En las Etimologías de Isidoro de Sevilla aparece en el libro de las cosas rústicas (Rerum rusticarum) el nombre de Hesíodo como el primero que se dedicó a estos estudios humanos y fué poeta esclarecido en su tiempo. Si el Lexicón de Papias, única obra que llevó al través de la Edad Media versos de Hesíodo, se encontraba sin adulteración en la biblioteca del marqués de Santillana, no es difícil que en los graves y platónicos estudios de este marqués, ávido de un ignoto Homero, los hiciera traducir por sus familiares. En su carta al Condestable de Portugal, guiándose por Isidoro, dice que los primeros poetas griegos «quieren que sean Achatesio Milesio, e aprés del Phereqides Siró e Homero, no obstante que Dante soberano poeta lo llama»; y no cita a Hesíodo. No quiere decir que lo ignorara. En la Vida de Dante de Bruni de Arezzi, que traducida al castellano el marqués poseía en su biblioteca, se lee: «ed Esiodo, essendo pastore rozzo e indotto, solamente bevuto l’acqua della fonte Castalia, senz’altro studio poeta sommodivenne». Pero no es el poeta de Ascra el que traerá directamente el espíritu de su poesía a España; pues apenas logró ser leído y quedó casi al margen del helenismo hispánico. Y, no obstante, como hay tantas reminiscencias literarias emparentadas con los poemas de Hesíodo, no está demás unificarlas bajo su nombre.