Sospechaba que le aguardaba la muerte y estaba, inclusive, preparado para recibirla pero no se entregó pasivamente a ella. De alguna manera la agónica muerte del Dr. Enrique Mariano Barba-el enfermo luchaba para mantener la lucidez y con ella el control de la situación-fue el correlato de una vida alerta e intensa jugada por entero a la historia y al mundo académico, sus grandes pasiones. Había nacido en La Plata y se graduó en su universidad de profesor en historia e instrucción cívica en 1932. Dos años más tarde obtuvo su doctorado en historia de la Universidad de Madrid bajo el padrinazgo de Antonio Ballesteros y Beretta, su director de tesis. En la Universidad Nacional de La Plata fue alumno de la plana mayor de la Nueva Escuela Histórica -Ricardo Levene, Emilio Ravignani y Rómulo D. Carbía así como de su amigo Carlos Heras y Luis María Torres.