalista, más precisamente en el estadio del capitalismo de organización. Pero como los rasgos que define y las tendencias a la crisis que identifica son de tipo estructural, en base a los principios de organización que regulan esta formación histórico-social, sus análisis pueden orientar el estudio de etapas anteriores del capitalis­mo, en la conformación peculiar que éste ha alcanzado, por ejemplo, en los países en vías de desarrollo. Es claro, sin embargo, que las conmociones y eventuales crisis tienen un planteo y una resolución diferentes en ambos momentos de proceso de acumulación, pe­ro aunque conozcan una concreción diferente, los elementos o factores intervinientes son constitutivamente los mismos. Importa, con todo, reconocer los límites del intento, me­todológicos, teóricos y empíricos, puntualizados por el mismo Habermas.</dc:description>
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<item>
<title>¿Una o varias lógicas?</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/12516</link>
<description>Articulo
V Congreso Nacional de Filosofía (La Plata, 1986); Revista de Filosofía y Teoría Política; no. 26-27
Los sistemas lógicos que difieren de la LC [lógica clásica] pueden agruparse en dos categorías: los llamados sistemas complementarios (o suplementarios) de la LC y los llamados sistemas divergentes (o desviados) de la LC. Se dice que un sistema lógico es complementario de la lógica clásica cuando es una extensión conservadora de la misma, es decir cuando el conjunto de las fuf de la LC está propiamente incluído en el conjunto de las fbf del sistema complementario y cuando el conjunto de los teoremas/inferencias válidas de LC está pro­piamente incluído en el conjunto de teoremas/inferencias válidas del sistema complemen­tario. El cálculo de predicados de la lógica clásica es lUl sistema extendido respecto del cálculo de enunciados; los sistemas modales aléticos, los deónticos, los temporales y más recientemente los sistemas de lógica condicional, intensional y dinámica son ejemplos de lógicas complementarias de la LC.
</description>
<pubDate>Wed, 01 Jan 1986 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>Los sistemas lógicos que difieren de la LC [lógica clásica] pueden agruparse en dos categorías: los llamados sistemas complementarios (o suplementarios) de la LC y los llamados sistemas divergentes (o desviados) de la LC. Se dice que un sistema lógico es complementario de la lógica clásica cuando es una extensión conservadora de la misma, es decir cuando el conjunto de las fuf de la LC está propiamente incluído en el conjunto de las fbf del sistema complementario y cuando el conjunto de los teoremas/inferencias válidas de LC está pro­piamente incluído en el conjunto de teoremas/inferencias válidas del sistema complemen­tario. El cálculo de predicados de la lógica clásica es lUl sistema extendido respecto del cálculo de enunciados; los sistemas modales aléticos, los deónticos, los temporales y más recientemente los sistemas de lógica condicional, intensional y dinámica son ejemplos de lógicas complementarias de la LC.</dc:description>
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<title>Nota sobre la democracia a partir de &lt;i&gt;La libertad creadora&lt;/i&gt; de A. Korn</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/12518</link>
<description>Articulo
V Congreso Nacional de Filosofía (La Plata, 1986); Revista de Filosofía y Teoría Política; no. 26-27
Herodoto narra una supuesta discusión que habría tenido lugar en el-522 entre al­gunos Persas que habían vencido a Alejandro Magno: Otanes defendía la 'isonomía' al­go semejante a la democracia ateniense del s.V; Megacibo proponía el gobierno de unos pocos u oligarquía; y Darío sostenía el gobierno de uno sólo o monarquía". Con el tiempo esta visión de las tres formas elementales de constitución parecen haberse reducido sólo a dos: democracia y totalitarismo. Es más, hay quienes sostienen una suerte de oposición geopolítica entre el occidente liberal y el oriente comunista. Corresponde entonces que desde nuestra situación latinoamericana reflexionemos sobre el particular. Para ello, y en este trabajo, nos centraremos en el estudio de la democracia que eti­mológicamente significa' gobierno del pueblo' , y que conceptualmente es un régimen po­lítico que supone, garantiza y promueve la libertad. Por esto mismo apelaremos a &lt;i&gt;La Li­bertad Creadora&lt;/i&gt; de Alejandro Korn, de quien Pucciarelli sostiene que "no sería erróneo presentar (lo ... ) como filósofo de la libertad".
