En la Égloga Tercera, sentida y elaborada con reflexivo acierto, Nemoroso maneja de un modo singular el viejo mito de la Arcadia. Una experiencia lírica insondable anuda verba y artificio: allí imita y revive la tradición. Y a la sombra del haya milenaria, con técnica renacentista supo iluminar mágicamente, en la caverna de un dios fluvial, todas las estalactitas de una poesía inmarcesible.