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<title>Número 37 | Volumen 03</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/895</link>
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<pubDate>Sun, 08 Nov 2026 23:21:44 GMT</pubDate>
<dc:date>2026-11-08T23:21:44Z</dc:date>
<item>
<title>Humanidades | Tomo XXXVII | Volumen 3</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/141040</link>
<description>Edicion de revista
Humanidades; tomo XXXVII, no. 3
Sumario: &#13;
Sarmiento en Cuyo y en Chile (1854-1884) | &lt;b&gt;Edmundo Correas&lt;/b&gt;&#13;
La forma autobiográfica en &lt;i&gt;Recuerdos de provincia&lt;/i&gt; | &lt;b&gt;Juan Carlos Ghiano&lt;/b&gt;&#13;
Sarmiento vive | &lt;b&gt;César H. Guerrero&lt;/b&gt;&#13;
Sarmiento en la reforma constitucional de 1860 | &lt;b&gt;Carlos Heras&lt;/b&gt;&#13;
Sarmiento, Posse y Tucumán | &lt;b&gt;Manuel Lizondo Borda&lt;/b&gt;&#13;
Sarmiento precursor de las ciencias del hombre | &lt;b&gt;Fernando Márquez Miranda&lt;/b&gt;&#13;
Las provincias durante la presidencia de Sarmiento (1868-1874) |&lt;b&gt;Carlos R. Melo&lt;/b&gt;&#13;
Sarmiento y la Patagonia | &lt;b&gt;Alberto Palcos&lt;/b&gt;&#13;
Sarmiento y la industria | &lt;b&gt;José Panettieri&lt;/b&gt;&#13;
Interpretación del pensamiento político-social de Sarmiento | &lt;b&gt;Horacio José Pereyra&lt;/b&gt;&#13;
Sarmiento y sus preocupaciones por la policía | &lt;b&gt;Francisco L. Romay&lt;/b&gt;&#13;
Sarmiento en la renovación presidencial de 1880 | &lt;b&gt;Lía M. Sanucci&lt;/b&gt;&#13;
La cuestión capital en el Congreso argentino durante la presidencia de Sarmiento | &lt;b&gt;Carlos S. A. Segretti&lt;/b&gt;&#13;
Las ideas históricas de Sarmiento | &lt;b&gt;Segundo A. Tri&lt;/b&gt;&#13;
El presidente electo Sarmiento en Buenos Aires, testimonios del periodismo porteño de 1868 | &lt;b&gt;Félix Weinberg&lt;/b&gt;&#13;
Páginas permanentes
Material digitalizado en SEDICI gracias a la colaboración del Ateneo Popular "Alejandro Korn".
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<pubDate>Sun, 01 Jan 1961 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>Sumario: &#13;
Sarmiento en Cuyo y en Chile (1854-1884) | &lt;b&gt;Edmundo Correas&lt;/b&gt;&#13;
La forma autobiográfica en &lt;i&gt;Recuerdos de provincia&lt;/i&gt; | &lt;b&gt;Juan Carlos Ghiano&lt;/b&gt;&#13;
Sarmiento vive | &lt;b&gt;César H. Guerrero&lt;/b&gt;&#13;
Sarmiento en la reforma constitucional de 1860 | &lt;b&gt;Carlos Heras&lt;/b&gt;&#13;
Sarmiento, Posse y Tucumán | &lt;b&gt;Manuel Lizondo Borda&lt;/b&gt;&#13;
Sarmiento precursor de las ciencias del hombre | &lt;b&gt;Fernando Márquez Miranda&lt;/b&gt;&#13;
Las provincias durante la presidencia de Sarmiento (1868-1874) |&lt;b&gt;Carlos R. Melo&lt;/b&gt;&#13;
Sarmiento y la Patagonia | &lt;b&gt;Alberto Palcos&lt;/b&gt;&#13;
Sarmiento y la industria | &lt;b&gt;José Panettieri&lt;/b&gt;&#13;
Interpretación del pensamiento político-social de Sarmiento | &lt;b&gt;Horacio José Pereyra&lt;/b&gt;&#13;
Sarmiento y sus preocupaciones por la policía | &lt;b&gt;Francisco L. Romay&lt;/b&gt;&#13;
Sarmiento en la renovación presidencial de 1880 | &lt;b&gt;Lía M. Sanucci&lt;/b&gt;&#13;
La cuestión capital en el Congreso argentino durante la presidencia de Sarmiento | &lt;b&gt;Carlos S. A. Segretti&lt;/b&gt;&#13;
Las ideas históricas de Sarmiento | &lt;b&gt;Segundo A. Tri&lt;/b&gt;&#13;
El presidente electo Sarmiento en Buenos Aires, testimonios del periodismo porteño de 1868 | &lt;b&gt;Félix Weinberg&lt;/b&gt;&#13;
Páginas permanentes</dc:description>
</item>
<item>
<title>El presidente electo Sarmiento en Buenos Aires, testimonios del periodismo porteño de 1868</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/14953</link>
