Al hablar de los fósiles del Museo de la Plata, es habitual mencionar a los esqueletos de dinosaurios y de enormes mamíferos, como los gliptodontes y los tigres dientes de sable. Si se piensa un poco más, tal vez vengan a la mente los caparazones de ammonites. Sin embargo, a menudo se pasan por alto los restos fosilizados de plantas que se exhiben en las salas de paleontología del museo.
Estos fósiles inadvertidos son estudiados por la disciplina de la Paleontología llamada Paleobotánica, la cual se encarga de analizar los vegetales que vivieron en el pasado, incluyendo una variedad muy amplia de organismos, como las cianobacterias, hongos, algas y plantas terrestres. Las investigaciones paleobotánicas permiten comprender eventos clave de la historia de la vida en la Tierra, como su origen, el pasaje a la tierra firme, la formación de los primeros bosques y la aparición de las flores.