La provincia de Corrientes, constituida en forma orgánica a raíz de la revolución del 12 de octubre de 1821, nace robusta y consciente de los destinos superiores que le estaban deparados. Encabezaron el movimiento popular ocupando los cargos de responsabilidad de la primera hora, dos ciudadanos de actuación meritoria. Fueron ellos don Nicolás Ramón de Atienza y don Juan José Blanco; el primero, a cargo del gobierno, con el título de comandante interino de armas, y el segundo con el mando de la guarnición de la Capital, es decir, la «Sargentía mayor de la ciudad». Reunido el Congreso general de la provincia y dictada su primera constitución, esa asamblea nombra a Atienza diputado para el ajuste de la paz a covenirse en Paraná, misión que debía desempeñar juntamente con el cura doctor Juan N. de Goitia y exalta a Blanco al cargo de gobernador intendente de la provincia.