</description>
<pubDate>Wed, 01 Jan 1986 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>Herodoto narra una supuesta discusión que habría tenido lugar en el-522 entre al­gunos Persas que habían vencido a Alejandro Magno: Otanes defendía la 'isonomía' al­go semejante a la democracia ateniense del s.V; Megacibo proponía el gobierno de unos pocos u oligarquía; y Darío sostenía el gobierno de uno sólo o monarquía". Con el tiempo esta visión de las tres formas elementales de constitución parecen haberse reducido sólo a dos: democracia y totalitarismo. Es más, hay quienes sostienen una suerte de oposición geopolítica entre el occidente liberal y el oriente comunista. Corresponde entonces que desde nuestra situación latinoamericana reflexionemos sobre el particular. Para ello, y en este trabajo, nos centraremos en el estudio de la democracia que eti­mológicamente significa' gobierno del pueblo' , y que conceptualmente es un régimen po­lítico que supone, garantiza y promueve la libertad. Por esto mismo apelaremos a &lt;i&gt;La Li­bertad Creadora&lt;/i&gt; de Alejandro Korn, de quien Pucciarelli sostiene que "no sería erróneo presentar (lo ... ) como filósofo de la libertad".</dc:description>
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<title>No decidido, indecidible y tercero excluido</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/12520</link>
<description>Articulo
V Congreso Nacional de Filosofía (La Plata, 1986); Revista de Filosofía y Teoría Política; no. 26-27
Una de las objeciones tradicionales que se ha hecho al llamado "principio de terce­ro excluido" es la de que no vale para enunciados cuyo valor de verdad no puede ser decidido en el momento de su emisión. Es el caso de los enunciados acer­ca de futuros contingentes, de que habla Aristóteles en &lt;i&gt;Perí Hermenéias&lt;/i&gt;. "Habrá una batalla naval mañana" no es ni verdadero ni falso, a menos que estemos dispuestos a acep­tar que todo lo que sucede está de antemano determinado de algún modo. Aceptada la argumentación, no podríamos seguir sosteniendo la validez universal del PTE. Sin em­bargo, la alternativa de hierro ("invalidación del PTE o aceptación del determinismo") puede ponerse en discusión.
</description>
<pubDate>Wed, 01 Jan 1986 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>Una de las objeciones tradicionales que se ha hecho al llamado "principio de terce­ro excluido" es la de que no vale para enunciados cuyo valor de verdad no puede ser decidido en el momento de su emisión. Es el caso de los enunciados acer­ca de futuros contingentes, de que habla Aristóteles en &lt;i&gt;Perí Hermenéias&lt;/i&gt;. "Habrá una batalla naval mañana" no es ni verdadero ni falso, a menos que estemos dispuestos a acep­tar que todo lo que sucede está de antemano determinado de algún modo. Aceptada la argumentación, no podríamos seguir sosteniendo la validez universal del PTE. Sin em­bargo, la alternativa de hierro ("invalidación del PTE o aceptación del determinismo") puede ponerse en discusión.</dc:description>
</item>
<item>
<title>Los modificadores de predicados y su lógica</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/12514</link>
<description>Articulo
V Congreso Nacional de Filosofía (La Plata, 1986); Revista de Filosofía y Teoría Política; no. 26-27
El lógico puede plantearse como ideal el que todos los argumentos intuitivamen­te válidos estén representados en su sistema por argumentos formales válidos. Quizá, co­mo Quine, pretenda, además, realizar este ideal dentro del marco de la lógica de pri­mer orden con identidad. Sin embargo, es este un encuadre muy estrecho que deja fuera demasiadas cosas. Por ejemplo, no parece posible ofrecer en él una formalización adecua­da de las inferencias que involucran modificaciones de predicados. Esto no resulta extra­ño ya que los modificadores de predicados son operadores intensionales; en efecto, dos predicados P y Q pueden ser coextensionales sin que los predicados modificados /m/P y /m/Q lo sean. Para ver esto considérese el siguiente ejemplo: en un pueblo hay sólo dos barberos que son también los únicos pescadores del pueblo; el que es buen barbero es mal pescador y el que es mal barbero es buen pescador. En este universo "pescador" y "bar­bero" son predicados coextensionales y, sin embargo, los predicados modificados "buen barbero" y "buen pescador" no lo son.
