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<title>Número 21 | Letras</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/879</link>
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<pubDate>Tue, 20 Oct 2026 01:28:52 GMT</pubDate>
<dc:date>2026-10-20T01:28:52Z</dc:date>
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<title>Humanidades | Tomo XXI | Letras</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/186044</link>
<description>Edicion de revista
Humanidades; no. 21
Sumario: &#13;
- Realismo de la epopeya española, R. Menéndez Pidal&#13;
- Para la lingüística de nuestro diminutivo, Amado Alonso&#13;
- Walpoliana. Al margen de algunas cartas de Horacio Walpole, Rafael Alberto Arrieta&#13;
- Píndaro en la literatura castellana. (Notas para un estudio), Arturo Marasso&#13;
- El lenguaje, Pedro Henríquez Ureña&#13;
- Del realismo o imitación de la realidad tal como es, Carmelo M. Bonet&#13;
- Alberdi y la poesía social, Arturo Vázquez Cey&#13;
- ¿Qué representa Tersites en La Ilíada?, José R. Destéfano&#13;
- Rosalía Castro de Murguía, Augusto Cortina&#13;
- Algunos aspectos de la poesía popular de Catamarca, Salta y Jujuy, Juan Alfonso Carrizo&#13;
- Mérimée y el duque de Rivas, Elisa Esther Bordato&#13;
- Asís. La iglesia natural del misticismo, Emilio D. Matteis&#13;
Libros y folletos&#13;
Artículos&#13;
Noticias de la facultad
Material digitalizado en SEDICI en colaboración con la Biblioteca de Humanidades "Prof. Guillermo Obiols" (FAHCE-UNLP)
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<pubDate>Wed, 01 Jan 1930 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>Sumario: &#13;
- Realismo de la epopeya española, R. Menéndez Pidal&#13;
- Para la lingüística de nuestro diminutivo, Amado Alonso&#13;
- Walpoliana. Al margen de algunas cartas de Horacio Walpole, Rafael Alberto Arrieta&#13;
- Píndaro en la literatura castellana. (Notas para un estudio), Arturo Marasso&#13;
- El lenguaje, Pedro Henríquez Ureña&#13;
- Del realismo o imitación de la realidad tal como es, Carmelo M. Bonet&#13;
- Alberdi y la poesía social, Arturo Vázquez Cey&#13;
- ¿Qué representa Tersites en La Ilíada?, José R. Destéfano&#13;
- Rosalía Castro de Murguía, Augusto Cortina&#13;
- Algunos aspectos de la poesía popular de Catamarca, Salta y Jujuy, Juan Alfonso Carrizo&#13;
- Mérimée y el duque de Rivas, Elisa Esther Bordato&#13;
- Asís. La iglesia natural del misticismo, Emilio D. Matteis&#13;
Libros y folletos&#13;
Artículos&#13;
Noticias de la facultad</dc:description>
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<item>
<title>Del realismo o imitación de la realidad tal como es</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/14742</link>
<description>Articulo
Humanidades; no. 21
Distinguimos, como todo el mundo, la realidad psicológica de la ontológica, el yo del no yo, y por ende, en la esfera del arte, dos campos para la observación directa: uno interior, otro exterior. El objeto, lo externo, nos llega en forma de imágenes que llamamos, no sin impropiedad, visuales, auditivas, olfativas, gustativas o táctiles, según el órgano de los sentidos que intervenga en la percepción. Y conocemos el sujeto, lo interno, gracias al milagroso desdoblamiento de la personalidad en agente que observa y en paciente que se deja observar.
