Al ponerme a escribir a partir de hechos de la historia se me presentan muchas posibles y distintas maneras de hacerlo. Son tantas que por un momento no sé cuál elegir, no sé cómo empezar. Entonces se me hace claro que no hay un solo modo o un solo camino para escribir lo que estoy intentando escribir, sino muchísimos. Y cuando eso se me hace claro, lo que intento escribir se me hace oscuro. Oscurísimo.
Porque si hay muchos caminos para escribirlo, quiere decir que voy a tener que elegir cuál tomar, que es como decir que voy a tener que construirlo. Voy a escribir sobre sucesos de la historia, y voy a tener que construir lo que escribo. Es decir, voy a hacer ficción.