</description>
<pubDate>Wed, 01 Jan 1986 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>El lógico puede plantearse como ideal el que todos los argumentos intuitivamen­te válidos estén representados en su sistema por argumentos formales válidos. Quizá, co­mo Quine, pretenda, además, realizar este ideal dentro del marco de la lógica de pri­mer orden con identidad. Sin embargo, es este un encuadre muy estrecho que deja fuera demasiadas cosas. Por ejemplo, no parece posible ofrecer en él una formalización adecua­da de las inferencias que involucran modificaciones de predicados. Esto no resulta extra­ño ya que los modificadores de predicados son operadores intensionales; en efecto, dos predicados P y Q pueden ser coextensionales sin que los predicados modificados /m/P y /m/Q lo sean. Para ver esto considérese el siguiente ejemplo: en un pueblo hay sólo dos barberos que son también los únicos pescadores del pueblo; el que es buen barbero es mal pescador y el que es mal barbero es buen pescador. En este universo "pescador" y "bar­bero" son predicados coextensionales y, sin embargo, los predicados modificados "buen barbero" y "buen pescador" no lo son.</dc:description>
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<item>
<title>La distinción kantiana entre juicios de percepción y de experiencia</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/12497</link>
<description>Articulo
V Congreso Nacional de Filosofía (La Plata, 1986); Revista de Filosofía y Teoría Política; no. 26-27
Proponernos una interpretación del significado que, para la constitución de la doctrina crítica, tendría la discutible y discutida distinción entre "juicios de percepción" (JP) y "juicios de experiencia" (JE). Entendemos que las dificultades conexas a estas no­ciones no son circunstanciales, sino que investen la estrategia general de Kant para la le­gitimación del conocimiento científico.
</description>
<pubDate>Wed, 01 Jan 1986 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>Proponernos una interpretación del significado que, para la constitución de la doctrina crítica, tendría la discutible y discutida distinción entre "juicios de percepción" (JP) y "juicios de experiencia" (JE). Entendemos que las dificultades conexas a estas no­ciones no son circunstanciales, sino que investen la estrategia general de Kant para la le­gitimación del conocimiento científico.</dc:description>
</item>
<item>
<title>Contrafáctico: reversibilidad</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/12500</link>
<description>Articulo
V Congreso Nacional de Filosofía (La Plata, 1986); Revista de Filosofía y Teoría Política; no. 26-27
Comentaré en esta comunicación parte de un trabajo que estoy terminando de po­ner a punto, acerca de algunos problemas que plantean ciertos aspectos del análisis de Da­vid Lewis, de los condicionales contrafácticos, algunos de los cuales inciden a su vez en la teoría de la causación entre eventos, del mismo autor. La historia del análisis de los contrafácticos está sembrada de discusiones en las que se entrelazan temas fundamentales de lógica y filosofía de la lógica, filosofía del len­guaje, teoría del conocimiento, filosofía de la ciencia y ontología. Tan complicada red ha sido fuente de innumerables debates que van desde problemas tales como el de las simi­litudes y diferencias entre los distintos tipos de condicional hasta los problemas acerca de la interconexión entre contrafácticos y leyes naturales y entre contrafácticos y la relación de causación. Los análisis contrafácticos de mundos posibles, surgidos a partir del desa­rrollo de la semántica de mundos posibles de la lógica modal, permitieron trabajar, no só­lo con teorías de la causación, sino con teorías de la probabilidad, de la decisión y de la disposición.
</description>
<pubDate>Wed, 01 Jan 1986 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>Comentaré en esta comunicación parte de un trabajo que estoy terminando de po­ner a punto, acerca de algunos problemas que plantean ciertos aspectos del análisis de Da­vid Lewis, de los condicionales contrafácticos, algunos de los cuales inciden a su vez en la teoría de la causación entre eventos, del mismo autor. La historia del análisis de los contrafácticos está sembrada de discusiones en las que se entrelazan temas fundamentales de lógica y filosofía de la lógica, filosofía del len­guaje, teoría del conocimiento, filosofía de la ciencia y ontología. Tan complicada red ha sido fuente de innumerables debates que van desde problemas tales como el de las simi­litudes y diferencias entre los distintos tipos de condicional hasta los problemas acerca de la interconexión entre contrafácticos y leyes naturales y entre contrafácticos y la relación de causación. Los análisis contrafácticos de mundos posibles, surgidos a partir del desa­rrollo de la semántica de mundos posibles de la lógica modal, permitieron trabajar, no só­lo con teorías de la causación, sino con teorías de la probabilidad, de la decisión y de la disposición.</dc:description>