<description>Articulo
Humanidades; no. 37, t. 3
La elección presidencial de Sarmiento presentó características singulares. Ausente del país el candidato —era ministro plenipotenciario en los Estados Unidos— e imposibilitado por lo mismo de dirigir y afrontar personalmente la campaña electoral; las sucesivas intrigas que tendieron a desplazar su nombre de la fórmula proclamada o relegarle al segundo término de la misma; la presión ejercida por caudillos y dirigentes de la política nacional y de las situaciones provinciales, tanto los del llano como los del gobierno, para evitar su triunfo; y la amenaza siempre latente de un nuevo estallido de guerra civil en algunas regiones del interior; configuraron un panorama harto complejo.
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<pubDate>Sun, 01 Jan 1961 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>La elección presidencial de Sarmiento presentó características singulares. Ausente del país el candidato —era ministro plenipotenciario en los Estados Unidos— e imposibilitado por lo mismo de dirigir y afrontar personalmente la campaña electoral; las sucesivas intrigas que tendieron a desplazar su nombre de la fórmula proclamada o relegarle al segundo término de la misma; la presión ejercida por caudillos y dirigentes de la política nacional y de las situaciones provinciales, tanto los del llano como los del gobierno, para evitar su triunfo; y la amenaza siempre latente de un nuevo estallido de guerra civil en algunas regiones del interior; configuraron un panorama harto complejo.</dc:description>
</item>
<item>
<title>Sarmiento en la reforma constitucional de 1860</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/14942</link>
<description>Articulo
Humanidades; no. 37, t. 3
El Pacto de Familia del 11 de noviembre de 1859 fue una honorable transacción destinada a resolver el problema de la incorporación de Buenos Aires a la Confederación. Fue una fórmula de paz proclamada en medio de la guerra y trajo por consecuencia lógica entre los porteños, un estado colectivo de desorientación hasta que serenados los ánimos pudieron adaptarse a la nueva situación creada, que implicaba el repudio de la fuerza y el afianzamiento de las normas del derecho.
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<pubDate>Sun, 01 Jan 1961 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>El Pacto de Familia del 11 de noviembre de 1859 fue una honorable transacción destinada a resolver el problema de la incorporación de Buenos Aires a la Confederación. Fue una fórmula de paz proclamada en medio de la guerra y trajo por consecuencia lógica entre los porteños, un estado colectivo de desorientación hasta que serenados los ánimos pudieron adaptarse a la nueva situación creada, que implicaba el repudio de la fuerza y el afianzamiento de las normas del derecho.</dc:description>
</item>
<item>
<title>La forma autobiográfica en &lt;i&gt;Recuerdos de provincia&lt;/i&gt;</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/14940</link>
<description>Articulo
Humanidades; no. 37, t. 3
Ricardo Rojas clasificó los cincuenta y dos volúmenes de las Obras de Domingo Faustino Sarmiento como “dispersa confesión autobiográfica”. El maestro de la crítica argentina veía en los libros sarmientinos una forma de autobiografía que fue variando sus motivos de acuerdo con las necesidades de un escritor que representó de manera consecuente las posibilidades polémicas del periodismo. Si la manifestación reiterada de lo personal es una de las constantes de la literatura de Sarmiento, no debe olvidarse que este elemento aparece de maneras diversas dentro de las obras más importantes del autor.
