El problema del conocimiento puede ofrecer dos soluciones extremas: el realismo dualista, que pone fuera de la conciencia una realidad independiente, reflejada en la conciencia misma bajo la forma de imágenes y representaciones; el idealismo, que en todos sus distintos aspectos consiste en afirmar la naturaleza ideal o espiritual de la realidad, y luego en suprimir toda diferencia substancial entre pensamiento y las cosas, entre el conocimiento y sus objetos.