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<item>
<title>Causalidad y experiencia</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/12494</link>
<description>Articulo
V Congreso Nacional de Filosofía (La Plata, 1986); Revista de Filosofía y Teoría Política; no. 26-27
El tema de la causalidad es la fuente de las más diversas cuestiones filosóficas y presenta diferentes ámbitos de problemas, susceptibles de ser abordados en varios niveles de descripción y análisis. Aquí se tratará únicamente acerca de la relación entre la causalidad y la experiencia en el nivel macroscópico de descripción, es decir, en el que corresponde a la percepción humana.&#13;
&#13;
&lt;i&gt;(Párrafo extraído del texto a modo de resumen)&lt;/i&gt;
</description>
<pubDate>Wed, 01 Jan 1986 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>El tema de la causalidad es la fuente de las más diversas cuestiones filosóficas y presenta diferentes ámbitos de problemas, susceptibles de ser abordados en varios niveles de descripción y análisis. Aquí se tratará únicamente acerca de la relación entre la causalidad y la experiencia en el nivel macroscópico de descripción, es decir, en el que corresponde a la percepción humana.&#13;
&#13;
&lt;i&gt;(Párrafo extraído del texto a modo de resumen)&lt;/i&gt;</dc:description>
</item>
<item>
<title>La cuestión del "conocimiento" gramatical en Chomsky</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/12495</link>
<description>Articulo
V Congreso Nacional de Filosofía (La Plata, 1986); Revista de Filosofía y Teoría Política; no. 26-27
Nuestro propósito no es ofrecer argumentos para evaluar la tesis innatista defendida por Chomsky ("sabemos tanto, porque en un sentido ya lo sabíamos "), sino elucidar el significado de la noción crucial de "conocimiento" gramatical y las cuestiones que ella plantea a la teoría del conocimiento, habida cuenta de su peculiaridad respecto de lo que los filósofos entienden usualmente por "conocimiento".
</description>
<pubDate>Wed, 01 Jan 1986 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>Nuestro propósito no es ofrecer argumentos para evaluar la tesis innatista defendida por Chomsky ("sabemos tanto, porque en un sentido ya lo sabíamos "), sino elucidar el significado de la noción crucial de "conocimiento" gramatical y las cuestiones que ella plantea a la teoría del conocimiento, habida cuenta de su peculiaridad respecto de lo que los filósofos entienden usualmente por "conocimiento".</dc:description>
</item>
<item>
<title>El dilema deontológico de la ciencia</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/12496</link>
<description>Articulo
V Congreso Nacional de Filosofía (La Plata, 1986); Revista de Filosofía y Teoría Política; no. 26-27
Desde la antigüedad se reconoce la tensión y hasta oposición existente a veces entre las ciencias y las humanidades, o más generalmente entre la búsqueda del saber y el ideal de la vida buena. En terminología más técnica aunque pedante podría hablarse de antinomia entre el orden epistemológico y el orden estético. O de conflicto entre razón y entendimiento por un lado y sensibilidad y sentimiento por otro. También de la dificultad de reconciliar la objetividad con la subjetividad. En fin, hay muchas maneras de describir o nombrar las distintas facetas de una oposición que en el fondo es única e iniciática, y por tanto sin duda antiquísima, pero que en virtud de los rápidos progresos científico-técnicos de tiempos recientes frente al relativo estancamiento de la sensibilidad, la moral y el derecho ha originado graves problemas contemporáneos como los suscitados, por ejemplo, por ciertas aplicaciones de la física nuclear y de la ingeniería genética.&#13;
&#13;
&lt;i&gt;(Párrafo extraído del texto a modo de resumen)&lt;/i&gt;
</description>
<pubDate>Wed, 01 Jan 1986 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>Desde la antigüedad se reconoce la tensión y hasta oposición existente a veces entre las ciencias y las humanidades, o más generalmente entre la búsqueda del saber y el ideal de la vida buena. En terminología más técnica aunque pedante podría hablarse de antinomia entre el orden epistemológico y el orden estético. O de conflicto entre razón y entendimiento por un lado y sensibilidad y sentimiento por otro. También de la dificultad de reconciliar la objetividad con la subjetividad. En fin, hay muchas maneras de describir o nombrar las distintas facetas de una oposición que en el fondo es única e iniciática, y por tanto sin duda antiquísima, pero que en virtud de los rápidos progresos científico-técnicos de tiempos recientes frente al relativo estancamiento de la sensibilidad, la moral y el derecho ha originado graves problemas contemporáneos como los suscitados, por ejemplo, por ciertas aplicaciones de la física nuclear y de la ingeniería genética.&#13;