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<pubDate>Sun, 01 Jan 1961 00:00:00 GMT</pubDate>
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<title>Sarmiento vive</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/14941</link>
<description>Articulo
Humanidades; no. 37, t. 3
Refiere Ricardo Rojas en uno de sus escritos, una anécdota que refleja la esencia de lo que me propongo escribir en el presente trabajo, para determinar que efectivamente Sarmiento vive.&#13;
Corría la época reciente en que el rosismo había asumido un inusitado resurgimiento en la Capital Federal, al amparo o vista “gorda” del oficialismo, y en un momento en que el autor de El Profeta de la Pampa, recorría las calles de aquella, acompañando a su colega Germán Arciniegas, escucharon de un grupo de personas que ambulaban por Florida, estos desentonados gritos: “¡Viva Rosas! ¡Muera Sarmiento!. . . ” El visitante, un tanto sorprendido por tales manifestaciones callejeras, preguntó a su amigo: “¿Que significa esto?” “Que Rosas está muerto y sus secuaces desean hacerlo vivir, y que Sarmiento estando vivo, desean que muera porque les proyecta sombra” .&#13;
Efectivamente, Sarmiento vive en sus obras y en el corazón de los argentinos que han alcanzado a medir su magnitud continental; en las cosas que hiciera y en las que dejara por hacer en su bregar cotidiano por elevar el progreso y la cultura de su país, a la altura de sus antedentes.
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<pubDate>Sun, 01 Jan 1961 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>Refiere Ricardo Rojas en uno de sus escritos, una anécdota que refleja la esencia de lo que me propongo escribir en el presente trabajo, para determinar que efectivamente Sarmiento vive.&#13;
Corría la época reciente en que el rosismo había asumido un inusitado resurgimiento en la Capital Federal, al amparo o vista “gorda” del oficialismo, y en un momento en que el autor de El Profeta de la Pampa, recorría las calles de aquella, acompañando a su colega Germán Arciniegas, escucharon de un grupo de personas que ambulaban por Florida, estos desentonados gritos: “¡Viva Rosas! ¡Muera Sarmiento!. . . ” El visitante, un tanto sorprendido por tales manifestaciones callejeras, preguntó a su amigo: “¿Que significa esto?” “Que Rosas está muerto y sus secuaces desean hacerlo vivir, y que Sarmiento estando vivo, desean que muera porque les proyecta sombra” .&#13;
Efectivamente, Sarmiento vive en sus obras y en el corazón de los argentinos que han alcanzado a medir su magnitud continental; en las cosas que hiciera y en las que dejara por hacer en su bregar cotidiano por elevar el progreso y la cultura de su país, a la altura de sus antedentes.</dc:description>
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<title>Sarmiento, Posse y Tucumán</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/14943</link>
<description>Articulo
Humanidades; no. 37, t. 3
No se puede hablar de Sarmiento y Posse sin hablar de Tucumán: tan estrecha es su vinculación. Por lo cual nosotros hablaremos aquí de los tres. Y para ello nos valdremos especialmente del Epistolario entre Sarmiento y Posse. Dicha correspondencia, no bien considerada todavía, es en gran parte de interés e importancia —sobre todo para mejor comprender a Sarmiento—. Pero nosotros, dejando de lado mucho de política, de noticias y hechos históricos que son conocidos, o no son de nuestro tema, nos concretaremos por ahora a referir y comentar de paso sólo aquello que hace a la relación entre Sarmiento, Posse y Tucumán: ya se trate de impresiones e ideas de los dos primeros sobre Tucumán; ya de sus confesiones y juicios de varia índole, que son reveladores de su sentir y su pensar más íntimos, dentro de su gran amistad.
