El discurso en defensa del poeta Arquías es uno de los más famosos de Cicerón, no por la personalidad del acusado, mediocre y olvidada, ni por las consecuencias políticas en las actividades de Cicerón, sino por lo que en el cuerpo de la defensa es una disgresión y una exaltación de la vocación literaria. Este panegírico de las letras, el más ardiente quizá del mundo clásico, admirado por los estudiosos y amantes de la antigüedad, contiene una doctrina muy ciceroniana sobre la misión y el valor de las letras en la vida del espíritu.