&#13;
&lt;i&gt;(Párrafo extraído del texto a modo de resumen)&lt;/i&gt;</dc:description>
</item>
<item>
<title>El &lt;i&gt;Cratilo&lt;/i&gt; de Platón: nota acerca de la noción de eponimia</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/12498</link>
<description>Articulo
V Congreso Nacional de Filosofía (La Plata, 1986); Revista de Filosofía y Teoría Política; no. 26-27
Este trabajo no intentará abordar en profundidad ninguno de los muchos y muy complejos problemas que plantea el Cratilo -creemos que no es el lugar adecuado pa­ra ello- sino, más bien, pretende mostrar un posible camino hacia la superación de la disyuntiva que, en el marco de la oposición physis-nomos, parece quedar abierta aún al tér­mino del diálogo. Recordemos que a partir de 438 a-439b la propuesta socrática es de ir directamente 'a las cosas', es decir acceder a la realidad sin mediaciones. Y, bien sabe­mos cuál es el sentido que la noción de 'realidad' tiene para Platón. Creemos, pues, que se refiere al ámbito de lo-en-sí: las Ideas. Es en base a esa introducción en el diálogo del ámbito de las formas que nos proponemos ofrecer algunas consideraciones acerca de la relación lenguaje-realidad o, tal como se recorta en el Cratilo esta cuestión, la relación en­tre el nombre y aquello a lo que el nombre refiere, con la consecuente cuestión -la que nos interesa especialmente-de la validez de dicha nominación. Resumiendo: qué garantiza el nombre correcto de cada cosa, tal el problema que intentaremos abordar. En este sentido apelaremos a dos nociones: la de homonimia y la de eponimia, que juegan -a nuestro entender-un papel fundamental en la obra platónica, sin que cuenten común tratamiento especial y exhaustivo en ninguno de los trabajos que conocemos. Es por ello, que haremos un rastreo del uso de ambos términos a partir del cual mostraremos la importan­cia que la eponimia juega en la relación nombre-cosa-Idea.
</description>
<pubDate>Wed, 01 Jan 1986 00:00:00 GMT</pubDate>
<guid isPermaLink="false">http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/12498</guid>
<dc:date>1986-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Este trabajo no intentará abordar en profundidad ninguno de los muchos y muy complejos problemas que plantea el Cratilo -creemos que no es el lugar adecuado pa­ra ello- sino, más bien, pretende mostrar un posible camino hacia la superación de la disyuntiva que, en el marco de la oposición physis-nomos, parece quedar abierta aún al tér­mino del diálogo. Recordemos que a partir de 438 a-439b la propuesta socrática es de ir directamente 'a las cosas', es decir acceder a la realidad sin mediaciones. Y, bien sabe­mos cuál es el sentido que la noción de 'realidad' tiene para Platón. Creemos, pues, que se refiere al ámbito de lo-en-sí: las Ideas. Es en base a esa introducción en el diálogo del ámbito de las formas que nos proponemos ofrecer algunas consideraciones acerca de la relación lenguaje-realidad o, tal como se recorta en el Cratilo esta cuestión, la relación en­tre el nombre y aquello a lo que el nombre refiere, con la consecuente cuestión -la que nos interesa especialmente-de la validez de dicha nominación. Resumiendo: qué garantiza el nombre correcto de cada cosa, tal el problema que intentaremos abordar. En este sentido apelaremos a dos nociones: la de homonimia y la de eponimia, que juegan -a nuestro entender-un papel fundamental en la obra platónica, sin que cuenten común tratamiento especial y exhaustivo en ninguno de los trabajos que conocemos. Es por ello, que haremos un rastreo del uso de ambos términos a partir del cual mostraremos la importan­cia que la eponimia juega en la relación nombre-cosa-Idea.</dc:description>
</item>
<item>
<title>Uso y abuso de la "argumentación trascendental"</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/12499</link>
<description>Articulo
V Congreso Nacional de Filosofía (La Plata, 1986); Revista de Filosofía y Teoría Política; no. 26-27
¿Qué es un "argumento trascendental"? ¿Proporciona la filosofía crítica kantiana algún tipo de argumentación que pueda aplicarse en general a la solución de problemas filosóficos? Estas y otras preguntas de similar carácter -todas ellas acerca del alcance y la aplicabilidad de los "argumentos trascendentales" se han replanteado desde que Strawson publicara &lt;i&gt;Individuals&lt;/i&gt; (1959) y, posteriormente, su interpretación de la Crítica de la Razón Pura (&lt;i&gt;The Bounds of Sense&lt;/i&gt;, 1966). Desde entonces distintos filósofos, des­de diversas perspectivas, han visto en dichos argumentos propuestas metateóricas, anties­cépticas, verificacionistas, autorreferenciales, pragmático-trascendentales, etc. La orientación de todos ellos hacia Kant, y la primera Crítica, es, como sugiere Eva Shaper (1984), el partner de todas estas reflexiones, aunque muchas de ellas sean fuertemente es­cépticas con respecto a los resultados del programa trascendental.