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<pubDate>Wed, 01 Jan 1930 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>Distinguimos, como todo el mundo, la realidad psicológica de la ontológica, el yo del no yo, y por ende, en la esfera del arte, dos campos para la observación directa: uno interior, otro exterior. El objeto, lo externo, nos llega en forma de imágenes que llamamos, no sin impropiedad, visuales, auditivas, olfativas, gustativas o táctiles, según el órgano de los sentidos que intervenga en la percepción. Y conocemos el sujeto, lo interno, gracias al milagroso desdoblamiento de la personalidad en agente que observa y en paciente que se deja observar.</dc:description>
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<title>Realismo de la epopeya española</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/14737</link>
<description>Articulo
Humanidades; no. 21
Hace tiempo, tratar de la edad media en América podía parecer poco menos que una indiscreción; se pensaba que a pueblos nuevos sólo interesaba lo inmediato, lo que interesa a todos. Pero nadie seguirá creyendo eso; cada vez más las universidades americanas dirigen su actividad hacia la vida medieval; surgen corporaciones especiales, como la Medioeval Academy of America; surgen periódicos medievistas como Speculum; el Instituto de filología de Buenos Aires trabaja regularmente sobre la edad media... He aquí por qué presento a los lectores de Humanidades una cuestión relativa a la más antigua poesía española.
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<pubDate>Wed, 01 Jan 1930 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>Hace tiempo, tratar de la edad media en América podía parecer poco menos que una indiscreción; se pensaba que a pueblos nuevos sólo interesaba lo inmediato, lo que interesa a todos. Pero nadie seguirá creyendo eso; cada vez más las universidades americanas dirigen su actividad hacia la vida medieval; surgen corporaciones especiales, como la Medioeval Academy of America; surgen periódicos medievistas como Speculum; el Instituto de filología de Buenos Aires trabaja regularmente sobre la edad media... He aquí por qué presento a los lectores de Humanidades una cuestión relativa a la más antigua poesía española.</dc:description>
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<item>
<title>Algunos aspectos de la poesía popular de Catamarca, Salta y Jujuy</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/14746</link>
<description>Articulo
Humanidades; no. 21
La tradición oral de los pueblos corre como las aguas de un río, y así como éste se desliza desde su origen, a veces oculto entre las gargantas de las quebradas impenetrables, y va gradualmente formando un torrente que lleva en suspensión y en arrastre el limo con que fecunda la tierra, así también la tradición oral de los conocimientos del pueblo, las razas, las familias humanas, reciben de sus antepasados un acervo tradicional casi siempre envuelto en la forma del mito, impenetrable para el historiador moderno, pero acervo al fin que, al unir el pasado legendario a la verdad presente, forma el caudal de la tradición que es el alma de los pueblos. Y asi como los ríos se agostan, así también la tradición suele extinguirse; y de la misma manera que un paleontólogo va descubriendo en las estratificaciones que formaron los aluviones fósiles de seres que han vivido en aquellas corrientes, así también los que nos consagramos al estudio de la tradición oral del pueblo argentino, vamos poco a poco descubriendo en su memoria los rastros del modo de pensar y de sentir de nuestros antepasados.
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<pubDate>Wed, 01 Jan 1930 00:00:00 GMT</pubDate>
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<title>Píndaro en la literatura castellana: Notas para un estudio</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/14740</link>
<description>Articulo
Humanidades; no. 21
En 1513 publicó Aldo Manucio, en Venecia, por primera vez, el texto griego de Píndaro. El insigne impresor puso al frente del volumen, donde también incluía las obras de Calimaco, Dionisio Pariegeta y Licofrón, una carta-dedicatoria a Andrés Navagero, que tanto amaba al poeta griego; para conocer mejor los secretos de su estilo había copiado, el sabio humanista, como recuerda Aldo, varias veces el texto de las odas. Si mucho debe la Pléyade francesa y en especial Du Bellay a las poesías latinas de Navagero, no es menor la deuda de España; este prócer literario, en una famosa conversación en Granada, en 1526, encareció a Boscán que probase en castellano la métrica italiana, lo que originó el renacimiento poético en la península.
