La llegada inminente del COVID-19 sacudió nuestra cotidianidad: a partir de la declaración de la pandemia global, un amplio número de Estados de la región (América Latina y el Caribe) implementaron políticas sanitarias nacionales y exteriores que dieron marco a un estado de cuarentena regional.
Respecto a los impactos de la emergencia sobre las violencias por razones de género, los informes técnicos de múltiples organismos internacionales y regionales (ONU, ONU Mujeres, OEA, CIDH) han alertado a los Estados sobre su recrudecimiento, instándolos al cumplimiento de sus obligaciones referidas a la prevención, contención y erradicación de todo tipo de discriminación y violencias contra las contra mujeres y personas de la comunidad LGBTTQIA+. En especial, hicieron hincapié sobre la modalidad doméstica, destacando que el escenario de cuarentena regional y aislamiento generalizado ha convertido al hogar en un escenario de alto riesgo para quienes sufren la agudización de desigualdades y se ven expuestas al confinamiento violento.