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<pubDate>Sun, 01 Jan 1961 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>No se puede hablar de Sarmiento y Posse sin hablar de Tucumán: tan estrecha es su vinculación. Por lo cual nosotros hablaremos aquí de los tres. Y para ello nos valdremos especialmente del Epistolario entre Sarmiento y Posse. Dicha correspondencia, no bien considerada todavía, es en gran parte de interés e importancia —sobre todo para mejor comprender a Sarmiento—. Pero nosotros, dejando de lado mucho de política, de noticias y hechos históricos que son conocidos, o no son de nuestro tema, nos concretaremos por ahora a referir y comentar de paso sólo aquello que hace a la relación entre Sarmiento, Posse y Tucumán: ya se trate de impresiones e ideas de los dos primeros sobre Tucumán; ya de sus confesiones y juicios de varia índole, que son reveladores de su sentir y su pensar más íntimos, dentro de su gran amistad.</dc:description>
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<title>Las provincias durante la presidencia de Sarmiento: 1868-1874</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/14945</link>
<description>Articulo
Humanidades; no. 37, t. 3
Sumario: I. El cuadro provincial. — II. L a posición del gobernante. — III. Corrientes. — IV. Santa Fe. — V. Córdoba. — VI. San Juan. — VII. San Luis. — VIII. Mendoza. — IX. Santiago del Estero. — X. La Rioja. — XI. Catamarca. — X II. Tucumán. — X III. Salta. — XIV. Jujuy. — XV. Entre Ríos. — XVI. Buenos Aires. — XVII. Los resultados políticos.
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<pubDate>Sun, 01 Jan 1961 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>Sumario: I. El cuadro provincial. — II. L a posición del gobernante. — III. Corrientes. — IV. Santa Fe. — V. Córdoba. — VI. San Juan. — VII. San Luis. — VIII. Mendoza. — IX. Santiago del Estero. — X. La Rioja. — XI. Catamarca. — X II. Tucumán. — X III. Salta. — XIV. Jujuy. — XV. Entre Ríos. — XVI. Buenos Aires. — XVII. Los resultados políticos.</dc:description>
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<title>Sarmiento y la industria</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/14947</link>
<description>Articulo
Humanidades; no. 37, t. 3
Cuando el 15 de octubre de 1871, Sarmiento inauguró la Exposición Industrial y Agrícola de Córdoba, primera en su género dentro del país, podía recibir la enorme satisfacción a la cual es acreedor un hombre que en la culminación de su vida ha logrado concretar un afán que persiguiera incansablemente.&#13;
Allí podía palparse la pletórica posibilidad que la agricultura y la industria ofrecían a un pueblo joven que aún no había superado la etapa pastoril. Allí estaba presente toda la riqueza de una nación que sólo necesitaba brazos y voluntades para trasformarla.&#13;
Sin embargo, Sarmiento seguía protestando. Le parecía muy pequeño el tramo recorrido, y no se le ocultaba que la Argentina continuaba siendo un enorme desierto que no se había aligerado todavía del pesado lastre dejado por una desastrosa colonización española.
</description>
<pubDate>Sun, 01 Jan 1961 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>Cuando el 15 de octubre de 1871, Sarmiento inauguró la Exposición Industrial y Agrícola de Córdoba, primera en su género dentro del país, podía recibir la enorme satisfacción a la cual es acreedor un hombre que en la culminación de su vida ha logrado concretar un afán que persiguiera incansablemente.&#13;
Allí podía palparse la pletórica posibilidad que la agricultura y la industria ofrecían a un pueblo joven que aún no había superado la etapa pastoril. Allí estaba presente toda la riqueza de una nación que sólo necesitaba brazos y voluntades para trasformarla.&#13;
Sin embargo, Sarmiento seguía protestando. Le parecía muy pequeño el tramo recorrido, y no se le ocultaba que la Argentina continuaba siendo un enorme desierto que no se había aligerado todavía del pesado lastre dejado por una desastrosa colonización española.</dc:description>
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<item>
<title>Interpretación del pensamiento político-social de Sarmiento</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/14948</link>
<description>Articulo
Humanidades; no. 37, t. 3
La Revolución Industrial conmovió la estructura del mundo occidental provocando profundas alteraciones. El extraordinario desarrollo técnico, los nuevos métodos de explotación industrial y la ampliación de posibilidades para la acción del capitalismo fueron factores determinantes de la configuración del siglo xix. Derivaciones directas resultaron el apresurado proceso de urbanización, el elevado crecimiento de la población europea —siete veces en relación a tres en el resto del mundo— y la expansión imperialista. En lo mediato se abrió márgen al proceso de masificación y la estructuración de las clases bajas.