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<pubDate>Wed, 01 Jan 1930 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>En 1513 publicó Aldo Manucio, en Venecia, por primera vez, el texto griego de Píndaro. El insigne impresor puso al frente del volumen, donde también incluía las obras de Calimaco, Dionisio Pariegeta y Licofrón, una carta-dedicatoria a Andrés Navagero, que tanto amaba al poeta griego; para conocer mejor los secretos de su estilo había copiado, el sabio humanista, como recuerda Aldo, varias veces el texto de las odas. Si mucho debe la Pléyade francesa y en especial Du Bellay a las poesías latinas de Navagero, no es menor la deuda de España; este prócer literario, en una famosa conversación en Granada, en 1526, encareció a Boscán que probase en castellano la métrica italiana, lo que originó el renacimiento poético en la península.</dc:description>
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<title>Walpoliana: Al margen de algunas cartas de Horacio Walpole</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/14739</link>
<description>Articulo
Humanidades; no. 21
Una vida de ochenta años (1717-1797), destinada a escribir cartas... La edición del epistolario de Horacio Walpole, impresa en Londres en 1866 y dirigida por Peter Cunningham, consta de nueve volúmenes. En ediciones parciales corren las cartas dirigidas a lord Hertford, a las hermanas Berry, a lady Ossory y a otros amigos. Se cuentan por centenares las que escribió a sus corresponsales predilectos: ochocientas a sir Horacio Mann, ministro plenipotenciario de Inglaterra en la corte toscana; el mismo número a su amiga parisiense madame Du Deffand; trescientas a George Montagu, su ex condiscípulo de Eton. La consagración de Mrs. Paget Toynbee a la memoria del polígrafo, aumenta en nuestros días su epistolario con nuevos descubrimientos. Y el filón no debe estar agotado aún...
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<pubDate>Wed, 01 Jan 1930 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>Una vida de ochenta años (1717-1797), destinada a escribir cartas... La edición del epistolario de Horacio Walpole, impresa en Londres en 1866 y dirigida por Peter Cunningham, consta de nueve volúmenes. En ediciones parciales corren las cartas dirigidas a lord Hertford, a las hermanas Berry, a lady Ossory y a otros amigos. Se cuentan por centenares las que escribió a sus corresponsales predilectos: ochocientas a sir Horacio Mann, ministro plenipotenciario de Inglaterra en la corte toscana; el mismo número a su amiga parisiense madame Du Deffand; trescientas a George Montagu, su ex condiscípulo de Eton. La consagración de Mrs. Paget Toynbee a la memoria del polígrafo, aumenta en nuestros días su epistolario con nuevos descubrimientos. Y el filón no debe estar agotado aún...</dc:description>
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<title>Asís: La iglesia natural del misticismo</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/14748</link>
<description>Articulo
Humanidades; no. 21
Allá, perdida entre las cuchillas de los valles itálicos de la provincia de Umbría, que con sus suaves y elegantes sinuosidades conceden mayor relieve al histórico y famoso monte Subasto, hállase la ciudad de Asís, qué digo, el pueblo grande de Asís, que posa majestuosamente en la hondonada de un risueño valle, en donde el capricho humano parece haber querido circundar el pueblo, desparramando algunas vetustas casitas por sobre los relieves y por las suaves pendientes que se desprenden de las colinas cercanas.
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<pubDate>Wed, 01 Jan 1930 00:00:00 GMT</pubDate>
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<item>
<title>Para la lingüística de nuestro diminutivo</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/14738</link>
<description>Articulo
Humanidades; no. 21
Por un privilegio que el examen desentraña enseguida, los diminutivos han sido los únicos elementos lingüísticos a los que los gramáticos han reconocido motu proprio un contenido que no siempre es meramente lógico: casucha, mujerzuela, están clasificados como despectivos o peyorativos; casita, mujercita, son términos cariñosos. Frente a casa, mujer, no representan tanto diferentes juicios lógicos como diferentes juicios de valor. Aunque basados en diferencias que tenemos por objetivas, mujerzuela y mujercita ponen en primer plano nuestra subjetiva actitud valorativa. En resumen: la doble cara de los símbolos idiomáticos, que podríamos llamar significativa y expresiva, la que indica el objeto representado y la que denuncia la reacción de nuestra sensibilidad ante tal representación, ha sido ya, de muchos siglos atrás, vagamente entrevista en los diminutivos. Esto ha permitido explicar con juzteza muchas formas.
