Carta en la que Palacios, mostrándose bastante molesto, le explica a la dirección de la revista Caras y Caretas, que el Sr. Otero no ha comprendido bien el valor monetario de sus obras. Le informa además que a partir de ese momento pretende cobrar cada uno de sus trabajos en el preciso momento en que sean retirados de su casa y no cuando sean publicados.