</description>
<pubDate>Wed, 01 Jan 1986 00:00:00 GMT</pubDate>
<guid isPermaLink="false">http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/12499</guid>
<dc:date>1986-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>¿Qué es un "argumento trascendental"? ¿Proporciona la filosofía crítica kantiana algún tipo de argumentación que pueda aplicarse en general a la solución de problemas filosóficos? Estas y otras preguntas de similar carácter -todas ellas acerca del alcance y la aplicabilidad de los "argumentos trascendentales" se han replanteado desde que Strawson publicara &lt;i&gt;Individuals&lt;/i&gt; (1959) y, posteriormente, su interpretación de la Crítica de la Razón Pura (&lt;i&gt;The Bounds of Sense&lt;/i&gt;, 1966). Desde entonces distintos filósofos, des­de diversas perspectivas, han visto en dichos argumentos propuestas metateóricas, anties­cépticas, verificacionistas, autorreferenciales, pragmático-trascendentales, etc. La orientación de todos ellos hacia Kant, y la primera Crítica, es, como sugiere Eva Shaper (1984), el partner de todas estas reflexiones, aunque muchas de ellas sean fuertemente es­cépticas con respecto a los resultados del programa trascendental.</dc:description>
</item>
<item>
<title>Sobre una presunta inconsecuencia acerca de la noción de función en la doctrina de Frege</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/12501</link>
<description>Articulo
V Congreso Nacional de Filosofía (La Plata, 1986); Revista de Filosofía y Teoría Política; no. 26-27
En una publicación en la que discute las consecuencias del ambiguo tratamiento que Frege dispensa a los conceptos y a las funciones, Hochberg señala tres maneras co­rrientes de interpretar la posición de Frege acerca del tema. En primer lugar, se ha soste­nido que los predicados son signos incompletos que están conectados solamente con sus respectivos conceptos, en contraste con los nombres, que se conectan por un lado con los conceptos que denotan y por otro con los sentidos que expresan. De acuerdo con una se­gunda interpretación, los predicados representan (stand for) entidades no saturadas, mien­tras que los nombres y oraciones representan entidades saturadas (objetos), de modo que la distinción lingüística se corresponde con una distinción ontológica. Por último, la ter­cera interpretación atribuye a Frege el haber extendido la distinción entre sentido y refe­rencia propia de los nombres también a los predicados, de manera que los predicados se refieren a un concepto y a la vez expresan un sentido.
</description>
<pubDate>Wed, 01 Jan 1986 00:00:00 GMT</pubDate>
<guid isPermaLink="false">http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/12501</guid>
<dc:date>1986-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>En una publicación en la que discute las consecuencias del ambiguo tratamiento que Frege dispensa a los conceptos y a las funciones, Hochberg señala tres maneras co­rrientes de interpretar la posición de Frege acerca del tema. En primer lugar, se ha soste­nido que los predicados son signos incompletos que están conectados solamente con sus respectivos conceptos, en contraste con los nombres, que se conectan por un lado con los conceptos que denotan y por otro con los sentidos que expresan. De acuerdo con una se­gunda interpretación, los predicados representan (stand for) entidades no saturadas, mien­tras que los nombres y oraciones representan entidades saturadas (objetos), de modo que la distinción lingüística se corresponde con una distinción ontológica. Por último, la ter­cera interpretación atribuye a Frege el haber extendido la distinción entre sentido y refe­rencia propia de los nombres también a los predicados, de manera que los predicados se refieren a un concepto y a la vez expresan un sentido.</dc:description>
</item>
<item>
<title>La relación de la epistemología en la ciencia</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/12503</link>
<description>Articulo
V Congreso Nacional de Filosofía (La Plata, 1986); Revista de Filosofía y Teoría Política; no. 26-27
Nos proponemos analizar brevemente algunos de los problemas que presentan las distintas posiciones que pueden identificarse en torno de la cuestión de la relación de la epistemología con la ciencia. &#13;
Vamos a distinguir cuatro líneas de pensamiento. La primera (I) sostiene que la epistemología es una disciplina filosófica, y en tanto tal deberá rechazar toda incursión de las disciplinas científicas dentro de ella. Una segunda posición (II) defiende una epistemología "interna" a la ciencia, es decir, construída a partir de las teorías científicas, y por los requerimientos que eIlas establezcan. &#13;
Una tercera postura (III) que es sostenida por algunos filósofos de la ciencia, acepta la utilización de elementos de juicio parciales provenientes de algunas de las teorías de las ciencias sociales de un modo acrítico. Por último, la cuarta alternativa (IV) pretende sostener el carácter filosófico y metateórico de la epistemología, pero requiriendo la incorporación crítica y sistemática de teorizaciones provenientes de ciertas disciplinas científicas. &#13;
Este último enfoque constituiría una perspectiva interesante, porque permitiría sortear algunas dificultades en las que frecuentemente se tropieza en la teorización acerca del conocimiento científico.
