Generalmente los críticos de Freud se agrupan en dos partidos: los que ven en él a un genio creador en el campo de la psicología y a un apóstol de una de las más fecundas doctrinas en conclusiones éticas y pedagógicas, y los que, en cambio, se declaran sin ambajes enemigos de sus teorías, negándole sistemáticamente todo valor científico y filosófico y declarándolas peligrosas e inmorales, cuando no una verdadera locura. El distinguido biólogo J. Delage, en Mercurio, de Francia, 1916, trata de Una psicosis nueva : el psicoanálisis. Un compatriota nuestro, Luis Campos Aguirre, comenta, en la Revista de Filosofía, enero de 1923, las teorías psicoanalíticas bajo el título La divertida estética de Freud. El autor dice: «Con el tango y el shimy, las doctrinas psicológicas de Freud han enloquecido a medio mundo. Olvidadas durante veinte años, reaparecen triunfalmente en el preciso momento en que un viento de locura colectiva parece arrastrarnos, nadie sabe hasta dónde.