Es la de Iglesias una personalidad tan maciza y dotada de tantos aspectos, que no podría ser estudiada en un simple artículo de revista. Por esta razón me ocuparé solamente de algunos aspectos de esta gran vida. Hablaré de su obra, en general; de su cultura —tan discutida antes y después de su muerte,— de su profundo sentido político y, sobre todo, de su carácter, que lo define como un hombre excepcional y de una sola pieza.