</description>
<pubDate>Wed, 01 Jan 1986 00:00:00 GMT</pubDate>
<guid isPermaLink="false">http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/12503</guid>
<dc:date>1986-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Nos proponemos analizar brevemente algunos de los problemas que presentan las distintas posiciones que pueden identificarse en torno de la cuestión de la relación de la epistemología con la ciencia. &#13;
Vamos a distinguir cuatro líneas de pensamiento. La primera (I) sostiene que la epistemología es una disciplina filosófica, y en tanto tal deberá rechazar toda incursión de las disciplinas científicas dentro de ella. Una segunda posición (II) defiende una epistemología "interna" a la ciencia, es decir, construída a partir de las teorías científicas, y por los requerimientos que eIlas establezcan. &#13;
Una tercera postura (III) que es sostenida por algunos filósofos de la ciencia, acepta la utilización de elementos de juicio parciales provenientes de algunas de las teorías de las ciencias sociales de un modo acrítico. Por último, la cuarta alternativa (IV) pretende sostener el carácter filosófico y metateórico de la epistemología, pero requiriendo la incorporación crítica y sistemática de teorizaciones provenientes de ciertas disciplinas científicas. &#13;
Este último enfoque constituiría una perspectiva interesante, porque permitiría sortear algunas dificultades en las que frecuentemente se tropieza en la teorización acerca del conocimiento científico.</dc:description>
</item>
<item>
<title>El problema de la extensión del mundo de las ideas en Parménides 130 b-e</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/12509</link>
<description>Articulo
V Congreso Nacional de Filosofía (La Plata, 1986); Revista de Filosofía y Teoría Política; no. 26-27
La pregunta por la extensión del mundo eidético -esto es, por el número y tipo de Ideas que es preciso admitir- ha de responderla sin ambigüedad, presumiblemente, to­do aquel que defienda una teoría en favor de la existencia de esas entidades. Sin embar­go, conviven en los diálogos de Platón -aun en un mismo argumentaciones a partir de las cuales no parece posible dar respuestas coincidentes a la pregunta por el ti­po de Ideas que un platónico debería admitir. Puede hablarse, en tal sentido, del proble­ma de la extensión del mundo de las Ideas, y es en un breve pasaje del Parménides don­ de la cuestión se aborda, precisamente, a la manera de un conflicto.
</description>
<pubDate>Wed, 01 Jan 1986 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:date>1986-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>La pregunta por la extensión del mundo eidético -esto es, por el número y tipo de Ideas que es preciso admitir- ha de responderla sin ambigüedad, presumiblemente, to­do aquel que defienda una teoría en favor de la existencia de esas entidades. Sin embar­go, conviven en los diálogos de Platón -aun en un mismo argumentaciones a partir de las cuales no parece posible dar respuestas coincidentes a la pregunta por el ti­po de Ideas que un platónico debería admitir. Puede hablarse, en tal sentido, del proble­ma de la extensión del mundo de las Ideas, y es en un breve pasaje del Parménides don­ de la cuestión se aborda, precisamente, a la manera de un conflicto.</dc:description>
</item>
<item>
<title>Formas militares y taxonomía de la constitución en la política de Aristóteles</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/12511</link>
<description>Articulo
V Congreso Nacional de Filosofía (La Plata, 1986); Revista de Filosofía y Teoría Política; no. 26-27
A continuación expondré una interpretación que responde afirmativamente al se­gundo problema. Puedo esbozar la tesis del siguiente modo: El método taxonómico de PoI IV 4 1290b21-37 ha sido aplicado para clasificar constituciones políticas a partir de las diferentes formas que presentan las "partes políticas de la ciudad", es decir las llamadas partes de la constitución -asamblea, magistraturas y tribunales-y la clase de los gue­rreros. En relación con esta tesis desarrollará principalmente la correspondencia entre la diversidad de constituciones y las formas de organización militar de la polis.
