Aquí se presenta parte de los resultados de la Tesis de Maestría en Trabajo Social, UNLP, “Masculinidades incómodas: jóvenes, género y pobreza en el inicio del siglo XXI”. Durante la investigación, se entrevistó a jóvenes del barrio V a. Progreso, Berisso, Argentina, y se indagó sobre diferentes aspectos de su vida cotidiana.
Se pudo observar la reproducción de lo que hemos llamado Modelo Masculino Imperante (MMI), a partir de la vigencia de tres ejes principales: estereotipos de ser varón y ser mujer, características tradicionales en la concepción de familia, y otros mandatos y condicionantes sociales, abordando en esta ponencia, la profundización del segundo eje. Entendemos por MMI, a aquel que intenta e intentó garantizar históricamente las relaciones jerárquicas y de dominación, ejercidas por hombres heterosexuales sobre mujeres y sobre varones no heterosexuales.
Respecto a la familia como ámbito o grupo que aporta a la reproducción del modelo masculino imperante, centraremos el análisis principalmente en la relación que los jóvenes establecen con sus madres y padres, comportamientos del varón con su familia, paternidad, razón y objetividad como atributos considerados masculinos, entre otros.