El hombre antiguo con gran capacidad para vivenciar el misterio en el que estaba inmerso, tuvo la experiecia de la pérdida de una época primordial paradisíaca en la que el cielo y la tierra estaban en relación directa o que era posible ponerlos en contacto ya sea ascendiendo a un monte, subiendo por una escalera o trepando a un árbol. Asi surgen ios símbolos riquísimos del monte, el árbol y la escalera. Pero por un hecho misterioso el monte se aplanó, no fue posible subir al árbol y la escalera no ofreció sus peldaños. Así el cielo y la tierra, para oriente y occidente, quedaron separados. La añoranza de esa felicidad perdida permanece en el hombre y en determinados momentos de la cultura se hace más angustiante y asi surgen los mitos para expresar con su hermetismo una realidad inefable. Para nuestro racionalismo moderno es muy difícil comprenderlos y por eso es posible que de un mito antiguo de desprendan distintas interpretaciones que tal vez son parte de una realidad alcanzable solo a los iniciados. He de referirme al mito de Narciso muy conocido y empobrecido por la sicología moderna.