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<pubDate>Sun, 01 Jan 1961 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>La Revolución Industrial conmovió la estructura del mundo occidental provocando profundas alteraciones. El extraordinario desarrollo técnico, los nuevos métodos de explotación industrial y la ampliación de posibilidades para la acción del capitalismo fueron factores determinantes de la configuración del siglo xix. Derivaciones directas resultaron el apresurado proceso de urbanización, el elevado crecimiento de la población europea —siete veces en relación a tres en el resto del mundo— y la expansión imperialista. En lo mediato se abrió márgen al proceso de masificación y la estructuración de las clases bajas.</dc:description>
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<title>Sarmiento en la renovación presidencial de 1880</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/14950</link>
<description>Articulo
Humanidades; no. 37, t. 3
Si bien la renovación presidencial es un hecho normal inherente a la vida misma de la República, la lucha electoral de 1880 adquiere carácter de excepcional, tanto por los factores determinantes, como por las consecuencias que provoca. En este proceso, que tiene sus raíces en la conciliación de 1877, se juegan en especial dos factores fundamentales; políticos y constitucionales, no ajenos a lo económico, que es decir la aspiración de Sarmiento a una segunda presidencia y la solución de la cuestión capital eludida desde 1860. Veremos como, en la evolución y solución de los acontecimientos, la figura de Sarmiento ocupa un lugar preponderante fruto de su propia personalidad.
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<pubDate>Sun, 01 Jan 1961 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>Si bien la renovación presidencial es un hecho normal inherente a la vida misma de la República, la lucha electoral de 1880 adquiere carácter de excepcional, tanto por los factores determinantes, como por las consecuencias que provoca. En este proceso, que tiene sus raíces en la conciliación de 1877, se juegan en especial dos factores fundamentales; políticos y constitucionales, no ajenos a lo económico, que es decir la aspiración de Sarmiento a una segunda presidencia y la solución de la cuestión capital eludida desde 1860. Veremos como, en la evolución y solución de los acontecimientos, la figura de Sarmiento ocupa un lugar preponderante fruto de su propia personalidad.</dc:description>
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<item>
<title>La cuestión capital en el congreso argentino durante la presidencia de Sarmiento</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/14951</link>
<description>Articulo
Humanidades; no. 37, t. 3
Al otro día de Caseros plantéase el problema de la cuestión capital; y no se ignoran las consecuencias que ello trajo para la organización definitiva, entre los años 1852-1860. La Confederación tenía su solución y habíale dado fijeza jurídica, por diez años por lo menos. Mediante el artículo 3, de la Constitución de 1853, y la ley correspondiente, de 4 de mayo, la ciudad de Buenos Aires se declaraba capital de la Confederación. Mas esta solución dista mucho de ser la de los porteños. Si alguno de estos luchan, en torno a Mitre, para que la Confederación y Buenos Aires conformen un solo Estado —bien que poniendo internamente aquélla al servicio de ésta—, otros altivos porteños están decididos por la separación definitiva; posición por la que seguirán bregando aún después de Pavón.
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<pubDate>Sun, 01 Jan 1961 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>Al otro día de Caseros plantéase el problema de la cuestión capital; y no se ignoran las consecuencias que ello trajo para la organización definitiva, entre los años 1852-1860. La Confederación tenía su solución y habíale dado fijeza jurídica, por diez años por lo menos. Mediante el artículo 3, de la Constitución de 1853, y la ley correspondiente, de 4 de mayo, la ciudad de Buenos Aires se declaraba capital de la Confederación. Mas esta solución dista mucho de ser la de los porteños. Si alguno de estos luchan, en torno a Mitre, para que la Confederación y Buenos Aires conformen un solo Estado —bien que poniendo internamente aquélla al servicio de ésta—, otros altivos porteños están decididos por la separación definitiva; posición por la que seguirán bregando aún después de Pavón.</dc:description>
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<item>
<title>Las ideas históricas de Sarmiento</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/14952</link>
<description>Articulo
Humanidades; no. 37, t. 3
Urgido por el presente, Sarmiento se vuelve al pasado en busca de la explicación de los males intestinos que desgarran el cuerpo del país; el pasado, encarnado en un personaje que vivió dibujando en moldes bárbaros una tradición hondamente enraizada en el suelo colonial-nacional. El presente, su presente, la dura y sombría realidad de la tiranía, realidad imposible de explicarse por sí misma, desatando los nudos que aseguran su continuidad en el tiempo. Y para rastrear la verdad, cuya huella dejan los acontecimientos a medida que se van produciendo, desciende al pasado desde la altura del presente. Lo cual indica que Sarmiento intuye entre el pasado y el presente una solidaridad temporalmente eslabonada, una continuidad diseñada en sinuosa línea de semejanzas y oposiciones, y cuyo fluyente conjunto constituye la realidad nacional.
