La obra de Bonilla es múltiple: la crítica, la polémica, la publicación y anotación de textos, la investigación e historia literarias, la filosofía española, la biografía, el derecho, sus observaciones de escritor, lector, traductor, prologuista y observador del movimiento intelectual del mundo. Desde hace algunos años la infatigable labor de Bonilla había decaído; preparaba, posiblemente, estudios más vastos; en Las Bacantes (1921) adelantó algunas conclusiones de su Historia del Teatro español; la Historia de la filosofía española queda trunca, y sin terminar la edición de la obras de Menéndez y Pelayo. Discípulo de tan venerable maestro, Adolfo Bonilla tuvo siempre vivas para con él su deuda de gratitud y su admiración.