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<pubDate>Wed, 01 Jan 1930 00:00:00 GMT</pubDate>
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<title>Mérimée y el duque de Rivas</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/14747</link>
<description>Articulo
Humanidades; no. 21
Los críticos franceses qne se han ocupado de Próspero Mérimée y de Las Ánimas del Purgatorio, aun aquellos que lo han hecho con más detención y detalle, no han señalado las analogías que existen entre esa novela del escritor francés y el drama español Don Alvaro o la fuerza del sino. Por el contrario, en la península hispánica pocos han sido los que, al tratar del «Hernani español», no han hablado de esta semejanza, queriendo muchos dilucidar cuál ha sido el autor que ha aprovechado algo de la obra de su colega en letras, al escribir la suya. Punto es este difícil de aclarar en verdad y fuera optimismo vanidoso el pretender resolverlo, cuando casi todos aquellos que lo han intentado han debido retroceder ante la dificultad de la tarea, y acogerse por último, al que sais-je? o todo lo más al peut-être, caros al autor de los Essais.
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<pubDate>Wed, 01 Jan 1930 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>Los críticos franceses qne se han ocupado de Próspero Mérimée y de Las Ánimas del Purgatorio, aun aquellos que lo han hecho con más detención y detalle, no han señalado las analogías que existen entre esa novela del escritor francés y el drama español Don Alvaro o la fuerza del sino. Por el contrario, en la península hispánica pocos han sido los que, al tratar del «Hernani español», no han hablado de esta semejanza, queriendo muchos dilucidar cuál ha sido el autor que ha aprovechado algo de la obra de su colega en letras, al escribir la suya. Punto es este difícil de aclarar en verdad y fuera optimismo vanidoso el pretender resolverlo, cuando casi todos aquellos que lo han intentado han debido retroceder ante la dificultad de la tarea, y acogerse por último, al que sais-je? o todo lo más al peut-être, caros al autor de los Essais.</dc:description>
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<title>Alberdi y la poesía social</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/14743</link>
<description>Articulo
Humanidades; no. 21
No significó el Romanticismo un movimiento exclusivamente creador que, pese a sus detractores, hoy quizá poco menos abundantes que ayer, se atuvo a la desnuda imposición de hazañas nuevas. Con abarcar desde la elegía hasta las costumbres —¡ay, a veces, también las no mejores!— e importando, en cada sector sometido a su influencia, un estado inédito, su caudal no se agota en la sola capacidad inventiva, así sea ésta portentosa.&#13;
Más allá de la democratización léxica y la radical amalgama de los géneros, por encima de melenas tempestuosas y capas terciadas a lo valentón, comporta considerable y, si bien algo a la deshilada, fecundísimo esfuerzo teórico. Tanto que sin haber dado de sí críticos verdaderamente suyos, forzoso es reconocer que la crítica, en cuanto a explicación genética de la obra de arte, con anterioridad a toda valoración cualitativa, de él procede y a su calor se explica.
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<pubDate>Wed, 01 Jan 1930 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>No significó el Romanticismo un movimiento exclusivamente creador que, pese a sus detractores, hoy quizá poco menos abundantes que ayer, se atuvo a la desnuda imposición de hazañas nuevas. Con abarcar desde la elegía hasta las costumbres —¡ay, a veces, también las no mejores!— e importando, en cada sector sometido a su influencia, un estado inédito, su caudal no se agota en la sola capacidad inventiva, así sea ésta portentosa.&#13;
Más allá de la democratización léxica y la radical amalgama de los géneros, por encima de melenas tempestuosas y capas terciadas a lo valentón, comporta considerable y, si bien algo a la deshilada, fecundísimo esfuerzo teórico. Tanto que sin haber dado de sí críticos verdaderamente suyos, forzoso es reconocer que la crítica, en cuanto a explicación genética de la obra de arte, con anterioridad a toda valoración cualitativa, de él procede y a su calor se explica.</dc:description>
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<item>
<title>Rosalía Castro de Murguía</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/14745</link>
<description>Articulo
Humanidades; no. 21
SumarIo: &#13;
I - La villa de Padrón&#13;
II - Rosalía&#13;
III - Cantares gallegos&#13;
IV - Follas novas&#13;
V - En las orillas del Sar&#13;
VI - Prestigio irradiante
</description>
<pubDate>Wed, 01 Jan 1930 00:00:00 GMT</pubDate>
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I - La villa de Padrón&#13;
II - Rosalía&#13;
III - Cantares gallegos&#13;
IV - Follas novas&#13;
V - En las orillas del Sar&#13;
VI - Prestigio irradiante</dc:description>
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<item>
<title>El lenguaje</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/14741</link>
<description>Articulo
Humanidades; no. 21
El estadio sistemático del lenguaje, como fenómeno natural, es ciencia —vale decir, disciplina constituida como coordinación de definiciones rigurosas y principios sujetos a demostración, alrededor de una especie sola de fenómenos— al igual de la biología, la química o la física. No es, como ellas, una de las ciencias fundamentales, sino una ramificación, una ciencia de campo reducido, en relación directa con la psicología y la ciencia social, a la vez que auxiliada por la biología (especialmente la fisiología) y la física (o, más estrictamente, una de sus ramas: la acústica). Y se da el caso de que, mientras una de aquellas disciplinas centrales, la ciencia social, sólo existe en proyecto y aun no se columbra el momento en que hayan de trazarse las líneas de su construcción definitiva, la ciencia del lenguaje ha logrado establecer principios y bosquejar leyes.
