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<title>Número 01</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/826</link>
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<pubDate>Wed, 04 Nov 2026 02:20:30 GMT</pubDate>
<dc:date>2026-11-04T02:20:30Z</dc:date>
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<title>Advertencia</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/129952</link>
<description>Contribucion a revista
Boletín del Instituto de Investigaciones Literarias; no. 1
La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, ha creado el Instituto de Investigaciones Literarias. Este Instituto se propone fomentar los estudios atinentes a su especialidad. Ha de contribuir, por tanto, en la medida de sus posibilidades, a formar investigadores convenientemente adiestrados en la técnica del trabajo intelectual. De ahí que reúna, en primer término, a grupos de estudiantes distinguidos que, por natural selección, resultarán parcialmente renovables. Son miembros consultivos varios profesores de la Facultad; otros intelectuales, no pertenecientes a ella, tienen carácter de miembros correspondientes, e irán significando, de manera gradual, la difusión del Instituto en el país y en el extranjero.
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<pubDate>Fri, 01 Jan 1937 00:00:00 GMT</pubDate>
<guid isPermaLink="false">http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/129952</guid>
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<dc:description>La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, ha creado el Instituto de Investigaciones Literarias. Este Instituto se propone fomentar los estudios atinentes a su especialidad. Ha de contribuir, por tanto, en la medida de sus posibilidades, a formar investigadores convenientemente adiestrados en la técnica del trabajo intelectual. De ahí que reúna, en primer término, a grupos de estudiantes distinguidos que, por natural selección, resultarán parcialmente renovables. Son miembros consultivos varios profesores de la Facultad; otros intelectuales, no pertenecientes a ella, tienen carácter de miembros correspondientes, e irán significando, de manera gradual, la difusión del Instituto en el país y en el extranjero.</dc:description>
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<title>Boletín del Instituto de Investigaciones Literarias | Número 1</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/129951</link>
<description>Boletin
Boletín del Instituto de Investigaciones Literarias; no. 1
- Advertencia&#13;
- Fuentes virgilianas del Quijote | &lt;b&gt;Arturo Marasso&lt;/b&gt;&#13;
- Las Imágenes en &lt;i&gt;La Gloria de don Ramiro&lt;/i&gt; | &lt;b&gt;Augusto Cortina&lt;/b&gt;&#13;
- Jorge Manrique y su tiempo | &lt;b&gt;Julio Painceira&lt;/b&gt;
Material digitalizado en SEDICI gracias a la colaboración del Ateneo Popular "Alejandro Korn".
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<pubDate>Fri, 01 Jan 1937 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:date>1937-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>- Advertencia&#13;
- Fuentes virgilianas del Quijote | &lt;b&gt;Arturo Marasso&lt;/b&gt;&#13;
- Las Imágenes en &lt;i&gt;La Gloria de don Ramiro&lt;/i&gt; | &lt;b&gt;Augusto Cortina&lt;/b&gt;&#13;
- Jorge Manrique y su tiempo | &lt;b&gt;Julio Painceira&lt;/b&gt;</dc:description>
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<title>Las imágenes en &lt;i&gt;La gloria de don Ramiro&lt;/i&gt;</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/14065</link>
<description>Articulo
Boletín del Instituto de Investigaciones Literarias; no. 1
Las imágenes son flores del estilo. Surgen cuando la sensibilidad acierta con la expresión. Extraerlas de una obra literaria, es reunir arquetipos de belleza esencial. Apresada en fichas, esta belleza pierde, como es lógico, algo de su frescura. Toda imagen tiene un contenido espiritual que rebasa el límite de los vocablos. Recortada, ingresa en el muestrario sin el éter que la rodea. Supongamos una irisada colección de mariposas. Cuidó el coleccionista de no arrebatarles el polvillo refulgente y sutil; pero ya no viven. Evoque la fantasía reconstructora, en lo posible, la vida móvil, el jardín tropical, la luz poderosa del paisaje ausente. Las imágenes no son un vano adorno: sirven para subrayar situaciones. Enrique Larreta suele anunciarlas por medio de alguna voz sugestiva; en suma: prepara el hallazgo. Justifícalas, otras veces, con algún hecho posterior. &lt;i&gt;La gloria de don Ramiro&lt;/i&gt; es novela en que abundan considerablemente las imágenes.
