Cuando los miembros de la Expedición Libertadora del Perú zarparon de Valparaíso, el 20 de agosto de 1820, lo, hicieron plenamente conscientes de que se lanzaban a una empresa grandiosa, de repercusión histórica, continental y aun mundial. En su proclama a los peruanos, San Martín identificaba su Expedición Libertadora con "la causa del género humano" y el "evangelio de los derechos del hombre", recordándoles que su conducta estaba bajo "la expectación de más de las otras tres partes de la tierra".
Imbuídos jefes y soldado de e ta mística, no es extraño que algunos hayan querido dejar un testimonio escrito de lo que ocurría cada día, ya para darlo de inmediato a la prensa o para reservarlo, conservándolo como un documento íntimo o como un elemento de trabajo para más adelante.
En diversos legajos del Archivo Guido que se conserva en el Archivo General de la Nación, se encuentran numerosos originales y copias manuscritas de las cartas que Guido dirigía a su joven esposa Pilar Spano, chilena con la que había contraído enlace el 22 de diciembre de 1818. Sufrió mucho el espíritu de Guido al separarse de aquélla, con motivo de incorporarse a la Expedición y sus cartas sobreabundan en expresiones de cariño y nostalgia. Hemos entresacado de esas cartas las noticias y conceptos referentes a la Expedición Libertadora, para componer lo que resulta ser casi un verdadero Diario, en el que sin embargo hemos dejado algo de aquel espíritu romántico que campea en los documentos, a la vez que otros datos que ayudan al historiador a como prender la mentalidad de aquella generación.