Las lesiones catalogadas como precursoras pueden evolucionar hacia un carcinoma bucal de células escamosas. Las tasas de transformación varían de un estudio a otro. Con respecto a la leucoplasia las diferencias se relacionan, fundamentalmente, con el consumo de tabaco en diversas partes del mundo (1) (4). Existe un amplio espectro de riesgo de transformación de una localización anatómica a otra. Los cambios histológicos que permiten encuadrarla como lesión precursora (displasia epitelial) no implican la evolución segura a carcinoma. Por otro lado, cuando más graves son los cambios, es más probable que la lesión evolucione a cáncer.