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<pubDate>Fri, 01 Jan 1937 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>Las imágenes son flores del estilo. Surgen cuando la sensibilidad acierta con la expresión. Extraerlas de una obra literaria, es reunir arquetipos de belleza esencial. Apresada en fichas, esta belleza pierde, como es lógico, algo de su frescura. Toda imagen tiene un contenido espiritual que rebasa el límite de los vocablos. Recortada, ingresa en el muestrario sin el éter que la rodea. Supongamos una irisada colección de mariposas. Cuidó el coleccionista de no arrebatarles el polvillo refulgente y sutil; pero ya no viven. Evoque la fantasía reconstructora, en lo posible, la vida móvil, el jardín tropical, la luz poderosa del paisaje ausente. Las imágenes no son un vano adorno: sirven para subrayar situaciones. Enrique Larreta suele anunciarlas por medio de alguna voz sugestiva; en suma: prepara el hallazgo. Justifícalas, otras veces, con algún hecho posterior. &lt;i&gt;La gloria de don Ramiro&lt;/i&gt; es novela en que abundan considerablemente las imágenes.</dc:description>
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<title>Fuentes virgilianas del Quijote</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/14064</link>
<description>Articulo
Boletín del Instituto de Investigaciones Literarias; no. 1
El genio de Cervantes se perfeccionó en una época umversalmente virgiliana. ¿En qué poeta, de Garcilaso a Balbuena, no se descubrirá al artífice latino, modelo y maestro? Virgilio es atmósfera poética, enseñanza y perpetua visión moral y estética. Basta aludir a un verso, a una circunstancia, a una imagen, para que el lector atento goce con la alusión o la referencia. Estas luminosas obras: las Bucólicas, la Eneida, encierran tesoros de una tradición familiar y propia, crean un arte inextinguible que tiende a la perennidad y huye de lo puramente temporal y circunscripto, despiertan una simpatía en el universo animado que aparece a nuestros ojos con la clara y misteriosa belleza visible. Virgilio —guía de Dante— fué, con los otros maestros griegos y latinos, vértice poético e intelectual de la irradiante cultura del Renacimiento. Cervantes ama a Virgilio, a su «divino Mantuano», lo descubre reflejado en los poetas preferidos, de Italia y de España. Lo estudia y admira en la mágica música del texto.
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<pubDate>Fri, 01 Jan 1937 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>El genio de Cervantes se perfeccionó en una época umversalmente virgiliana. ¿En qué poeta, de Garcilaso a Balbuena, no se descubrirá al artífice latino, modelo y maestro? Virgilio es atmósfera poética, enseñanza y perpetua visión moral y estética. Basta aludir a un verso, a una circunstancia, a una imagen, para que el lector atento goce con la alusión o la referencia. Estas luminosas obras: las Bucólicas, la Eneida, encierran tesoros de una tradición familiar y propia, crean un arte inextinguible que tiende a la perennidad y huye de lo puramente temporal y circunscripto, despiertan una simpatía en el universo animado que aparece a nuestros ojos con la clara y misteriosa belleza visible. Virgilio —guía de Dante— fué, con los otros maestros griegos y latinos, vértice poético e intelectual de la irradiante cultura del Renacimiento. Cervantes ama a Virgilio, a su «divino Mantuano», lo descubre reflejado en los poetas preferidos, de Italia y de España. Lo estudia y admira en la mágica música del texto.</dc:description>
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<title>Jorge Manrique y su tiempo</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/14066</link>
<description>Articulo
Boletín del Instituto de Investigaciones Literarias; no. 1
Por los años de 1440, nacía en la villa de Paredes de Nava don Jorge Manrique. Cuarto hijo del caballero don Rodrigo y de su primera mujer, doña Mencía de Figueroa, puede decirse, en honor a su purísimo linaje y usando prístina expresión, que llevaba en las venas «sangre de godos». Su abolengo parte directamente de la noble y poderosa casa de los Laras; su apellido fué, en sus orígenes, nombre de pila de uno de los más destacados magnates de esa estirpe, Manrique de Lara, quien lo cubrió de gloria mediado el siglo XII. Manrique se apellidaron los hijos de este aristócrata, para honrarse y honrar la memoria del heroico padre, y casi trescientos años después, se grababa el apellido en la literatura por el castizo lenguaje de don Jorge.
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<pubDate>Fri, 01 Jan 1937 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>Por los años de 1440, nacía en la villa de Paredes de Nava don Jorge Manrique. Cuarto hijo del caballero don Rodrigo y de su primera mujer, doña Mencía de Figueroa, puede decirse, en honor a su purísimo linaje y usando prístina expresión, que llevaba en las venas «sangre de godos». Su abolengo parte directamente de la noble y poderosa casa de los Laras; su apellido fué, en sus orígenes, nombre de pila de uno de los más destacados magnates de esa estirpe, Manrique de Lara, quien lo cubrió de gloria mediado el siglo XII. Manrique se apellidaron los hijos de este aristócrata, para honrarse y honrar la memoria del heroico padre, y casi trescientos años después, se grababa el apellido en la literatura por el castizo lenguaje de don Jorge.</dc:description>
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