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<pubDate>Sun, 01 Jan 1961 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>Urgido por el presente, Sarmiento se vuelve al pasado en busca de la explicación de los males intestinos que desgarran el cuerpo del país; el pasado, encarnado en un personaje que vivió dibujando en moldes bárbaros una tradición hondamente enraizada en el suelo colonial-nacional. El presente, su presente, la dura y sombría realidad de la tiranía, realidad imposible de explicarse por sí misma, desatando los nudos que aseguran su continuidad en el tiempo. Y para rastrear la verdad, cuya huella dejan los acontecimientos a medida que se van produciendo, desciende al pasado desde la altura del presente. Lo cual indica que Sarmiento intuye entre el pasado y el presente una solidaridad temporalmente eslabonada, una continuidad diseñada en sinuosa línea de semejanzas y oposiciones, y cuyo fluyente conjunto constituye la realidad nacional.</dc:description>
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<title>Sarmiento precursor de las ciencias del hombre</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/14944</link>
<description>Articulo
Humanidades; no. 37, t. 3
Cuando nosotros comenzamos a estudiarlo, hacen ya diez años que Sarmiento lucha en una tierra hermana, en favor de principios eternos a los que ha de entregar su vida toda: defensa de la libertad, respeto de la personalidad humana, fomento integral de la cultura. Diez años que ha tenido que abandonar la tierra natal, por mantener esa lucha, y tras una meditada tentativa de asesinato legal, que él contará después en páginas memorables. Desde entonces es el paladín de toda libertad y el antagonista de toda ignorancia.
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<pubDate>Sun, 01 Jan 1961 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>Cuando nosotros comenzamos a estudiarlo, hacen ya diez años que Sarmiento lucha en una tierra hermana, en favor de principios eternos a los que ha de entregar su vida toda: defensa de la libertad, respeto de la personalidad humana, fomento integral de la cultura. Diez años que ha tenido que abandonar la tierra natal, por mantener esa lucha, y tras una meditada tentativa de asesinato legal, que él contará después en páginas memorables. Desde entonces es el paladín de toda libertad y el antagonista de toda ignorancia.</dc:description>
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<title>Sarmiento y la Patagonia</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/14946</link>
<description>Articulo
Humanidades; no. 37, t. 3
Ninguna actitud de Sarmiento es más fustigada por sus adversarios que una presunta cesión de la Patagonia a Chile; la habría formulado en su calidad de periodista en la vecina república. Los conceptos del luchador sanjuanino, ya se verá, son inauditamente tergiversados, a fin de presentar a su autor odioso ante sus compatriotas. Los que así proceden se dan aires de descubridores de esos artículos; los execran llenos de rencor y faltos de objetividad histórica. Olvidan que fueron conocidos por la gente ilustrada y la opinión pública contemporánea de don Domingo y, a pesar de la muchedumbre de enemigos políticos con que él contó, tanto los hombres de Buenos Aires como muchos de la Confederación, lo invitaron reiteradamente a volver al país nativo, se disputaron el concurso de su excepcional capacidad y le brindaron altas posiciones. Posteriormente la nación unida, en un pasaje muy delicado de su desarrollo, lo designó para ejercer su primera magistratura.
