La política pública, la planificación y la gestión deben ser vasos comunicantes. Ser capaces de conservar el mismo nivel de influencia en un proceso de desarrollo, sea social, territorial o institucional, independientemente de su forma o volumen. La política pública es la base de los consensos y éstos son indispensables para darle sustentabilidad a las decisiones y a las acciones. Pero es indispensable que se traduzca en hechos concretos, tangibles y prioritarios para una sociedad o un colectivo social y estos hechos deben estar ordenados por la prioridad que tienen para ese conjunto humano y su transformación y evolución positiva, con oportunidades para todos, derechos fundamentales e inclusión generalizada.