</description>
<pubDate>Wed, 01 Jan 1986 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:date>1986-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>A continuación expondré una interpretación que responde afirmativamente al se­gundo problema. Puedo esbozar la tesis del siguiente modo: El método taxonómico de PoI IV 4 1290b21-37 ha sido aplicado para clasificar constituciones políticas a partir de las diferentes formas que presentan las "partes políticas de la ciudad", es decir las llamadas partes de la constitución -asamblea, magistraturas y tribunales-y la clase de los gue­rreros. En relación con esta tesis desarrollará principalmente la correspondencia entre la diversidad de constituciones y las formas de organización militar de la polis.</dc:description>
</item>
<item>
<title>Polaridad de la &lt;i&gt;dilectio&lt;/i&gt; agustiniana</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/12508</link>
<description>Articulo
V Congreso Nacional de Filosofía (La Plata, 1986); Revista de Filosofía y Teoría Política; no. 26-27
Uno de los principales temas de reflexión filosófica que el pensamiento patrís­tico y medieval introduce en Occidente es el de la libertad. Desde el punto de vista his­tórico, ello se explica por intereses religiosos, es decir por la intervención que este tema tiene en la economía de la salvación, tal como el cristianismo la concibe desde sus mis­mos orígenes. En este sentido, toda la Escritura habla de la constante invitación que Dios dirige al hombre para que éste vuelva a Él. Se trata de una apelación a la libertad huma­na que, en definitiva, decide aceptar o rechazar la convocatoria divina. Si bien casi todos los autores del período patrístico -tanto griegos como latinos- ­han enfatizado este tema en sus obras, es indudable que san Agustín le confiere una atención especial. Entre otras razones, esto obedece al hecho de que el tema de la libertad humana toca el principal aspecto de la polémica que -ya convertido al cristianismo- mantiene con los maniqueos. Como se sabe, el maniqueísmo postulaba la existencia de dos principios, el del Bien y el del Mal, en eterna lucha entre sí. Por otra parte, en la concep­ción maniquea, el hombre es sólo un escenario en el que combaten dichos principios, ven­ciendo ya uno, ya otro. La victoria de uno u otro principio justificaba la cualidad de la acción moral humana. De este modo, la doctrina maniquea revela dos rasgos fundamen­tales: de un lado, un claro dualismo metafísico; del otro, un determinismo moral, que no deja lugar al libre albedrío y en el que dicho dualismo encuentra su correlato.
</description>
<pubDate>Wed, 01 Jan 1986 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:date>1986-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Uno de los principales temas de reflexión filosófica que el pensamiento patrís­tico y medieval introduce en Occidente es el de la libertad. Desde el punto de vista his­tórico, ello se explica por intereses religiosos, es decir por la intervención que este tema tiene en la economía de la salvación, tal como el cristianismo la concibe desde sus mis­mos orígenes. En este sentido, toda la Escritura habla de la constante invitación que Dios dirige al hombre para que éste vuelva a Él. Se trata de una apelación a la libertad huma­na que, en definitiva, decide aceptar o rechazar la convocatoria divina. Si bien casi todos los autores del período patrístico -tanto griegos como latinos- ­han enfatizado este tema en sus obras, es indudable que san Agustín le confiere una atención especial. Entre otras razones, esto obedece al hecho de que el tema de la libertad humana toca el principal aspecto de la polémica que -ya convertido al cristianismo- mantiene con los maniqueos. Como se sabe, el maniqueísmo postulaba la existencia de dos principios, el del Bien y el del Mal, en eterna lucha entre sí. Por otra parte, en la concep­ción maniquea, el hombre es sólo un escenario en el que combaten dichos principios, ven­ciendo ya uno, ya otro. La victoria de uno u otro principio justificaba la cualidad de la acción moral humana. De este modo, la doctrina maniquea revela dos rasgos fundamen­tales: de un lado, un claro dualismo metafísico; del otro, un determinismo moral, que no deja lugar al libre albedrío y en el que dicho dualismo encuentra su correlato.</dc:description>
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