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<pubDate>Sun, 01 Jan 1961 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:date>1961-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Ninguna actitud de Sarmiento es más fustigada por sus adversarios que una presunta cesión de la Patagonia a Chile; la habría formulado en su calidad de periodista en la vecina república. Los conceptos del luchador sanjuanino, ya se verá, son inauditamente tergiversados, a fin de presentar a su autor odioso ante sus compatriotas. Los que así proceden se dan aires de descubridores de esos artículos; los execran llenos de rencor y faltos de objetividad histórica. Olvidan que fueron conocidos por la gente ilustrada y la opinión pública contemporánea de don Domingo y, a pesar de la muchedumbre de enemigos políticos con que él contó, tanto los hombres de Buenos Aires como muchos de la Confederación, lo invitaron reiteradamente a volver al país nativo, se disputaron el concurso de su excepcional capacidad y le brindaron altas posiciones. Posteriormente la nación unida, en un pasaje muy delicado de su desarrollo, lo designó para ejercer su primera magistratura.</dc:description>
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<title>Sarmiento y sus preocupaciones por la policía</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/14949</link>
<description>Articulo
Humanidades; no. 37, t. 3
Uno de los proceres argentinos más estudiados, es posiblemente don Domingo Faustino Sarmiento. Su vida, sus trabajos, sus opiniones, su obra toda, continúa ejerciendo un influjo maravilloso, que incita al análisis y a la meditación. Los historiadores, los sociólogos, los pedagogos, compulsan sus escritos, comparan sus trabajos, revisan las páginas de sus libros. Como atraídos por un poderoso imán se le aproximan para luego dar a luz, sus estudios acerca del singular batallador. Se le somete a duras pruebas, de las que sale siempre triunfante.
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<pubDate>Sun, 01 Jan 1961 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>Uno de los proceres argentinos más estudiados, es posiblemente don Domingo Faustino Sarmiento. Su vida, sus trabajos, sus opiniones, su obra toda, continúa ejerciendo un influjo maravilloso, que incita al análisis y a la meditación. Los historiadores, los sociólogos, los pedagogos, compulsan sus escritos, comparan sus trabajos, revisan las páginas de sus libros. Como atraídos por un poderoso imán se le aproximan para luego dar a luz, sus estudios acerca del singular batallador. Se le somete a duras pruebas, de las que sale siempre triunfante.</dc:description>
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<title>Sarmiento en Cuyo y en Chile: 1854-1884</title>
<link>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/14939</link>
<description>Articulo
Humanidades; no. 37, t. 3
En la madrugada del martes 10 de setiembre de 1854 salió Domingo Faustino Sarmiento de su casa en Yungay rumbo a la Argentina, más precisamente, a Mendoza. Le acompañaban su esposa, doña Benita Martínez Pastoriza, su hijo Dominguito y dos franceses llamados Eugenio Leloutre y Carlos Polinó* Tres mozos de mano atendían a los patrones: Tomás Navarro a don Domingo, Pedro Bari —que no era “mozo” de oficio— a doña Benita y Daniel Suárez a Dominguito. De las muías cargueras, en las que iban el almofrez y las petacas, se encargó Ramón Jara. Quedaron en la casa de Yungay don Eugenio Belin, doña Faustina, los niños y una criada, Juana Lencinas, la mujer de Daniel Suárez y mendocina como éste. Dominguito, que a la sazón tenía nueve años, era el más feliz de todos.
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<pubDate>Sun, 01 Jan 1961 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:description>En la madrugada del martes 10 de setiembre de 1854 salió Domingo Faustino Sarmiento de su casa en Yungay rumbo a la Argentina, más precisamente, a Mendoza. Le acompañaban su esposa, doña Benita Martínez Pastoriza, su hijo Dominguito y dos franceses llamados Eugenio Leloutre y Carlos Polinó* Tres mozos de mano atendían a los patrones: Tomás Navarro a don Domingo, Pedro Bari —que no era “mozo” de oficio— a doña Benita y Daniel Suárez a Dominguito. De las muías cargueras, en las que iban el almofrez y las petacas, se encargó Ramón Jara. Quedaron en la casa de Yungay don Eugenio Belin, doña Faustina, los niños y una criada, Juana Lencinas, la mujer de Daniel Suárez y mendocina como éste. Dominguito, que a la sazón tenía nueve años, era el más feliz de todos.</dc:description>
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