</description>
<pubDate>Wed, 01 Jan 1930 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>El estadio sistemático del lenguaje, como fenómeno natural, es ciencia —vale decir, disciplina constituida como coordinación de definiciones rigurosas y principios sujetos a demostración, alrededor de una especie sola de fenómenos— al igual de la biología, la química o la física. No es, como ellas, una de las ciencias fundamentales, sino una ramificación, una ciencia de campo reducido, en relación directa con la psicología y la ciencia social, a la vez que auxiliada por la biología (especialmente la fisiología) y la física (o, más estrictamente, una de sus ramas: la acústica). Y se da el caso de que, mientras una de aquellas disciplinas centrales, la ciencia social, sólo existe en proyecto y aun no se columbra el momento en que hayan de trazarse las líneas de su construcción definitiva, la ciencia del lenguaje ha logrado establecer principios y bosquejar leyes.</dc:description>
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<title>¿Qué representa Tersites en La Ilíada?</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/14744</link>
<description>Articulo
Humanidades; no. 21
La llíada refleja claramente la organización de un gobierno aristocrático. El rey está secundado por los príncipes y caudillos a quienes consulta en los asuntos de orden público. «Celebróse un consejo de magnánimos próceres junto a las naves del rey Néstor. Agamenón los llamó para hacerles una discreta consulta». La autoridad del Estado que describe Homero, se compone de un Rey supremo y de los señores que poseen grandes fortunas. Es una especie de sociedad feudal. Agamenón es el que ocupa el rango más elevado, porque es poseedor de mayores riquezas y de un dominio más vasto; reina sobre los otros príncipes y tiene bajo sus órdenes a los primeros jefes de los aqueos. Los príncipes y los caudillos constituyen la nobleza de este gobierno aristocrático. Se distinguen de los otros por su noble origen; a algunos se les venera como descendientes de los dioses. En La Ilíada se les denomina con el epíteto de «jovial linaje» o «alumnos de Zeus». Los atributos primordiales de esta nobleza son: su belleza física deslumbradora, la grandeza moral, el valor en los combates, el honor incólume.
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<pubDate>Wed, 01 Jan 1930 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>La llíada refleja claramente la organización de un gobierno aristocrático. El rey está secundado por los príncipes y caudillos a quienes consulta en los asuntos de orden público. «Celebróse un consejo de magnánimos próceres junto a las naves del rey Néstor. Agamenón los llamó para hacerles una discreta consulta». La autoridad del Estado que describe Homero, se compone de un Rey supremo y de los señores que poseen grandes fortunas. Es una especie de sociedad feudal. Agamenón es el que ocupa el rango más elevado, porque es poseedor de mayores riquezas y de un dominio más vasto; reina sobre los otros príncipes y tiene bajo sus órdenes a los primeros jefes de los aqueos. Los príncipes y los caudillos constituyen la nobleza de este gobierno aristocrático. Se distinguen de los otros por su noble origen; a algunos se les venera como descendientes de los dioses. En La Ilíada se les denomina con el epíteto de «jovial linaje» o «alumnos de Zeus». Los atributos primordiales de esta nobleza son: su belleza física deslumbradora, la grandeza moral, el valor en los combates, el honor incólume.</dc:description>
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