El tema de un paraíso imaginario, comúnmente asequible antes de la muerte, con abundancia de placeres terrenales, circuló oralmente por varios siglos durante la Edad Media. El término cucaña aparece en un poema goliárdico de 1164 donde el líder de un grupo de bebedores se llama a sí mismo abbas Cucaniensis (Carmina Burana, 1970, 81). Pero la primera versión escrita sobre el País de Cucaña corresponde al fabliau francés De Cocaingne, en dialecto picardo, de mediados del siglo XIII. Le siguieron The Land of Cockaigne, (S. XIV), Storia di Compiano Contadino (S. XV), Historia nuova della Città di Cuccagna, (S. XVI), Das Schlaraffenland de Hans Sachs (S.XVI). El fabliau -que será objeto de nuestro estudio para confrontarlo con un romance español posterior- constituye un mosaico de textos con antecedentes mesopotámicos, de ia tradición clásica y de la bíblica, pero con rasgos que nos permiten ubicarlo en un contexto medieval europeo. En este sentido, comparte motivos con “La tierra del Preste Juan", The travels of Sir John Mandeville y un poema popular francés de la época que cita Peter Burke. (1991, 272)